IntraText Índice | Palabras: Alfabética - Frecuencia - Inverso - Longitud - Estadísticas | Ayuda | Biblioteca IntraText |
| Alfabética [« »] dijeran 1 dijeron 2 dijéronse 1 dijo 113 díjole 2 dilatar 1 dile 1 | Frecuencia [« »] 121 me 116 es 114 era 113 dijo 109 lo 108 más 108 para | François-Marie Arouet de Voltaire Zadig o el destino Concordancias dijo |
Cap.
1 I| libertador. ¡O Zadig! le dijo, os quería como a mi esposo, 2 I| desmán. Si hubiera sido, dijo, el ojo derecho, yo le curaría; 3 I| agravio. Pues he sido víctima, dijo, de tan cruel antojo de 4 II| Qué tienes, querida? le dijo Zadig; ¿qué es lo que tan 5 II| su corriente. Bien está, dijo Zadig; eso es señal de que 6 II| este dolor tan cruel? le dijo compasiva. A dos dedos de 7 II| día antes. ¡Raro remedio! dijo Azora. No es mas raro, respondió 8 II| cabo a la Señora. Por fin, dijo, si las narices de mi marido 9 III| han perdido. Mancebo, le dijo el principal eunuco, ¿visteis 10 III| Con que la habéis visto? dijo el primer eunuco fuera de 11 III| rey. Ese es un caballo, dijo Zadig, que tiene el mejor 12 III| del gran Desterliam, donde dijo así:~ ~Astros de justicia, 13 IV| ponerlos conformes, les dijo: Pues no comamos grifo, 14 IV| al viejo Drastanés, y le dijo así: Gloria al Sol y a los 15 IV| los conejos? Bien, bien, dijo Drastanés, meneando la temblona 16 IV| a Zadig a cenar, y no le dijo nada a Arimazo. En tan flacos 17 IV| donde había de pasar, y le dijo que no valían nada sus versos. 18 V| rey tomando la palabra, dijo: acción es noble la suya, 19 VI| loro. Precioso pájaro, le dijo, tú has sido quien me has 20 VI| sucesivamente a los dos, y le dijo al mayor: No ha muerto vuestro 21 VI| costado harto caro. Lo mismo dijo luego Zadig al menor. Loado 22 VI| dado. No restituiréis nada, dijo Zadig, y se os darán las 23 VI| casarse con ella. La doncella dijo que seria su marido el que 24 VI| los llamó a entrambos, y dijo al primero: ¿Qué has de 25 VI| preestablecida. Pues yo, dijo el segundo, procuraré hacerle 26 VII| izquierdo que del derecho. Dijo el envidioso y su mujer 27 VII| vuelva a servir, ¡Ha, ha! dijo la afortunada a la envidiosa, 28 VIII| Astarte, la despertó, y le dijo por señas que era menester 29 VIII| ir a ver a la reina, le dijo, aceleráis su muerte; y 30 VIII| instante en su propia suerte, dijo: ¡Válgame Dios; y lo que 31 IX| la lengua egipcia, y le dijo en este idioma: Si tenéis 32 IX| sus lágrimas? Ha, ha, le dijo el hombre colérico: ¿con 33 IX| dama, y con voz rendida le dijo: Me ha forzado a que le 34 IX| nunca en toda, su vida, le dijo: Bien merecierais, puesto 35 IX| carrera tendida venían. Dijo uno de ellos al ver a la 36 X| tiene vuestro deudor? le dijo Zadig. La condición de un 37 X| malos pagadores conozco, dijo Setoc, es el más vivo. Está 38 X| pagar. ¿Tenéis testigos? dijo el juez. No, porque se han 39 X| mi amo Setoc. Me place, dijo el juez; y pasó a despachar 40 X| Al fin de la audiencia dijo a Zadig: ¿Con que no ha 41 XI| reserva. Un día por fin le dijo que eran unos cuerpos como 42 XI| a Setoc. ¿Qué hacéis? le dijo este admirado. Lo que vos, 43 XI| queríais a vuestro marido? le dijo. ¿Quererle? no por cierto, 44 XI| a su hoguera. Sin duda, dijo Zadig, que debe ser un gusto 45 XI| naturaleza se estremece, dijo la dama, pero no tiene remedio. 46 XI| razonaba, ¿Qué hicierais, le dijo en fin, si no estuvierais 47 XI| vanidad de quemaros? Ha, dijo la dama, creo que os brindaría 48 XII| preciosa del mundo. ¿Cómo así? dijo Setoc; ¿sobre qué alhaja? 49 XII| el Indio de la mano, le dijo en tono compungido: Ha ¿ 50 XII| buey adoráis! ¿Es posible? dijo el hombre del Ganges. ¿Y 51 XII| ciento treinta y cinco mil, dijo el Indio, hay su poco de 52 XII| Brama comparado con Apis, dijo el Egipcio; ¿qué cosas tan 53 XII| ajedrez. Estáis equivocado, dijo un Caldeo que a su lado 54 XII| palabra el hombre de Cambalu, dijo: Mucho respeto a los Egipcios, 55 XII| mas instruido que todos, dijo echando por vidas, que solo 56 XII| que era el más furioso, le dijo que tenía mucha razón, y 57 XII| los ánimos irritados. Poco dijo al del Catay, que había 58 XII| oír tal. ¿No es verdad, dijo al Celta, que no adoráis 59 XII| dado los bueyes. Eso es, dijo el Egipcio. El pez Oanes, 60 XII| peces. Estamos conformes, dijo el Caldeo. El Indio y el 61 XII| Griego, que se vía celebrado, dijo que Zadig había comprendido 62 XIII| puro alabastro. Ya veis, dijo, cuan poco vale todo esto. 63 XIII| tan hermosos brazos. ¡Ay! dijo la viuda, acaso los brazos 64 XIII| Firmad vos una por una, dijo Almona, Con mucho gusto, 65 XIII| segundo pontífice, que le dijo que comparados con sus ojos 66 XIV| a mis bienhechores. Así dijo, lloró, y se partió.~ ~A 67 XIV| tantas cosas sabéis, le dijo, ¿no sabríais modo para 68 XIV| bien. Os estáis burlando, dijo el rey: ¡donoso modo por 69 XIV| de cosas sobrenaturales, dijo Zadig, ni he podido nunca 70 XIV| milagroso. Está bien, le dijo, haced lo que os parezca. 71 XIV| bien, qué honrado sujeto! dijo Zadig. Dio el rey un abrazo 72 XIV| nombre de amor. Si, el amor, dijo el rey; de eso justamente 73 XV| Mi cuerpo y mi corazón, dijo el rey a Zadig... Oyendo 74 XV| mas lindos pajes, y les dijo que le parecía el rey mas 75 XV| se cifra en el corazón, dijo: yo no he de ceder ni al 76 XV| este horrible apuro? le dijo en lastimoso tono Nabuzan. 77 XVI| mis tierras pasa es mío, dijo, no menos que lo que en 78 XVI| Árabe viejo, el cual me dijo: Hijo mío, no te desesperes; 79 XVI| Moabdar ha sido muerto! dijo Zadig: ¿y que se ha hecho 80 XVI| ballantes. Pero la reina, dijo Zadig, ¿por vida vuestra 81 XVII| vida en el río.~ ~¡Así, dijo Zadig para sí, hay otros 82 XVII| rendís a vuestra desgracia? dijo Zadig al pescador. Porque 83 XVII| desesperado. Yo espero, dijo Zadig, que no habéis de 84 XVII| robado Orcan a vuestra mujer? dijo el pescador. Esta pregunta 85 XVII| del bandolero Arbogad. Ha, dijo al pescador, Orcan es digno 86 XVIII| pueden tocarlo. Raro es eso, dijo Zadig: ¿me haréis el favor 87 XVIII| silencio, con voz mal segura, dijo: Generosa dama, perdonad 88 XVIII| el alboroto de su pecho, dijo en breves palabras Zadig 89 XVIII| basilisco, voy a informaros, dijo la hermosa Astarte, de todo 90 XVIII| siquiera de responderme, le dijo a su eunuco negro que yo 91 XVIII| floridos años. Zadig le dijo: habéis jugado a la pelota, 92 XX| leía. El libro del destino, dijo el ermitaño: ¿queréis leer 93 XX| Muy triste parecéis, le dijo el buen padre. ¡Tanto motivo 94 XX| El amo de esta casa, dijo Zadig en el camino, me parece 95 XX| caminantes. Magnífico señor, dijo el ermitaño, no puedo menos 96 XX| compañero joven. Padre mío, le dijo Zadig, ¿qué quiere decir 97 XX| pasiones. ¡Cuan fatales son! dijo Zadig. Son, replicó el ermitaño, 98 XX| divinidad; porque el hombre, dijo, por sí propio no puede 99 XX| rehusóle el ermitaño, y le dijo que se despedía de él, porque 100 XX| su camarada. Vámonos, le dijo; quiero empero, mientras 101 XX| sosiego. Loado sea Dios, dijo, ya está la casa de mi buen 102 XX| hubieron, llegado al puente, le dijo el ermitaño: Ven acá, hijo 103 XX| eternos decretos! Los humanos, dijo el ángel Jesrad, sin saber 104 XX| licencia para hablar, y le dijo: No me fío de mi entendimiento; 105 XX| Con que es indispensable, dijo Zadig, que haya atrocidades 106 XX| resulte un bien. Empero, dijo Zadig, ¿si solo hubiese 107 XX| que debes adorar. Empero, dijo Zadig... Mientras él decía 108 XXI| Yo también he peleado, dijo, pero otro ha usurpado mis 109 XXI| Tocaba a Itobad responder, y dijo que él no entendía de adivinanzas, 110 XXI| otros que la luz. Zadig dijo que era el tiempo. No hay 111 XXI| echarlo de ver? Cada uno dijo su cosa; solo Zadig adivinó 112 XXI| jinete.~ ~Ilustres señores, dijo en fin Zadig, yo he tenido 113 XXI| espaldar: dejaos desarmar, le dijo, si no queréis perder la