Cap.

 1     I|              El tuerto.~ ~Reinando el rey Moabdar, vivía en Babilonia
 2   III|           manos de un palafrenero del rey el mejor caballo de las
 3   III|            había visto el caballo del rey. Ese es un caballo, dijo
 4   III|           robado Zadig el caballo del rey y la perra de la reina;
 5   III|             ni el sagrado caballo del rey de reyes. El suceso ha sido
 6   III|              En cuanto al caballo del rey de reyes, la verdad es que
 7   III|          Zadig, y llegó la noticia al rey y la reina. En antesalas,
 8   III|        hablaba más que de Zadig, y el rey mandó que se le restituyese
 9   III|            haya pasado el caballo del rey, o la perrita de la reina! ¡
10    IV|             concluir con felicidad el rey contra el príncipe de Hircania,
11    IV|              hacia muchos elogios del rey, y más todavía de la dama.
12    IV|             atroz infectiva contra el rey. Leíase en ellos:~ ~Un monstruo
13    IV|              júbilo, dirigió al mismo rey esta sátira escrita de pluma
14    IV|           voló del balcón el loro del rey, y fue a posarse en los
15    IV|               todo a las rodillas del rey. Curioso esta leyó unas
16    IV|              rige la Caldea en paz el rey sin sustos: Su trono incontrastable
17    IV|           gustos.~ ~Al punto mandó el rey que trajeran a Zadig a su
18    IV|               Zadig a las plantas del rey y la reina; pidióles rendidamente
19    IV|           aumentaba el aprecio que el rey de Zadig hacia: convidábale
20     V|              los jueces votaban, y el rey pronunciaba la decisión.
21     V|              preciosas, y le decía el rey estas palabras: "Recibid
22     V|         memorable día, se dejó ver el rey en su trono, rodeado de
23     V|             por este soldado; pero el rey tomando la palabra, dijo:
24     V|          inaudita acción, pues siendo rey no se ha indignado contra
25     V|               celebraron admirados al rey y a Zadig. Recibieron las
26     V|          obtuvo la copa. Granjeóse el rey la reputación de buen príncipe,
27    VI|       ministro.~ ~Habiendo perdido el rey a su primer ministro, escogió
28    VI|              Dio Zadig las gracias al rey y a la reina, y fue luego
29    VI|               y le envió de parte del rey un maestro de música, con
30    VI|             nunca. Decía la orden del rey que se siguiese puntualísimamente
31    VI|       persuadido de que le honraba el rey de reyes conforme a su mérito.
32    VI|              a la corte suplicando al rey que fuese dignado de llamar
33   VII|               noche divertía mucho al rey, y más a la reina. Decía
34   VII|              más a la reina. Decía el rey: ¡Qué gran ministro! y la
35  VIII|            los días conversaba con el rey, y con su augusta esposa
36  VIII|              Alababásele sin cesar al rey, hablaba de él con sus damas,
37  VIII|               Zadig, si descubrirá el rey un amor que le agravia;
38  VIII|         cuando le hablaba delante del rey, estaba unas veces tan animada
39  VIII|         cuando se iba, que turbado el rey creyó todo cuanto vía, y
40  VIII|            envidiosa a que enviara al rey su liga que se parecía a
41  VIII|              sazón en el aposento del rey un enanillo mudo, pero no
42  VIII|              un rincón del cuadro, al rey enfurecido dando órdenes
43  VIII|           muerte; y si habláis con el rey, también es perdida. Yo
44    IX|               toda apariencia, por el rey Moabdar. Aguijó pues el
45     X|           unos versos en alabanza del rey; me he huido a uña de caballo
46    XI|                como había sucedido al rey de Babilonia: fue la fortuna
47   XIV|            por su consejero. Quiso el rey verle y oírle, y conoció
48   XIV|      estimación con que le trataba el rey, pensando de noche y de
49   XIV|             la amistad de Moabdar. El rey me quiere, decía; ¿seré
50   XIV|           príncipes del Asia Nabuzan, rey de Serendib, hijo de Nuzanah,
51   XIV|               imitaban con fervor. El rey, que lo sabia, había mudado
52   XIV|        administradores.~ ~Fió el buen rey Nabuzan su cuita del sabio
53   XIV|              limpias. Contentísimo el rey le preguntó, dándole un
54   XIV|              estáis burlando, dijo el rey: ¡donoso modo por cierto
55   XIV|            Zadig, que se persuadió el rey a que poseía algún secreto
56   XIV|       sencillo. Más se pasmó Nabuzan, rey de Serendib, al oír que
57   XIV|          mandó pregonar en nombre del rey, que todos cuantos aspiraban
58   XIV|              seda a la antecámara del rey, el primer día de la luna
59   XIV|              solo algunos minutos. El rey que estaba avisado, había
60   XIV|            sujeto! dijo Zadig. Dio el rey un abrazo a este buen bailarín,
61   XIV|             dar pasó. Compadecióse el rey de la humana naturaleza,
62   XIV|            robado tesorero ninguno al rey su amo. Valióse de este
63   XIV|            amor. Si, el amor, dijo el rey; de eso justamente se trata,
64    XV|          cuerpo y mi corazón, dijo el rey a Zadig... Oyendo estas
65    XV|              de que el halagado es el rey de Serendib, y que hacen
66    XV|         perderéis un ardite. Dióle el rey amplías facultades, y escogió
67    XV|            tres devotas. Presenció el rey todas estas pruebas por
68    XV|            les dijo que le parecía el rey mas lindo. Acometióla luego
69    XV|              me corresponda. Quedó el rey embargado en júbilo, cariño
70    XV|            para sí la dama del primer rey de la isla de Serendib;
71    XV|         erario para sacar de ahogo al rey. Cantaron lindas oraciones
72    XV|          asistencia, les respondió el rey con una soberbia música
73   XVI|       precioso joyel de la corona del rey de las Indias. Dióme tanto
74   XVI|            pagaba la Arabia pétrea al rey de reyes. Yo hice las cobranzas,
75   XVI|              Babilonia, en nombre del rey Moabdar, a un satrapilla
76   XVI|              que se ha vuelto loco el rey, y ha sido muerto! decía;
77   XVI|             malhadada Astarte, con el rey de Babilonia, can su fiel
78  XVII|       Desterham, que con un papel del rey en la mano robaban con mucho
79 XVIII|               veros. Ya sabéis que el rey mi esposo llevó a mal que
80 XVIII|             nadie. Por engañar mas al rey, le hizo Cador una falsa
81 XVIII|              Enojóse violentamente el rey por la equivocación; mas
82 XVIII|         Llorábame todo el mundo; y el rey, que hasta que había mandado
83 XVIII|           desechan las súplicas de un rey convertido en tirano, y
84 XVIII|          Caldea, y vino a embestir al rey que le salió al encuentro
85   XIX|               y juraron reconocer por rey al mas valiente y discreto.
86   XIX|             acertase, no había de ser rey, mas se habían de volver
87   XIX|          resueltos a no reconocer por rey a quien no fuese el mas
88   XIX|           hombre como el debía de ser rey, y él les había respondido:
89   XIX|          hubiera dormido tanto, fuera rey de Babilonia, y posesor
90    XX|             hombres, añadió, tener un rey como Zadig. Abochornado
91   XXI| consentimiento unánime fue alzado por rey, con sumo beneplácito de
92   XXI|              Su Excelencia. Zadig fue rey y feliz, no olvidándose
93   XXI|              servicios, fue amigo del rey, y este ha sido el único
94   XXI|        cortarle las narices. Calmó el rey su dolor con dádivas; pero
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