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François-Marie Arouet de Voltaire Zadig o el destino Concordancias (Hapax Legomena) |
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3001 XVI| Arbogad: Aconsejoos que toméis partido conmigo, no podéis 3002 IV| compuesto una obra en trece tomos en folio acerca de las propiedades 3003 XI| hombre inaguantable; pero tongo hecho propósito firme de 3004 IX| por favorecerla. Para el tonto, respondió, que se descare 3005 XVIII| nunca tenido menos ganas de topar el tal basilisco que desde 3006 XVIII| compañeras antes que yo le topara.~ ~Dejó Zadig a esta Siria 3007 XIV| no sabríais modo para que tope yo con un tesorero que no 3008 XIV| habían visto bailarines más topos ni con menos desenvoltura; 3009 VIII| lastimero que vencido de sus tormentos levanta, y por el sudor 3010 III| repudiar a Azora, que se había tornado inaguantable, y procuró 3011 IX| universo. Mas cuando luego tornando en sí, y entrando dentro 3012 XX| hospeda a los forasteros, se tornará mas cuerdo; y aprenderá 3013 VIII| príncipe delicado. En breve se tornaron en su ánimo exasperado en 3014 XVIII| a la esfera de Venus.~ ~Tornáronse a la quinta de Ogul las 3015 XIII| preciosas especias de Tidor y Tornate, aguardando con ansia que 3016 XIX| proclamado vencedor del torneo. Cuatro días después había 3017 XIII| la Osa mayor, hermano del toro, primo del can celeste ( 3018 XIII| que no se semejaba a la torre del monte Líbano, sus labios 3019 XVIII| mandaros ahorcar, y darme un tósigo; y también sabéis que los 3020 XVIII| despidió porque estaba muy tostada. El cargo de caballerizo 3021 Int| tú ni yo sabemos, y fue traducido en árabe para recreación 3022 XII| la naturaleza. ¿Qué nos traéis aquí con vuestra naturaleza, 3023 XVIII| corriendo a Menfis, para traeros a Babilonia. Noticioso de 3024 XVI| gritaban: Ríndete; todo cuanto traes es nuestro, y tu persona 3025 XX| un filósofo retirado del tráfago del mundo, que cultivaba 3026 XII| juntaban los principales traficantes del globo habitable. Zadig 3027 XIV| Setoc para negocios de su tráfico a la isla de Serendib; pero 3028 XXI| nada se puede hacer, que se traga todo lo mezquino, y da vida 3029 VII| Babilonia. Hacia representar tragedias para llorar, y comedias 3030 XVII| requesones excelentes: que me traiga, y que se los paguen.~ ~ 3031 XVIII| de vuestra dolencia, y os traigo un basilisco hervido en 3032 XVIII| mano a la esclava que le trajere un basilisco, y ya veis 3033 IV| de Zadig, mandó que se le trajesen, y confrontando ambos trozos 3034 II| el puente Sebinavar, para transitar del mundo de ayer al de 3035 I| monte Imao habría amansado. Traspasaba Semira el cielo con sus 3036 XVIII| egipcíaca. Murió Moabdar, traspasado de mil heridas, y cayó Misuf 3037 IV| envidioso, quiso dar al traste con Zadig, porque le llamaban 3038 IV| otro ánimo que decirlas. Tratábase de una guerra que acababa 3039 XVIII| Hablé como reina, pero fui tratada como una moza de cántaro: 3040 XVI| mandando a su tropa que le tratase bien; y aquella noche quiso 3041 X| esclavos, menester es que los trate bien. Así decía, y en lo 3042 XV| ni leemos libros que no traten del corazón y el alma, escritos 3043 XV| intrépido: al primero le trató de parlanchín, y no pudo 3044 XX| de los desventurados. La traza, la barba y el libro del 3045 IV| había compuesto una obra en trece tomos en folio acerca de 3046 VIII| pajizo el turbante de Zadig: tremendos indicios para un príncipe 3047 I| firmísimamente que un año tiene trescientos sesenta y cinco días y un 3048 XIX| las lanzas, usó Zadig esta treta: pasa por detrás del príncipe 3049 X| juez. Con efecto citó al tribunal al hebreo, y habló al juez 3050 XII| presumir es que en un buey tributáis homenaje al que os ha dado 3051 XVI| sátrapa de tesorero de los tributos que pagaba la Arabia pétrea 3052 XIV| hubiera consumido en costas el triple del dinero robado, y no 3053 XVI| sumido que nunca en sus tristes pensamientos.~ ~Caminaba 3054 XIX| mas peligrosa batalla; ora triunfa la agilidad, ora la fuerza. 3055 XI| fuego, al son da tambores y trompetas. Representó Zadig a Setoc 3056 XVI| castillo, mandando a su tropa que le tratase bien; y aquella 3057 IV| trajesen, y confrontando ambos trozos se vio que venia uno con 3058 XVI| despojos. Cuanto en esta tumultuaria confusión pudo conseguir, 3059 VIII| pensativa cuando se iba, que turbado el rey creyó todo cuanto 3060 VIII| eran pajizos, y pajizo el turbante de Zadig: tremendos indicios 3061 XVII| y le apellidaba su ángel tutelar.~ ~Zadig no cesaba de preguntarle 3062 XXI| quitado, que fui yo quien tuve la honra de vencer al valiente 3063 XV| conseguir lo que solicitaban; y tuvieron mas dificultad en salir 3064 XVI| v me resarcí con usura: tuviéronme en mucho, llegué a ser señor 3065 III| visto, ni sabia que la reina tuviese perra ninguna.~ ~Aconteció 3066 XIX| cuatro lanzas; y los que tuviesen la dicha de vencer a cuatro 3067 | tuya 3068 | tuyo 3069 XVII| brilla más la púrpura de Tyro que el color que su blancura 3070 XX| habló con mucho tino de las últimas revoluciones de Babilonia. 3071 Int| recreación del nombrado sultán Ulugbeg, en los tiempos que Árabes 3072 X| alabanza del rey; me he huido a uña de caballo de la horca, 3073 XXI| cual por consentimiento unánime fue alzado por rey, con 3074 XXI| reputación de su probidad, que unánimemente fue admitido.~ ~La primera 3075 I| su felicidad, y por quien únicamente quería tener ojos, Hallábase 3076 III| diferencias donde los otros solo uniformidad veían.~ ~Paseándose un día 3077 III| con la gravedad del plomo unís la dureza del hierro, el 3078 XV| entero.~ ~El descontento universal animó a los pueblos salvajes 3079 XVIII| Estuvo un rato privado del uso de sus sentidos; y cuando 3080 XVI| mundo, v me resarcí con usura: tuviéronme en mucho, llegué 3081 XXI| peleado, dijo, pero otro ha usurpado mis armas; y hasta que tenga 3082 X| propiedades de muchos animales útiles, y de los medios de sacar 3083 XIX| tierra: monta en la silla vacía, y empieza a dar vueltas 3084 XXI| informaron de su arribo, vacilaba agitada de temor y esperanza; 3085 XIX| atónita y desesperada. Casi vacío estaba todo el anfiteatro 3086 XVII| este hombre: ¿de quién os valdréis para darme a mí consuelo? 3087 XIII| concediera, mas para nada valdría mi indulgencia, porque es 3088 XII| significan a Dios.], no valen menos acaso que los bueyes 3089 I| el denuedo del amor y la valentía, y con ayuda de solos dos 3090 XVI| pregunté luego cuanto le podía valer la comisión de ahorcarme. 3091 XVI| encuentro; pero me parecéis tan valeroso, que os eximo de la común 3092 XVIII| reconocimiento fueron amorosos sus vales: porque, como está escrito 3093 VIII| su propia suerte, dijo: ¡Válgame Dios; y lo que es la vida 3094 Int| y le aprecies en lo que valiere; pues aunque todavía está 3095 XIX| no hubiese injusticia ni valimiento.~ ~Este aviso daba Astarte 3096 XIV| tesorero ninguno al rey su amo. Valióse de este dinero Zadig para 3097 XX| el anciano a su camarada. Vámonos, le dijo; quiero empero, 3098 X| ha aporreado a su dama. Vamos, no perdamos ánimo, que 3099 VIII| palabras! "Huid sin tardanza, o van a quitaros la vida. Huid, 3100 XVI| embargados los sentidos con los vapores del vino, se fue a dormir 3101 XX| parecerse uno a otro: que esta variedad inmensa es un atributo de 3102 XVIII| y tenia en la mano una varita con la cual estaba escribiendo 3103 VIII| rincón una cuerda azul y un vaso sobre una mesa, con unas 3104 XII| que era el universo una vasta familia que se hallaba reunida 3105 XIX| pocas leguas de la ciudad un vasto palenque cercado de anfiteatros 3106 IX| Contemplaba admirado estos vastos globos de luz que parecen 3107 XIX| le arrimaban, y le daban vaya en su cara: nunca hombre 3108 X| vuestra grandeza mandar que vayan a buscar la piedra, espero 3109 XX| sea lo que fuere lo que me veáis hacer, no os habéis de separar 3110 X| y se repartió entre los vecinos todo el oro que traía; él 3111 III| andaba corriendo por la vega de Babilonia. Iban tras 3112 V| valido. Quejábame de él con vehemencia, y todos los palaciegos 3113 I| movía el peligro en que se veía, que solo en su caro Zadig 3114 XVIII| cariñosamente, y prosiguió diciendo: Veíame en poder de un bárbaro, 3115 XVI| resolvieron a morir en la pelea. Veíanse dos hombres que se defendían 3116 XX| vientos que hinchen las velas del navío; algunas veces 3117 XXI| para el que espera, ni mas veloz para el que disfruta; se 3118 XII| y que el estado en que vemos el mundo es obra de la forma 3119 XX| puente, le dijo el ermitaño: Ven acá, hijo mío, que quiero 3120 XIX| batalla, y los Babilonios vencedores declararon que Astarte se 3121 VIII| suprema violadas: combatía y vencía; pero una victoria a cada 3122 VIII| por un grito lastimero que vencido de sus tormentos levanta, 3123 XIX| adalides: hubo algunos que vencieron a dos combatientes, y unos 3124 XIX| Solo el príncipe Otames venció a cuatro. Presentóse el 3125 XVIII| joven de Babilonia, que os vendieron pocos días hace; y me allano 3126 X| condenaba la ley a ser esclavo. Vendiéronse en beneficio del pueblo 3127 XVI| cuando son bonitas, las vendo caras, sin informarme de 3128 XVIII| la cual iba a partirse, vendría a mí. Figuraos cual fue 3129 VII| salía una sierpe que con su venenosa y acerada lengua le hería 3130 XI| y no más acreedores a su veneración que un árbol o un peñasco. 3131 XX| la décima esfera. Zadig veneró arrodillado la Providencia, 3132 III| de los demás, y sin que venga su tierna esposa a cortarle 3133 IV| se burlaban de él, él se vengaba hablando mal de ellas. Con 3134 IX| a que le mate; ya estáis vengada, y libre del hombre mas 3135 VIII| como otros tantos dioses vengadores, la obligación, la gratitud, 3136 VIII| eunuco, ejecutor de sus venganzas. Hallábase a la sazón en 3137 IX| quieres? pues en ti me voy a vengar. Dichas estas razones, deja 3138 VIII| pensó entonces en el modo de vengarse. Una noche se resolvió a 3139 X| de viaje, y se remató la venta en un mercader árabe, llamado 3140 XVI| durar. Viendo desde una ventana el dueño del castillo, que 3141 XVII| pié y yo voy a caballo; veos con el ilustre Cador, decidle 3142 VII| dirigían al poniente del verano. Zadig mandó que se volviera 3143 IX| mezquino átomo de cieno; imagen verdadera que acallaba al parecer 3144 Int| parezcas a ellas, y que seas un verdadero Ulug; y no desconfío de 3145 III| ojos de los hombres. Las verdades que descubre son propiedad 3146 XIX| esmaltes verdes, un penacho verde, y la lanza colgada con 3147 III| es que paseándome por las veredas de dicho bosque, noté las 3148 XVIII| dieta y de este ejercicio veréis la eficacia de mi arte. 3149 XXI| se cayó muerto de pesar y vergüenza. Disfrutó el imperio la 3150 XI| tribus, mientras yo voy a verme con la viuda moza.~ ~Presentóse 3151 XX| mas aunque fuese Zadig versado en muchos idiomas, no pudo 3152 Int| tapetes de Irán. Ofrézcote la versión de un libro de un sabio 3153 Int| hubieran peregrinado por verte.~ ~Ruego a las virtudes 3154 XVII| preguntarle noticias, y de verter llanto. ¿Cómo, señor, exclamó 3155 I| violencia la habían herido, vertiendo la sangre de una persona 3156 VIII| Cuando recobró el sentido, vertió abundante llanto, invocando 3157 XX| enteramente parecidos; y cuanto ves en el pequeñísimo átomo 3158 XVIII| en este desviado sitio, vestida de esclava, y acompañada 3159 XIV| de Nuzanab, viniesen con vestidos ligeros de seda a la antecámara 3160 XIII| faltó para que rasgaran sus vestiduras al oír palabras tan impías, 3161 III| pocos días hacia. Otros vestigios en otra dirección, que se 3162 XVII| destino. Sea como fuere, vete a casa del señor Cador, 3163 XII| extranjeros, que en sus viajes frecuentes al seno Arábigo 3164 XX| ermitaño que no conocíamos las vías de la Providencia, y que 3165 XX| flaqueza, de las virtudes y los vicios con tan viva y penetrante 3166 X| reflexiones sobre las humanas vicisitudes. Bien veo que la fatalidad 3167 I| del agravio. Pues he sido víctima, dijo, de tan cruel antojo 3168 XII| todos, dijo echando por vidas, que solo Teutates y las 3169 Int| tino que ciertos derviches viejos de luenga barba, y gorra 3170 XIII| Tartamudo declaró su amor; y viéndole Almona inflamado, le pidió 3171 X| es presumible que uno que viene a pedir vuestro amparo, 3172 XX| la pena y el deleite le vienen de otro, como su mismo ser.~ ~ 3173 XX| replicó el ermitaño, los vientos que hinchen las velas del 3174 VII| VII.– Disputas y audiencias.~ ~ 3175 VIII| VIII.– Los celos.~ ~De su misma 3176 VI| Zoroastro. El fue quien dejó vinculado en las naciones el gran 3177 XVIII| mi quebranto: rotos los vínculos que con Moabdar me estrechaban, 3178 XVIII| las demás circunstancias vine en conocimiento de que era 3179 XIII| entonces a los jueces que vinieran a su casa para un asunto 3180 XIV| Nabuzan, hijo de Nuzanab, viniesen con vestidos ligeros de 3181 VIII| gratitud, la majestad suprema violadas: combatía y vencía; pero 3182 XIV| muerte. Partióse el correo, viole embarcar Zadig, y se volvió 3183 XVI| aquella noche en la más violenta zozobra. ¡Con que se ha 3184 XVIII| condujeron a Moabdar. Enojóse violentamente el rey por la equivocación; 3185 VII| sol derretido como cera virgen; por fin, que no estaba 3186 XX| casa de una caritativa y virtuosa viuda, la cual tenia un 3187 I| crecida comitiva; y habiendo visitado al enfermo declaró que irremediablemente 3188 XIX| riberas del Eúfrates la víspera del solemne día. Hizo asentar 3189 III| dijo el principal eunuco, ¿visteis al perro de la reina? Respondióle 3190 XI| llamaban la hoguera de la viudez; y la tribu más estimada 3191 XI| en posesión de quemarse vivas. ¿Quién se ha de atrever 3192 XV| los pueblos salvajes que viven al norte de Serendib a invadir 3193 I| boca pronunció con tanta viveza de aquellas inflamadas expresiones 3194 XX| hubiese sido virtuoso y vivido, respondió Jesrad, era su 3195 IV| disponiendo a morir, se voló del balcón el loro del rey, 3196 X| otras materias en igual volumen, de las propiedades de muchos 3197 XI| la vida, y cierta buena voluntad a quien con ella razonaba, ¿ 3198 VI| así que se despertó el voluptuoso Iras, entró el maestro de 3199 XVIII| son el instante en que nos volvemos a ver, y aquel en que nos 3200 XVI| de arena me determiné a volverme diamante. Robé primero dos 3201 II| Las narices.~ ~Un día que volvía del paseo Azora toda inmutada, 3202 XIV| tesorero desinteresado. Volviendo en sí Zadig le prometió 3203 VII| verano. Zadig mandó que se volviera cada uno hacia donde quisiese. ~ ~ 3204 IV| breve a lloviznar, y se volvieron todos a los salones; pero 3205 XVIII| han querido los cielos que volviese a veros.~ ~Dijéronse entonces 3206 XVIII| su privanza, para que me volviesen los colores, y fuese mas 3207 XVII| mujer de añadidura valían. Volvíme al pueblo con ánimo de vender 3208 VI| al envidioso le dio un vómito de sangre, y se le hincharon 3209 V| su gobierno; los jueces votaban, y el rey pronunciaba la 3210 XXI| presentarme a acertar los enigmas. Votaron; y estaba tan grabada aun 3211 VI| No impidió la libertad de votos en el diván, y cada visir 3212 XIX| agilidad, ora la fuerza. Vuelan al viento heridos de menudeados 3213 XVIII| leyó una D, y le dio un vuelco el corazón; mas nunca fue 3214 XX| dirigía el ángel su raudo vuelo a la décima esfera. Zadig 3215 VII| liga, que no quiero que me vuelva a servir, ¡Ha, ha! dijo 3216 XVIII| perdono al cielo una vez que vuelvo a veros. Ya sabéis que el 3217 X| X.– La esclavitud.~ ~Entrando 3218 XI| XI.– La hoguera.~ ~Embelesado 3219 XII| XII.– La cena.~ ~No pudiendo 3220 XIII| XIII.– Las citas.~ ~Mientras 3221 XIV| XIV.– El baile.~ ~Tenia que 3222 XIX| XIX.– Las justas.~ ~Fue recibida 3223 XV| XV.– Los ojos azules.~ ~Mi 3224 XVI| XVI.– El bandolero.~ ~Al llegar 3225 XVII| XVII.– El pescador.~ ~A pocas 3226 XVIII| XVIII.– El basilisco.~ ~Llegó 3227 XX| XX.– El ermitaño.~ ~Caminando, 3228 XXI| XXI.– Las adivinanzas.~ ~Fuera 3229 XIX| golpes el plumaje de sus yelmos, los clavos de sus brazaletes, 3230 XVIII| escribía: arrimóse, y vio una Z, luego una A, y se maravilló: 3231 XIV| perdido? Con todo no se podía zafar de los halagos de su majestad, 3232 XVIII| efectivamente; pero no iban en zaga sus artes a sus antojos, 3233 XIX| fluctuaba él entre furores y zozobras. Paseábase por las orillas