Str.

 1    20|            el prometido de su hija Inés, allí presente, y se iban
 2    20|    extraordinario, que asustaron a Inés y hasta a su padre.~ ~
 3    24|       lágrimas los ojos. La tímida Inés sacó del seno un pequeño
 4    24|         poco opulento, de la joven Inés.~ ~
 5    31|           y vivía sólo con su hija Inés. Antes de salir para Granada
 6    34|          matrimonio a su hija doña Inés de Artegui.~ ~
 7    37|      Fernando, del prometido de mi Inés?» Al llegar al presbiterio
 8    37| presbiterio se arrojó en brazos de Inés.~ ~
 9    39|                                    Inés se secó pronto las lágrimas
10    39|            huir por la noche. Doña Inés y su padre tenían que procurar
11    40|            qué vamos a vivir?-dijo Inés.~ ~
12    48|        hermana de leche y amiga de Inés. Había vivido en casa de
13    48|            siguió al palacio donde Inés fue a vivir en Granada.~ ~
14    49|         Cuando yo me separo de ti, Inés -prosiguió don Blas -, tú
15    51|          dijo -, ¿te ha dicho doña Inés que te doy diez mil reales?~ ~
16    54|          Torre Vieja? -le preguntó Inés.~ ~
17    56|           Ponlos en libertad -dijo Inés -, y me separo de la única
18    58|          palabra en toda la noche. Inés, haciendo labor junto a
19    59|                                    Inés no dijo una palabra a don
20    59|             Se arrojó en brazos de Inés.~ ~
21    64|        habitado por don Blas y por Inés. No podía apartar los ojos
22    64|      ventanas del aposento de doña Inés. Estaban en un segundo piso
23    65|         Hubiera querido apuñalar a Inés y luego matarse.~ ~
24    75|     recientemente su iglesia. Doña Inés se pasaba la vida en ella.
25    77|            continuó Sancha -, doña Inés me hablaba...~ ~
26    81|          día que me despidió, doña Inés me hablaba con cariño, con
27    83|        Cubrió de besos la firma de Inés.~ ~
28    85|          un vecino tan bueno. Doña Inés palideció y no contestó.
29    96|             Vengo de Granada; doña Inés, que después de todo es
30    96|            desgracia la viera doña Inés encontraría una disculpa.~ ~
31   101|          quizá en la habitación de Inés.~ ~
32   102|        efecto, en el dormitorio de Inés. Vio vestidos de mujer y
33   102|           de una violenta disputa, Inés lo llevó a su habitación
34   105|          encontrar en el cuarto de Inés aquella felicidad perfecta
35   106|            hacer enfadar a aquella Inés, a la que él sabía tan casta
36   106|     Fernando reconoció el andar de Inés y, no atreviéndose a afrontar
37   107|             profunda la oscuridad. Inés se acostó, y en seguida
38   107|           la cama. Y vio a aquella Inés que desde hacía tantos años
39   109|  Comprendió que la primera idea de Inés al verlo sería huir. Fue
40   110|          decidir todo su porvenir. Inés hizo unos movimientos, estaba
41   110|         estaba en el dormitorio de Inés. Cuando ésta abrió los ojos,
42   112|     turbación, hizo un movimiento. Inés, ya del todo despierta,
43   114|                                    Inés se retiró al rincón más
44   119|         Fernando estaba temblando; Inés lo notó muy bien y perdió
45   121|                   Temblaba más que Inés, pues se daba cuenta de
46   122|            alma inmortal? -le dijo Inés -. Por lo menos, cree una
47   126|          hace -dijo don Fernando a Inés -. Voy a meterme en el arca.
48   132|          seis veces, mientras doña Inés le contaba los temores de
49   134|          quise recibirla -contestó Inés -: podría encontrarla uno
50   137|                                    Inés abrió las persianas de una
51   138|      habían fallado nunca. Querida Inés, retrasaremos el paseo.
52   139|                        Salió. Doña Inés dejó la ventana para cerrar
53   144|       reproches en tu amiga -decía Inés a don Fernando -; te obedeceré
54   146|           una esclava que se llama Inés.~ ~
55   152|           peligro que podía correr Inés y esto le devolvió toda
56   156|           arca, muertas somos doña Inés y yo -dijo Sancha.~ ~
57   169|                      Muertas somos Inés y yo -se decía Sancha, dirigiéndose
58   170|            infame abandonar a doña Inés, que es tan inocente y en
59   171|         piso, al aposento mismo de Inés. El lugar de la escena le
60   172|                    Encontró a doña Inés sentada junto a una mesa,
61   173|        contestara? La vida de doña Inés está en sus manos.»~ ~
62   174|                 Sancha miró a doña Inés para tranquilizarla; no
63   176|                               Doña Inés debió de oír estas palabras,
64   181|             Y agarró fuertemente a Inés por la muñeca.~ ~
65   190|            depende la vida de doña Inés y la mía. Me es muy fiel,
66   194|            todavía. Sancha pidió a Inés que le permitiera ocupar
67   194|           dijeron a este respecto. Inés, que temblaba por don Fernando,
68   196|             querida Sancha -repuso Inés, con su dulzura acostumbrada
69   197|            toque del Ángelus, doña Inés despenó a su marido para
70   198|            Al llegar a la iglesia, Inés se arrodilló junto a la
71   198|       vieron abrirse la reja. Doña Inés entró en la clausura. Declaró
72   199|         luego, la ilustrísima doña Inés Bustos y Mosquera no tiene
73   199|       legítima de usted; pero doña Inés teme que en su casamiento
74   200|             A los pocos días, doña Inés, que estaba en pleito con
75   200|            don Blas, el hermano de Inés y don Fernando acaban de
Best viewed with any browser at 800x600 or 768x1024 on Tablet PC
IntraText® (VA2) - Some rights reserved by EuloTech SRL - 1996-2009. Content in this page is licensed under a Creative Commons License