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Henri Beyle (alias Stendhal) El arca y el aparecido Concordancias (Hapax Legomena) |
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1 1 | mañana del mes de mayo de 182... entraba don Blas Bustos 2 11 | En 1823 estaba en el colegio de 3 198 | reclamar a su mujer, pero la abadesa había mandado aviso al obispo. 4 151 | comprendió que lo había abandonado. Por mucho peligro que hubiera, 5 170 | se dijo -, sería infame abandonar a doña Inés, que es tan 6 159 | lo que vienes a contarme. Abandonaste mi arca y se cayó al cementerio 7 152 | al caer el arca se había abierto la cerradura, y él se encontró 8 122 | Ni un solo minuto de la abominable vida que llevo desde mi 9 61 | en medio de las llanuras abrasadas de Andalucía. Es la comarca 10 198 | puesto a su mujer vieron abrirse la reja. Doña Inés entró 11 194 | preguntas, pero parecía él mismo abrumado de cansancio. Ya muy avanzada 12 107 | El calor era abrumador, profunda la oscuridad. 13 129 | llevó a la cama. Estaba abrumándola con tiernísimas caricias, 14 196 | como si no la preocupara en absoluto la suerte que a ella misma 15 142 | Plaza Mayor, y don Pedro acaba de matarlo a puñaladas. 16 93 | Albaracen. Los bandidos acababan de detener al capitán general 17 200 | hermano de Inés y don Fernando acaban de ser decapitados en la 18 182 | con un puñal en la mano. «Acabo de matar a un voluntario 19 34 | tengo cuarenta y tres años -acabó por decirle don Blas - y 20 | acaso 21 52 | Yo no acepto regalos de mi ama -contestó 22 106 | de mármol. En seguida se acercaron a la puerta. Don Fernando 23 107 | Sólo entonces se atrevió a acercarse a la cama. Y vio a aquella 24 197 | una palabra, hizo que la acompañaran cuatro de sus criados.~ ~ 25 85 | contestó. Tan pronto como acompañó a su padre hasta la puerta, 26 112(1)| Escorzar: Representar, acortándolas según las reglas de la perspectiva, 27 107 | profunda la oscuridad. Inés se acostó, y en seguida la tranquilidad 28 196 | repuso Inés, con su dulzura acostumbrada y como si no la preocupara 29 200 | marido, apareció en su cama acribillada a puñaladas. Y, como consecuencia 30 198 | jamás del convento. Don Blas acudió a reclamar a su mujer, pero 31 3 | más horrible miseria. Lo acusaban de haber sido capuchino 32 119 | pero don Fernando se le adelantó y la estrechó en sus brazos. 33 188 | interrumpió don Blas, a punto de adivinar que Sancha quería ganar 34 75 | arrodillada ante el altar de la adoración perpetua.~ ~ 35 110 | abrió los ojos, todavía adormilados, pensó que Fernando acababa 36 122 | menos, cree una cosa: que te adoro y nunca amé a nadie más 37 141 | con el puñal en la mano. Afortunadamente, no era más que Sancha. 38 106 | Inés y, no atreviéndose a afrontar el primer momento de indignación 39 181 | Y agarró fuertemente a Inés por la 40 140 | en comunicación con sus agentes a varias leguas de Granada. ¡ 41 189 | creía fiel. El calor parece agobiarle. Pero nada más ver a Zanga, 42 9 | siniestro de don Blas se agravó más aún, porque, al verle 43 | ajena 44 197 | Al apuntar el alba y oír el toque del Ángelus, 45 49 | Esa Sancha, con su cara alegre, debe de hacerme parecer 46 102 | consiguió. Con indecible alegría se dio cuenta de que estaba, 47 | algo 48 | alguna 49 | alguno 50 64 | de aquel palacio, que se aliaba como un gigante en medio 51 16 | momentos, don Blas estaba almorzando.~ ~ 52 61 | Estos alrededores de Granada son como un oasis 53 64 | sobre la que se levantaba la alta fachada del palacio de la 54 104 | Apenas alteraba el profundo silencio el 55 58 | veía enrojecer y palidecer alternativamente; dejó la labor y se puso 56 64 | Estaban en un segundo piso muy alto.~ ~ 57 63 | salía una hora antes de amanecer y no volvía hasta mediodía, 58 88 | don Fernando -: tienes un amante entre los valientes de los 59 143 | impresionaron mucho a los amantes; llevaron el arca a un pasadizo 60 15 | don Blas con una sonrisa amarga -. ¡A la cárcel e incomunicado! - 61 66 | con rabia -. ¡Es capaz de amarlo si se figura que tal es 62 122 | cosa: que te adoro y nunca amé a nadie más que a ti. Ni 63 195 | Mañana por la mañana va a amenazar en serio a Zanga y a hacerle 64 36 | ojos en consideración a la amistad con que usted me honra. 65 61 | las llanuras abrasadas de Andalucía. Es la comarca más bella 66 68 | hospedo en la Posada del Ángel, en La Zuia. ¿Podrás estar 67 45 | de su rostro y la dulzura angelical que conservaba a pesar de 68 167 | Sancha bromeó con él y lo animó a probar un excelente vino 69 36 | Que se vaya a pasar un año o dos a Mallorca, por ejemplo; 70 125 | Las horas volaban. Anochecía. Fernando le contó la inspiración 71 81 | cariño, con bondad, como antiguamente en Alcolote. Al día siguiente, 72 64 | hiedra. Desde allí veía el antiguo palacio de la inquisición 73 30 | dignado concederle una pensión anual de cuatro mil reales (mil 74 6 | de Alcolote. No tardó en aparecer, extrañado, aquel joven.~ ~ 75 163 | ti -le dijo don Fernando, apareciendo de repente -; pero, si no 76 200 | en pleito con su marido, apareció en su cama acribillada a 77 5 | un hombre que, según las apariencias, pertenece a las primeras 78 64 | Blas y por Inés. No podía apartar los ojos de los ennegrecidos 79 106 | manera de ser, singular y apasionada, de la gente meridional, 80 105 | separado de los suyos, un amor apasionado y que en la persistencia 81 4 | tocaron a misa; más que apearse, se precipitó del caballo 82 60 | viajero cubierto de polvo se apeó de un caballo ante la peor 83 174 | tanto valor esta mujer tan apocada?» Desde las primeras palabras 84 166 | don Blas. Uno de ellos se apoderó de él y lo condujo ante 85 148 | apoyarse en él. Y en él apoyaba Zanga el arca mientras contestaba 86 148 | lado de la calle, permite apoyarse en él. Y en él apoyaba Zanga 87 95 | estaba cerrada; Sancha se apresuraba a meter sus géneros ingleses 88 101 | entrar, don Fernando se había apresurado a bajar sobre él la tapa 89 24 | sic), y sus bonitas manos apretaban la cruz con un movimiento 90 189 | se arroja sobre él y le aprieta furiosamente el brazo.~ ~ 91 36 | muy tarde: si don Fernando aprovecha la noche para escaparse, 92 155 | Convinieron en que había que aprovechar la noche a todo trance para 93 65 | los celos. Hubiera querido apuñalar a Inés y luego matarse.~ ~ 94 197 | Al apuntar el alba y oír el toque del 95 142 | poco tiempo? Pero, en el apuro, se me olvidaba una buena 96 | aquellas 97 | aquellos 98 136 | abrió una caja llena de armas y se acercó al arca con 99 185 | ingleses. De pronto va y arranca los paquetes que todavía 100 138 | valiéndose de una orden arrancada con engaño al rey? Voy a 101 122 | condenados, Fernando! -exclamó arrebatada -; seamos al menos plenamente 102 198 | contestó en tono paternal a los arrebatos de don Blas.~ ~ 103 75 | tener la seguridad de verla arrodillada ante el altar de la adoración 104 45 | veía de lejos a un hombre arrodillado en las gradas del altar; 105 4 | Cuatro de sus guardias se arrodillaron en torno a su silla; lo 106 198 | llegar a la iglesia, Inés se arrodilló junto a la teja de las religiosas. 107 189 | conducido por el esbirro, se arroja sobre él y le aprieta furiosamente 108 137 | hacia fuera como para poder arrojarse a la calle en el momento 109 74 | despidió -continuó Sancha -, me arrojé a sus pies suplicándole 110 105 | veinte pruebas del más audaz arrojo. Estaba lejos de encontrar 111 194 | Don Blas lo asediaba a preguntas, pero parecía 112 149 | cuantos ducados -pensó - me asegurarán la discreción de Zanga». 113 36 | ellas ocho años y puedo asegurarle que es un mal hospedaje - 114 101 | arca; estaba a punto de asfixiarse. Llegaron al palacio de 115 2 | pueblos de Europa y les asignará el segundo lugar después 116 158 | Sancha, que le causó gran asombro diciéndole:~ ~ 117 36 | está comprometido en un mal asunto. El ministro de la policía 118 1 | cetrino, de una flacura que asusta. No es más que jefe de la 119 98 | vuelto loco? -dijo Sancha, asustada.~ ~ 120 190 | muy fiel, pero esta noche, asustado por el aparecido y por el 121 20 | tan extraordinario, que asustaron a Inés y hasta a su padre.~ ~ 122 151 | pared del cementerio, se asustó de aquella voz tan cerca 123 96 | Quizás nos ataquen aquí esta noche -dijo a 124 93 | vio a Sancha corriendo muy atareada.~ ~ 125 31 | Jaime le encontró el aire atento de un viejo soldado que 126 37 | contestó una palabra. Estaba aterrado y a duras penas pudo volver 127 174 | entereza. Sancha se quedó atónita. «¿De dónde saca tanto valor 128 49 | reconozco que soy poco atractivo. Esa Sancha, con su cara 129 44 | ella. Pero aquel día no se atrevía a entrar nadie más que los 130 32 | Si se hubiera atrevido, don Jaime habría rechazado 131 106 | reconoció el andar de Inés y, no atreviéndose a afrontar el primer momento 132 61 | guiaba al viajero? Por su atuendo, se le tomaría por un catalán. 133 152 | El choque de la caída lo aturdió y tardó unos momentos en 134 120 | amor y voluptuosidad y se atuvo estrictamente a su deber.~ ~ 135 105 | vida veinte pruebas del más audaz arrojo. Estaba lejos de 136 171 | le pareció de siniestro augurio. La habitación estaba muy 137 151 | dolor de don Fernando iba en aumento. Al no recibir respuesta 138 107 | Este singular sentimiento aumentó cuando se dio cuenta de 139 138 | Quién me dice que, en mi ausencia, el obispo, enemigo mío, 140 4 | Don Blas avanzaba despacio por la calle de 141 167 | taberna, donde contó su aventura. En aquella taberna se encontraba 142 92 | Fernando, avergonzado de su flaqueza, no dijo 143 62 | pregunta por su señoría, le avisaré.~ ~ 144 198 | la abadesa había mandado aviso al obispo. El prelado contestó 145 160 | Ay de mí, estoy perdido! -exclamó 146 149 | dolor, le dijo en voz muy baja:~ ~ 147 87 | de Granada. Tengo -añadió bajando la voz - unos géneros muy 148 34 | una renta de mil onzas del Banco de Nápoles. Le pido en matrimonio 149 61 | estaba, en efecto, visado en Barcelona, donde había desembarcado. 150 93 | tendido boca abajo en el barro. Don Fernando vio a Sancha 151 87 | Alpujarras. Tengo en mis baúles más de diez mil reales de 152 32 | sus títulos, su partida de bautismo y hasta un certificado de 153 61 | Andalucía. Es la comarca más bella de España. Pero ¿era sólo 154 20 | celestial que resplandece en las bellas madonas de la escuela italiana. 155 196 | Fernando y dile que muero bendiciendo la idea que tuvo de volver 156 14 | ejército de don Carlos IV (Dios bendiga la memoria de este buen 157 46 | permitió a los condenados besar a sus familiares antes de 158 83 | Cubrió de besos la firma de Inés.~ ~ 159 93 | tenido una hora tendido boca abajo en el barro. Don Fernando 160 81 | hablaba con cariño, con bondad, como antiguamente en Alcolote. 161 31 | soldado que quiere hacerse el bondadoso y sonríe a cada paso y sin 162 24 | madona del pilar (sic), y sus bonitas manos apretaban la cruz 163 87 | la voz - unos géneros muy bonitos, cosas inglesas que me traen 164 148 | una calle solitaria que bordea el cementerio; lo separaba 165 189 | aprieta furiosamente el brazo.~ ~ 166 14 | Mi padre, brigadier del ejército de don Carlos 167 116 | En sus ojos brillaba el resplandor de la virtud 168 45 | contraste con su gravedad. Brillaban lágrimas en los ojos de 169 152 | conocimiento; veía las estrellas brillar sobre su cabeza: al caer 170 20 | terrible jefe de policía brillaron con un resplandor tan extraordinario, 171 167 | Sancha bromeó con él y lo animó a probar 172 128 | por haberla despertado tan bruscamente.~ ~ 173 189 | señal de don Blas, salen en busca de Zanga. Sancha observa 174 147 | patrullas de esbirros, que buscaban por todas partes al diputado 175 30 | visiblemente -; llevo mucho tiempo buscándolo. El rey nuestro señor se 176 187 | miedo, lo confieso; mandé a buscara Zanga, y éste cogió el arca 177 24 | manos. Luego se fijó en el busto, bien torneado, aunque un 178 136 | Se dirigió a la cabecera de la cama, abrió una caja 179 30 | que usted me ha dirigido cae en el vacío.~ ~ 180 142 | voluntario realista en el café de la Plaza Mayor, y don 181 55 | Treinta y dos en los calabozos, y creo que doscientos sesenta 182 149 | gran silencio; don Fernando calculó que debían de ser lo menos 183 48 | doncella de su hija, y en calidad de tal la siguió al palacio 184 119 | Se dirigió hacia una campanilla, pero don Fernando se le 185 194 | parecía él mismo abrumado de cansancio. Ya muy avanzada la noche, 186 66 | repetía con rabia -. ¡Es capaz de amarlo si se figura que 187 93 | bandidos acababan de detener al capitán general O’Donnell y lo habían 188 2 | fue uno de los más famosos capitanes de guerrillas. El día que 189 3 | Lo acusaban de haber sido capuchino en su juventud y de haber 190 18 | comedor levantó vivamente la carabina. La apoyó contra el pecho 191 149 | volviera don Blas, la había cargada de tal grado, que don Fernando 192 151 | El cargador, que, a tan avanzada hora, 193 193 | llamado por Sancha para cargar otra vez el arca que había 194 129 | abrumándola con tiernísimas caricias, cuando se fijó en el arca.~ ~ 195 81 | doña Inés me hablaba con cariño, con bondad, como antiguamente 196 14 | brigadier del ejército de don Carlos IV (Dios bendiga la memoria 197 45 | cuando la joven subió a una carroza que esperaba a la puerta 198 199 | doña Inés teme que en su casamiento hubo ciertas causas de nulidad.~ ~ 199 43 | crees que no puedes salvarte casándote con don Blas Bustos.~ ~ 200 20 | allí presente, y se iban a casar el domingo próximo. En este 201 106 | Inés, a la que él sabía tan casta y tímida. Si yo no creyera 202 1 | de Granada. El cielo ha castigado su crueldad poniéndole en 203 144 | momento de abstracción -; ¡castigos eternos!~ ~ 204 30 | era un rico labrador de Castilla la Vieja, cristiano viejo 205 87 | mil reales de mercancías catas. Estoy contenta.~ ~ 206 199 | casamiento hubo ciertas causas de nulidad.~ ~ 207 158 | puerta de Sancha, que le causó gran asombro diciéndole:~ ~ 208 159 | Abandonaste mi arca y se cayó al cementerio con todas 209 75 | había conseguido que se cediera a unas religiosas clarisas 210 3 | gracia. Ahora don Blas es célebre por su silencio: no habla 211 45 | capilla lateral iluminada con centenares de velas cuya luz cortaba 212 18 | El guardia que estaba de centinela a la puerta del comedor 213 1 | precipitadamente en las casas y cerraban las puertas a aquel terrible 214 103 | oscura. Las persianas estaban cerradas, lo mismo que las grandes 215 135 | necesarios para abrir todas las cerraduras del mundo.~ ~ 216 138 | volveré en seguida con un cerrajero que lo hará mejor que yo.~ ~ 217 36 | noche para escaparse, yo cerraré los ojos en consideración 218 102 | Cuando cerraron las puertas y ya no oyó 219 126 | la cerradura del arca al cerrarse.~ ~ 220 32 | partida de bautismo y hasta un certificado de haber salido de galeras, 221 1 | de seis pies de estatura, cetrino, de una flacura que asusta. 222 3 | mandaron a las galeras de Ceuta, donde pasó ocho años en 223 172 | de pie a su lado, echando chispas por los ojos, y, ante ellos, 224 152 | El choque de la caída lo aturdió y 225 185 | arca, y se mete él dentro. «Cierre con llave sobre mí -exclamó - 226 | ciertas 227 31 | se atrevió a faltar a la cita. Era viudo y vivía sólo 228 64 | medio de las casas de la ciudad. Al salir de Mallorca, don 229 175 | La cosa está clara!~ ~ 230 5 | pertenece a las primeras clases de la sociedad y yo no lo 231 198 | reja. Doña Inés entró en la clausura. Declaró que, en un voto 232 4 | Tenía su siniestra mirada clavada en un hombre de muy distinguida 233 24 | convulsivo. El terrible don Blas clavó su mirada en aquellas manos. 234 66 | Carácter débil y cobarde! -se repetía con rabia -. ¡ 235 18 | comedor detrás de un pinche de cocina que llevaba una fuente. 236 11 | En 1823 estaba en el colegio de Sevilla; entonces tenía 237 121 | enemigo; pero no encontró cólera ni arrebato.~ ~ 238 3 | en su juventud y de haber colgado los hábitos. Después, no 239 64 | pasar horas enteras en una colina cubierta de fresca hiedra. 240 97 | Se apresuró a colocar sus tules y chales. Don 241 17 | me pagará esos lindos colores y ese aire de lozanía y 242 61 | abrasadas de Andalucía. Es la comarca más bella de España. Pero ¿ 243 123 | todo temor a don Fernando; comenzó para él la felicidad.~ ~ 244 32 | comer con él. Después de la comida, el terrible jefe de policía 245 182 | realista -había dicho - y los compañeros del muerto me están buscando. 246 166 | notificar a Sancha que tenía que comparecer en el palacio de la inquisición; 247 42 | Quién va a comprarlas? -repuso la muchacha, deshecha 248 162 | jefe de policía para no comprometer a nadie.~ ~ 249 140 | minutos puede ponerse en comunicación con sus agentes a varias 250 30 | nuestro señor se ha dignado concederle una pensión anual de cuatro 251 104 | aposento, volvía a caer en su concha de mármol negro.~ ~ 252 45 | un uniforme constelado de condecoraciones. Daba la mano a una muchacha 253 189 | Pero nada más ver a Zanga, conducido por el esbirro, se arroja 254 166 | ellos se apoderó de él y lo condujo ante su jefe. El otro venía 255 106 | meridional, me daría vergüenza confesarlo: don Fernando estuvo a punto 256 39 | estaba en la iglesia en su confesionario. El cura, a pesar de la 257 195 | por medio del fraile que confiesa a ese hombre y que tiene 258 187 | realista. Tuve miedo, lo confieso; mandé a buscara Zanga, 259 | conmigo 260 106 | no creyera que el lector conoce algo la manera de ser, singular 261 140 | No conoces la vigilancia del terrible 262 107 | fría dignidad que él no le conocía.~ ~ 263 152 | momentos en recobrar el conocimiento; veía las estrellas brillar 264 79 | diferente de como usted la conoció; ya no tiene aquellos momentos 265 5 | de la sociedad y yo no lo conozco! ¡Éste no ha aparecido en 266 199 | Mosquera no tiene derecho a consagrarse al Señor si es esposa legítima 267 200 | acribillada a puñaladas. Y, como consecuencia de una conspiración descubierta 268 75 | partido reinante, había conseguido que se cediera a unas religiosas 269 143 | Los consejos de Sancha no impresionaron 270 45 | la dulzura angelical que conservaba a pesar de su pena impresionaron 271 36 | yo cerraré los ojos en consideración a la amistad con que usted 272 200 | como consecuencia de una conspiración descubierta por don Blas, 273 91 | o diez espías que rondan constantemente en torno a la casa.~ ~ 274 45 | incorporó y exhibió un uniforme constelado de condecoraciones. Daba 275 105 | llegado casi a la locura, constituía todo el carácter de don 276 39 | lloró. El resultado de la consulta fue que no había más remedio 277 39 | pidió permiso para ir a consultar al cura, que estaba en la 278 132 | veces, mientras doña Inés le contaba los temores de Sancha y 279 195 | él. El cuento que yo he contado no servía mas que para salir 280 159 | Ya sé lo que vienes a contarme. Abandonaste mi arca y se 281 138 | papeles criminales, no estaría contento ni siquiera al lado tuyo. ¿ 282 148 | apoyaba Zanga el arca mientras contestaba a los esbirros.~ ~ 283 197 | en la casa, don Blas, sin contestarle una palabra, hizo que la 284 161 | Estás salvado si contestas que al salir del palacio 285 194 | permitiera ocupar el gabinete contiguo a su dormitorio, donde antes 286 96 | es enemigo personal de un contrabandista amigo mío. Entrarían a saco 287 87 | inglesas que me traen los contrabandistas de las Alpujarras. Tengo 288 141 | La conversación fue interrumpida por un 289 155 | Convinieron en que había que aprovechar 290 115 | acerque! -repetía con voz convulsa -. ¡Salga de aquí!~ ~ 291 24 | la cruz con un movimiento convulsivo. El terrible don Blas clavó 292 65 | camino de La Zuia, con el corazón devorado por toda las furias 293 101 | entró Zanga, un mozo de cordel, primo de Sancha, que iba 294 31 | engalanado; llevaba un gran cordón sobre el uniforme. Don Jaime 295 50 | Sancha, ocupada en sus tareas corno de costumbre. Su primera 296 153 | Le corría la sangre, estaba muy maltrecho, 297 45 | centenares de velas cuya luz cortaba las sombras de la iglesia 298 103 | lo mismo que las grandes cortinas, de finísima muselina de 299 153 | levantarse y después andar; le costó algún trabajo escalar el 300 50 | ocupada en sus tareas corno de costumbre. Su primera reacción fue 301 122 | dijo Inés -. Por lo menos, cree una cosa: que te adoro y 302 122 | impiedad, Fernando mío. ¿Lo creerás? Muchas veces, ese santo 303 43 | y de muy buen grado, si crees que no puedes salvarte casándote 304 189 | que, desde hacía dos años, creía fiel. El calor parece agobiarle. 305 106 | casta y tímida. Si yo no creyera que el lector conoce algo 306 138 | quizá esté llena de papeles criminales, no estaría contento ni 307 30 | labrador de Castilla la Vieja, cristiano viejo como usted, y que 308 21 | el temor de Dios y somos cristianos viejos -continuó éste -; 309 19 | Es cruel no darme tiempo para comer - 310 1 | El cielo ha castigado su crueldad poniéndole en la cara la 311 45 | piadosa; los flacos brazos, cruzados sobre el pecho. Pronto se 312 | cual 313 179 | Sancha sabía cuál era su proyecto unas horas 314 20 | vez las razones por las cuales se debía poner en libertad 315 | Cuántos 316 34 | De modo que tengo cuarenta y tres años -acabó por decirle 317 20 | anciano repetía por tercera o cuarta vez las razones por las 318 64 | horas enteras en una colina cubierta de fresca hiedra. Desde 319 60 | Vieja, cuando un viajero cubierto de polvo se apeó de un caballo 320 83 | Cubrió de besos la firma de Inés.~ ~ 321 145 | Y se arrojó al cuello de Fernando.~ ~ 322 186 | Bueno, menos cuentos! -exclamó don Blas.~ ~ 323 91 | tirarse por la ventana. Tenga cuidado -dijo Sancha, volviendo 324 14 | reales (tres mil francos); la cultivo con mis propias manos con 325 80 | un león enjaulado -. ¡Así cumple sus juramentos! ¡Así es 326 36 | de Granada. Esta orden se cumplirá esta noche muy tarde: si 327 61 | España. Pero ¿era sólo la curiosidad lo que guiaba al viajero? 328 45 | con centenares de velas cuya luz cortaba las sombras 329 45 | Daba la mano a una muchacha cuyo paso ligero y juvenil formaba 330 75 | inquisición, donde él vivía. Estas damas se habían establecido allí 331 142 | Puerta del Sol. Esconda a dan Fernando, voy a buscar por 332 142 | Fernando dentro. Pero ¿nos dará tiempo? Lleven el arca a 333 106 | la gente meridional, me daría vergüenza confesarlo: don 334 19 | Es cruel no darme tiempo para comer -dijo 335 106 | una persona tan fiel a sus deberes, se escondió en el arca.~ ~ 336 20 | razones por las cuales se debía poner en libertad a don 337 149 | don Fernando calculó que debían de ser lo menos las nueve 338 66 | Carácter débil y cobarde! -se repetía con 339 176 | Doña Inés debió de oír estas palabras, como 340 200 | don Fernando acaban de ser decapitados en la plaza de Granada.~ ~ 341 182 | medias palabras de Sancha decían que, a poco de llevar Zanga 342 92 | dijo una palabra más. Había decidido salir al día siguiente para 343 110 | llegó el momento que iba a decidir todo su porvenir. Inés hizo 344 81 | único que se le ocurrió decirme, entregándome un papel firmado 345 198 | Inés entró en la clausura. Declaró que, en un voto secreto, 346 118 | con furia -, o llamo y nos degollarán a los dos!~ ~ 347 147 | pertenecía a don Blas, siempre lo dejaban pasar.~ ~ 348 122 | que llevo desde mi boda he dejado de pensar en ti. Era un 349 196 | esperaba a las pocas horas -. Déjame morir sola. Moriré dichosa: 350 15 | incomunicado! -añadió al marcharse, dejando al preso en medio de su 351 101 | tenía la esperanza de que dejarían el arca en el segundo piso, 352 101 | llave. Era más imprudente dejarla abierta. A eso de las once 353 196 | dos años. Te ordeno que me dejes ahora mismo. Vas a bajar 354 | demasiado 355 32 | salido de galeras, lo que demostraba que no había sido nunca 356 190 | Sancha -. De este hombre depende la vida de doña Inés y la 357 199 | Bustos y Mosquera no tiene derecho a consagrarse al Señor si 358 200 | consecuencia de una conspiración descubierta por don Blas, el hermano 359 153 | creyó que don Blas lo había descubierto.~ ~ 360 156 | mañana un espía de don Blas descubre esa maldita arca, muertas 361 137 | momento en que don Blas descubriera a Fernando. Pero el odio 362 167 | los espías encargados de descubrir al «negro», o liberal, que 363 144 | Blas su vida y la ajena; descubrirá que te he visto y me matará ¿ 364 61 | en Barcelona, donde había desembarcado. El dueño de aquella mala 365 42 | comprarlas? -repuso la muchacha, deshecha en lágrimas.~ ~ 366 106 | Fernando estuvo a punto de desmayarse cuando, poco después de 367 108 | alma; ¡formaba su relativa desnudez un contraste tan encantador 368 138 | engaño al rey? Voy a ir a mi despacho y volveré en seguida con 369 4 | Don Blas avanzaba despacio por la calle de Alcolote, 370 197 | toque del Ángelus, doña Inés despenó a su marido para decirle 371 128 | disculpándose por haberla despertado tan bruscamente.~ ~ 372 112 | movimiento. Inés, ya del todo despierta, comprendió la verdad y 373 45 | en los ojos de la joven desposada; la expresión de su rostro 374 105 | llegar a aquella habitación. Desterrado, dolorido, separado de los 375 162 | Sancha le repetía con todo detalle sus instrucciones sobre 376 91 | disfrazada que fuera, le detendrían ocho o diez espías que rondan 377 64 | encontró un pretexto para detenerse en ella y hablar. El artesano 378 4 | en sus ojos ya no había devoción. Tenía su siniestra mirada 379 152 | podía correr Inés y esto le devolvió toda su fuerza.~ ~ 380 65 | La Zuia, con el corazón devorado por toda las furias de los 381 192 | la verdad, y, como es tan devoto; no querrá mentir por nada 382 137 | tenía a don Blas le había devuelto toda su sangre fría, y se 383 196 | cosa: entrega esta cruz de diamantes a don Fernando y dile que 384 112(1)| o lienzo sobre el que se dibuja o pinta.~ ~ 385 163 | de repente -; pero, si no dices exactamente lo que te ha 386 196 | Déjame morir sola. Moriré dichosa: tengo conmigo la imagen 387 122 | seamos al menos plenamente dichosos los pocos días que nos quedan 388 158 | que le causó gran asombro diciéndole:~ ~ 389 11 | pues ahora no tengo más que diecinueve.~ ~ 390 167 | hacerle hablar para que diera algunas indicaciones a don 391 79 | humor igual y dulce, muy diferente de como usted la conoció; 392 142 | que no lo mate de repente. Dígale que fui yo quien mandó trasladar 393 30 | rey nuestro señor se ha dignado concederle una pensión anual 394 173 | Habrá entendido lo que le dije que contestara? La vida 395 74 | pies suplicándole que me dijera por qué me echaba. Me contestó 396 194 | las pocas palabras que se dijeron a este respecto. Inés, que 397 36 | Mallorca, por ejemplo; nadie le dirá nada.~ ~ 398 3 | ingenioso los sarcasmos que dirigía a sus prisioneros de guerra 399 30 | insulto que usted me ha dirigido cae en el vacío.~ ~ 400 169 | Inés y yo -se decía Sancha, dirigiéndose con su esbirro al palacio 401 149 | pensó - me asegurarán la discreción de Zanga». Vencido por el 402 96 | doña Inés encontraría una disculpa.~ ~ 403 128 | Pobrecita! -exclamó, disculpándose por haberla despertado tan 404 91 | don Fernando -; por muy disfrazada que fuera, le detendrían 405 162 | Zanga estaba muy disgustado por haber comprometido las 406 31 | cura del pueblo y tomó sus disposiciones como si nunca más hubiera 407 102 | después de una violenta disputa, Inés lo llevó a su habitación 408 4 | clavada en un hombre de muy distinguida apostura que estaba rezando 409 105 | habitación. Desterrado, dolorido, separado de los suyos, 410 120 | Don Fernando ya no se dejó dominar por los pensamientos de 411 195 | hombre y que tiene mucho dominio sobre él. El cuento que 412 48 | de don Jaime a título de doncella de su hija, y en calidad 413 | dónde 414 93 | detener al capitán general O’Donnell y lo habían tenido una hora 415 2 | un francés, don Blas no dormía en una cama: era un voto.~ ~ 416 107 | don Fernando que estaba dormida. Sólo entonces se atrevió 417 55 | los calabozos, y creo que doscientos sesenta en les pisos superiores.~ ~ 418 103 | muselina de las indias, drapeadas hasta el suelo.~ ~ 419 189 | está fuera de sí; tiene dudas sobre la persona a la que, 420 2 | Durante aquella guerra sublime contra 421 37 | palabra. Estaba aterrado y a duras penas pudo volver a su pueblo. 422 63 | todos estaban comiendo o durmiendo la. siesta.~ ~ 423 133 | dijo don Blas con gesto duro.~ ~ 424 | e 425 74 | que me dijera por qué me echaba. Me contestó fríamente: « 426 172 | don Blas de pie a su lado, echando chispas por los ojos, y, 427 43 | Yo tengo algunas economías -dijo el cura - que puede 428 39 | la insensibilidad de su edad y de su estado, lloró. El 429 46 | feroz desde su boda; las ejecuciones menudearon menos. En vez 430 36 | año o dos a Mallorca, por ejemplo; nadie le dirá nada.~ ~ 431 21 | partido para mi hija. Nunca ejercí cargo alguno en tiempo de 432 14 | Mi padre, brigadier del ejército de don Carlos IV (Dios bendiga 433 3 | se repetían en todos los ejércitos españoles.~ ~ 434 | ellas 435 39 | procurar llegar a Gibraltar y embarcarse para Inglaterra.~ ~ 436 106 | un único sentimiento lo embargaba: el miedo a hacer enfadar 437 125 | el arca. Los sacó de su embeleso un gran ruido que se produjo 438 193 | turbación, su relato resultó muy embrollado. Dijo que, llamado por Sancha 439 36 | garrote (manera de estrangular empleada para los nobles) o, por 440 10 | Que empleo tenía usted en tiempo de 441 183 | mano -exclamó Sancha, como enajenada -, quieren matarme!~ ~ 442 61 | Granada son como un oasis encantado en medio de las llanuras 443 108 | desnudez un contraste tan encantador con aquel aire de dignidad 444 167 | encontraba uno de los espías encargados de descubrir al «negro», 445 177 | Con tantas velas encendidas, esto está como un horno.~ ~ 446 85 | hasta la puerta, corrió a encerrarse en la capilla.~ ~ 447 86 | veces más suerte haberte encontrado... ¿Y tú qué haces?~ ~ 448 168 | mandó a buscar el arca y la encontramos abierta y manchada de sangre. 449 112 | y huyó hacia la puerta, encontrándola cerrada.~ ~ 450 105 | arrojo. Estaba lejos de encontrar en el cuarto de Inés aquella 451 142 | a don Fernando, don Blas encontrará el arca vacía. ¿Qué podremos 452 144 | No encontrarás reproches en tu amiga -decía 453 144 | he visto y me matará ¿Qué encontraré en la otra vida? -continuó, 454 96 | desgracia la viera doña Inés encontraría una disculpa.~ ~ 455 134 | contestó Inés -: podría encontrarla uno de tus criados. A Sancha 456 147 | al diputado liberal sin encontrarlo; como Zanga les decía que 457 146 | las mujeres -exclamó -. Si encuentras algún medio para vernos, 458 106 | embargaba: el miedo a hacer enfadar a aquella Inés, a la que 459 31 | Encontró a don Blas Bustos muy engalanado; llevaba un gran cordón 460 138 | una orden arrancada con engaño al rey? Voy a ir a mi despacho 461 80 | la estancia como un león enjaulado -. ¡Así cumple sus juramentos! ¡ 462 64 | apartar los ojos de los ennegrecidos muros de aquel palacio, 463 58 | junto a la lámpara, lo veía enrojecer y palidecer alternativamente; 464 173 | se decía Sancha -. ¿Habrá entendido lo que le dije que contestara? 465 64 | Fernando iba a pasar horas enteras en una colina cubierta de 466 174 | ojos más que serenidad y entereza. Sancha se quedó atónita. «¿ 467 88 | Ya entiendo -dijo don Fernando -: tienes 468 1 | del mes de mayo de 182... entraba don Blas Bustos y Mosquera, 469 1 | veían llegar, los vecinos entraban precipitadamente en las 470 167 | huyendo del aparecido, había entrado pálido como la muerte en 471 96 | contrabandista amigo mío. Entrarían a saco en esta tienda antes 472 | entre 473 130 | preguntó, frunciendo el entrecejo.~ ~ 474 196 | Sólo te pido una cosa: entrega esta cruz de diamantes a 475 81 | que se le ocurrió decirme, entregándome un papel firmado por ella 476 30 | esa real merced, que le entregaré mañana al mediodía. Le haré 477 61 | El viajero catalán, al entregarle su pasaporte, que llevaba 478 32 | mil reales que don Blas le entregó; no pudo negarse a comer 479 188 | Ni una palabra más o eres muerta -la interrumpió don 480 110 | visión. Permaneció inmóvil y erguida ante la cama y con las manos 481 153 | le costó algún trabajo escalar el muro del cementerio y 482 170 | Sancha tuvo la idea de escapar. «Pero no -se dijo -, sería 483 171 | de Inés. El lugar de la escena le pareció de siniestro 484 146 | saber por Sancha; tienes una esclava que se llama Inés.~ ~ 485 1 | Blas Bustos y Mosquera, escoltado por doce hombres a caballo, 486 142 | esbirros en la Puerta del Sol. Esconda a dan Fernando, voy a buscar 487 5 | que yo estoy en ella! Se esconde.»~ ~ 488 142 | usted no piensa que al esconder a don Fernando, don Blas 489 106 | tan fiel a sus deberes, se escondió en el arca.~ ~ 490 112(1)| Escorzar: Representar, acortándolas 491 112 | rodillas aún y un poco en escorzo1 para mirarla, le señalaba 492 20 | escuela italiana. Don Blas no escuchaba al anciano ni seguía comiendo. 493 100 | decir, don Fernando no la escuchó.~ ~ 494 20 | las bellas madonas de la escuela italiana. Don Blas no escuchaba 495 46 | En vez de fusilar por la espalda a los condenados, no se 496 61 | la comarca más bella de España. Pero ¿era sólo la curiosidad 497 50 | de frente con esa mirada española mezcla tan singular de miedo, 498 191 | Blas, lo miraba con ojos espantados y sin contestar.~ ~ 499 122 | pensar en ti. Era un pecado espantoso; he hecho cuanto he podido 500 3 | tiempo le habían valido una especie de fama de ingenioso los 501 101 | escalera, don Fernando tenía la esperanza de que dejarían el arca 502 196 | esconderte junto a la puerta. Espero que podrás salvarte. Sólo 503 156 | Si mañana un espía de don Blas descubre esa 504 199 | consagrarse al Señor si es esposa legítima de usted; pero 505 75 | vivía. Estas damas se habían establecido allí y habían terminado 506 39 | insensibilidad de su edad y de su estado, lloró. El resultado de 507 122 | cuartito de Alcolote. ¡Ah, estamos condenados, irremisiblemente 508 | están 509 80 | Fernando, paseándose por la estancia como un león enjaulado -. ¡ 510 69 | Estaré -dijo Sancha, sin mirarle.~ ~ 511 138 | de papeles criminales, no estaría contento ni siquiera al 512 161 | Estás salvado si contestas que 513 1 | un hombre de seis pies de estatura, cetrino, de una flacura 514 138 | de esta arca, que quizá esté llena de papeles criminales, 515 193 | juramento. Por fin Zanga, estimulado por el gran peligro, por 516 | Estos 517 36 | pena de garrote (manera de estrangular empleada para los nobles) 518 64 | arrebato y fue a pasar por la estrecha calle sobre la que se levantaba 519 119 | Fernando se le adelantó y la estrechó en sus brazos. Don Fernando 520 152 | el conocimiento; veía las estrellas brillar sobre su cabeza: 521 105 | este pequeño surtidor hacía estremecer a don Fernando, que había 522 120 | voluptuosidad y se atuvo estrictamente a su deber.~ ~ 523 36 | lo menos, de galeras. Yo estuve en ellas ocho años y puedo 524 106 | confesarlo: don Fernando estuvo a punto de desmayarse cuando, 525 102 | aquel crucifijo le juró amor eterno.~ ~ 526 144 | abstracción -; ¡castigos eternos!~ ~ 527 2 | todos los demás pueblos de Europa y les asignará el segundo 528 163 | repente -; pero, si no dices exactamente lo que te ha explicado Sancha, 529 45 | pecho. Pronto se incorporó y exhibió un uniforme constelado de 530 61 | un catalán. Su pasaporte, expedido en Mallorca, estaba, en 531 72 | despidió sin motivo, sin explicación. La verdad, yo creo que 532 163 | exactamente lo que te ha explicado Sancha, este puñal te matará.~ ~ 533 122 | los juramentos que te hice extendiendo la mano hacia él en mi cuartito 534 112(1)| perspectiva, las cosas que se extienden en sentido oblicuo al plano 535 6 | Alcolote. No tardó en aparecer, extrañado, aquel joven.~ ~ 536 171 | palacio de la inquisición, le extrañó que la hicieran subir al 537 20 | brillaron con un resplandor tan extraordinario, que asustaron a Inés y 538 182 | En medio del extravío de un ataque de nervios, 539 166 | perplejo; su pavor llegó al extremo cuando vio entrar a dos 540 25 | Sus facciones podrían ser más regulares - 541 64 | que se levantaba la alta fachada del palacio de la inquisición. 542 138 | estas ganzúas no me habían fallado nunca. Querida Inés, retrasaremos 543 73 | lágrimas -. ¡Sólo eso me faltaba!~ ~ 544 31 | hidalgo no se atrevió a faltar a la cita. Era viudo y vivía 545 3 | habían valido una especie de fama de ingenioso los sarcasmos 546 46 | los condenados besar a sus familiares antes de ir a la muerte. 547 2 | Blas fue uno de los más famosos capitanes de guerrillas. 548 146 | Soy la más feliz de las mujeres -exclamó -. 549 46 | reconocer que don Blas fue menos feroz desde su boda; las ejecuciones 550 66 | Es capaz de amarlo si se figura que tal es su deber!~ ~ 551 140 | ir a vivir en Inglaterra! Figúrate que esta casa tan grande 552 52 | Sancha, sosteniendo la mirada fija en él.~ ~ 553 14 | rey), me dejó una pequeña finca cerca de este pueblo; me 554 179 | comprendió aquel movimiento. Fingió un violento ataque de nervios.~ ~ 555 103 | las grandes cortinas, de finísima muselina de las indias, 556 83 | Cubrió de besos la firma de Inés.~ ~ 557 81 | decirme, entregándome un papel firmado por ella en que me señalaba 558 45 | una postura piadosa; los flacos brazos, cruzados sobre el 559 1 | estatura, cetrino, de una flacura que asusta. No es más que 560 92 | Fernando, avergonzado de su flaqueza, no dijo una palabra más. 561 2 | había matado por lo menos un francés, don Blas no dormía en una 562 64 | en una colina cubierta de fresca hiedra. Desde allí veía 563 130 | Qué es eso? -preguntó, frunciendo el entrecejo.~ ~ 564 45 | iglesia como un camino de fuego, se veía de lejos a un hombre 565 18 | de cocina que llevaba una fuente. Don Blas se precipitó hacia 566 181 | Y agarró fuertemente a Inés por la muñeca.~ ~ 567 118 | aquí -le repetía ella con furia -, o llamo y nos degollarán 568 65 | corazón devorado por toda las furias de los celos. Hubiera querido 569 189 | arroja sobre él y le aprieta furiosamente el brazo.~ ~ 570 46 | mujer, a la que amaba con furor:~ ~ 571 46 | menudearon menos. En vez de fusilar por la espalda a los condenados, 572 194 | le permitiera ocupar el gabinete contiguo a su dormitorio, 573 44 | Granada, en uniforme de gala, rodeaban la iglesia, tan 574 188 | adivinar que Sancha quería ganar tiempo.~ ~ 575 36 | buscando. Tiene pena de garrote (manera de estrangular empleada 576 93 | acababan de detener al capitán general O’Donnell y lo habían tenido 577 133 | llave -dijo don Blas con gesto duro.~ ~ 578 39 | tenían que procurar llegar a Gibraltar y embarcarse para Inglaterra.~ ~ 579 64 | palacio, que se aliaba como un gigante en medio de las casas de 580 1 | el obispo de Granada y el gobernador tiemblan ante él.~ ~ 581 141 | interrumpida por un gran golpe en la puerta; Fernando se 582 45 | hombre arrodillado en las gradas del altar; su cabeza sobresalía 583 103 | cerradas, lo mismo que las grandes cortinas, de finísima muselina 584 45 | extraño contraste con su gravedad. Brillaban lágrimas en los 585 13 | pareció irritado por la grosería de la pregunta; se resignó 586 9 | observó que don Fernando era guapísimo: rubio y, a pesar del mal 587 18 | El guardia que estaba de centinela 588 15 | Excelente núcleo de guerrilla -dijo don Blas con una sonrisa 589 2 | más famosos capitanes de guerrillas. El día que su gente no 590 61 | sólo la curiosidad lo que guiaba al viajero? Por su atuendo, 591 75 | Don Blas, para dar gusto al partido reinante, había 592 134 | tus criados. A Sancha le gustó mucho que me negara a quedarme 593 128 | exclamó, disculpándose por haberla despertado tan bruscamente.~ ~ 594 86 | y mil veces más suerte haberte encontrado... ¿Y tú qué 595 64 | inquisición de Granada, ahora habitado por don Blas y por Inés. 596 3 | juventud y de haber colgado los hábitos. Después, no se sabe cómo, 597 3 | célebre por su silencio: no habla jamás. En otro tiempo le 598 174 | como loco. Pronto se dijo, hablándose a sí mismo:~ ~ 599 23 | contestara cuando yo le hablase.~ ~ 600 86 | Cómo voy a odiarla! No hablemos más... Ha sido una suerte 601 49 | su cara alegre, debe de hacerme parecer a tus ojos más viejo 602 31 | viejo soldado que quiere hacerse el bondadoso y sonríe a 603 | haces 604 58 | en toda la noche. Inés, haciendo labor junto a la lámpara, 605 142 | abrió. Sobre todo, no nos hagamos ilusiones: ¡si don Blas 606 117 | marcharé antes de que me oigas. Han pasado dos años y no puedo 607 30 | entregaré mañana al mediodía. Le haré ver que mi padre era un 608 126 | tienes la llave de la puerta; haz como que no puedes abrir, 609 146 | algún medio para vernos, házmelo saber por Sancha; tienes 610 | hemos 611 48 | Era hermana de leche y amiga de Inés. 612 200 | descubierta por don Blas, el hermano de Inés y don Fernando acaban 613 122 | recuerda los juramentos que te hice extendiendo la mano hacia 614 171 | inquisición, le extrañó que la hicieran subir al segundo piso, al 615 172 | interrogando a Zanga. Lo hicieron salir inmediatamente.~ ~ 616 64 | colina cubierta de fresca hiedra. Desde allí veía el antiguo 617 195 | usted y la mía penden de un hilo. Don Blas sospecha. Mañana 618 34 | decirle don Blas - y un puesto honorable que me da cincuenta mil 619 36 | amistad con que usted me honra. Que se vaya a pasar un 620 177 | encendidas, esto está como un horno.~ ~ 621 3 | pasó ocho años en la más horrible miseria. Lo acusaban de 622 122 | olvidarte, pero en vano. No te horrorices de mi impiedad, Fernando 623 37 | dinero que había recibido lo horrorizaba. «¿De modo -se decía - que 624 185 | precio de una impiedad, me horrorizan...~ ~ 625 22 | Don Blas no salía de su hosco silencio. ~ ~ 626 36 | asegurarle que es un mal hospedaje -diciendo estas palabras, 627 68 | llamo don Pablo Rodil y me hospedo en la Posada del Ángel, 628 62 | señor viajero -le dijo el hostelero -, si la policía de Granada 629 41 | Podrían vender la casa y la huerta.~ ~ 630 91 | Huiría de usted, así tuviera que 631 196 | Bueno, pues, huye, querida Sancha -repuso 632 167 | esbirro contó que Zanga, huyendo del aparecido, había entrado 633 139 | suplicó don Fernando que huyera con él.~ ~ 634 20 | Inés, allí presente, y se iban a casar el domingo próximo. 635 79 | no, pero sí de un humor igual y dulce, muy diferente de 636 142 | Sobre todo, no nos hagamos ilusiones: ¡si don Blas vuelve antes 637 199 | Desde luego, la ilustrísima doña Inés Bustos y Mosquera 638 189 | don Blas, habitualmente impasible, está fuera de sí; tiene 639 101 | cerró con llave. Era más imprudente dejarla abierta. A eso de 640 111 | con una voz trémula y casi inaudible.~ ~ 641 162 | miedo de don Blas y parecía incapaz de comprender las cosas 642 45 | rodeaban. Aquella cabeza estaba inclinada en una postura piadosa; 643 15 | amarga -. ¡A la cárcel e incomunicado! -añadió al marcharse, dejando 644 138 | Qué raro! -dijo don Blas, incorporándose - estas ganzúas no me habían 645 45 | sobre el pecho. Pronto se incorporó y exhibió un uniforme constelado 646 102 | arca. Lo consiguió. Con indecible alegría se dio cuenta de 647 103 | finísima muselina de las indias, drapeadas hasta el suelo.~ ~ 648 167 | hablar para que diera algunas indicaciones a don Fernando, el cual 649 64 | y hablar. El artesano le indicó las ventanas del aposento 650 106 | afrontar el primer momento de indignación de una persona tan fiel 651 167 | y fue corriendo con su informe a don Blas.~ ~ 652 3 | valido una especie de fama de ingenioso los sarcasmos que dirigía 653 172 | Zanga. Lo hicieron salir inmediatamente.~ ~ 654 122 | quieres la muerte de mi alma inmortal? -le dijo Inés -. Por lo 655 170 | a doña Inés, que es tan inocente y en este momento no debe 656 39 | El cura, a pesar de la insensibilidad de su edad y de su estado, 657 149 | posición le producía un dolor insoportable; esperaba llegar pronto, 658 6 | a salir él mismo y fue a instalarse en el comedor de la hostería 659 162 | repetía con todo detalle sus instrucciones sobre lo que tenía que contestar 660 30 | fui fraile, de modo que el insulto que usted me ha dirigido 661 142 | el diputado a Cortes, lo insultó un voluntario realista en 662 18 | pecho de un anciano que intentaba entrar en el comedor detrás 663 140 | rincones. Sin embargo, voy a intentar esconderte. Si me amas, 664 102 | ya no oyó ningún ruido, intentó, con ayuda de su puñal, 665 172 | Sancha, don Blas estaba interrogando a Zanga. Lo hicieron salir 666 159 | va a ocurrir: don Blas te interrogará esta noche o mañana por 667 147 | Fernando. Varias veces lo interrogaron las patrullas de esbirros, 668 194 | avanzada la noche, suspendió el interrogatorio para reanudarlo a la mañana 669 141 | La conversación fue interrumpida por un gran golpe en la 670 6 | iglesia. Pronunciadas las íntimas palabras de la misma, se 671 169 | ya sabe que un extraño se introdujo en su casa.»~ ~ 672 44 | entrar nadie más que los invitados.~ ~ 673 27 | nombre -contestó don Jaime, irguiendo más su apostura.~ ~ 674 122 | Ah, estamos condenados, irremisiblemente condenados, Fernando! -exclamó 675 13 | El joven pareció irritado por la grosería de la pregunta; 676 182 | el arca de los géneros, irrumpió en su cuarto un hombre todo 677 20 | bellas madonas de la escuela italiana. Don Blas no escuchaba al 678 14 | del ejército de don Carlos IV (Dios bendiga la memoria 679 187 | tenía aún en la mano izquierda el puñal, lleno de la sangre 680 33 | Jaime seguía temiendo alguna jugarreta.~ ~ 681 101 | mañana de un día del mes de junio, don Fernando entró en Granada 682 110 | la cama y con las manos juntas.~ ~ 683 117 | imagen ante los ojos. ¿No me juraste ante esta cruz que serías 684 102 | ante aquel crucifijo le juró amor eterno.~ ~ 685 45 | muchacha cuyo paso ligero y juvenil formaba un extraño contraste 686 3 | haber sido capuchino en su juventud y de haber colgado los hábitos. 687 122 | imagen del Salvador que ha de juzgarnos, sólo me recuerda los juramentos 688 30 | que mi padre era un rico labrador de Castilla la Vieja, cristiano 689 58 | haciendo labor junto a la lámpara, lo veía enrojecer y palidecer 690 144 | que nuestra vida no será larga. No sabes en qué poco tiene 691 45 | En una capilla lateral iluminada con centenares 692 14 | que seguramente le son muy leales.~ ~ 693 48 | Era hermana de leche y amiga de Inés. Había vivido 694 106 | Si yo no creyera que el lector conoce algo la manera de 695 32 | jefe de policía le hizo leer sus títulos, su partida 696 199 | consagrarse al Señor si es esposa legítima de usted; pero doña Inés 697 140 | con sus agentes a varias leguas de Granada. ¡Ojalá pudiera 698 114 | se retiró al rincón más lejano, hacia el pequeño surtidor.~ ~ 699 123 | Este lenguaje quitó todo temor a don Fernando; 700 80 | por la estancia como un león enjaulado -. ¡Así cumple 701 64 | estrecha calle sobre la que se levantaba la alta fachada del palacio 702 153 | maltrecho, pero consiguió levantarse y después andar; le costó 703 105 | El ruido tan leve de este pequeño surtidor 704 112(1)| oblicuo al plano del papel o lienzo sobre el que se dibuja o 705 45 | a una muchacha cuyo paso ligero y juvenil formaba un extraño 706 106 | profundo silencio unos pasos ligeros subiendo la escalera de 707 4 | y otro lado con ojos de lince. Al pasar por una iglesia, 708 17 | pensaba - me pagará esos lindos colores y ese aire de lozanía 709 154 | nos has metido en un buen lío.~ ~ 710 193 | muy embrollado. Dijo que, llamado por Sancha para cargar otra 711 158 | Hablando de él estaban, cuando llamó a la puerta de Sancha, que 712 61 | encantado en medio de las llanuras abrasadas de Andalucía. 713 105 | uniformidad de la desgracia había llegado casi a la locura, constituía 714 101 | estaba a punto de asfixiarse. Llegaron al palacio de la inquisición. 715 43 | el cura - que puede que lleguen a cinco mil reales; te los 716 24 | Al anciano se le llenaron de lágrimas los ojos. La 717 187 | mano izquierda el puñal, lleno de la sangre del pobre voluntario 718 143 | impresionaron mucho a los amantes; llevaron el arca a un pasadizo oscuro 719 88 | más volveré a verte. Toma, llévate este reloj como recuerdo 720 39 | su edad y de su estado, lloró. El resultado de la consulta 721 58 | guardianes, todos los demás lograron escaparse.~ ~ 722 17 | lindos colores y ese aire de lozanía y de insolente satisfacción.»~ ~ 723 45 | centenares de velas cuya luz cortaba las sombras de la 724 24 | había tocado el manto de la madona del pilar (sic), y sus bonitas 725 20 | resplandece en las bellas madonas de la escuela italiana. 726 156 | de don Blas descubre esa maldita arca, muertas somos doña 727 127 | bien. Don Blas creyó en el malestar producido por el calor.~ ~ 728 153 | corría la sangre, estaba muy maltrecho, pero consiguió levantarse 729 3 | volvió Fernando VII, lo mandaron a las galeras de Ceuta, 730 187 | Tuve miedo, lo confieso; mandé a buscara Zanga, y éste 731 97 | Don Fernando la miraba manipular. De pronto se precipitó 732 137 | cerradura del arca; don Blas manipuló en vano con sus ganzúas 733 24 | rosario que había tocado el manto de la madona del pilar ( 734 117 | No, no me marcharé antes de que me oigas. Han 735 15 | incomunicado! -añadió al marcharse, dejando al preso en medio 736 | mas 737 182 | usted no me socorre, me matan ante sus propios ojos...».~ ~ 738 182 | puñal en la mano. «Acabo de matar a un voluntario realista - 739 187 | Tenía miedo de que me matara si no obedecía -continuó 740 142 | Mayor, y don Pedro acaba de matarlo a puñaladas. He visto ahora 741 65 | apuñalar a Inés y luego matarse.~ ~ 742 34 | Banco de Nápoles. Le pido en matrimonio a su hija doña Inés de Artegui.~ ~ 743 1 | hermosa mañana del mes de mayo de 182... entraba don Blas 744 142 | realista en el café de la Plaza Mayor, y don Pedro acaba de matarlo 745 182 | un ataque de nervios, las medias palabras de Sancha decían 746 138 | un cerrajero que lo hará mejor que yo.~ ~ 747 96 | para dejar en su cuarto mis mejores mercancías. Don Blas no 748 14 | Carlos IV (Dios bendiga la memoria de este buen rey), me dejó 749 140 | registrada cada día hasta en los menores rincones. Sin embargo, voy 750 192 | es tan devoto; no querrá mentir por nada del mundo.»~ ~ 751 46 | su boda; las ejecuciones menudearon menos. En vez de fusilar 752 106 | apasionada, de la gente meridional, me daría vergüenza confesarlo: 753 172 | Inés sentada junto a una mesa, a don Blas de pie a su 754 185 | quedaban en el arca, y se mete él dentro. «Cierre con llave 755 126 | Fernando a Inés -. Voy a meterme en el arca. Aquí tienes 756 154 | este respecto -que nos has metido en un buen lío.~ ~ 757 97 | los tules y chales y se metió él en su lugar.~ ~ 758 50 | con esa mirada española mezcla tan singular de miedo, valor 759 122 | más que a ti. Ni un solo minuto de la abominable vida que 760 140 | Blas -le dijo -; en unos minutos puede ponerse en comunicación 761 193 | el gran peligro, por las miradas de Sancha y por su mismo 762 4 | por la calle de Alcolote, mirando a las casas de uno y otro 763 20 | Don Blas no podía dejar de mirar a la muchacha; veía en su 764 112 | un poco en escorzo1 para mirarla, le señalaba el crucifijo; 765 69 | Estaré -dijo Sancha, sin mirarle.~ ~ 766 4 | en torno a su silla; lo miraron: en sus ojos ya no había 767 3 | años en la más horrible miseria. Lo acusaban de haber sido 768 166 | palacio de la inquisición; su misión era menos severa.~ ~ 769 75 | unas religiosas clarisas la mitad del palacio de la inquisición, 770 198 | secreto, se había hecho monja y no saldría jamás del convento. 771 193 | poco antes del palacio de monseñor el jefe de policía, le había 772 60 | La Zuia, situado en las montañas a legua y media de Granada, 773 88 | entre los valientes de los montes de las Alpujarras. Nunca 774 142 | Blas vuelve antes que yo, morimos todos!~ ~ 775 196 | horas -. Déjame morir sola. Moriré dichosa: tengo conmigo la 776 72 | meses que me despidió sin motivo, sin explicación. La verdad, 777 110 | porvenir. Inés hizo unos movimientos, estaba a punto de despertarse; 778 | muchísimo 779 196 | don Fernando y dile que muero bendiciendo la idea que 780 188 | Ni una palabra más o eres muerta -la interrumpió don Blas, 781 182 | dicho - y los compañeros del muerto me están buscando. Si usted 782 146 | Soy la más feliz de las mujeres -exclamó -. Si encuentras 783 101 | iba a llevar el arca en su mulo a Granada. Al ruido que 784 181 | fuertemente a Inés por la muñeca.~ ~ 785 58 | la cárcel de Torre Vieja. Murieron dos presos, pero, a pesar 786 64 | ojos de los ennegrecidos muros de aquel palacio, que se 787 103 | grandes cortinas, de finísima muselina de las indias, drapeadas 788 2 | aquella guerra sublime contra Napoleón que, en la posteridad, pondrá 789 34 | de mil onzas del Banco de Nápoles. Le pido en matrimonio a 790 176 | pues dijo con un tono muy natural:~ ~ 791 135 | mis pistolas los medios necesarios para abrir todas las cerraduras 792 86 | Soy un necio, nada más -exclamó don Fernando -. ¡ 793 134 | Sancha le gustó mucho que me negara a quedarme con la llave.~ ~ 794 32 | Blas le entregó; no pudo negarse a comer con él. Después 795 95 | ingleses en una gran arca negra, de roble.~ ~ 796 36 | estrangular empleada para los nobles) o, por lo menos, de galeras. 797 23 | Pertenezco a la más antigua nobleza del reino de Granada -prosiguió 798 60 | mientras que Alcolote está al norte.~ ~ 799 | Nosotros 800 142 | se me olvidaba una buena noticia: toda la población está 801 166 | otro venía simplemente a notificar a Sancha que tenía que comparecer 802 15 | Excelente núcleo de guerrilla -dijo don Blas 803 | nuestra 804 199 | casamiento hubo ciertas causas de nulidad.~ ~ 805 61 | alrededores de Granada son como un oasis encantado en medio de las 806 144 | Inés a don Fernando -; te obedeceré en todo: tengo el presentimiento 807 187 | miedo de que me matara si no obedecía -continuó Sancha -; tenía 808 112(1)| se extienden en sentido oblicuo al plano del papel o lienzo 809 121 | cuenta de que acababa de obrar con ella como un enemigo; 810 189 | en busca de Zanga. Sancha observa que don Blas, habitualmente 811 81 | señalaba una buena renta de ochocientos reales.~ ~ 812 36 | No le ocultaré que don Fernando de la Cueva 813 50 | persona que vio fue Sancha, ocupada en sus tareas corno de costumbre. 814 142 | está en vilo y don Blas muy ocupado. A don Pedro Ramos, el diputado 815 194 | a Inés que le permitiera ocupar el gabinete contiguo a su 816 159 | para mí! Verás lo que va a ocurrir: don Blas te interrogará 817 86 | Fernando -. ¡Cómo voy a odiarla! No hablemos más... Ha sido 818 167 | Fernando, el cual podía oírlo todo desde el lugar donde 819 140 | varias leguas de Granada. ¡Ojalá pudiera yo huir contigo 820 142 | Pero, en el apuro, se me olvidaba una buena noticia: toda 821 85 | reprochó delante de mí haber olvidado a un vecino tan bueno. Doña 822 18 | una muchacha que le hizo olvidar a don Fernando.~ ~ 823 193 | que estaba en su tribunal, olvidó hacer que el testigo prestara 824 101 | dejarla abierta. A eso de las once de la mañana de un día del 825 24 | torneado, aunque un poco opulento, de la joven Inés.~ ~ 826 57 | Lo que me ordenas está fuera de mi poder - 827 196 | al cabo de dos años. Te ordeno que me dejes ahora mismo. 828 23 | le habría cortado las orejas a un fraile insolente que 829 113 | Qué osadía! -exclamó -. ¡Salga de aquí, 830 107 | era abrumador, profunda la oscuridad. Inés se acostó, y en seguida 831 143 | llevaron el arca a un pasadizo oscuro y se contaron la historia 832 151 | de su oído; creyó estar oyendo a un aparecido y huyó a 833 149 | arca inmóvil, perdió la paciencia; reinaba en la calle un 834 196 | vida no es demasiado para pagar la felicidad de haber vuelto 835 17 | de prisión -pensaba - me pagará esos lindos colores y ese 836 58 | lámpara, lo veía enrojecer y palidecer alternativamente; dejó la 837 167 | aparecido, había entrado pálido como la muerte en una taberna, 838 138 | que quizá esté llena de papeles criminales, no estaría contento 839 136 | se acercó al arca con un paquete de ganzúas inglesas.~ ~ 840 185 | pronto va y arranca los paquetes que todavía quedaban en 841 148 | La última vez lo pararon en una calle solitaria que 842 189 | años, creía fiel. El calor parece agobiarle. Pero nada más 843 | parecer 844 193 | jefe de policía, le había parecido mucho más pesada. Como no 845 68 | amiga mía! -exclamó, sin que pareciera que le hablaba -. Me llamo 846 151 | muy tranquilo contra la pared del cementerio, se asustó 847 68 | estar mañana en la iglesia parroquial a la hora del Ángelus, de 848 32 | hizo leer sus títulos, su partida de bautismo y hasta un certificado 849 74 | usted, tan piadosa; ahora se pasa la vida rezando.~ ~ 850 143 | amantes; llevaron el arca a un pasadizo oscuro y se contaron la 851 80 | exclamó don Fernando, paseándose por la estancia como un 852 198 | prelado contestó en tono paternal a los arrebatos de don Blas.~ ~ 853 196 | ahora mismo. Vas a bajar al patio grande y a esconderte junto 854 147 | veces lo interrogaron las patrullas de esbirros, que buscaban 855 166 | Zanga estaba perplejo; su pavor llegó al extremo cuando 856 122 | de pensar en ti. Era un pecado espantoso; he hecho cuanto 857 37 | Estaba aterrado y a duras penas pudo volver a su pueblo. 858 195 | la vida de usted y la mía penden de un hilo. Don Blas sospecha. 859 108 | felicidad de volver a verla penetró poco a poco en su alma; ¡ 860 17 | Con seis meses de prisión -pensaba - me pagará esos lindos 861 107 | tantos años era su único pensamiento. Sola, a su merced en la 862 120 | se dejó dominar por los pensamientos de amor y voluptuosidad 863 105 | había soñado en Mallorca pensando en los medios de llegar 864 122 | desde mi boda he dejado de pensar en ti. Era un pecado espantoso; 865 9 | muy dulce. Don Blas miraba pensativo a aquel mozo.~ ~ 866 30 | ha dignado concederle una pensión anual de cuatro mil reales ( 867 60 | apeó de un caballo ante la peor posada del pueblo de La 868 14 | este buen rey), me dejó una pequeña finca cerca de este pueblo; 869 185 | convento de los Jerónimos sin perder momento.» Y me echó un puñado 870 159 | mercancías de contrabando. ¡Qué pérdida para mí! Verás lo que va 871 160 | Ay de mí, estoy perdido! -exclamó Zanga.~ ~ 872 124 | Es que me perdonas? ¿Me amas todavía?... ~ ~ 873 105 | de Inés aquella felicidad perfecta que tantas veces había soñado 874 110 | crucifijo era una visión. Permaneció inmóvil y erguida ante la 875 148 | por el lado de la calle, permite apoyarse en él. Y en él 876 194 | Sancha pidió a Inés que le permitiera ocupar el gabinete contiguo 877 46 | ahorcarlos. Muchas veces permitió a los condenados besar a 878 75 | el altar de la adoración perpetua.~ ~ 879 166 | Zanga estaba perplejo; su pavor llegó al extremo 880 165 | Un desdichado «negro» perseguido por los voluntarios realistas.~ ~ 881 105 | amor apasionado y que en la persistencia y la uniformidad de la desgracia 882 96 | esos bandidos es enemigo personal de un contrabandista amigo 883 112(1)| acortándolas según las reglas de la perspectiva, las cosas que se extienden 884 5 | según las apariencias, pertenece a las primeras clases de 885 147 | que el arca que llevaba pertenecía a don Blas, siempre lo dejaban 886 23 | Pertenezco a la más antigua nobleza 887 193 | había parecido mucho más pesada. Como no podía más, al pasar 888 137 | punta de su puñal detrás del pestillo de la mala cerradura del 889 20 | expresión de inocencia y piedad celestial que resplandece 890 142 | Pero, señora, usted no piensa que al esconder a don Fernando, 891 24 | el manto de la madona del pilar (sic), y sus bonitas manos 892 18 | el comedor detrás de un pinche de cocina que llevaba una 893 112(1)| sobre el que se dibuja o pinta.~ ~ 894 55 | doscientos sesenta en les pisos superiores.~ ~ 895 135 | tengo en la caja de mis pistolas los medios necesarios para 896 49 | hay en la caja, si así te place, pero que se vaya, que yo 897 112(1)| extienden en sentido oblicuo al plano del papel o lienzo sobre 898 200 | doña Inés, que estaba en pleito con su marido, apareció 899 122 | arrebatada -; seamos al menos plenamente dichosos los pocos días 900 142 | una buena noticia: toda la población está en vilo y don Blas 901 128 | Pobrecita! -exclamó, disculpándose 902 158 | era el único hombre que podían utilizar. Hablando de él 903 122 | espantoso; he hecho cuanto he podido por olvidarte, pero en vano. 904 142 | encontrará el arca vacía. ¿Qué podremos meter en ella en tan poco 905 134 | recibirla -contestó Inés -: podría encontrarla uno de tus criados. 906 60 | cuando un viajero cubierto de polvo se apeó de un caballo ante 907 2 | Napoleón que, en la posteridad, pondrá a los españoles del siglo 908 140 | en unos minutos puede ponerse en comunicación con sus 909 1 | ha castigado su crueldad poniéndole en la cara la impronta de 910 56 | Ponlos en libertad -dijo Inés -, 911 110 | que iba a decidir todo su porvenir. Inés hizo unos movimientos, 912 149 | Fernando iba cabeza abajo; esta posición le producía un dolor insoportable; 913 2 | contra Napoleón que, en la posteridad, pondrá a los españoles 914 45 | estaba inclinada en una postura piadosa; los flacos brazos, 915 1 | llegar, los vecinos entraban precipitadamente en las casas y cerraban 916 198 | mandado aviso al obispo. El prelado contestó en tono paternal 917 196 | acostumbrada y como si no la preocupara en absoluto la suerte que 918 37 | de mi Inés?» Al llegar al presbiterio se arrojó en brazos de Inés.~ ~ 919 122 | junto a mi cama, ya no me presenta la imagen del Salvador que 920 90 | Y si me presentara ante ella? -dijo.~ ~ 921 20 | prometido de su hija Inés, allí presente, y se iban a casar el domingo 922 144 | obedeceré en todo: tengo el presentimiento de que nuestra vida no será 923 15 | al marcharse, dejando al preso en medio de su gente.~ ~ 924 192 | Sancha -, lo van a hacer prestar juramento de decir la verdad, 925 193 | olvidó hacer que el testigo prestara juramento. Por fin Zanga, 926 64 | un artesano y encontró un pretexto para detenerse en ella y 927 | prima 928 101 | Zanga, un mozo de cordel, primo de Sancha, que iba a llevar 929 185 | Don Ramos me dijo: «El prior del convento de los Jerónimos 930 17 | Con seis meses de prisión -pensaba - me pagará esos 931 3 | sarcasmos que dirigía a sus prisioneros de guerra antes de ahorcarlos: 932 167 | bromeó con él y lo animó a probar un excelente vino Rancio ( 933 39 | Inés y su padre tenían que procurar llegar a Gibraltar y embarcarse 934 149 | abajo; esta posición le producía un dolor insoportable; esperaba 935 127 | Blas creyó en el malestar producido por el calor.~ ~ 936 107 | El calor era abrumador, profunda la oscuridad. Inés se acostó, 937 6 | cuanto saliera de la iglesia. Pronunciadas las íntimas palabras de 938 14 | francos); la cultivo con mis propias manos con ayuda de tres 939 182 | socorre, me matan ante sus propios ojos...».~ ~ 940 20 | iban a casar el domingo próximo. En este momento, los ojos 941 179 | Sancha sabía cuál era su proyecto unas horas antes, y comprendió 942 193 | decidió a hablar. Fuera por prudencia o por verdadera turbación, 943 140 | esconderte. Si me amas, sé prudente, pues yo no sobreviviría.~ ~ 944 105 | había dado en su vida veinte pruebas del más audaz arrojo. Estaba 945 87 | Puse una tienda en el pueblecito de Albaracen, a media legua 946 2 | delante de todos los demás pueblos de Europa y les asignará 947 185 | perder momento.» Y me echó un puñado de ducados; aquí los tiene: 948 137 | y se le ocurrió poner la punta de su puñal detrás del pestillo 949 116 | resplandor de la virtud más pura.~ ~ 950 87 | Puse una tienda en el pueblecito 951 185 | los paquetes que todavía quedaban en el arca, y se mete él 952 122 | dichosos los pocos días que nos quedan de vida.~ ~ 953 134 | gustó mucho que me negara a quedarme con la llave.~ ~ 954 49 | prosiguió don Blas -, tú te quedas hablando sola con Sancha. 955 193 | cerca de su oído una voz quejumbrosa y echó a correr.~ ~ 956 65 | furias de los celos. Hubiera querido apuñalar a Inés y luego 957 192 | como es tan devoto; no querrá mentir por nada del mundo.»~ ~ 958 49 | dale todo el dinero que quieras, todo el que hay en la caja, 959 122 | Es que quieres la muerte de mi alma inmortal? - 960 99 | inquisición de Granada. Quiero verla.~ ~ 961 134 | No quise recibirla -contestó Inés -: 962 123 | Este lenguaje quitó todo temor a don Fernando; 963 96 | Quizás nos ataquen aquí esta noche - 964 66 | cobarde! -se repetía con rabia -. ¡Es capaz de amarlo si 965 167 | probar un excelente vino Rancio (sic). Quería hacerle hablar 966 138 | Qué raro! -dijo don Blas, incorporándose - 967 21 | viejos -continuó éste -; mi raza es antigua, pero soy pobre, 968 20 | tercera o cuarta vez las razones por las cuales se debía 969 50 | de costumbre. Su primera reacción fue de ira; se acercó rápidamente 970 30 | dos años vencidos de esa real merced, que le entregaré 971 165 | perseguido por los voluntarios realistas.~ ~ 972 194 | suspendió el interrogatorio para reanudarlo a la mañana siguiente. Zanga 973 32 | atrevido, don Jaime habría rechazado los ocho mil reales que 974 37 | pueblo. El dinero que había recibido lo horrorizaba. «¿De modo - 975 151 | Fernando iba en aumento. Al no recibir respuesta da Zanga, comprendió 976 36 | quince días o tres semanas, recibiré probablemente del ministro 977 134 | No quise recibirla -contestó Inés -: podría 978 152 | encontró tendido en la tierra recién removida de una tumba. Pensó 979 75 | allí y habían terminado recientemente su iglesia. Doña Inés se 980 198 | convento. Don Blas acudió a reclamar a su mujer, pero la abadesa 981 152 | y tardó unos momentos en recobrar el conocimiento; veía las 982 169 | Inquisición -. Don Blas habrá reconocido el arca; en este momento 983 49 | cargo funciones severas; reconozco que soy poco atractivo. 984 122 | ha de juzgarnos, sólo me recuerda los juramentos que te hice 985 88 | llévate este reloj como recuerdo mío.~ ~ 986 52 | Yo no acepto regalos de mi ama -contestó Sancha, 987 140 | esta casa tan grande es registrada cada día hasta en los menores 988 138 | enemigo mío, no hará un registro en mi casa valiéndose de 989 112(1)| acortándolas según las reglas de la perspectiva, las cosas 990 25 | facciones podrían ser más regulares -pensó -; pero esa gracia 991 149 | inmóvil, perdió la paciencia; reinaba en la calle un gran silencio; 992 75 | para dar gusto al partido reinante, había conseguido que se 993 23 | más antigua nobleza del reino de Granada -prosiguió el 994 49 | Sancha. Es simpática, te hace reír, mientras que yo no soy 995 198 | mujer vieron abrirse la reja. Doña Inés entró en la clausura. 996 108 | en su alma; ¡formaba su relativa desnudez un contraste tan 997 193 | verdadera turbación, su relato resultó muy embrollado. 998 39 | consulta fue que no había más remedio que casarse con don Blas 999 152 | tendido en la tierra recién removida de una tumba. Pensó en el 1000 3 | antes de ahorcarlos: se repetían en todos los ejércitos españoles.~ ~