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1    15|        mi salvación eterna, -se decía - ; él es un hereje, un
2    29|        la ocasión favorable, se decía, para hacerle entrever la
3    31|             No lo veré más, -se decía. Y de repente se arrojó
4    31|         sus mejillas. «¡Cómo!, -decía a media voz - ; me envilezco
5    35|     hablando con su confesor se decía: «Me insulta, me provoca.
6    44| desgracia y en el deshonor», le decía el prelado -. Era ya de
7    48|        fastidiosa pasión!», -se decía la Campobasso.~ ~
8    51|       yo hubiera debido ser, se decía. ¡He ahí lo que hay que
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