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Henri Beyle (alias Stendhal) San Francisco en Ripa Concordancias (Hapax Legomena) |
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1 17 | después de la revolución de 1789, ya no se encuentra en ningún 2 1 | de tratarlo también.~ ~ 30 de septiembre~ ~ 3 4 | acabado por ordenarle que abandonara Roma en el plazo de veinticuatro 4 34 | imprevista después de tanto abandono. Entonces se puso a reír.~ ~ 5 79 | Estaba abierta; entraron rápidamente y 6 41 | público, si puede venir abiertamente a mi casa, pasará aquí horas 7 43 | francés. Piadoso, sincero y aborrecedor de los franceses como Su 8 35 | de que mientras intentaba abrazarla, la había oído hablar consigo 9 78 | Abrid la puerta -le gritó.~ ~ 10 67 | Corrieron hacia él. Un monje abrió la puerta; Sénécé se introdujo 11 56 | se arrojó a sus brazos absolutamente feliz: «¡Y ésta es la felicidad 12 12 | Sénécé no comprendía en absoluto el carácter de su amante 13 6 | o tres pecados atroces, absuelve todos los demás, incluso 14 42 | un español ¡Qué hay más absurdo que estar siempre serio, 15 38 | Esta mujer se aburre, -se dijo Sénécé, apresurándose 16 6 | cerca de dos años la había aburrido soberanamente. Si lo hubiera 17 42 | francés. Yo estoy hecha para aburrirme con un español ¡Qué hay 18 2 | siglo pasado. Todos los abusos del nepotismo florecían 19 29 | hacerle entrever la verdad? Acaba de plantear la cuestión 20 4 | un duque español, había acabado por ordenarle que abandonara 21 16 | hubiera marchado. Por lo que acabó por descubrir que no podía 22 42 | siempre serio, como si los acontecimientos de la vida no lo fuesen 23 35 | fuerza a las que no estaba acostumbrado. Sénécé recordó más tarde 24 51 | el respeto y la seriedad acostumbrados; después, volviéndose hacia 25 50 | soberano junto al que se halla acreditado.~ ~ 26 40 | sus brazos, le hablaba con acritud.~ ~ 27 4 | pero brillante, ligera, activa, intrigante, tenía unos 28 2 | el oro del Nuevo Mundo, acudían en masa. Cualquier hombre 29 47 | miraba a su rival y la admiraba. Cada uno de los atractivos 30 49 | inexplicable arrebato de admiración y de odio, se arrojó al 31 49 | Todo le parecía en su rival adorable, superior.~ ~ 32 49 | le parecían igualmente adorables. Comparaba sus cabellos 33 44 | apasionada que no estaban sino adormecidos en el fondo del corazón 34 22 | planta baja de su palacio, adornada de cuadros ennegrecidos 35 23 | madera de ébano, cubierta de adornos de oro macizo, el joven 36 13 | todo. Y la importancia que adquiría a los ojos del embajador 37 10 | porque sois francés, pero os advierto una cosa: el día que se 38 43 | puerta, pero esta orden no afectaba a monseñor Ferreterra, que 39 39 | con una sonrisa amarga. «Afortunadamente, sus bromas fuera de lugar 40 43 | eternamente reconocido con el agente que haya puesto fin a una 41 64 | después, como el calor era agobiante, Sénécé fue tomar el aire 42 41 | La noche fue espantosa. Agotada y algo calmada por el dolor, 43 40 | meses; no había más momentos agradables que los que pasaba junto 44 56 | formas. «No me conviene, agregado como estoy a la embajada 45 | ahí 46 56 | felicidad de la que a partir de ahora gozará la Orsini!...» Sénécé, 47 9 | carácter y podría decirse, como alabanza a su nación, que era una 48 81(1)| Arma de fuego de corto alcance, con el cañón ensanchado 49 81 | ayudante de cámara; habían sido alcanzados por más de veinte balas 50 3 | familiarmente en Roma, era alegre y disinvolta; la Campobasso, 51 53 | signo negativo. Se marchó alegremente; sin embargo, se le despertó 52 63 | le dijo. El prelado se alegró. «Va a comprometerse; será 53 | Algún 54 | alguna 55 52 | a la hora de sufrir, las almas romanas tienen unos tesoros 56 16 | estado, nuevo para aquel alma altiva, duraba mucho tiempo después 57 9 | gozaba en Francia del más alto favor: coronel desde hacía 58 14 | para ella era ser o no ser amada.~ ~ 59 11 | Sénécé también la había amado, pero hacía ya ocho meses 60 39 | dijo con una sonrisa amarga. «Afortunadamente, sus bromas 61 13 | en cuando, creía un deber amarla. Había además otra razón 62 39 | conocido la felicidad antes de amarlo?»~ ~ 63 47 | personas de talento, los ambiciosos de Roma, que no podían entrar 64 34 | Esta amenaza hizo reaccionar el alma 65 59 | Pero, querida y buena amiga, ¿el amor propio no está 66 60 | Ni siquiera la Orsini? -añadió ella con un tono frío que 67 66 | volvían a andar cuando él andaba. «Podría dar una vuelta 68 66 | él se paraba, volvían a andar cuando él andaba. «Podría 69 43 | más de cincuenta años... Animado por la perspectiva tan cercana 70 6 | soberanamente. Si lo hubiera añorado, lo habría mandado a buscar, 71 6 | Campobasso estaba muy lejos de añorar a su español, quien durante 72 45 | Campobasso, vio la señal que anunciaba la imposibidad de ser recibido 73 50 | cuando, de repente, oyó anunciar al señor de Sénécé! Habían 74 21 | Campobasso recibió aquel anuncio fatal.~ ~ 75 54 | Cómo! ¡Os atrevéis a aparecer por aquí! -dijo la princesa.~ ~ 76 16 | Pero cuando el caballero aparecía, su alegría, tan agradable, 77 33 | acabar con esto -le dijo con aparente calma -. Visitáis a menudo 78 24 | elegancias de la vida y de las apariencias. Sénécé hacía llegar de 79 67 | Recorrió dos o tres calles apartadas, cada vez más solitarias. 80 30 | la princesa no se había apartado de la bella frente del joven 81 3 | encontraban todos los días en los apartamentos del Papa y se veían a menudo 82 29 | decirle una palabra, la aparto de su palacio, de sus muebles 83 47 | sensación; todo el mundo se apartó por respeto; ella no se 84 44 | de religión y de piedad apasionada que no estaban sino adormecidos 85 27 | que ama con sinceridad y apasionadamente, tiene conciencia de sus 86 24 | seriedad profunda del amor apasionado?~ ~ 87 6 | esos caracteres naturales y apasionados como no es raro encontrar 88 24 | de Francia. A pesar del aplomo tan natural a un hombre 89 40 | más espantosos celos se apoderaron de su corazón. Realmente, 90 38 | aburre, -se dijo Sénécé, apresurándose a obedecer -, y no hay nada 91 33 | movimiento convulsivo y como apretando los dientes -: Esto será 92 19 | desgraciada por cosas no aprobadas por la razón. En ese carácter 93 2 | que dirigía en nombre de aquél todos los asuntos grandes 94 12 | remordimientos de una piedad ardiente y sincera. Sénécé no le 95 1 | Aristo y Dorante han tratado este 96 81(1)| Trabuco: Arma de fuego de corto alcance, 97 66 | merecen la pena, estoy bien armado.» Tenía el puñal desnudo 98 49 | Y en un inexplicable arrebato de admiración y de odio, 99 6 | la flor de la belleza, se arrojaba a veces a las rodillas de 100 52 | de dolor al que puede ser arrojada una criatura humana, casi 101 43 | delicioso; veía a la princesa arrojándose a las rodillas de su tío 102 23 | volar a su encuentro y de arrojarse en sus brazos, no le había 103 28 | que no era muy hábil en el arte de penetrar en los sentimientos 104 77 | Éste es el momento del asalto», pensó el joven francés; 105 80 | vuestro cochero, ha sido asesinado a cuchilladas. Las personas 106 67 | ese mismo instante, los asesinos dieron patadas a la puerta. «¡ 107 73 | que ha tenido el honor de asistir a sus propias exequias... 108 16 | embargo, tan espontánea, asombraba al alma de la Campobasso 109 2 | nombre de aquél todos los asuntos grandes y pequeños. Desde 110 43 | podido resultar peligroso atacarle, pues a su vez el prelado, 111 13 | costumbre de ser tierno y atento con la princesa; de vez 112 51 | días. La Campobasso estaba aterrada. «La condesa me muestra 113 9 | divertirse con todo y siempre, el atolondramiento, la valentía, la bondad, 114 28 | momento tenía una tristeza: atravesando los sótanos y subterráneos 115 54 | Cómo! ¡Os atrevéis a aparecer por aquí! -dijo 116 43 | capelo, hizo maravillas; y se atrevió a cambiar bruscamente de 117 71 | El estrecho atrio de la pequeña iglesia de 118 6 | excepción de dos o tres pecados atroces, absuelve todos los demás, 119 73 | francesa; su curiosidad aumentó, se acercó del todo y ¡reconoció 120 | aún 121 82 | Perdonen las faltas del autor.)~ ~FIN~ ~Chroniques italiennes~ ~ 122 35 | sufrir una congestión.» Avanzó para desabrocharle el vestido; 123 36 | frases divertidas sobre una aventura de la que se hablaba mucho 124 29 | al que le hice despedir ayer; pero tiene experiencia, 125 13 | algunos servicios con la ayuda de la Campobasso, que estaba 126 24 | desordenados; sus grandes ojos azul oscuro estaban fijos sobre 127 66 | calle», pensó Sénécé. «¡Bah! Esos paletos no merecen 128 31 | Y esto no es suficiente bajeza, ¡es necesario además que 129 81 | alcanzados por más de veinte balas cada uno.~ ~ 130 12 | día de la fiesta de Santa Balbina, nombre que ella llevaba, 131 67 | monje volvió a cerrar la barra de hierro de la puerta. 132 50 | era como una estatua de basalto en medio de una multitud 133 18 | curas, degolló al jacobino Basseville, que quería, -según él -, 134 24 | primeras armas al lado de las bellezas de la corte del regente 135 29 | amor. No he visto nada tan bello como esta mujer, pero es 136 24 | facciones de Sénécé. Los bellos cabellos rubios de la princesa 137 22 | obras maestras del célebre Benvenuto Cellini, iluminaban o, más 138 62 | un poco indeciso -: Ven a besarme -le dijo. Se enterneció 139 31 | sus brazos, y cubrió de besos esa frente y esos ojos que 140 11 | colmado por toda clase de bienes y comodidades, por decirlo 141 81(1)| cañón ensanchado por la boca. Trabucazo: Disparo de trabuco.~ ~ 142 9 | atolondramiento, la valentía, la bondad, constituían los rasgos 143 39 | sillón con furor: «¡Qué bonitos eran sus ojos cuando me 144 28 | conducían a aquella sala, el bordado de un traje encantador llegado 145 64 | responderle porque estaba borracho; el cochero había desaparecido; 146 34 | estaba asombrado por aquella borrasca imprevista después de tanto 147 67 | cuyas vidrieras tenían un brillo singular. Se precipitó hacia 148 39 | amarga. «Afortunadamente, sus bromas fuera de lugar me han despertado. ¡ 149 43 | y se atrevió a cambiar bruscamente de papel respecto a la princesa. 150 6 | incluso sin confesión. El buen Benedicto XIII lloraba de 151 73 | pero no puedo esperar nada bueno en esta iglesia.»~ ~ 152 4 | en reinar sobre ellas. Se burlaba mucho de su prima, la Campobasso, 153 80 | Ah señor!, os he buscado por todas partes; hay noticias 154 29 | poco más que al castrado Butafaco que al que le hice despedir 155 41 | caballero: «Pues al fin al cabo me ha visto irritada, pero 156 31 | asombro: lágrimas de rabia caían sobre sus mejillas. «¡Cómo!, - 157 41 | espantosa. Agotada y algo calmada por el dolor, tuvo la idea 158 64 | Dos días después, como el calor era agobiante, Sénécé fue 159 43 | maravillas; y se atrevió a cambiar bruscamente de papel respecto 160 31 | envilezco hasta hablarle de su cambio; ¡se lo reprocho, yo, que 161 24 | la dirección del famoso Canillac, su tío, uno de los favoritos 162 81(1)| de corto alcance, con el cañón ensanchado por la boca. 163 71 | ocupado por un lujoso túmulo; cantaban el oficio de difuntos. -¿ 164 18 | según él -, civilizar la capital del mundo cristiano.~ ~ 165 6 | buscar, pues era uno de esos caracteres naturales y apasionados 166 27 | derechos. Esa manera de ver, característica de la pasión romana, divertía 167 70 | dispensa del eminentísimo cardenal-vicario.~ ~ 168 55 | Este asombro carece de sinceridad, -pensó el 169 27 | por así decirlo. La Orsini carecía de ese atractivo.~ ~ 170 73 | recuerdo más que al emperador Carlos Quinto que se haya permitido 171 29 | puede llegar a su mansión en carroza. Y estoy completamente seguro 172 3 | a menudo en sus propias casas, las damas eran rivales 173 43 | que Sénécé le hacía poco caso, habría podido resultar 174 39 | lugar de preguntarme su causa. ¡Amable francés! En realidad, ¿ 175 31 | es necesario además que ceda a la pasión que me inspira 176 22 | maestras del célebre Benvenuto Cellini, iluminaban o, más bien, 177 27 | explicación. Una coqueta está celosa por amor propio; una mujer 178 72 | pero todo esto es dinero y cera perdidos; el señor deán 179 43 | Animado por la perspectiva tan cercana del capelo, hizo maravillas; 180 77 | su palacio, vio la puerta cerrada y a un hombre delante. « 181 58 | bonita como para ser una chica empleada a vuestro servicio!~ ~ 182 82 | faltas del autor.)~ ~FIN~ ~Chroniques italiennes~ ~ 183 19 | se había encontrado en el cielo y horriblemente desgraciada 184 29 | de la molestia evitada. Ciertamente es conveniente que no esté 185 | cierto 186 66 | hombres, en número de cuatro o cinco, se paraban cuando él se 187 18 | que quería, -según él -, civilizar la capital del mundo cristiano.~ ~ 188 11 | demás, colmado por toda clase de bienes y comodidades, 189 35 | pusieron escarlatas. «La cólera va a sofocarla, -pensó el 190 35 | Un repentino color rojo cubrió las mejillas 191 12 | vencido por fuerza y el combate se renovaba con frecuencia.~ ~ 192 17 | correspondido a los españoles, comenzaba a inclinarse un poco hacia 193 21 | Nuestra historia comienza la noche del día en el que 194 2 | francés. Sucedió en 1726, a comienzos del siglo pasado. Todos 195 11 | por toda clase de bienes y comodidades, por decirlo así, desde 196 49 | parecían igualmente adorables. Comparaba sus cabellos a los suyos, 197 8 | locamente enamorada, su amante compartía su pasión y, sin embargo, 198 29 | mansión en carroza. Y estoy completamente seguro de que no me hará 199 39 | puedo querer a un ser que me comprende tan poco! ¡Quiere entretenerme 200 17 | franceses. Se empezaba a comprender el carácter que lleva el 201 57 | comprendió. Cuando lo hubo comprendido, se quedó de pie, inmóvil, 202 56 | gozará la Orsini!...» Sénécé, comprendiendo mal, como de costumbre, 203 57 | principio la princesa no lo comprendió. Cuando lo hubo comprendido, 204 63 | prelado se alegró. «Va a comprometerse; será mía para siempre.»~ ~ 205 35 | verlo ya. Con voz baja y concentrada, como si estuviera hablando 206 28 | al palacio Campobasso le conducían a aquella sala, el bordado 207 40 | amante. Poco a poco se vio conducida a la contemplación de los 208 5 | sorprendería que esa piedad la condujera a emprender una peregrinación 209 39 | esa frase!... Y, hay que confesarlo, la intención del pobre 210 35 | estuviera hablando con su confesor se decía: «Me insulta, me 211 13 | Sénécé no tenía más que un confidente, su embajador el duque de 212 35 | caballero - ; va a sufrir una congestión.» Avanzó para desabrocharle 213 41 | sino porque un viajero debe conocer la sociedad del país en 214 | consigo 215 4 | de un día. Su felicidad consistía en ver a doscientas personas 216 11 | vanidad de caballero lo consolaba un poco del hastío; había 217 17 | Y es porque una alegría constante necesita despreocupación, 218 9 | la valentía, la bondad, constituían los rasgos más sobresalientes 219 38 | obedecer -, y no hay nada tan contagioso como el aburrimiento.~ ~ 220 35 | natural de su país, va a contarle a la Orsini todas las indignidades 221 40 | poco se vio conducida a la contemplación de los atractivos de la 222 25 | dijo finalmente con voz contenida.~ ~ 223 45 | imposibidad de ser recibido y, muy contento, se marchó a casa de la 224 29 | había puesto serio por la contrariedad que experimentaba: ¿No sería 225 50 | señor de Sénécé! Habían convenido, al comienzo de sus relaciones, 226 29 | evitada. Ciertamente es conveniente que no esté hecho para el 227 75 | una puerta trasera de su convento.~ ~ 228 47 | Orsini continuó con una conversación brillante y disinvolta.~ ~ 229 43 | nombrar cardenal. Si la convierto, es en el director de su 230 33 | con un pequeño movimiento convulsivo y como apretando los dientes -: 231 27 | retrasar una explicación. Una coqueta está celosa por amor propio; 232 11 | mantiene tan inquietos los corazones de su nación.~ ~ 233 9 | Francia del más alto favor: coronel desde hacía mucho tiempo, 234 24 | allí regularmente, mediante correos, todo lo que pudiera resaltar 235 77 | pistola en cada mano, echó a correr con rapidez. Pronto oyó 236 62 | éste es un riesgo que no correré -dijo la princesa con aire 237 17 | durante dos siglos, había correspondido a los españoles, comenzaba 238 13 | Campobasso, que estaba al corriente de todo. Y la importancia 239 67 | a cincuenta pasos de él. Corrieron hacia él. Un monje abrió 240 81(1)| Trabuco: Arma de fuego de corto alcance, con el cañón ensanchado 241 10 | francés, pero os advierto una cosa: el día que se sepa en Roma 242 19 | horriblemente desgraciada por cosas no aprobadas por la razón. 243 27 | A la princesa le costaba privarse del atractivo encantador 244 44 | día. Esta promesa le había costado poco a la princesa; se creía 245 29 | Sénécé, creyendo ver algo de calma en los 246 56 | costumbre, un alma romana, creyó que quería separarse de 247 81 | Mientras el criado hablaba, ocho trabucazos1 248 52 | que puede ser arrojada una criatura humana, casi decidida a 249 18 | civilizar la capital del mundo cristiano.~ ~ 250 2 | Traduzco de un cronista italiano los detalles de 251 22 | su palacio, adornada de cuadros ennegrecidos por el tiempo, 252 | cual 253 | Cualquier 254 | Cuánta 255 | cuanto 256 | Cuánto 257 23 | sillita de madera de ébano, cubierta de adornos de oro macizo, 258 80 | cochero, ha sido asesinado a cuchilladas. Las personas que lo han 259 49 | y de odio, se arrojó al cuello de la condesa. No veía sino 260 22 | inmóvil en un inmenso sofá de cuero dorado. Cerca de ella, sobre 261 29 | verdad? Acaba de plantear la cuestión ella misma; ya está hecha 262 47 | corazón. Tras los primeros cumplidos, al verla silenciosa y preocupada, 263 18 | pueblo, pagado por algunos curas, degolló al jacobino Basseville, 264 20 | estimaba a monseñor Ferraterra, cuya alta posición ella había 265 67 | orden de San Francisco, cuyas vidrieras tenían un brillo 266 29 | por las nubes a personas cuyo testimonio no es sospechoso 267 81 | la vez de una ventana que daba al jardín, dejaron muerto 268 1 | tratado este tema,~ lo que ha dado a Erasto la idea de tratarlo 269 3 | en sus propias casas, las damas eran rivales en todo: en 270 66 | cuando él andaba. «Podría dar una vuelta y volver al Corso 271 56 | que reprocharle? El amor daría paso a una buena y tierna 272 43 | monseñor Ferreterra, que fue a darle cuenta de lo que habían 273 72 | cera perdidos; el señor deán nos ha dicho que el difunto 274 13 | vez en cuando, creía un deber amarla. Había además otra 275 19 | distinta de la razón, el amor debía elevarse rápidamente hasta 276 51 | muestra lo que yo hubiera debido ser, se decía. ¡He ahí lo 277 44 | ojos del caballero, por su debilidad.~ ~ 278 73 | Johannes Norbertus Senece eques decessit Romae.~ «Noble y poderoso 279 52 | una criatura humana, casi decidida a envenenarse. Todos los 280 67 | dio una moneda de oro. «Decididamente, me tienen ganas», dijo.~ ~ 281 39 | la sala... «¡Y yo iba a decidir a la ligera la suerte de 282 58 | Es decir, que me encontráis, después 283 9 | extraordinario carácter y podría decirse, como alabanza a su nación, 284 26 | largo silencio siguió a esta declaración de guerra.~ ~ 285 3 | arrebatos. Sin ser enemigas declaradas, aunque se encontraban todos 286 17 | el hombre de genio. Se ha declarado la guerra entre los hombres 287 18 | pagado por algunos curas, degolló al jacobino Basseville, 288 37 | Dejadme, caballero -dijo la princesa, 289 10 | lo habéis dicho vos y os dejaré de amar.~ ~ 290 81 | ventana que daba al jardín, dejaron muerto a Sénécé junto a 291 75 | Padre, -le dijo -, déjeme salir por una puerta trasera 292 43 | perdía imaginando su porvenir delicioso; veía a la princesa arrojándose 293 27 | tiene conciencia de sus derechos. Esa manera de ver, característica 294 35 | congestión.» Avanzó para desabrocharle el vestido; ella lo rechazó 295 53 | poco limpios que tanto le desagradaban y forzó la puerta del salón 296 43 | puesto fin a una intriga tan desagradable para él. Ferraterra pertenecía 297 16 | todas las ideas sombrías desaparecían. Ese estado, nuevo para 298 64 | borracho; el cochero había desaparecido; el lacayo le dijo, logrando 299 46 | en su mente. De repente, descendió la escalera principal de 300 10 | obstante, -le había dicho -, desconfío de vos porque sois francés, 301 52 | unos tesoros de energía desconocidos para las demás mujeres.~ ~ 302 16 | marchado. Por lo que acabó por descubrir que no podía pensar, que 303 39 | era amable. Ha conocido la desdicha de mi carácter; quería hacerme 304 19 | rápidamente hasta la pasión más desenfrenada.~ ~ 305 29 | que la perspectiva de ese desenlace no me inspira sino la más 306 44 | en la desgracia y en el deshonor», le decía el prelado -. 307 24 | la princesa estaban algo desordenados; sus grandes ojos azul oscuro 308 39 | bromas fuera de lugar me han despertado. ¡Cuánta necedad hay en 309 44 | sobrecogedor, no le fue difícil despertar los sentimientos de religión 310 53 | alegremente; sin embargo, se le despertó la curiosidad. «¿Entonces 311 44 | de hecho, temía hacerse despreciable a los ojos del caballero, 312 42 | envilecería si le hablase; me despreciaría y eso sería lo único que 313 56 | ante el que me encuentro destacado.» Orgulloso por el feliz 314 3 | belleza las habría hecho destacar incluso en los últimos puestos 315 13 | ese joven colmado por el destino había encontrado en su vida, 316 44 | empezado por la confesión más detallada de la triste verdad. Tras 317 2 | un cronista italiano los detalles de los amores de una princesa 318 33 | vuelvas por aquí... -se detuvo como a su pesar. Esperaba 319 6 | encontrar en Roma. De una devoción exaltada, aunque apenas 320 43 | estaba ya.~ ~«La princesa devota, -pensó -, me sería más 321 44 | duda demasiado largo el diálogo de la joven princesa, loca 322 8 | varios meses que veía casi a diario al caballero de Sénécé, 323 3 | sociedad. La Orsini, como se dice familiarmente en Roma, era 324 6 | XIII lloraba de ternura diciéndole:~ ~ 325 33 | convulsivo y como apretando los dientes -: Esto será mi sentencia 326 43 | rodillas de su tío para que le diera el capelo. El Papa le estaría 327 67 | mismo instante, los asesinos dieron patadas a la puerta. «¡Impíos!», 328 6 | tío suplicándole que le diese la bendición papal, que, 329 44 | sobrecogedor, no le fue difícil despertar los sentimientos 330 72 | deán nos ha dicho que el difunto ha muerto sin confesión.~ ~ 331 71 | túmulo; cantaban el oficio de difuntos. -¿Quién ha muerto? ¿Algún 332 47 | por respeto; ella no se dignó percatarse de este gesto: 333 72 | nada, pero todo esto es dinero y cera perdidos; el señor 334 7 | más que yo a los ojos de Dios.~ ~ 335 50 | público y como conviene a un diplomático extranjero que no encuentra 336 24 | corte del regente y bajo la dirección del famoso Canillac, su 337 43 | Si la convierto, es en el director de su conciencia en quien 338 52 | aquella larga noche. Se diría que, a la hora de sufrir, 339 2 | príncipe Campobasso, que dirigía en nombre de aquél todos 340 67 | de él una pequeña iglesia dirigida por religiosos de la orden 341 23 | sus brazos, no le había dirigido la palabra.~ ~ 342 36 | una explicación seria, le dirigió dos o tres frases divertidas 343 35 | misma. Se retiró un poco: discreción inútil, pues ella parecía 344 42 | habría ganado. El carácter disipado de la Orsini que he despreciado 345 81(1)| por la boca. Trabucazo: Disparo de trabuco.~ ~ 346 70 | Excelencia, tenemos dispensa del eminentísimo cardenal-vicario.~ ~ 347 39 | reconozco que esa es la disposición siniestra y sombría que 348 64 | cochero había tenido una disputa con un enemigo.~ ~ 349 29 | morenas, lo que es una gran distinción. Todos los días oigo poner 350 9 | princesa de Campobasso lo había distinguido.~ ~ 351 19 | religión, que para ella era muy distinta de la razón, el amor debía 352 36 | dirigió dos o tres frases divertidas sobre una aventura de la 353 9 | La alegría, las ganas de divertirse con todo y siempre, el atolondramiento, 354 11 | Campobasso se había dejado dominar por una pasión verdadera. 355 9 | sin que a pesar de todo, dominara en su carácter. La alegría, 356 22 | un inmenso sofá de cuero dorado. Cerca de ella, sobre una 357 1 | Aristo y Dorante han tratado este tema,~ 358 4 | felicidad consistía en ver a doscientas personas en su salón y en 359 59 | Soy hombre de honor, os doy de nuevo mi palabra de que 360 43 | pero tras esa velada ya no dudaba de que pronto Sénécé estaría 361 24 | sobre él, su expresión era dudosa. ¿Se trataba de una venganza 362 64 | dijo, logrando hablar a duras penas, que el cochero había 363 | e 364 23 | una sillita de madera de ébano, cubierta de adornos de 365 77 | una pistola en cada mano, echó a correr con rapidez. Pronto 366 35 | me provoca. Sin duda a su edad y con la indiscreción natural 367 24 | ya la ciudad reina de las elegancias de la vida y de las apariencias. 368 23 | Sénécé acababa de instalar su elegante persona. La princesa lo 369 19 | la razón, el amor debía elevarse rápidamente hasta la pasión 370 | ellas 371 | ello 372 56 | agregado como estoy a la embajada del rey, tener como enemigo 373 24 | pronto fue fácil leer cierto embarazo en la facciones de Sénécé. 374 70 | Excelencia, tenemos dispensa del eminentísimo cardenal-vicario.~ ~ 375 31 | demasiado profundamente emocionada para olvidar sus celos. 376 73 | No recuerdo más que al emperador Carlos Quinto que se haya 377 17 | hacia los franceses. Se empezaba a comprender el carácter 378 44 | prelado. Ferraterra había empezado por la confesión más detallada 379 58 | como para ser una chica empleada a vuestro servicio!~ ~ 380 5 | esa piedad la condujera a emprender una peregrinación a España.~ ~ 381 8 | Campobasso estaba locamente enamorada, su amante compartía su 382 16 | alma de la Campobasso y la encantaba. Nada más verlo, todo lo 383 35 | insensible ante esta cabeza encantadora...» Entonces hubo un nuevo 384 2 | poderoso se encontraba allí por encima de las leyes. La galantería 385 58 | Es decir, que me encontráis, después de todo, lo bastante 386 6 | apasionados como no es raro encontrar en Roma. De una devoción 387 44 | El lector encontraría sin duda demasiado largo 388 3 | violentos arrebatos. Sin ser enemigas declaradas, aunque se encontraban 389 65 | Ah, mi cochero tiene enemigos! -dijo Sénécé, riéndose.~ ~ 390 52 | romanas tienen unos tesoros de energía desconocidos para las demás 391 22 | palacio, adornada de cuadros ennegrecidos por el tiempo, pues ya, 392 31 | frente y esos ojos que ya no enrojecían de felicidad al verla. El 393 81(1)| corto alcance, con el cañón ensanchado por la boca. Trabucazo: 394 11 | ocho meses que duraba su entendimiento y el tiempo, que redobla 395 41 | casa, pasará aquí horas enteras como hace en casa de la 396 62 | Ven a besarme -le dijo. Se enterneció sin duda, luego dijo con 397 50 | gesticulante y sombría. Entraban, salían; todo aquel ruido 398 23 | miraba, y desde que él había entrado en la sala, lejos de volar 399 47 | ambiciosos de Roma, que no podían entrar en el palacio de la Campobasso, 400 79 | Estaba abierta; entraron rápidamente y la volvieron 401 39 | comprende tan poco! ¡Quiere entretenerme con una frase graciosa cuando 402 29 | se decía, para hacerle entrever la verdad? Acaba de plantear 403 45 | probable del caballero. Éste entró en la calle por detrás del 404 52 | humana, casi decidida a envenenarse. Todos los placeres que 405 42 | No -gritó con rabia -, me envilecería si le hablase; me despreciaría 406 31 | decía a media voz - ; me envilezco hasta hablarle de su cambio; ¡ 407 63 | La princesa envió a buscar a Ferraterra. « 408 22 | tiempo, pues ya, en esa época, el reinado de los grandes 409 73 | Johannes Norbertus Senece eques decessit Romae.~ «Noble 410 8 | fuera infalible, en eso se equivocaba como toda Roma. La Campobasso 411 1 | tema,~ lo que ha dado a Erasto la idea de tratarlo también.~ ~ 412 | esas 413 46 | De repente, descendió la escalera principal de su palacio 414 35 | princesa, que se pusieron escarlatas. «La cólera va a sofocarla, - 415 72 | sacerdote -, pues no se ha escatimado nada, pero todo esto es 416 61 | amar antes de ser vuestro esclavo?~ ~ 417 73 | Sénécé se acercó, vio unos escudos de armas con forma francesa; 418 17 | había correspondido a los españoles, comenzaba a inclinarse 419 41 | La noche fue espantosa. Agotada y algo calmada 420 40 | El tormento de los más espantosos celos se apoderaron de su 421 55 | en este salón cuando me espera.»~ ~ 422 33 | detuvo como a su pesar. Esperaba alguna palabra del caballero; 423 16 | inagotable y, sin embargo, tan espontánea, asombraba al alma de la 424 29 | cómo evitar una escena, esquivar el reproche en lugar de 425 16 | sombrías desaparecían. Ese estado, nuevo para aquel alma altiva, 426 42 | despreciado tan a menudo, estando loca como estaba, es en 427 | estar 428 10 | veo en secreto a veces, estaré segura de que lo habéis 429 50 | Campobasso era como una estatua de basalto en medio de una 430 29 | Ciertamente es conveniente que no esté hecho para el amor. No he 431 20 | La princesa estimaba a monseñor Ferraterra, cuya 432 71 | El estrecho atrio de la pequeña iglesia 433 35 | baja y concentrada, como si estuviera hablando con su confesor 434 15 | Le sacrifico mi salvación eterna, -se decía - ; él es un 435 43 | Santidad es, se sentirá eternamente reconocido con el agente 436 5 | unos meses, sobre todo, es evidente que la pobre mujer se muere 437 29 | la mitad de la molestia evitada. Ciertamente es conveniente 438 29 | la princesa, pensaba cómo evitar una escena, esquivar el 439 9 | nación, que era una muestra exacta de la misma. Nada más verlo, 440 6 | en Roma. De una devoción exaltada, aunque apenas tenía veintitrés 441 49 | Al final de ese extraño examen, se veía a sí misma llena 442 70 | Excelencia, tenemos dispensa del eminentísimo 443 6 | que, como pocos saben, con excepción de dos o tres pecados atroces, 444 73 | de asistir a sus propias exequias... No recuerdo más que al 445 44 | de Campobasso. Le había exigido a la recién convertida la 446 29 | despedir ayer; pero tiene experiencia, sabe vivir, se puede llegar 447 46 | ideas y las resoluciones más extrañas se sucedían en su mente. 448 50 | conviene a un diplomático extranjero que no encuentra sino dos 449 49 | su piel. Al final de ese extraño examen, se veía a sí misma 450 13 | del embajador le halagaba extraordinariamente.~ ~ 451 9 | más sobresalientes de su extraordinario carácter y podría decirse, 452 33 | entonces palideció en extremo -. Si la quieres, ve todos 453 24 | leer cierto embarazo en la facciones de Sénécé. Los bellos cabellos 454 24 | ese príncipe, pronto fue fácil leer cierto embarazo en 455 42 | corazón el fuego que me falta?~ ~ 456 82 | cardenal. (Perdonen las faltas del autor.)~ ~FIN~ ~Chroniques 457 41 | encuentra y sobre todo la familia del soberano. Tal vez si 458 3 | La Orsini, como se dice familiarmente en Roma, era alegre y disinvolta; 459 24 | y bajo la dirección del famoso Canillac, su tío, uno de 460 48 | alegría que mi insensata y fastidiosa pasión!», -se decía la Campobasso.~ ~ 461 21 | Campobasso recibió aquel anuncio fatal.~ ~ 462 9 | tenía los hábitos de la fatuidad, y de lo que la justificaba, 463 9 | en Francia del más alto favor: coronel desde hacía mucho 464 29 | No sería ésta la ocasión favorable, se decía, para hacerle 465 24 | Canillac, su tío, uno de los favoritos de ese príncipe, pronto 466 56 | por qué no iban a ser muy felices? ¿Qué tenía, en realidad, 467 9 | las amantes del regente Felipe de Orléans, el joven Sénécé 468 43 | pertenecía a la alta nobleza de Ferrara; era rico, tenía más de 469 43 | orden no afectaba a monseñor Ferreterra, que fue a darle cuenta 470 12 | como sucedió el día de la fiesta de Santa Balbina, nombre 471 6 | años y se hallaba en la flor de la belleza, se arrojaba 472 2 | los abusos del nepotismo florecían entonces en Roma. Nunca 473 73 | unos escudos de armas con forma francesa; su curiosidad 474 56 | amistad, romper guardando las formas. «No me conviene, agregado 475 59 | la cabeza lamentaros? Por fortuna, nadie ha conocido jamás 476 53 | tanto le desagradaban y forzó la puerta del salón de la 477 73 | escudos de armas con forma francesa; su curiosidad aumentó, 478 36 | seria, le dirigió dos o tres frases divertidas sobre una aventura 479 12 | combate se renovaba con frecuencia.~ ~ 480 60 | añadió ella con un tono frío que hizo todavía ilusión 481 67 | hacia la puerta y golpeó fuerte con el mango de su puñal. 482 | fuesen 483 40 | Realmente, un presentimiento funesto la agitaba desde hacía dos 484 39 | levantó de su sillón con furor: «¡Qué bonitos eran sus 485 27 | por amor propio; una mujer galante lo está por costumbre; una 486 2 | encima de las leyes. La galantería y la magnificencia parecían 487 42 | sería lo único que habría ganado. El carácter disipado de 488 17 | siquiera para el hombre de genio. Se ha declarado la guerra 489 50 | en medio de una multitud gesticulante y sombría. Entraban, salían; 490 47 | dignó percatarse de este gesto: miraba a su rival y la 491 57 | Finalmente, ante ese último golpe de la dulzura de sus relaciones 492 67 | precipitó hacia la puerta y golpeó fuerte con el mango de su 493 9 | Orléans, el joven Sénécé gozaba en Francia del más alto 494 59 | la felicidad de la que he gozado.~ ~ 495 56 | la que a partir de ahora gozará la Orsini!...» Sénécé, comprendiendo 496 12 | sus rarezas le hicieran gracia. Muy a menudo, además, como 497 39 | entretenerme con una frase graciosa cuando se trata de mi vida 498 52 | Salió en el último grado de dolor al que puede ser 499 24 | de uno de los hombres más guapos de Francia. A pesar del 500 56 | en buena amistad, romper guardando las formas. «No me conviene, 501 10 | estaré segura de que lo habéis dicho vos y os dejaré de 502 4 | Campobasso, que, después de haberse dejado ver por todas partes 503 28 | francés, que no era muy hábil en el arte de penetrar en 504 9 | veintidós años, tenía los hábitos de la fatuidad, y de lo 505 50 | sus relaciones, que él le hablaría muy poco en público y como 506 31 | voz - ; me envilezco hasta hablarle de su cambio; ¡se lo reprocho, 507 42 | me envilecería si le hablase; me despreciaría y eso sería 508 43 | mujer de sociedad. Siempre habrá un ser que preferirá antes 509 52 | le había proporcionado no habrían podido igualar al exceso 510 29 | favorable, se decía, para hacerle entrever la verdad? Acaba 511 29 | me ama lo suficiente para hacerlo.~ ~ 512 39 | desdicha de mi carácter; quería hacerme olvidar la pena que me agitaba, 513 44 | piadosa y, de hecho, temía hacerse despreciable a los ojos 514 41 | del soberano. Tal vez si hago que me presenten a Sénécé 515 13 | los ojos del embajador le halagaba extraordinariamente.~ ~ 516 50 | soberano junto al que se halla acreditado.~ ~ 517 29 | completamente seguro de que no me hará jamás una escena, porque 518 43 | convertida la princesa, haría llegar al Papa pruebas irrefutables 519 11 | lo consolaba un poco del hastío; había enviado ya a París 520 15 | se decía - ; él es un hereje, un francés, y no puede 521 29 | castrado Butafaco que al que le hice despedir ayer; pero tiene 522 12 | a veces, sus rarezas le hicieran gracia. Muy a menudo, además, 523 67 | volvió a cerrar la barra de hierro de la puerta. En ese mismo 524 9 | Hijo de una de las amantes del 525 21 | Nuestra historia comienza la noche del día 526 3 | el poder de su tío y los homenajes de la corte. Su belleza 527 73 | inscripción latina:~ ~Nobilis homo Johannes Norbertus Senece 528 19 | encontrado en el cielo y horriblemente desgraciada por cosas no 529 18 | diferente entonces de lo que es hoy. Nadie sospechaba en 1726 530 52 | ser arrojada una criatura humana, casi decidida a envenenarse. 531 56 | agradable unión; ¿por qué no iban a ser muy felices? ¿Qué 532 41 | ha visto irritada, pero ignora el motivo de mis quejas. 533 52 | proporcionado no habrían podido igualar al exceso de pesar en el 534 49 | como de lejos, le parecían igualmente adorables. Comparaba sus 535 22 | célebre Benvenuto Cellini, iluminaban o, más bien, mostraban las 536 68 | La iglesia estaba iluminada por un millar de velas por 537 60 | tono frío que hizo todavía ilusión al caballero.~ ~ 538 43 | ambicioso prelado se perdía imaginando su porvenir delicioso; veía 539 44 | fe sincera –«toda pasión impía debe acabar en la desgracia 540 67 | dieron patadas a la puerta. «¡Impíos!», dijo el monje. Sénécé 541 13 | corriente de todo. Y la importancia que adquiría a los ojos 542 14 | sociales de su amante. Lo único importante para ella era ser o no ser 543 50 | salían; todo aquel ruido importunaba, ofendía a la Campobasso. 544 45 | la señal que anunciaba la imposibidad de ser recibido y, muy contento, 545 80 | lo han matado vomitaban imprecaciones contra vos. Señor, quieren 546 14 | diferente de Sénécé, no estaba impresionada por las ventajas sociales 547 34 | asombrado por aquella borrasca imprevista después de tanto abandono. 548 47 | El exceso de dolor la impulsaba, en contra de su voluntad, 549 16 | alegría, tan agradable, inagotable y, sin embargo, tan espontánea, 550 27 | encontraba en ella profundidad e incertidumbre; se veía el alma al desnudo, 551 17 | los españoles, comenzaba a inclinarse un poco hacia los franceses. 552 28 | presencia de esas telarañas le incomodaba y, por otra parte, aquel 553 34 | hizo reaccionar el alma indecisa del caballero que, hasta 554 62 | y, como se iba un poco indeciso -: Ven a besarme -le dijo. 555 35 | contarle a la Orsini todas las indignidades a las que me rebajo... Ya 556 35 | duda a su edad y con la indiscreción natural de su país, va a 557 49 | Y en un inexplicable arrebato de admiración y 558 8 | Aunque el papa fuera infalible, en eso se equivocaba como 559 11 | por decirlo así, desde la infancia, llevaba la despreocupación 560 3 | en todo: en belleza, en influencia y en riqueza.~ ~ 561 42 | para darme la vida, para infundirle a mi corazón el fuego que 562 61 | Os he nombrado yo -dijo ingenuamente el caballero - a las personas 563 22 | mostraban las tinieblas de una inmensa sala en la planta baja de 564 22 | Se hallaba inmóvil en un inmenso sofá de cuero dorado. Cerca 565 11 | de ordinario mantiene tan inquietos los corazones de su nación.~ ~ 566 29 | amante, no tengo ninguna inquietud al respecto. Si me molesto 567 73 | reconoció sus armas! Había una inscripción latina:~ ~Nobilis homo Johannes 568 28 | y, por otra parte, aquel insecto le producía horror.~ ~ 569 48 | caballero su alegría que mi insensata y fastidiosa pasión!», - 570 35 | responder siquiera de permanecer insensible ante esta cabeza encantadora...» 571 56 | tierna amistad. Reclamaba insistentemente el privilegio de volver, 572 23 | joven Sénécé acababa de instalar su elegante persona. La 573 31 | olvidar sus celos. Pocos instantes después, Sénécé la miraba 574 35 | su confesor se decía: «Me insulta, me provoca. Sin duda a 575 39 | hay que confesarlo, la intención del pobre caballero era 576 35 | más tarde de que mientras intentaba abrazarla, la había oído 577 43 | reconocido por lo que iba a intentar... Una vez convertida la 578 11 | de su carácter hasta los intereses de la vanidad, que de ordinario 579 37 | caballero -dijo la princesa, interrumpiéndole - ; no me siento bien.~ ~ 580 57 | dulzura de sus relaciones le interrumpió con una voz que parecía 581 51 | continuó con el tono casi íntimo que se tiene con una mujer 582 4 | brillante, ligera, activa, intrigante, tenía unos amantes de los 583 67 | abrió la puerta; Sénécé se introdujo en la iglesia; el monje 584 35 | retiró un poco: discreción inútil, pues ella parecía no verlo 585 47 | contra de su voluntad, a ir a visitar a su prima. La 586 43 | haría llegar al Papa pruebas irrefutables de su intriga con el joven 587 41 | fin al cabo me ha visto irritada, pero ignora el motivo de 588 12 | las mujeres vulgares de Italia; la había vencido por fuerza 589 11 | redobla la pasión de una italiana, mata la de un francés. 590 2 | afluían a Roma, los príncipes italianos, los nobles de España, ricos 591 82 | autor.)~ ~FIN~ ~Chroniques italiennes~ ~ 592 18 | algunos curas, degolló al jacobino Basseville, que quería, - 593 73 | Noble y poderoso señor Jean Norbert de Sénécé, caballero, 594 73 | inscripción latina:~ ~Nobilis homo Johannes Norbertus Senece eques decessit 595 80 | noticias muy tristes: el pobre Juan, vuestro cochero, ha sido 596 11 | Jugando con el amor, la Campobasso 597 31 | reprocho, yo, que me había jurado no darme cuenta nunca de 598 56 | parte, olvidó todos los juramentos que durante dos días había 599 9 | fatuidad, y de lo que la justificaba, sin que a pesar de todo, 600 59 | podría pasaros por la cabeza lamentaros? Por fortuna, nadie ha conocido 601 22 | mármol negro, dos grandes lámparas de plata de pie largo, obras 602 52 | se sumió durante aquella larga noche. Se diría que, a la 603 73 | armas! Había una inscripción latina:~ ~Nobilis homo Johannes 604 44 | El lector encontraría sin duda demasiado 605 24 | príncipe, pronto fue fácil leer cierto embarazo en la facciones 606 29 | sospechoso y que están a mil leguas de pensar que le están hablando 607 57 | su pecho y pronunciando lentamente dijo:~ ~ 608 67 | seguían. En aquel momento, levantando los ojos, vio justo delante 609 7 | Levántate, sobrina, no necesitas mi 610 2 | encontraba allí por encima de las leyes. La galantería y la magnificencia 611 53 | en los subterráneos poco limpios que tanto le desagradaban 612 47 | palacio de la Orsini. La llegada de la prima produjo sensación; 613 28 | bordado de un traje encantador llegado de París la víspera, se 614 49 | examen, se veía a sí misma llena de horror y de desgracia. 615 28 | París la víspera, se había llenado de telarañas. La presencia 616 56 | ella tembló. Sus ojos se llenaron de lágrimas; le pareció 617 17 | comprender el carácter que lleva el placer y la felicidad 618 29 | de su tío-rey y todo para llevármela a Francia, al fondo de una 619 6 | El buen Benedicto XIII lloraba de ternura diciéndole:~ ~ 620 8 | Roma. La Campobasso estaba locamente enamorada, su amante compartía 621 27 | estaba a punto de decirle mil locuras, pero ella tenía demasiado 622 64 | desaparecido; el lacayo le dijo, logrando hablar a duras penas, que 623 62 | Se enterneció sin duda, luego dijo con un tono firme -. 624 8 | Aignan, entonces embajador de Luis XV en Roma.~ ~ 625 71 | Ripa estaba ocupado por un lujoso túmulo; cantaban el oficio 626 23 | cubierta de adornos de oro macizo, el joven Sénécé acababa 627 23 | pies, sobre una sillita de madera de ébano, cubierta de adornos 628 43 | Orsini hasta la una de la madrugada. Hasta entonces aquel prelado 629 22 | plata de pie largo, obras maestras del célebre Benvenuto Cellini, 630 2 | leyes. La galantería y la magnificencia parecían ser la única ocupación 631 56 | Sénécé, comprendiendo mal, como de costumbre, un alma 632 27 | conciencia de sus derechos. Esa manera de ver, característica de 633 67 | puerta y golpeó fuerte con el mango de su puñal. Los hombres 634 29 | vivir, se puede llegar a su mansión en carroza. Y estoy completamente 635 13 | en su vida, le divertía y mantenía viva en él la costumbre 636 11 | vanidad, que de ordinario mantiene tan inquietos los corazones 637 45 | La resolución se mantuvo firme hasta las cuatro, 638 16 | de que Sénécé se hubiera marchado. Por lo que acabó por descubrir 639 5 | aburrimiento o de amor, y su marido, que no es tonto, hace pasar 640 22 | ella, sobre una mesita de mármol negro, dos grandes lámparas 641 2 | Nuevo Mundo, acudían en masa. Cualquier hombre rico y 642 11 | pasión de una italiana, mata la de un francés. La vanidad 643 80 | Las personas que lo han matado vomitaban imprecaciones 644 77 | francés; se preparaba a matar al hombre de un tiro, cuando 645 31 | mejillas. «¡Cómo!, -decía a media voz - ; me envilezco hasta 646 64 | tomar el aire al Corso a medianoche. Encontró allí a toda la 647 24 | llegar de allí regularmente, mediante correos, todo lo que pudiera 648 50 | una estatua de basalto en medio de una multitud gesticulante 649 46 | extrañas se sucedían en su mente. De repente, descendió la 650 66 | Bah! Esos paletos no merecen la pena, estoy bien armado.» 651 50 | sino dos o tres veces al mes a la sobrina del soberano 652 22 | Cerca de ella, sobre una mesita de mármol negro, dos grandes 653 | mía 654 68 | estaba iluminada por un millar de velas por lo menos.~ ~ 655 | mío 656 30 | aquel largo silencio, la mirada de la princesa no se había 657 | mismos 658 29 | misma; ya está hecha la mitad de la molestia evitada. 659 17 | La moda en Roma que, durante dos 660 82 | era venerada en Roma como modelo de piedad y desde hacía 661 29 | está hecha la mitad de la molestia evitada. Ciertamente es 662 40 | dos meses; no había más momentos agradables que los que pasaba 663 29 | donde todas las mujeres son morenas, lo que es una gran distinción. 664 22 | iluminaban o, más bien, mostraban las tinieblas de una inmensa 665 33 | continuó con un pequeño movimiento convulsivo y como apretando 666 29 | aparto de su palacio, de sus muebles de oro, de su tío-rey y 667 5 | evidente que la pobre mujer se muere de aburrimiento o de amor, 668 50 | basalto en medio de una multitud gesticulante y sombría. 669 2 | de tantos extranjeros y nacionales reunidos.~ ~ 670 6 | era uno de esos caracteres naturales y apasionados como no es 671 39 | han despertado. ¡Cuánta necedad hay en este hombre! ¿Cómo 672 31 | es suficiente bajeza, ¡es necesario además que ceda a la pasión 673 17 | porque una alegría constante necesita despreocupación, y en Francia 674 7 | Levántate, sobrina, no necesitas mi bendición, vales más 675 53 | volvió a pasar y vio el signo negativo. Se marchó alegremente; 676 2 | pasado. Todos los abusos del nepotismo florecían entonces en Roma. 677 | ninguna 678 73 | una inscripción latina:~ ~Nobilis homo Johannes Norbertus 679 73 | eques decessit Romae.~ «Noble y poderoso señor Jean Norbert 680 2 | príncipes italianos, los nobles de España, ricos aún por 681 43 | Ferraterra pertenecía a la alta nobleza de Ferrara; era rico, tenía 682 61 | Os he nombrado yo -dijo ingenuamente el 683 43 | puede tener un tío al que nombrar cardenal. Si la convierto, 684 73 | Noble y poderoso señor Jean Norbert de Sénécé, caballero, muerto 685 73 | Nobilis homo Johannes Norbertus Senece eques decessit Romae.~ « 686 | nos 687 80 | buscado por todas partes; hay noticias muy tristes: el pobre Juan, 688 13 | además otra razón muy poco novelesca. Sénécé no tenía más que 689 29 | poner su belleza por las nubes a personas cuyo testimonio 690 | Nuestra 691 66 | seguían. Unos hombres, en número de cuatro o cinco, se paraban 692 38 | Sénécé, apresurándose a obedecer -, y no hay nada tan contagioso 693 22 | lámparas de plata de pie largo, obras maestras del célebre Benvenuto 694 13 | Ese obstáculo, el primero que ese joven 695 10 | No obstante, -le había dicho -, desconfío 696 29 | experimentaba: ¿No sería ésta la ocasión favorable, se decía, para 697 4 | amantes de los que apenas se ocupaba y que no reinaban más de 698 2 | magnificencia parecían ser la única ocupación de tantos extranjeros y 699 71 | Francisco en Ripa estaba ocupado por un lujoso túmulo; cantaban 700 49 | arrebato de admiración y de odio, se arrojó al cuello de 701 50 | aquel ruido importunaba, ofendía a la Campobasso. Pero, ¡ 702 20 | castrado célebre, su amante oficial desde hacía varias semanas!~ ~ 703 71 | lujoso túmulo; cantaban el oficio de difuntos. -¿Quién ha 704 67 | cada vez más solitarias. Oía redoblar el paso de los 705 35 | intentaba abrazarla, la había oído hablar consigo misma. Se 706 29 | distinción. Todos los días oigo poner su belleza por las 707 31 | despreciado a sí mismo, si hubiera olvidado al instante todos sus proyectos 708 56 | amor. Ella, por su parte, olvidó todos los juramentos que 709 46 | palacio y subió a su coche, ordenando al cochero: «Al palacio 710 4 | español, había acabado por ordenarle que abandonara Roma en el 711 11 | intereses de la vanidad, que de ordinario mantiene tan inquietos los 712 27 | pero ella tenía demasiado orgullo para retrasar una explicación. 713 56 | me encuentro destacado.» Orgulloso por el feliz resultado al 714 9 | amantes del regente Felipe de Orléans, el joven Sénécé gozaba 715 24 | desordenados; sus grandes ojos azul oscuro estaban fijos sobre él, 716 | otro 717 75 | Padre, -le dijo -, déjeme salir 718 18 | tarde, cuando el pueblo, pagado por algunos curas, degolló 719 66 | pensó Sénécé. «¡Bah! Esos paletos no merecen la pena, estoy 720 33 | la condesa... -entonces palideció en extremo -. Si la quieres, 721 6 | que le diese la bendición papal, que, como pocos saben, 722 43 | a cambiar bruscamente de papel respecto a la princesa. 723 66 | se paraban cuando él se paraba, volvían a andar cuando 724 66 | número de cuatro o cinco, se paraban cuando él se paraba, volvían 725 81 | hablaba, ocho trabucazos1 que partían a la vez de una ventana 726 56 | la felicidad de la que a partir de ahora gozará la Orsini!...» 727 40 | momentos agradables que los que pasaba junto al caballero y, sin 728 2 | 1726, a comienzos del siglo pasado. Todos los abusos del nepotismo 729 41 | abiertamente a mi casa, pasará aquí horas enteras como 730 59 | asombrado -. ¿Cómo podría pasaros por la cabeza lamentaros? 731 67 | seguirle estaban a cincuenta pasos de él. Corrieron hacia él. 732 67 | instante, los asesinos dieron patadas a la puerta. «¡Impíos!», 733 6 | excepción de dos o tres pecados atroces, absuelve todos 734 57 | parecía salir del fondo de su pecho y pronunciando lentamente 735 43 | habría podido resultar peligroso atacarle, pues a su vez 736 64 | logrando hablar a duras penas, que el cochero había tenido 737 28 | muy hábil en el arte de penetrar en los sentimientos de un 738 53 | papa. Salió de su coche, penetró en los subterráneos poco 739 29 | los ojos de la princesa, pensaba cómo evitar una escena, 740 43 | de su conciencia en quien pensará ante todo y con todo el 741 33 | pronunciada. Ella continuó con un pequeño movimiento convulsivo y 742 2 | todos los asuntos grandes y pequeños. Desde todas partes, los 743 47 | respeto; ella no se dignó percatarse de este gesto: miraba a 744 43 | el ambicioso prelado se perdía imaginando su porvenir delicioso; 745 19 | Sénécé, la Campobasso había perdido la razón, se había encontrado 746 72 | todo esto es dinero y cera perdidos; el señor deán nos ha dicho 747 29 | más firme resolución de no perdírselo nunca. La Orsini es mucho 748 82 | Ferraterra era cardenal. (Perdonen las faltas del autor.)~ ~ 749 5 | condujera a emprender una peregrinación a España.~ ~ 750 40 | pensar con gusto en las perfecciones de su amante. Poco a poco 751 35 | puedo responder siquiera de permanecer insensible ante esta cabeza 752 73 | Carlos Quinto que se haya permitido ese placer... pero no puedo 753 77 | él a las personas que lo perseguían. Al llegar a su palacio, 754 23 | de instalar su elegante persona. La princesa lo miraba, 755 43 | desagradable para él. Ferraterra pertenecía a la alta nobleza de Ferrara; 756 43 | intriga con el joven francés. Piadoso, sincero y aborrecedor de 757 49 | los suyos, sus ojos, su piel. Al final de ese extraño 758 23 | la princesa y casi a sus pies, sobre una sillita de madera 759 22 | el reinado de los grandes pintores quedaba lejos.~ ~ 760 77 | calle, Sénécé, que tenía una pistola en cada mano, echó a correr 761 52 | a envenenarse. Todos los placeres que el amor de Sénécé le 762 29 | entrever la verdad? Acaba de plantear la cuestión ella misma; 763 22 | dos grandes lámparas de plata de pie largo, obras maestras 764 4 | que abandonara Roma en el plazo de veinticuatro horas y 765 47 | ambiciosos de Roma, que no podían entrar en el palacio de 766 29 | distinción. Todos los días oigo poner su belleza por las nubes 767 29 | están hablando al feliz poseedor de tantos encantos. En cuanto 768 20 | monseñor Ferraterra, cuya alta posición ella había propiciado. ¡ 769 67 | tenían un brillo singular. Se precipitó hacia la puerta y golpeó 770 43 | Siempre habrá un ser que preferirá antes que a mí: su amante, 771 39 | me agitaba, en lugar de preguntarme su causa. ¡Amable francés! 772 71 | muerto? ¿Algún príncipe? -preguntó Sénécé.~ ~ 773 47 | cumplidos, al verla silenciosa y preocupada, la Orsini continuó con 774 77 | pensó el joven francés; se preparaba a matar al hombre de un 775 28 | llenado de telarañas. La presencia de esas telarañas le incomodaba 776 41 | Tal vez si hago que me presenten a Sénécé en público, si 777 40 | su corazón. Realmente, un presentimiento funesto la agitaba desde 778 13 | de Saint Aignan, al que prestaba algunos servicios con la 779 73 | muerto en Roma.»~ ~«Soy el primer hombre, pensó Sénécé, que 780 19 | Por vez primera, y al lado de Sénécé, la 781 24 | rango, que había hecho sus primeras armas al lado de las bellezas 782 13 | Ese obstáculo, el primero que ese joven colmado por 783 47 | para su corazón. Tras los primeros cumplidos, al verla silenciosa 784 46 | repente, descendió la escalera principal de su palacio y subió a 785 2 | extranjeros afluían a Roma, los príncipes italianos, los nobles de 786 57 | Al principio la princesa no lo comprendió. 787 27 | A la princesa le costaba privarse del atractivo encantador 788 56 | Reclamaba insistentemente el privilegio de volver, de vez en cuando, 789 45 | el momento de la visita probable del caballero. Éste entró 790 28 | parte, aquel insecto le producía horror.~ ~ 791 47 | La llegada de la prima produjo sensación; todo el mundo 792 24 | O era sólo la seriedad profunda del amor apasionado?~ ~ 793 31 | amante estaba demasiado profundamente emocionada para olvidar 794 27 | Sénécé: encontraba en ella profundidad e incertidumbre; se veía 795 28 | embargo, como el silencio se prolongaba más de lo normal, el joven 796 33 | pero esa palabra no fue pronunciada. Ella continuó con un pequeño 797 57 | del fondo de su pecho y pronunciando lentamente dijo:~ ~ 798 20 | alta posición ella había propiciado. ¡Qué no sentiría cuando 799 52 | amor de Sénécé le había proporcionado no habrían podido igualar 800 29 | Francia, al fondo de una provincia, a vegetar tristemente en 801 16 | todo lo que ella había proyectado decirle, todas las ideas 802 31 | olvidado al instante todos sus proyectos de ruptura, pero su amante 803 43 | princesa, haría llegar al Papa pruebas irrefutables de su intriga 804 24 | mediante correos, todo lo que pudiera resaltar los atractivos 805 64 | coche, su lacayo apenas pudo responderle porque estaba 806 18 | años más tarde, cuando el pueblo, pagado por algunos curas, 807 3 | destacar incluso en los últimos puestos de la sociedad. La Orsini, 808 47 | atractivos de su prima era una puñalada para su corazón. Tras los 809 27 | hacía una escena, estaba a punto de decirle mil locuras, 810 35 | mejillas de la princesa, que se pusieron escarlatas. «La cólera va 811 22 | de los grandes pintores quedaba lejos.~ ~ 812 57 | lo hubo comprendido, se quedó de pie, inmóvil, con los 813 41 | ignora el motivo de mis quejas. Tal vez no quiere a la 814 | querer 815 59 | Pero, querida y buena amiga, ¿el amor 816 | Quién 817 80 | imprecaciones contra vos. Señor, quieren vuestra vida...~ ~ 818 33 | palideció en extremo -. Si la quieres, ve todos los días a verla; 819 63 | a buscar a Ferraterra. «Quiero vengarme», le dijo. El prelado 820 73 | que al emperador Carlos Quinto que se haya permitido ese 821 64 | la ciudad de Roma. Cuando quiso volver a tomar su coche, 822 24 | natural a un hombre de ese rango, que había hecho sus primeras 823 77 | mano, echó a correr con rapidez. Pronto oyó detrás de él 824 12 | hacía que, a veces, sus rarezas le hicieran gracia. Muy 825 6 | y apasionados como no es raro encontrar en Roma. De una 826 9 | bondad, constituían los rasgos más sobresalientes de su 827 56 | Sénécé se puso a hablar de razones. Vivirían en la más agradable 828 34 | Esta amenaza hizo reaccionar el alma indecisa del caballero 829 40 | apoderaron de su corazón. Realmente, un presentimiento funesto 830 35 | indignidades a las que me rebajo... Ya no estoy segura de 831 35 | desabrocharle el vestido; ella lo rechazó con una resolución y una 832 51 | mujer de talento que os recibe bien y a la que veis todos 833 45 | anunciaba la imposibidad de ser recibido y, muy contento, se marchó 834 21 | en el que la Campobasso recibió aquel anuncio fatal.~ ~ 835 44 | convertida la promesa de no recibir a Sénécé aquel día. Esta 836 53 | el que la princesa solía recibirlo.~ ~ 837 44 | Campobasso. Le había exigido a la recién convertida la promesa de 838 56 | buena y tierna amistad. Reclamaba insistentemente el privilegio 839 36 | Sénécé, a quien la reconciliación había hecho perder la idea 840 39 | vida y de la suya!... ¡Ah, reconozco que esa es la disposición 841 35 | estaba acostumbrado. Sénécé recordó más tarde de que mientras 842 67 | Recorrió dos o tres calles apartadas, 843 73 | sus propias exequias... No recuerdo más que al emperador Carlos 844 32 | secó sus lágrimas y pareció recuperar cierta tranquilidad.~ ~ 845 11 | entendimiento y el tiempo, que redobla la pasión de una italiana, 846 67 | vez más solitarias. Oía redoblar el paso de los hombres que 847 24 | Sénécé hacía llegar de allí regularmente, mediante correos, todo 848 24 | 1726 París era ya la ciudad reina de las elegancias de la 849 2 | había sido más brillante. Reinaba Benedicto XIII (Orsini), 850 4 | apenas se ocupaba y que no reinaban más de un día. Su felicidad 851 22 | pues ya, en esa época, el reinado de los grandes pintores 852 4 | personas en su salón y en reinar sobre ellas. Se burlaba 853 34 | abandono. Entonces se puso a reír.~ ~ 854 67 | pequeña iglesia dirigida por religiosos de la orden de San Francisco, 855 12 | vencer los arrebatos y los remordimientos de una piedad ardiente y 856 12 | por fuerza y el combate se renovaba con frecuencia.~ ~ 857 3 | princesa Campobasso, se repartían el poder de su tío y los 858 35 | Un repentino color rojo cubrió las mejillas 859 35 | princesa se levantó por fin repitiendo con tono más sombrío: «Hay 860 59 | propio no está a salvo? -replicó Sénécé, a su vez verdaderamente 861 56 | tenía, en realidad, que reprocharle? El amor daría paso a una 862 29 | una escena, esquivar el reproche en lugar de responderle, 863 31 | hablarle de su cambio; ¡se lo reprocho, yo, que me había jurado 864 24 | correos, todo lo que pudiera resaltar los atractivos de uno de 865 46 | volviera loca. Las ideas y las resoluciones más extrañas se sucedían 866 35 | estoy segura de mí; no puedo responder siquiera de permanecer insensible 867 72 | Sin duda -respondió el sacerdote -, pues no 868 17 | del tipo de Sénécé y el resto de la nación.~ ~ 869 62 | dijo la princesa con aire resuelto y que finalmente comenzó 870 56 | Orgulloso por el feliz resultado al que creía llegar, Sénécé 871 43 | poco caso, habría podido resultar peligroso atacarle, pues 872 35 | hablar consigo misma. Se retiró un poco: discreción inútil, 873 27 | tenía demasiado orgullo para retrasar una explicación. Una coqueta 874 11 | enviado ya a París dos o tres retratos de la Campobasso. Por lo 875 2 | extranjeros y nacionales reunidos.~ ~ 876 17 | Francia y, después de la revolución de 1789, ya no se encuentra 877 2 | italianos, los nobles de España, ricos aún por el oro del Nuevo 878 65 | enemigos! -dijo Sénécé, riéndose.~ ~ 879 62 | sin embargo, éste es un riesgo que no correré -dijo la 880 71 | iglesia de San Francisco en Ripa estaba ocupado por un lujoso 881 3 | belleza, en influencia y en riqueza.~ ~ 882 3 | propias casas, las damas eran rivales en todo: en belleza, en 883 47 | a su prima. La encontró rodeada de cincuenta personas. Las 884 35 | Un repentino color rojo cubrió las mejillas de la 885 73 | Norbertus Senece eques decessit Romae.~ «Noble y poderoso señor 886 52 | hora de sufrir, las almas romanas tienen unos tesoros de energía 887 43 | si un día ese amante es romano, puede tener un tío al que 888 56 | de él en buena amistad, romper guardando las formas. «No 889 31 | inspira este encantador rostro! ¡Ah! ¡Vil, vil, vil princesa...! 890 29 | me ha enviado. Además, es rubia en un país donde todas las 891 24 | Sénécé. Los bellos cabellos rubios de la princesa estaban algo 892 50 | Entraban, salían; todo aquel ruido importunaba, ofendía a la 893 31 | instante todos sus proyectos de ruptura, pero su amante estaba demasiado 894 29 | pero tiene experiencia, sabe vivir, se puede llegar a 895 6 | bendición papal, que, como pocos saben, con excepción de dos o 896 72 | Sin duda -respondió el sacerdote -, pues no se ha escatimado 897 15 | un francés, y no puede sacrificarme nada semejante.~ ~ 898 15 | Le sacrifico mi salvación eterna, -se 899 74 | segunda moneda de oro al sacristán.~ ~ 900 50 | gesticulante y sombría. Entraban, salían; todo aquel ruido importunaba, 901 51 | Sénécé la saludó con el respeto y la seriedad 902 15 | Le sacrifico mi salvación eterna, -se decía - ; él 903 59 | el amor propio no está a salvo? -replicó Sénécé, a su vez 904 12 | sucedió el día de la fiesta de Santa Balbina, nombre que ella 905 43 | de los franceses como Su Santidad es, se sentirá eternamente 906 32 | Se secó sus lágrimas y pareció recuperar 907 10 | sepa en Roma que os veo en secreto a veces, estaré segura de 908 39 | La princesa le había seguido con la vista hasta el final 909 4 | por todas partes tres años seguidos con un duque español, había 910 56 | encontraban; sus relaciones seguirían teniendo dulzura...~ ~ 911 67 | Los hombres que parecían seguirle estaban a cincuenta pasos 912 | según 913 74 | Dio una segunda moneda de oro al sacristán.~ ~ 914 20 | oficial desde hacía varias semanas!~ ~ 915 15 | puede sacrificarme nada semejante.~ ~ 916 45 | palacio Campobasso, vio la señal que anunciaba la imposibidad 917 73 | homo Johannes Norbertus Senece eques decessit Romae.~ « 918 33 | dientes -: Esto será mi sentencia de muerte y la vuestra.~ ~ 919 8 | pasión y, sin embargo, se sentía muy desgraciada. Hacía varios 920 43 | como Su Santidad es, se sentirá eternamente reconocido con 921 20 | había propiciado. ¡Qué no sentiría cuando Ferraterra le dijo 922 10 | una cosa: el día que se sepa en Roma que os veo en secreto 923 56 | romana, creyó que quería separarse de él en buena amistad, 924 1 | tratarlo también.~ ~ 30 de septiembre~ ~ 925 51 | que, sin embargo, ya no seré nunca!»~ ~ 926 36 | idea de una explicación seria, le dirigió dos o tres frases 927 13 | al que prestaba algunos servicios con la ayuda de la Campobasso, 928 43 | entonces aquel prelado había servido de buena fe los amores de 929 18 | en 1726 lo que sucedería sesenta y siete años más tarde, 930 19 | la razón. En ese carácter severo y sincero, una vez que Sénécé 931 37 | interrumpiéndole - ; no me siento bien.~ ~ 932 18 | que sucedería sesenta y siete años más tarde, cuando el 933 2 | en 1726, a comienzos del siglo pasado. Todos los abusos 934 17 | en Roma que, durante dos siglos, había correspondido a los 935 53 | volvió a pasar y vio el signo negativo. Se marchó alegremente; 936 53 | Al día siguiente, Sénécé volvió a pasar y 937 26 | Un largo silencio siguió a esta declaración de guerra.~ ~ 938 47 | primeros cumplidos, al verla silenciosa y preocupada, la Orsini 939 23 | casi a sus pies, sobre una sillita de madera de ébano, cubierta 940 39 | desgracia!» Y se levantó de su sillón con furor: «¡Qué bonitos 941 67 | vidrieras tenían un brillo singular. Se precipitó hacia la puerta 942 39 | que esa es la disposición siniestra y sombría que provoca mi 943 17 | no se encuentra en ningún sitio. Y es porque una alegría 944 6 | dos años la había aburrido soberanamente. Si lo hubiera añorado, 945 44 | verdad. Tras un comienzo tan sobrecogedor, no le fue difícil despertar 946 9 | constituían los rasgos más sobresalientes de su extraordinario carácter 947 3 | Las dos sobrinas del Papa, la condesa Orsini 948 14 | impresionada por las ventajas sociales de su amante. Lo único importante 949 22 | hallaba inmóvil en un inmenso sofá de cuero dorado. Cerca de 950 35 | escarlatas. «La cólera va a sofocarla, -pensó el caballero - ; 951 10 | desconfío de vos porque sois francés, pero os advierto 952 53 | baja en el que la princesa solía recibirlo.~ ~ 953 67 | apartadas, cada vez más solitarias. Oía redoblar el paso de 954 16 | decirle, todas las ideas sombrías desaparecían. Ese estado, 955 35 | repitiendo con tono más sombrío: «Hay que acabar con esto.»~ ~ 956 29 | donde todas las mujeres son morenas, lo que es una gran 957 5 | sublime prima no ha vuelto a sonreír. Desde hace unos meses, 958 39 | mi vida!», dijo con una sonrisa amarga. «Afortunadamente, 959 62 | que finalmente comenzó a sorprender un poco al joven francés -. ¡ 960 5 | la más alta piedad. No me sorprendería que esa piedad la condujera 961 18 | de lo que es hoy. Nadie sospechaba en 1726 lo que sucedería 962 59 | que jamás ningún ser vivo sospechará la felicidad de la que he 963 29 | personas cuyo testimonio no es sospechoso y que están a mil leguas 964 28 | tristeza: atravesando los sótanos y subterráneos que desde 965 46 | principal de su palacio y subió a su coche, ordenando al 966 5 | de ese gran despido, mi sublime prima no ha vuelto a sonreír. 967 12 | olvidar la religión, como sucede con las mujeres vulgares 968 42 | bastante por sí mismos! ¿Qué me sucederá cuando no tenga a mi caballero 969 18 | sospechaba en 1726 lo que sucedería sesenta y siete años más 970 46 | resoluciones más extrañas se sucedían en su mente. De repente, 971 39 | a decidir a la ligera la suerte de mi vida!», dijo con una 972 52 | exceso de pesar en el que se sumió durante aquella larga noche. 973 49 | parecía en su rival adorable, superior.~ ~ 974 6 | a las rodillas de su tío suplicándole que le diese la bendición 975 3 | piadosa; pero un alma tierna susceptible de los más violentos arrebatos. 976 | suya 977 | suyos 978 1 | Dorante han tratado este tema,~ lo que ha dado a Erasto 979 56 | la tomó de la mano; ella tembló. Sus ojos se llenaron de 980 44 | creía piadosa y, de hecho, temía hacerse despreciable a los 981 70 | Excelencia, tenemos dispensa del eminentísimo 982 42 | Qué me sucederá cuando no tenga a mi caballero para darme 983 67 | Francisco, cuyas vidrieras tenían un brillo singular. Se precipitó 984 56 | sus relaciones seguirían teniendo dulzura...~ ~ 985 6 | Benedicto XIII lloraba de ternura diciéndole:~ ~ 986 52 | almas romanas tienen unos tesoros de energía desconocidos 987 29 | las nubes a personas cuyo testimonio no es sospechoso y que están 988 [Título]| Testo~ ~ 989 13 | en él la costumbre de ser tierno y atento con la princesa; 990 29 | tristemente en una de mis tierras. Por mi fe que la perspectiva 991 22 | más bien, mostraban las tinieblas de una inmensa sala en la 992 29 | sus muebles de oro, de su tío-rey y todo para llevármela a 993 17 | guerra entre los hombres del tipo de Sénécé y el resto de 994 77 | a matar al hombre de un tiro, cuando reconoció a su ayudante 995 60 | con un tono frío que hizo todavía ilusión al caballero.~ ~ 996 56 | El caballero la tomó de la mano; ella tembló. 997 5 | y su marido, que no es tonto, hace pasar ese aburrimiento 998 40 | comenzó a verlo todo negro. El tormento de los más espantosos celos 999 81(1)| ensanchado por la boca. Trabucazo: Disparo de trabuco.~ ~ 1000 81 | el criado hablaba, ocho trabucazos1 que partían a la vez de