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Jean Lorrain Narración del estudiante Concordancias (Hapax Legomena) |
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1 2 | de Prack, sin duda debía abonar generosamente sus facturas.~ 2 8 | hotel eran de un mutismo absoluto respecto a su inquilina; 3 3 | clandestinas orgías del aburrimiento diario de un marido, de 4 7 | pues todo le resultaba aceptable.~ 5 8 | no era su tipo, había que aceptarlo, y sus ojos de una insistencia 6 10 | una noche bajo la máscara, acercarse, rozar con la seguridad 7 11 | elegante y muy tapada, la acompañaba.~ 8 14 | luego, volviéndose hacia su acompañante-: «Vamos Suzanne, ¿me acompañas?».~ 9 12 | desconocida), es que la señora me acompañará mañana al baile, voy a prestarle 10 14 | acompañante-: «Vamos Suzanne, ¿me acompañas?».~FIN~ 11 12 | un momento; ignoraban el acontecimiento y se sorprendieron ante 12 3 | secreta; alguna criatura acosada por la policía que se ocultaba 13 4 | aspecto de gimnastas y de acróbatas, tanto que, al final de 14 10 | te hablo, lo hago»... El acto había concluido, los espectadores 15 5 | ellas un aire de familia, actrices de pequeños teatros o camareras 16 6 | muselinas de seda que la adelgazaban, disimulaba bajo tupidos 17 14 | un cirio; la angustia se adueñó de nosotros. «Gracias» - 18 3 | que debía tratarse de una afiliada a alguna sociedad secreta; 19 7 | no era la ladrona ni el agente artístico que podría suponerse, 20 4 | mayoría, eran singularmente ágiles y desenvueltos, con aspecto 21 10 | Aquí una confidencia se ahogaba entre risas, y la voz de 22 14 | de nuevo sobre su silla; ahora sollozaba en silencio, con 23 5 | carmín, tenían entre ellas un aire de familia, actrices de 24 11 | dos familiares, intentaba aislarse en medio de la confusión 25 4 | sombreros hongo, largos gabanes ajados, bufandas deterioradas, 26 8 | aventura y el misterio al alcance de la mano. Las personas 27 | algunas 28 5 | sus cabellos teñidos con alheña, los ojos maquillados y 29 3 | mujer de algún anarquista, alma de algún complot, o quizá 30 3 | que operan en los grandes almacenes, informan a la baja turba 31 5 | su forma de hablar en voz alta, las ropas chillonas, la 32 2 | a veces muchas mujeres, amigas. En invierno hacían un gran 33 6 | comisura de los labios, y esa amplia sonrisa marcada de imperceptible 34 3 | diversos; mujer de algún anarquista, alma de algún complot, 35 14 | la llama de un cirio; la angustia se adueñó de nosotros. « 36 3 | una viciosa, alguna amante anónima de la depravación que venía 37 12 | sorprendieron ante aquel aparato fúnebre; pero la señora 38 7 | un temperamento rudo (las apariencias así lo confirmaban, al menos) 39 14 | decía la señora de Prack aplastando de un manotazo las mucetas 40 14 | silencio, con las manos apoyadas en las rodillas y todo su 41 12 | de algunas palabras y un apretón de manos a la viuda: «¡Desolada, 42 | aquellos 43 | Aquí 44 11 | hotel convertido en capilla ardiente, junto al cadáver, la esposa 45 6 | morena y las largas pestañas arqueadas aterciopelaban con una languidez 46 8 | roces y de osadías de mano arrastrándose por el pasamanos tratando 47 7 | la ladrona ni el agente artístico que podría suponerse, seguía 48 | así 49 10 | sabe cómo me habría gustado asistir a ese baile! ¡oh! vagabundear 50 11 | en medio de una maraña de astracán negro, la señora de Prack 51 1 | mujer hubiera atraído mi atención hacía falta que destacara 52 11 | viajeros, profesionalmente atenta, pese a su pena, a los incesantes 53 6 | largas pestañas arqueadas aterciopelaban con una languidez obscena 54 11 | junto al cadáver, la esposa aterrorizada por la pérdida del marido 55 1 | que aquella mujer hubiera atraído mi atención hacía falta 56 10 | No, no me atreveré jamás! -decía una voz-. 57 2 | diría?... intermitente y, aunque pagara su habitación por 58 8 | y cómoda; habría sido la aventura y el misterio al alcance 59 10 | no puedes ni imaginar las aventuras que una puede encontrar 60 3 | de una banda, una de esas aventureras que operan en los grandes 61 9 | maestro de los desenlaces, me ayudó a descifrar una parte del 62 9 | El azar, ese gran maestro de los 63 3 | almacenes, informan a la baja turba de hampones de los 64 8 | del hotel; ella subía y yo bajaba o viceversa, y en cada ocasión 65 11 | ya se habían dicho las banalidades de rigor y, algo incómodos, 66 3 | que formaba parte de una banda, una de esas aventureras 67 1 | En el hotel barato en que vivía entonces en 68 1 | a una cliente de aspecto bastante sospechoso. Yo no era entonces 69 10 | noches ceno en la ciudad o bien duermo en casa de mi madre; 70 6 | marcada de imperceptible bigote no carecía de un cierto 71 6 | pequeños dientes separados y brillantes; la boca, algo sombreada 72 6 | los movimientos a la vez bruscos y lentos de ésta. La señora 73 8 | la vileza de meditar una buena pasada que poder jugarle 74 3 | turba de hampones de los buenos golpes por dar y practican, 75 4 | largos gabanes ajados, bufandas deterioradas, pero, en su 76 3 | había tomado por una vulgar buscona de la peor calaña, puesto 77 3 | practican, a la vez, la búsqueda del domicilio por desvalijar, 78 6 | mentón puntiagudo y su perfil caballar, recordaba un poco a una 79 14 | las piernas separadas, a caballo por encima del muerto, abría 80 5 | más elegantes y, con sus cabellos teñidos con alheña, los 81 14 | momento, se había dejado caer de nuevo sobre su silla; 82 3 | vulgar buscona de la peor calaña, puesto que le hacía a todas 83 11 | incómodos, permanecíamos callados, sin saber cómo marcharnos. 84 11 | incesantes rumores de la calle y del hotel. Habíamos entrado, 85 5 | actrices de pequeños teatros o camareras de restaurantes nocturnos; 86 2 | sino en raras ocasiones; en cambio, no pasaba semana sin que 87 11 | del hotel convertido en capilla ardiente, junto al cadáver, 88 10 | insospechados.- ¡Oh! no carece de sabor, y además no puedes 89 6 | párpados fatigados, y que no carecería de encanto de no ser por 90 6 | imperceptible bigote no carecía de un cierto picante. Con 91 5 | maquillados y la boca pintada de carmín, tenían entre ellas un aire 92 4 | Burguesa en todo caso no muy rica, pues la señora 93 7 | juzgar por las presas que cazaba, de pluma y pelo, pues todo 94 10 | tu gente? ¿Tu señor no es celoso? - Pues, esas noches ceno 95 10 | celoso? - Pues, esas noches ceno en la ciudad o bien duermo 96 11 | triste velatorio. Habían cerrado los postigos y en la pieza 97 5 | hablar en voz alta, las ropas chillonas, la gesticulación histérica, 98 | cierto 99 14 | el manojo de llaves de su cintura, echaba una pierna por encima 100 4 | para los music-halls y los circos de provincias, de la que 101 14 | prenderse en la llama de un cirio; la angustia se adueñó de 102 10 | esas noches ceno en la ciudad o bien duermo en casa de 103 3 | que venía a distraerse en clandestinas orgías del aburrimiento 104 10 | que dudaba, proseguía más clara: «Pero tú ¿cómo haces con 105 4 | parecían pertenecer a una clase inferior: pequeños sombreros 106 14 | el armario y pasaba a su clienta impasible todo un montón 107 1 | uniformidad de los demás clientes del hotel.~ 108 14 | hostelera hacía un esfuerzo y, cogiendo el manojo de llaves de su 109 8 | Me ocurrió más de una vez coincidir con ella en la escalera 110 14 | encajes. Una peluca, que colgaba fuera de un paquete, estuvo 111 12 | cadáver; el difunto estaba colocado justo delante del armario.~ 112 6 | boca, algo sombreada en la comisura de los labios, y esa amplia 113 8 | sido una amante exquisita y cómoda; habría sido la aventura 114 3 | anarquista, alma de algún complot, o quizá simplemente alguna 115 10 | lo hago»... El acto había concluido, los espectadores se levantaron 116 11 | a presentarle nuestras condolencias a la viuda; ya se habían 117 10 | mujer. El hecho es que su confianza le honra. No, Lucie, no 118 10 | en esas noches. ~Aquí una confidencia se ahogaba entre risas, 119 7 | las apariencias así lo confirmaban, al menos) pues, si no era 120 12 | Y como la hostelera, confundida, hacía un gesto de estupor- « 121 11 | aislarse en medio de la confusión del personal de servicio 122 3 | lo robado. Y además otras consideraciones se me ocurrían: esta mujer 123 5 | gesticulación histérica, contrastaban con el tono y las maneras 124 4 | trataba de una empresa de contratación para los music-halls y los 125 11 | pequeño salón del hotel convertido en capilla ardiente, junto 126 10 | mis fantasías. La vida es corta y quiero vivirla. Además 127 1 | por la exterioridad de las cosas, y para que aquella mujer 128 3 | prostituta como yo había creído en un primer momento. Al 129 3 | sociedad secreta; alguna criatura acosada por la policía que 130 | cuando 131 9 | conversación de dos mujeres que cuchicheaban detrás de mí, dos mujeres 132 4 | tanto que, al final de cuentas me había quedado con la 133 13 | pero ¿qué quiere? No es culpa mía, además mi amiga tiene 134 3 | de los buenos golpes por dar y practican, a la vez, la 135 14 | incorporado un momento, se había dejado caer de nuevo sobre su silla; 136 8 | a mi vecina, pero luego dejé de pensar en ello.~ 137 12 | difunto estaba colocado justo delante del armario.~ 138 | demás 139 3 | alguna amante anónima de la depravación que venía a distraerse en 140 1 | que un pobre estudiante de derecho, poco preocupado por la 141 9 | los desenlaces, me ayudó a descifrar una parte del enigma. Era 142 12 | señora (e indicaba a la desconocida), es que la señora me acompañará 143 9 | ese gran maestro de los desenlaces, me ayudó a descifrar una 144 4 | eran singularmente ágiles y desenvueltos, con aspecto de gimnastas 145 6 | demasiado grande también deslucía el rostro, pero se abría 146 12 | apretón de manos a la viuda: «¡Desolada, desconsolada, mi pobre 147 8 | debía ser muy generosa. Despechado en mi vanidad, durante algún 148 1 | atención hacía falta que destacara efectivamente en la gris 149 10 | Y ¡cómo se equivoca! -se desternillaba la otra mujer. El hecho 150 3 | búsqueda del domicilio por desvalijar, el robo y la ocultación 151 4 | gabanes ajados, bufandas deterioradas, pero, en su mayoría, eran 152 2 | de horas, a lo largo del día y nunca sola. Unas veces 153 3 | orgías del aburrimiento diario de un marido, de un matrimonio 154 11 | Diez días después, el encargado del 155 6 | muy roja sobre pequeños dientes separados y brillantes; 156 11 | Diez días después, el encargado 157 10 | bajo un nombre falso, no es difícil; yo que te hablo, lo hago»... 158 12 | otro lado del cadáver; el difunto estaba colocado justo delante 159 10 | hay que pensar en ello, y ¡Dios sabe cómo me habría gustado 160 2 | Era una inquilina... ¿cómo diría?... intermitente y, aunque 161 12 | todos mis pertrechos de disfraz?». -Y como la hostelera, 162 6 | seda que la adelgazaban, disimulaba bajo tupidos velos un rostro 163 3 | depravación que venía a distraerse en clandestinas orgías del 164 3 | de domicilios y nombres diversos; mujer de algún anarquista, 165 6 | onda oscura de los ojos dolientes.~ 166 3 | la vez, la búsqueda del domicilio por desvalijar, el robo 167 3 | ocultaba en París valiéndose de domicilios y nombres diversos; mujer 168 10 | salir de mi casa vestida de dominó? Además está la servidumbre. 169 12 | Dónde guardó usted mis dominós, mis pelucas, todos mis 170 10 | servidumbre. Estoy segura de mi doncella, pero el lacayo y el portero 171 | Dónde 172 2 | habitación por meses, no dormía en ella sino en raras ocasiones; 173 2 | la señora de Prack, sin duda debía abonar generosamente 174 10 | risas, y la voz de la que dudaba, proseguía más clara: «Pero 175 10 | ceno en la ciudad o bien duermo en casa de mi madre; y además, 176 14 | de llaves de su cintura, echaba una pierna por encima del 177 | él 178 11 | sola; otra mujer joven, elegante y muy tapada, la acompañaba.~ 179 5 | mujeres que traía eran más elegantes y, con sus cabellos teñidos 180 | ellas 181 6 | mullidas pieles en invierno, embutida en verano en tules y muselinas 182 4 | en aquel pequeño hotel de empleados y estudiantes pobres: llegaba 183 4 | de que se trataba de una empresa de contratación para los 184 14 | de rasos, terciopelos y encajes. Una peluca, que colgaba 185 6 | fatigados, y que no carecería de encanto de no ser por la importancia 186 11 | Diez días después, el encargado del hotel falleció. La gripe 187 2 | semana sin que viniera a encerrar allí parejas de horas, a 188 9 | finales del invierno; me encontraba una noche en los Franceses, 189 10 | aventuras que una puede encontrar en esas noches. ~Aquí una 190 9 | descifrar una parte del enigma. Era a finales del invierno; 191 8 | tocar la suya, pues aquella enigmática sonrisa sombreada y aquellos 192 11 | calle y del hotel. Habíamos entrado, otro cliente y yo, a presentarle 193 3 | primer momento. Al verla entrar siempre acompañada, en los 194 6 | Siempre vestida de negro, envuelta en mullidas pieles en invierno, 195 10 | permite todo.- Y ¡cómo se equivoca! -se desternillaba la otra 196 10 | además, verdaderamente, eres demasiado inocente, mi pequeña 197 | esa 198 9 | hasta el punto de que yo no escuchaba su monótona recitación, 199 9 | fragmentos de conversación que escuché:~ 200 8 | en cada ocasión me había esforzado en vano. Yo no era su tipo, 201 14 | malvada. La hostelera hacía un esfuerzo y, cogiendo el manojo de 202 | eso 203 10 | acto había concluido, los espectadores se levantaron haciendo ruido 204 10 | marqués. Me tiene vigilada, espiada, ya ves. A ti te lo permite 205 | esta 206 10 | vestida de dominó? Además está la servidumbre. Estoy segura 207 | ésta 208 12 | del cadáver; el difunto estaba colocado justo delante del 209 4 | y los hombres que traía estaban en general mal vestidos 210 | éstos 211 10 | Además está la servidumbre. Estoy segura de mi doncella, pero 212 6 | cierto picante. Con su cara estrecha, su mentón puntiagudo y 213 1 | entonces más que un pobre estudiante de derecho, poco preocupado 214 4 | pequeño hotel de empleados y estudiantes pobres: llegaba siempre 215 12 | confundida, hacía un gesto de estupor- «Es que la señora (e indicaba 216 14 | colgaba fuera de un paquete, estuvo a punto de prenderse en 217 5 | con el tono y las maneras excesivamente sobrias de su amiga.~ 218 12 | de repente, señalaba con expresión desconsolada un armario, 219 8 | húmedos habría sido una amante exquisita y cómoda; habría sido la 220 1 | poco preocupado por la exterioridad de las cosas, y para que 221 8 | ojos de una insistencia tan extraña, nunca se habían fijado 222 2 | abonar generosamente sus facturas.~ 223 11 | el encargado del hotel falleció. La gripe se lo llevó en 224 10 | habitación al mes bajo un nombre falso, no es difícil; yo que te 225 1 | atraído mi atención hacía falta que destacara efectivamente 226 5 | tenían entre ellas un aire de familia, actrices de pequeños teatros 227 11 | mujer, acompañada de dos familiares, intentaba aislarse en medio 228 10 | ya ves, realizo todas mis fantasías. La vida es corta y quiero 229 13 | Es muy fastidioso, efectivamente, pero ¿qué 230 6 | kohl entre los párpados fatigados, y que no carecería de encanto 231 1 | que vivía entonces en el Faubourg-Saint-Honoré, había terminado por observar 232 12 | Hágame, no obstante, un favor. ¿Dónde guardó usted mis 233 10 | lacayo y el portero son fieles al marqués. Me tiene vigilada, 234 8 | extraña, nunca se habían fijado en los míos. Durante algún 235 9 | instalado en las últimas filas de la platea. Representaban 236 | FIN 237 4 | acróbatas, tanto que, al final de cuentas me había quedado 238 9 | parte del enigma. Era a finales del invierno; me encontraba 239 7 | suponerse, seguía siendo un fino rastreador de lujuria, a 240 3 | simplemente alguna ladrona que formaba parte de una banda, una 241 9 | un palco y éstos eran los fragmentos de conversación que escuché:~ 242 9 | encontraba una noche en los Franceses, modestamente instalado 243 2 | invierno hacían un gran fuego y le subían ponche; en verano, 244 14 | Una peluca, que colgaba fuera de un paquete, estuvo a 245 12 | sorprendieron ante aquel aparato fúnebre; pero la señora de Prack 246 4 | sombreros hongo, largos gabanes ajados, bufandas deterioradas, 247 4 | hacía relativamente pocos gastos en aquel pequeño hotel de 248 4 | hombres que traía estaban en general mal vestidos y parecían 249 8 | señora de Prack debía ser muy generosa. Despechado en mi vanidad, 250 2 | Prack, sin duda debía abonar generosamente sus facturas.~ 251 10 | Pero tú ¿cómo haces con tu gente? ¿Tu señor no es celoso? - 252 2 | mayores miramientos; al gerente y a su esposa se les llenaba 253 5 | las ropas chillonas, la gesticulación histérica, contrastaban 254 12 | hostelera, confundida, hacía un gesto de estupor- «Es que la señora ( 255 4 | desenvueltos, con aspecto de gimnastas y de acróbatas, tanto que, 256 3 | de hampones de los buenos golpes por dar y practican, a la 257 14 | se adueñó de nosotros. «Gracias» -decía la señora de Prack 258 6 | larga. La boca demasiado grande también deslucía el rostro, 259 3 | aventureras que operan en los grandes almacenes, informan a la 260 11 | encargado del hotel falleció. La gripe se lo llevó en menos de 261 1 | destacara efectivamente en la gris uniformidad de los demás 262 8 | Durante algún tiempo le guardé rencor; aquella larga mujer 263 12 | obstante, un favor. ¿Dónde guardó usted mis dominós, mis pelucas, 264 10 | Dios sabe cómo me habría gustado asistir a ese baile! ¡oh! 265 11 | de la calle y del hotel. Habíamos entrado, otro cliente y 266 9 | repertorio y los socios habituales dormitaban; dormitaban incluso 267 2 | les llenaba la boca cuando hablaban de la señora de Prack, sin 268 5 | restaurantes nocturnos; su forma de hablar en voz alta, las ropas chillonas, 269 10 | no es difícil; yo que te hablo, lo hago»... El acto había 270 | haces 271 | hacia 272 2 | mujeres, amigas. En invierno hacían un gran fuego y le subían 273 10 | espectadores se levantaron haciendo ruido con sus zapatos y 274 12 | mi pobre querida señora! Hágame, no obstante, un favor. ¿ 275 10 | difícil; yo que te hablo, lo hago»... El acto había concluido, 276 3 | informan a la baja turba de hampones de los buenos golpes por 277 | hasta 278 | hay 279 8 | sacarles lo más mínimo. Como ya he dicho, la señora de Prack 280 10 | desternillaba la otra mujer. El hecho es que su confianza le honra. 281 5 | chillonas, la gesticulación histérica, contrastaban con el tono 282 2 | sola. Unas veces traía un hombre, otras una mujer, a veces 283 4 | iba de igual forma, y los hombres que traía estaban en general 284 4 | inferior: pequeños sombreros hongo, largos gabanes ajados, 285 10 | hecho es que su confianza le honra. No, Lucie, no hay que pensar 286 2 | encerrar allí parejas de horas, a lo largo del día y nunca 287 1 | y para que aquella mujer hubiera atraído mi atención hacía 288 8 | aquella larga mujer de ojos húmedos habría sido una amante exquisita 289 4 | llegaba siempre en simón, se iba de igual forma, y los hombres 290 4 | me había quedado con la idea de que se trataba de una 291 12 | retrocedieron un momento; ignoraban el acontecimiento y se sorprendieron 292 4 | siempre en simón, se iba de igual forma, y los hombres que 293 10 | sabor, y además no puedes ni imaginar las aventuras que una puede 294 14 | armario y pasaba a su clienta impasible todo un montón de rasos, 295 6 | amplia sonrisa marcada de imperceptible bigote no carecía de un 296 14 | con su larga cara pálida, imperiosa y malvada. La hostelera 297 6 | encanto de no ser por la importancia que en él tenía la nariz 298 8 | respecto a su inquilina; imposible sacarles lo más mínimo. 299 11 | atenta, pese a su pena, a los incesantes rumores de la calle y del 300 9 | habituales dormitaban; dormitaban incluso hasta el punto de que yo 301 11 | banalidades de rigor y, algo incómodos, permanecíamos callados, 302 14 | La viuda, que se había incorporado un momento, se había dejado 303 12 | estupor- «Es que la señora (e indicaba a la desconocida), es que 304 4 | parecían pertenecer a una clase inferior: pequeños sombreros hongo, 305 3 | en los grandes almacenes, informan a la baja turba de hampones 306 10 | verdaderamente, eres demasiado inocente, mi pequeña Suzanne. Yo, 307 8 | aceptarlo, y sus ojos de una insistencia tan extraña, nunca se habían 308 10 | los vicios sospechados e insospechados.- ¡Oh! no carece de sabor, 309 9 | Franceses, modestamente instalado en las últimas filas de 310 11 | acompañada de dos familiares, intentaba aislarse en medio de la 311 2 | inquilina... ¿cómo diría?... intermitente y, aunque pagara su habitación 312 9 | detrás de mí, dos mujeres invisibles detrás de la reja de un 313 11 | negro, la señora de Prack irrumpió en la habitación. La señora 314 | jamás 315 11 | no venía sola; otra mujer joven, elegante y muy tapada, 316 8 | una buena pasada que poder jugarle a mi vecina, pero luego 317 | junto 318 12 | difunto estaba colocado justo delante del armario.~ 319 7 | rastreador de lujuria, a juzgar por las presas que cazaba, 320 6 | los ojos como pintados de kohl entre los párpados fatigados, 321 6 | sombreada en la comisura de los labios, y esa amplia sonrisa marcada 322 10 | de mi doncella, pero el lacayo y el portero son fieles 323 12 | desconsolada un armario, al otro lado del cadáver; el difunto 324 12 | con los ojos llenos de lágrimas de repente, señalaba con 325 8 | aquellos ojos prometedores me lancinaban; pero en cada ocasión me 326 6 | recordaba un poco a una larga langosta, y tenía los movimientos 327 6 | arqueadas aterciopelaban con una languidez obscena la onda oscura de 328 6 | Prack era muy morena y las largas pestañas arqueadas aterciopelaban 329 2 | allí parejas de horas, a lo largo del día y nunca sola. Unas 330 4 | pequeños sombreros hongo, largos gabanes ajados, bufandas 331 6 | movimientos a la vez bruscos y lentos de ésta. La señora de Prack 332 | les 333 10 | sillones de muelles que se levantan; aquella noche no oí nada 334 10 | concluido, los espectadores se levantaron haciendo ruido con sus zapatos 335 2 | subían ponche; en verano, limonada y soda. En el hotel tenían 336 14 | punto de prenderse en la llama de un cirio; la angustia 337 14 | y, cogiendo el manojo de llaves de su cintura, echaba una 338 4 | empleados y estudiantes pobres: llegaba siempre en simón, se iba 339 12 | Las recién llegadas retrocedieron un momento; 340 2 | gerente y a su esposa se les llenaba la boca cuando hablaban 341 12 | La viuda, con los ojos llenos de lágrimas de repente, 342 11 | falleció. La gripe se lo llevó en menos de una semana, 343 10 | confianza le honra. No, Lucie, no hay que pensar en ello, 344 7 | siendo un fino rastreador de lujuria, a juzgar por las presas 345 10 | ser reconocida, todas las lujurias, todos los vicios sospechados 346 10 | bien duermo en casa de mi madre; y además, verdaderamente, 347 9 | El azar, ese gran maestro de los desenlaces, me ayudó 348 4 | traía estaban en general mal vestidos y parecían pertenecer 349 14 | cara pálida, imperiosa y malvada. La hostelera hacía un esfuerzo 350 12 | la señora me acompañará mañana al baile, voy a prestarle 351 5 | contrastaban con el tono y las maneras excesivamente sobrias de 352 14 | esfuerzo y, cogiendo el manojo de llaves de su cintura, 353 14 | de Prack aplastando de un manotazo las mucetas y los vestidos; 354 5 | teñidos con alheña, los ojos maquillados y la boca pintada de carmín, 355 11 | escalera y en medio de una maraña de astracán negro, la señora 356 6 | labios, y esa amplia sonrisa marcada de imperceptible bigote 357 11 | callados, sin saber cómo marcharnos. De repente, se oyó la parada 358 10 | el portero son fieles al marqués. Me tiene vigilada, espiada, 359 10 | vagabundear toda una noche bajo la máscara, acercarse, rozar con la 360 3 | diario de un marido, de un matrimonio y de una casa burguesa.~ 361 2 | hotel tenían con ella los mayores miramientos; al gerente 362 4 | deterioradas, pero, en su mayoría, eran singularmente ágiles 363 8 | tiempo tuve la vileza de meditar una buena pasada que poder 364 6 | Con su cara estrecha, su mentón puntiagudo y su perfil caballar, 365 10 | se paga una habitación al mes bajo un nombre falso, no 366 2 | pagara su habitación por meses, no dormía en ella sino 367 | mí 368 | mía 369 8 | imposible sacarles lo más mínimo. Como ya he dicho, la señora 370 8 | se habían fijado en los míos. Durante algún tiempo le 371 2 | tenían con ella los mayores miramientos; al gerente y a su esposa 372 8 | habría sido la aventura y el misterio al alcance de la mano. Las 373 9 | noche en los Franceses, modestamente instalado en las últimas 374 12 | quisiéramos probárselo. ¿La molesto?».- La viuda, con los ojos 375 9 | de que yo no escuchaba su monótona recitación, pendiente de 376 14 | clienta impasible todo un montón de rasos, terciopelos y 377 6 | señora de Prack era muy morena y las largas pestañas arqueadas 378 6 | larga langosta, y tenía los movimientos a la vez bruscos y lentos 379 14 | aplastando de un manotazo las mucetas y los vestidos; luego, volviéndose 380 | muchas 381 10 | zapatos y con los sillones de muelles que se levantan; aquella 382 14 | a caballo por encima del muerto, abría el armario y pasaba 383 6 | vestida de negro, envuelta en mullidas pieles en invierno, embutida 384 6 | embutida en verano en tules y muselinas de seda que la adelgazaban, 385 4 | de contratación para los music-halls y los circos de provincias, 386 8 | personas del hotel eran de un mutismo absoluto respecto a su inquilina; 387 6 | importancia que en él tenía la nariz algo larga. La boca demasiado 388 5 | camareras de restaurantes nocturnos; su forma de hablar en voz 389 10 | habitación al mes bajo un nombre falso, no es difícil; yo 390 3 | valiéndose de domicilios y nombres diversos; mujer de algún 391 | nosotros 392 | nuestras 393 14 | se había dejado caer de nuevo sobre su silla; ahora sollozaba 394 9 | la platea. Representaban obras del repertorio y los socios 395 6 | aterciopelaban con una languidez obscena la onda oscura de los ojos 396 1 | Faubourg-Saint-Honoré, había terminado por observar a una cliente de aspecto 397 12 | querida señora! Hágame, no obstante, un favor. ¿Dónde guardó 398 2 | dormía en ella sino en raras ocasiones; en cambio, no pasaba semana 399 3 | acosada por la policía que se ocultaba en París valiéndose de domicilios 400 3 | desvalijar, el robo y la ocultación de lo robado. Y además otras 401 3 | otras consideraciones se me ocurrían: esta mujer no era probablemente, 402 8 | Me ocurrió más de una vez coincidir 403 10 | levantan; aquella noche no oí nada más.~ 404 6 | una languidez obscena la onda oscura de los ojos dolientes.~ 405 3 | de esas aventureras que operan en los grandes almacenes, 406 3 | distraerse en clandestinas orgías del aburrimiento diario 407 8 | había tratado de roces y de osadías de mano arrastrándose por 408 11 | marcharnos. De repente, se oyó la parada de un simón ante 409 10 | truco del hotel en el que se paga una habitación al mes bajo 410 2 | intermitente y, aunque pagara su habitación por meses, 411 12 | rápidamente. Después de algunas palabras y un apretón de manos a 412 9 | detrás de la reja de un palco y éstos eran los fragmentos 413 14 | allí, con su larga cara pálida, imperiosa y malvada. La 414 6 | un rostro singularmente pálido, con los ojos como pintados 415 14 | que colgaba fuera de un paquete, estuvo a punto de prenderse 416 11 | marcharnos. De repente, se oyó la parada de un simón ante la puerta, 417 4 | en general mal vestidos y parecían pertenecer a una clase inferior: 418 2 | viniera a encerrar allí parejas de horas, a lo largo del 419 3 | policía que se ocultaba en París valiéndose de domicilios 420 6 | pintados de kohl entre los párpados fatigados, y que no carecería 421 11 | personal de servicio y de una partida de viajeros, profesionalmente 422 8 | vileza de meditar una buena pasada que poder jugarle a mi vecina, 423 8 | mano arrastrándose por el pasamanos tratando de tocar la suya, 424 11 | ante la puerta, ruido de pasos precipitados en la escalera 425 7 | presas que cazaba, de pluma y pelo, pues todo le resultaba 426 14 | terciopelos y encajes. Una peluca, que colgaba fuera de un 427 12 | guardó usted mis dominós, mis pelucas, todos mis pertrechos de 428 11 | profesionalmente atenta, pese a su pena, a los incesantes rumores 429 9 | su monótona recitación, pendiente de la conversación de dos 430 3 | después de reflexionar, pensé que debía tratarse de una 431 3 | una vulgar buscona de la peor calaña, puesto que le hacía 432 10 | eres demasiado inocente, mi pequeña Suzanne. Yo, ya ves, realizo 433 11 | esposa aterrorizada por la pérdida del marido y del socio, 434 6 | de Prack tenía un aspecto perfecto. Siempre vestida de negro, 435 6 | su mentón puntiagudo y su perfil caballar, recordaba un poco 436 14 | suplicante, pero la de Prack permanecía allí, con su larga cara 437 11 | rigor y, algo incómodos, permanecíamos callados, sin saber cómo 438 10 | espiada, ya ves. A ti te lo permite todo.- Y ¡cómo se equivoca! - 439 11 | medio de la confusión del personal de servicio y de una partida 440 8 | alcance de la mano. Las personas del hotel eran de un mutismo 441 4 | mal vestidos y parecían pertenecer a una clase inferior: pequeños 442 12 | mis pelucas, todos mis pertrechos de disfraz?». -Y como la 443 11 | profesionalmente atenta, pese a su pena, a los incesantes 444 6 | muy morena y las largas pestañas arqueadas aterciopelaban 445 6 | no carecía de un cierto picante. Con su cara estrecha, su 446 6 | negro, envuelta en mullidas pieles en invierno, embutida en 447 14 | de su cintura, echaba una pierna por encima del cadáver y, 448 14 | encima del cadáver y, con las piernas separadas, a caballo por 449 11 | cerrado los postigos y en la pieza oscura, la pobre mujer, 450 5 | ojos maquillados y la boca pintada de carmín, tenían entre 451 6 | pálido, con los ojos como pintados de kohl entre los párpados 452 9 | las últimas filas de la platea. Representaban obras del 453 7 | las presas que cazaba, de pluma y pelo, pues todo le resultaba 454 4 | empleados y estudiantes pobres: llegaba siempre en simón, 455 | pocos 456 8 | meditar una buena pasada que poder jugarle a mi vecina, pero 457 7 | el agente artístico que podría suponerse, seguía siendo 458 3 | criatura acosada por la policía que se ocultaba en París 459 2 | un gran fuego y le subían ponche; en verano, limonada y soda. 460 10 | doncella, pero el lacayo y el portero son fieles al marqués. Me 461 11 | velatorio. Habían cerrado los postigos y en la pieza oscura, la 462 3 | buenos golpes por dar y practican, a la vez, la búsqueda del 463 11 | la puerta, ruido de pasos precipitados en la escalera y en medio 464 14 | paquete, estuvo a punto de prenderse en la llama de un cirio; 465 1 | estudiante de derecho, poco preocupado por la exterioridad de las 466 7 | lujuria, a juzgar por las presas que cazaba, de pluma y pelo, 467 11 | entrado, otro cliente y yo, a presentarle nuestras condolencias a 468 12 | acompañará mañana al baile, voy a prestarle uno de mis trajes y quisiéramos 469 3 | como yo había creído en un primer momento. Al verla entrar 470 3 | siempre acompañada, en los primeros tiempos yo la había tomado 471 13 | mía, además mi amiga tiene prisa.~ 472 3 | ocurrían: esta mujer no era probablemente, después de todo, nada más 473 12 | mis trajes y quisiéramos probárselo. ¿La molesto?».- La viuda, 474 11 | una partida de viajeros, profesionalmente atenta, pese a su pena, 475 8 | sombreada y aquellos ojos prometedores me lancinaban; pero en cada 476 10 | la voz de la que dudaba, proseguía más clara: «Pero tú ¿cómo 477 3 | No era una prostituta como yo había creído en 478 4 | music-halls y los circos de provincias, de la que la señora de 479 10 | imaginar las aventuras que una puede encontrar en esas noches. ~ 480 10 | carece de sabor, y además no puedes ni imaginar las aventuras 481 11 | parada de un simón ante la puerta, ruido de pasos precipitados 482 3 | buscona de la peor calaña, puesto que le hacía a todas y a 483 6 | cara estrecha, su mentón puntiagudo y su perfil caballar, recordaba 484 | qué 485 4 | final de cuentas me había quedado con la idea de que se trataba 486 12 | desconsolada, mi pobre querida señora! Hágame, no obstante, 487 13 | efectivamente, pero ¿qué quiere? No es culpa mía, además 488 10 | fantasías. La vida es corta y quiero vivirla. Además el truco 489 12 | prestarle uno de mis trajes y quisiéramos probárselo. ¿La molesto?».- 490 3 | alma de algún complot, o quizá simplemente alguna ladrona 491 12 | señora de Prack se repuso rápidamente. Después de algunas palabras 492 2 | no dormía en ella sino en raras ocasiones; en cambio, no 493 14 | impasible todo un montón de rasos, terciopelos y encajes. 494 7 | suponerse, seguía siendo un fino rastreador de lujuria, a juzgar por 495 10 | pequeña Suzanne. Yo, ya ves, realizo todas mis fantasías. La 496 11 | del marido y del socio, realizó el triste velatorio. Habían 497 12 | Las recién llegadas retrocedieron un 498 9 | no escuchaba su monótona recitación, pendiente de la conversación 499 10 | con la seguridad de no ser reconocida, todas las lujurias, todos 500 6 | puntiagudo y su perfil caballar, recordaba un poco a una larga langosta,