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Jean Lorrain Cuento para la noche de Reyes Concordancias (Hapax Legomena) |
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1 13 | raíces y hasta los tocones abandonados por los leñadores: equívocos 2 7 | enanos. La entrada estaba abierta y visible durante toda esta 3 6 | depositado sobre un gran libro abierto en medio de un pupitre, 4 8 | luego palanquines de seda abigarrada y brillante, estandartes 5 8 | plateado que sus barbas, se abrían sobre pesadas túnicas de 6 2 | Tras lo cual, algo calmada, abrió las hojas del alto ventanal 7 2 | horrible fármaco que debía acabar de enajenar la mente del 8 4 | habían hecho sino rozar y acariciar la piel de la virgen estremecida.~ ~ 9 7 | escondidos, se mantiene accesible al paso de los humanos. 10 7 | azorado de los kobolds, se acercaría al ataúd de cristal, forzaría 11 1 | contra el suelo el espejo de acero que acababa de comunicarle 12 7 | aplastados en extrañas actitudes, parecían arrodillados a 13 11 | era segura. Pero, ¿quién acudiría a socorrerla? Todos los 14 7 | enemigos de los gnomos, acudirían todos a beberse la sangre 15 4 | verdadera madrastra, no hubiera acusado a la pequeña princesa para 16 5 | del parque, dispuesta a acusar del asesinato a cualquier 17 12 | dolorosos y cautivadores adioses de un alma en agonía; resignada, 18 7 | lejos, muy lejos del palacio adormecido, en el gran silencio del 19 11 | exageradamente en su brazo; había adquirido una pesadez de plomo y la 20 1 | comunicarle la odiosa noticia y, agarrando de mala manera por una pata 21 11 | permanecen prudentemente agazapados en sus guaridas durante 22 12 | cautivadores adioses de un alma en agonía; resignada, intentaba aún 23 7 | ruido: el ambiente era casi agradable en el bosque porque la helada 24 7 | cristal, la flauta de tres agujeros que logra todos los mágicos 25 14 | por fin! Y la reina ahogaba un grito de alegría que 26 7 | Ahora iba caminando muy lejos, 27 6 | una cabeza disecada de un ahorcado que consultaba en ocasiones 28 14 | reina ahogaba un grito de alegría que casi inmediatamente 29 2 | mente del viejo monarca y alejar para siempre de aquella 30 7 | porque la helada lo había aletargado, y la reina, concentrada 31 | algunos 32 | allí 33 1 | sentada en la habitación más alta de la torre, desgarró en 34 8 | en oro; la gravedad de su altivo perfil se prolongaba en 35 14 | un círculo de estrellas amarillas cerrado sobre sí misma. 36 1 | pesada dalmática de brocado amarillo enriquecido con lirios y 37 7 | despertaban ningún ruido: el ambiente era casi agradable en el 38 11 | sólo los buenos espíritus, amigos de los humildes y de los 39 11 | una nieve extrañamente amontonada a su alrededor y en la que 40 7 | la nieve, donde los pasos amortiguados no despertaban ningún ruido: 41 3 | espejo, un espejo auténtico animado por las hadas: «¡Tu belleza 42 9 | iban, como hace dos mil años, a rendirle su homenaje 43 | antes 44 7 | humanos. Entraría en el antro dispersando con su esmeralda 45 1 | que ella misma le había anudado alrededor del cuello no 46 7 | servicio y que llevaba esta apacible y dulce noche de invierno 47 8 | y la luna que acababa de aparecer, espejeaba en el reverso 48 7 | brazos descarnados; otros, aplastados en extrañas actitudes, parecían 49 8 | estatuas de mármol negro. Se apresuraban tras los pasos de majestuosos 50 | aquí 51 3 | maldito y pequeño reino de Aquitania para escuchar decirle a 52 8 | decoradas de pedrerías y arabescos de oro; y los palanquines 53 9 | oculta tras el tronco de un árbol, había reconocido a los 54 8 | finos corales blancos y las arborescencias del bosque helado, de repente, 55 6 | a sacar del fondo de un armario una cabeza disecada de un 56 2 | horizonte con un extraño armiño cuyas manchas invertidas 57 8 | seda de los estandartes. Aromas penetrantes de cinamomo, 58 8 | pisaban asustados la nieve; aros decorados de pedrería sonaban 59 8 | el bosque vibró como un arpa y la reina, inmovilizada 60 4 | azotes, en manos de las arpías, se habían convertido en 61 3 | setos, a las rosas en los arriates y hasta a su espejo, un 62 11 | y de los que sufren, se arriesgan a merodear por él; y a la 63 7 | extrañas actitudes, parecían arrodillados a orillas del camino; habríase 64 2 | esos momentos, se estaba asando para la mesa del rey un 65 8 | pebeteros y, bajo la luna ascendente, surgían los salmos, menos 66 5 | dispuesta a acusar del asesinato a cualquier grupo de gitanos. 67 | Así 68 2 | tocando la trompa, y se asomó para ver la campiña. Estaba 69 5 | se habían encargado del asunto; la princesa Neigefleur 70 4 | doncellas desvestir a la asustada princesa y azotar sus temblorosos 71 8 | blusa de seda verde pisaban asustados la nieve; aros decorados 72 7 | por entre el dédalo del aterido bosque hasta la gruta de 73 14 | Su flauta mágica no había atraído sino a los lobos...~ ~ 74 3 | Neigefleur, ¿por qué se atrevía con sus grandes ojos azules 75 8 | de noche o de un rosa de aurora, completamente decoradas 76 3 | hasta a su espejo, un espejo auténtico animado por las hadas: «¡ 77 8 | inmovilizada de estupor, vio avanzar un singular cortejo: bajo 78 13 | labios, sus ojos escudriñaban ávidamente el claroscuro del calvero, 79 11 | a los gnomos para que le ayudaran, los buenos y pequeños señores, 80 7 | su esmeralda el ejército azorado de los kobolds, se acercaría 81 4 | a la asustada princesa y azotar sus temblorosos hombros 82 8 | sobre pesadas túnicas de un azul de noche o de un rosa de 83 8 | exhalaban en tenues remolinos azulados; copones, completamente 84 3 | atrevía con sus grandes ojos azules de porcelana y su insípida 85 9 | jeque Melchor y el viejo Baltasar; iban, como hace dos mil 86 5 | pero le habían ganado la batalla puesto que su rival vivía 87 7 | gnomos, acudirían todos a beberse la sangre tibia y ella los 88 10 | presencia de los Magos camino de Belén rompe el poder de los maleficios 89 2 | de huevos de lagarto y de beleño, horrible fármaco que debía 90 3 | princesa Neigefleur es más bella que tú!» ¡La muy pestilente!~ ~ 91 7 | visible durante toda esta bendita noche de la Epifanía, lo 92 8 | penetrantes de cinamomo, de benjuí y de nardo se exhalaban 93 14 | velludo y un sofaldo de bezo de dientes blancos. Su flauta 94 7 | encima de su traje de seda blanca una capa de lana oscura 95 8 | inmensas capas, del mismo blanco plateado que sus barbas, 96 12 | convertido en algo semejante a un bloque de hielo; sus pies crispados 97 8 | completamente diabólicos con su blusa de seda verde pisaban asustados 98 8 | coronados por la media luna, bolas de oro ensartadas en las 99 11 | pesaba exageradamente en su brazo; había adquirido una pesadez 100 7 | la fuerza de sus largos brazos descarnados; otros, aplastados 101 8 | completamente esconzados de esmaltes brillaban entre las manos de un negro 102 1 | longitud la pesada dalmática de brocado amarillo enriquecido con 103 7 | hacía parecerse a un viejo brujo y con su orgulloso perfil 104 8 | nieve, pasaban dromedarios y caballos de raza finos, luego palanquines 105 6 | fondo de un armario una cabeza disecada de un ahorcado 106 2 | Tras lo cual, algo calmada, abrió las hojas del alto 107 7 | Ahora iba caminando muy lejos, muy lejos, muy 108 7 | mandado, en un cruce de caminos. Los elfos, enemigos de 109 2 | y se asomó para ver la campiña. Estaba completamente cubierta 110 8 | surgían los salmos, menos cantados que susurrados en dulce 111 8 | barbas blancas, e inmensas capas, del mismo blanco plateado 112 7 | perfil oculto bajo la oscura capucha, se apresuraba entre los 113 3 | porcelana y su insípida cara de muñeca a sobrepasarla 114 7 | proyecto, precipitaba su carrera silenciosa, con los laterales 115 2 | había una gran fiesta en el castillo; y la malvada reina Imogine 116 12 | voluptuosidad, dolorosos y cautivadores adioses de un alma en agonía; 117 7 | del Nuestro Señor; y toda caverna o escondite subterráneo 118 1 | irguió tensa en la silla de cedro en la que soñaba, sentada 119 4 | Pero el viejo imbécil, cegado de ternura, sólo la escuchaba 120 6 | encendía tres velas de cera verde y se sumía en siniestros 121 | cerca 122 14 | círculo de estrellas amarillas cerrado sobre sí misma. Había entre 123 7 | de cristal, forzaría la cerradura, rompería las paredes si 124 1 | su fuerza al fuego de la chimenea donde hizo frisst, grisst, 125 8 | singular cortejo: bajo aquel cielo nubloso de invierno, en 126 8 | estandartes. Aromas penetrantes de cinamomo, de benjuí y de nardo se 127 15 | murió durante una noche clara de invierno la malvada reina 128 8 | brillante decorado de un claro de nieve, pasaban dromedarios 129 13 | escudriñaban ávidamente el claroscuro del calvero, la sombra de 130 11 | pesadez de plomo y la mantenía clavada allí, inmóvil en la nieve; 131 2 | cocinas regias donde los cocineros preparaban el festín para 132 7 | trataba de monjes orando bajo cogullas de escarcha, y todos desfilaban 133 1 | mágica, entró en estado de cólera: se irguió tensa en la silla 134 2 | Un gran resplandor rojizo coloreaba la nieve al pie de la torre; 135 1 | de acero que acababa de comunicarle la odiosa noticia y, agarrando 136 7 | aletargado, y la reina, concentrada en su proyecto, precipitaba 137 7 | los obedientes elfos la conducirían por entre el dédalo del 138 5 | transportaran durante la noche al confín del parque, dispuesta a 139 14 | inmediatamente después se congelaba de terror: acababa de ver 140 6 | disecada de un ahorcado que consultaba en ocasiones especiales 141 5 | siquiera había tenido que contarle esta mentira al rey, porque 142 2 | cuyos enrejados de plomo contenían enanos tocando la trompa, 143 | contra 144 5 | que su espejo mágico la contrariaba al ser interrogado. Es verdad 145 8 | tenues remolinos azulados; copones, completamente esconzados 146 2 | de la noche, los lentos copos diseminados como guata, 147 8 | venganza, bajo los finos corales blancos y las arborescencias 148 7 | necesario y heriría en el corazón a su rival dormida; esta 149 8 | y brillante, estandartes coronados por la media luna, bolas 150 8 | una vibración de cristal corrió a través de las ramas entumecidas, 151 8 | vio avanzar un singular cortejo: bajo aquel cielo nubloso 152 12 | bloque de hielo; sus pies crispados en la nieve se ponían morados, 153 7 | como está mandado, en un cruce de caminos. Los elfos, enemigos 154 | cual 155 | cualquier 156 2 | campiña. Estaba completamente cubierta de nieve y, en el aire frío 157 8 | de majestuosos patriarcas cubiertos de suaves tejidos rayados 158 2 | diseminados como guata, cubrían todo el horizonte con un 159 1 | había anudado alrededor del cuello no la había estrangulado 160 4 | tenían poder sobre el frágil cuerpecillo de la niña: su inocencia 161 2 | horizonte con un extraño armiño cuyas manchas invertidas habrían 162 1 | toda su longitud la pesada dalmática de brocado amarillo enriquecido 163 4 | quería ver por fin herida y dañada por los azotes aquella deslumbrante 164 11 | frío y de la nieve. Quiso dar un paso y volverse, pero 165 2 | beleño, horrible fármaco que debía acabar de enajenar la mente 166 5 | exasperada de despecho, había decidido su muerte. La había estrangulado 167 3 | Aquitania para escuchar decirle a voz en grito, y a cada 168 8 | de aurora, completamente decoradas de pedrerías y arabescos 169 8 | invierno, en el brillante decorado de un claro de nieve, pasaban 170 8 | asustados la nieve; aros decorados de pedrería sonaban en sus 171 7 | conducirían por entre el dédalo del aterido bosque hasta 172 7 | dulce noche de invierno para degollarlo al sonar las doce de la 173 3 | Aquella delicada y melosa pequeña máscara 174 | demasiado 175 6 | especiales y, tras haberla depositado sobre un gran libro abierto 176 5 | princesa Neigefleur había desaparecido y la orgullosa madrastra 177 4 | entonces ya no tuvo tregua ni descanso; no había habido ruindades 178 7 | fuerza de sus largos brazos descarnados; otros, aplastados en extrañas 179 | Desde 180 12 | Desfallecía bajo el peso del niño convertido 181 7 | cogullas de escarcha, y todos desfilaban extrañamente, con las manos 182 12 | suaves, de una tristeza desgarradora y de una tierna voluptuosidad, 183 1 | habitación más alta de la torre, desgarró en toda su longitud la pesada 184 4 | dañada por los azotes aquella deslumbrante desnudez, pero los azotes, 185 4 | azotes aquella deslumbrante desnudez, pero los azotes, en manos 186 5 | entonces cuando, exasperada de despecho, había decidido su muerte. 187 15 | siguiente encontraron su cuerpo despedazado por las fieras. Así murió 188 7 | los pasos amortiguados no despertaban ningún ruido: el ambiente 189 | después 190 4 | mandado a sus doncellas desvestir a la asustada princesa y 191 8 | Negritos completamente diabólicos con su blusa de seda verde 192 7 | orillas del camino; habríase dicho que se trataba de monjes 193 14 | y un sofaldo de bezo de dientes blancos. Su flauta mágica 194 8 | los palanquines en los que difusas mujeres veladas se entreveían 195 7 | que, con sus grandes ramas dirigidas hacia lo alto en la oscuridad, 196 6 | de un armario una cabeza disecada de un ahorcado que consultaba 197 2 | noche, los lentos copos diseminados como guata, cubrían todo 198 7 | humanos. Entraría en el antro dispersando con su esmeralda el ejército 199 5 | noche al confín del parque, dispuesta a acusar del asesinato a 200 3 | las hadas: «¡Tu belleza es divina y encanta a los pájaros 201 9 | rendirle su homenaje al Divino Niño.~ ~ 202 7 | degollarlo al sonar las doce de la noche, como está mandado, 203 12 | una tierna voluptuosidad, dolorosos y cautivadores adioses de 204 2 | pues todo transcurría el domingo mismo de la Epifanía y había 205 4 | más, había mandado a sus doncellas desvestir a la asustada 206 | e 207 8 | las manos de un negro de ébano a guisa de pebeteros y, 208 7 | inmensa madrépora; había echado por encima de su traje de 209 7 | dispersando con su esmeralda el ejército azorado de los kobolds, 210 2 | fármaco que debía acabar de enajenar la mente del viejo monarca 211 4 | escuchaba a medias, por muy enamorado que estuviera de pasión 212 11 | sabiendo que éstos son unos enamorados de la música, tuvo fuerzas 213 3 | Tu belleza es divina y encanta a los pájaros y a los hombres, 214 1 | una pata trasera al sapo encantado que le servía para sus maleficios, 215 7 | encantamientos. Una vez encantados, los obedientes elfos la 216 7 | logra todos los mágicos encantamientos. Una vez encantados, los 217 7 | sangre tibia y ella los encantaría con su flauta de cristal, 218 11 | completamente vestidos de verde y encapirotados de prímulas, que habían 219 5 | porque los lobos se habían encargado del asunto; la princesa 220 6 | en medio de un pupitre, encendía tres velas de cera verde 221 12 | pero sus labios violetas encontraban aún sonidos melancólicos 222 15 | Al día siguiente encontraron su cuerpo despedazado por 223 7 | cruce de caminos. Los elfos, enemigos de los gnomos, acudirían 224 7 | apresuraba entre los pies de los enormes robles cuyos troncos, blancos 225 2 | del alto ventanal cuyos enrejados de plomo contenían enanos 226 1 | dalmática de brocado amarillo enriquecido con lirios y follajes de 227 8 | dulce lengua oriental, como enrollados en la gasa de los velos 228 8 | media luna, bolas de oro ensartadas en las largas hojas de las 229 13 | la mentira de su vida se enternecía en sus labios, sus ojos 230 7 | gruta de los enanos. La entrada estaba abierta y visible 231 7 | al paso de los humanos. Entraría en el antro dispersando 232 8 | difusas mujeres veladas se entreveían como en un sueño, oscilaban 233 1 | invisible en una gruta mágica, entró en estado de cólera: se 234 8 | corrió a través de las ramas entumecidas, todo el bosque vibró como 235 11 | alrededor y en la que sus pies entumecidos no podían moverse. Un horrible 236 13 | abandonados por los leñadores: equívocos perfiles vegetales en los 237 | Esas 238 7 | dormida; esta vez no se le escaparía.~ ~ 239 7 | orando bajo cogullas de escarcha, y todos desfilaban extrañamente, 240 7 | gnomos, guardianes de tesoros escondidos, se mantiene accesible al 241 7 | Señor; y toda caverna o escondite subterráneo de gnomos, guardianes 242 8 | copones, completamente esconzados de esmaltes brillaban entre 243 4 | cegado de ternura, sólo la escuchaba a medias, por muy enamorado 244 3 | reino de Aquitania para escuchar decirle a voz en grito, 245 8 | bosque helado, de repente, se escucharon salmos y voces, una vibración 246 13 | en sus labios, sus ojos escudriñaban ávidamente el claroscuro 247 8 | tobillos y, de no se por el esmalte resplandeciente de su sonrisa, 248 8 | completamente esconzados de esmaltes brillaban entre las manos 249 7 | antro dispersando con su esmeralda el ejército azorado de los 250 | esos 251 6 | consultaba en ocasiones especiales y, tras haberla depositado 252 11 | prisionera en el bosque espectral: si no lograba romper el 253 8 | que acababa de aparecer, espejeaba en el reverso de seda de 254 12 | intentaba aún con una vaga esperanza, una llamada inútil.~ ~ 255 8 | prolongaba en la sedosa espuma de largas barbas blancas, 256 7 | las doce de la noche, como está mandado, en un cruce de 257 1 | una gruta mágica, entró en estado de cólera: se irguió tensa 258 8 | habría tomado por pequeñas estatuas de mármol negro. Se apresuraban 259 | éstos 260 14 | era como un círculo de estrellas amarillas cerrado sobre 261 4 | acariciar la piel de la virgen estremecida.~ ~ 262 14 | De repente, la reina se estremeció. Desde todos los puntos 263 8 | la reina, inmovilizada de estupor, vio avanzar un singular 264 4 | medias, por muy enamorado que estuviera de pasión sensual por la 265 1 | frisst, grisst, prisst y se evaporó como una hoja seca.~ ~ 266 11 | oculto bajo la capa pesaba exageradamente en su brazo; había adquirido 267 5 | Fue entonces cuando, exasperada de despecho, había decidido 268 8 | de benjuí y de nardo se exhalaban en tenues remolinos azulados; 269 7 | descarnados; otros, aplastados en extrañas actitudes, parecían arrodillados 270 2 | todo el horizonte con un extraño armiño cuyas manchas invertidas 271 11 | recorridas por el bosque fantasma y tenía que repetir su peligroso 272 2 | lagarto y de beleño, horrible fármaco que debía acabar de enajenar 273 5 | grupo de gitanos. Pero, ¡oh, felicidad inesperada! Ni siquiera 274 2 | cocineros preparaban el festín para la noche, pues todo 275 15 | cuerpo despedazado por las fieras. Así murió durante una noche 276 2 | Epifanía y había una gran fiesta en el castillo; y la malvada 277 2 | para siempre de aquella flaqueante memoria el dulce recuerdo 278 1 | enriquecido con lirios y follajes de perlas, rompió contra 279 7 | acercaría al ataúd de cristal, forzaría la cerradura, rompería las 280 14 | cada par de ojos fulguraba fosforescente en la oscuridad. Eran los 281 4 | venenos tenían poder sobre el frágil cuerpecillo de la niña: 282 1 | de la chimenea donde hizo frisst, grisst, prisst y se evaporó 283 5 | Fue entonces cuando, exasperada 284 7 | rompería las paredes si fuera necesario y heriría en el 285 11 | enamorados de la música, tuvo fuerzas para sacar su flauta de 286 14 | cerca, y cada par de ojos fulguraba fosforescente en la oscuridad. 287 5 | instante, pero le habían ganado la batalla puesto que su 288 8 | oriental, como enrollados en la gasa de los velos y la humareda 289 9 | Reyes Magos, el rey negro Gaspar, el joven jeque Melchor 290 5 | asesinato a cualquier grupo de gitanos. Pero, ¡oh, felicidad inesperada! 291 7 | suspenso por la todopoderosa gracia del Nuestro Señor; y toda 292 8 | tejidos rayados en oro; la gravedad de su altivo perfil se prolongaba 293 1 | chimenea donde hizo frisst, grisst, prisst y se evaporó como 294 5 | del asesinato a cualquier grupo de gitanos. Pero, ¡oh, felicidad 295 1 | lo que es peor, que lo guardaban invisible en una gruta mágica, 296 7 | escondite subterráneo de gnomos, guardianes de tesoros escondidos, se 297 11 | prudentemente agazapados en sus guaridas durante la luminosa noche 298 2 | lentos copos diseminados como guata, cubrían todo el horizonte 299 8 | manos de un negro de ébano a guisa de pebeteros y, bajo la 300 6 | ocasiones especiales y, tras haberla depositado sobre un gran 301 4 | tregua ni descanso; no había habido ruindades de las que, como 302 8 | resplandeciente de su sonrisa, se les habría tomado por pequeñas estatuas 303 2 | cuyas manchas invertidas habrían sido blancas sobre un fondo 304 7 | arrodillados a orillas del camino; habríase dicho que se trataba de 305 9 | viejo Baltasar; iban, como hace dos mil años, a rendirle 306 4 | temblorosos hombros hasta hacerla sangrar; quería ver por 307 | hacia 308 7 | capa de lana oscura que le hacía parecerse a un viejo brujo 309 5 | madrastra triunfaba, cuando he aquí que su espejo mágico 310 4 | pavo real que no habían hecho sino rozar y acariciar la 311 7 | agradable en el bosque porque la helada lo había aletargado, y la 312 4 | sangrar; quería ver por fin herida y dañada por los azotes 313 7 | paredes si fuera necesario y heriría en el corazón a su rival 314 7 | los laterales de su capa herméticamente recogidos sobre no se sabe 315 12 | semejante a un bloque de hielo; sus pies crispados en la 316 2 | reemplazado traidoramente el hígado por un revoltillo de huevos 317 1 | fuego de la chimenea donde hizo frisst, grisst, prisst y 318 14 | debajo de cada par de ojos un hocillo velludo y un sofaldo de 319 1 | prisst y se evaporó como una hoja seca.~ ~ 320 3 | encanta a los pájaros y a los hombres, gran reina Imogine, pero 321 4 | y azotar sus temblorosos hombros hasta hacerla sangrar; quería 322 9 | mil años, a rendirle su homenaje al Divino Niño.~ ~ 323 3 | a voz en grito, y a cada hora del día, al viento en los 324 2 | como guata, cubrían todo el horizonte con un extraño armiño cuyas 325 4 | verdadera madrastra, no hubiera acusado a la pequeña princesa 326 2 | hígado por un revoltillo de huevos de lagarto y de beleño, 327 7 | accesible al paso de los humanos. Entraría en el antro dispersando 328 8 | la gasa de los velos y la humareda de los incensarios.~ ~ 329 11 | espíritus, amigos de los humildes y de los que sufren, se 330 9 | Melchor y el viejo Baltasar; iban, como hace dos mil años, 331 11 | Imogine se le ocurrió la idea de llamar a los gnomos para 332 4 | ojos del rey. Pero el viejo imbécil, cegado de ternura, sólo 333 10 | posible en el aire nocturno impregnado aún de la mirra de sus incensarios.~ ~ 334 5 | gitanos. Pero, ¡oh, felicidad inesperada! Ni siquiera había tenido 335 14 | grito de alegría que casi inmediatamente después se congelaba de 336 7 | el bosque semejante a una inmensa madrépora; había echado 337 8 | largas barbas blancas, e inmensas capas, del mismo blanco 338 11 | la mantenía clavada allí, inmóvil en la nieve; una nieve extrañamente 339 8 | como un arpa y la reina, inmovilizada de estupor, vio avanzar 340 4 | cuerpecillo de la niña: su inocencia o las hadas la protegían. 341 11 | merodear por él; y a la insidiosa reina Imogine se le ocurrió 342 3 | azules de porcelana y su insípida cara de muñeca a sobrepasarla 343 5 | rompiéndolo en aquel mismo instante, pero le habían ganado la 344 12 | alma en agonía; resignada, intentaba aún con una vaga esperanza, 345 5 | mágico la contrariaba al ser interrogado. Es verdad que se había 346 12 | vaga esperanza, una llamada inútil.~ ~ 347 11 | realizado su viaje en vano. Eran inútiles las leguas recorridas por 348 2 | extraño armiño cuyas manchas invertidas habrían sido blancas sobre 349 1 | es peor, que lo guardaban invisible en una gruta mágica, entró 350 1 | en estado de cólera: se irguió tensa en la silla de cedro 351 3 | maravillosa Imogine de las islas de Oro? Había tenido que 352 9 | rey negro Gaspar, el joven jeque Melchor y el viejo Baltasar; 353 9 | el rey negro Gaspar, el joven jeque Melchor y el viejo 354 7 | extrañamente, con las manos juntas y tensas por encima de la 355 7 | ejército azorado de los kobolds, se acercaría al ataúd de 356 2 | revoltillo de huevos de lagarto y de beleño, horrible fármaco 357 7 | seda blanca una capa de lana oscura que le hacía parecerse 358 8 | las largas hojas de las lanzas, literas y turbantes. Negritos 359 1 | para sus maleficios, lo lanzó con toda su fuerza al fuego 360 7 | con toda la fuerza de sus largos brazos descarnados; otros, 361 7 | carrera silenciosa, con los laterales de su capa herméticamente 362 1 | no estaba muerta, que el lazo de seda que ella misma le 363 11 | vano. Eran inútiles las leguas recorridas por el bosque 364 13 | tocones abandonados por los leñadores: equívocos perfiles vegetales 365 8 | que susurrados en dulce lengua oriental, como enrollados 366 2 | aire frío de la noche, los lentos copos diseminados como guata, 367 | les 368 1 | recogido aquel dulce cuerpo letárgico en un ataúd de cristal y, 369 7 | que se removía y lloraba levemente. Era un niño de seis meses 370 6 | depositado sobre un gran libro abierto en medio de un pupitre, 371 1 | amarillo enriquecido con lirios y follajes de perlas, rompió 372 8 | largas hojas de las lanzas, literas y turbantes. Negritos completamente 373 10 | Ya habían pasado. Y, lívida bajo su capa de pastor, 374 12 | una vaga esperanza, una llamada inútil.~ ~ 375 11 | se le ocurrió la idea de llamar a los gnomos para que le 376 11 | cristal de debajo de su capa y llevársela a los labios.~ ~ 377 7 | objeto, que se removía y lloraba levemente. Era un niño de 378 7 | flauta de tres agujeros que logra todos los mágicos encantamientos. 379 11 | bosque espectral: si no lograba romper el círculo, su muerte 380 8 | en un sueño, oscilaban a lomos de los dromedarios, y la 381 1 | torre, desgarró en toda su longitud la pesada dalmática de brocado 382 11 | sus guaridas durante la luminosa noche de la Epifanía; sólo 383 7 | semejante a una inmensa madrépora; había echado por encima 384 4 | por la belleza de la reina maga. Ni siquiera los venenos 385 5 | cuando he aquí que su espejo mágico la contrariaba al ser interrogado. 386 7 | agujeros que logra todos los mágicos encantamientos. Una vez 387 8 | apresuraban tras los pasos de majestuosos patriarcas cubiertos de 388 1 | noticia y, agarrando de mala manera por una pata trasera 389 7 | en la oscuridad, parecían maldecirla con toda la fuerza de sus 390 3 | tenido que venir a aquel maldito y pequeño reino de Aquitania 391 11 | a socorrerla? Todos los malos espíritus permanecen prudentemente 392 2 | un extraño armiño cuyas manchas invertidas habrían sido 393 1 | noticia y, agarrando de mala manera por una pata trasera al 394 13 | vegetales en los que antes se manifiestan los gnomos.~ ~ 395 11 | una pesadez de plomo y la mantenía clavada allí, inmóvil en 396 7 | de tesoros escondidos, se mantiene accesible al paso de los 397 3 | en belleza, a ella, a la maravillosa Imogine de las islas de 398 2 | para la mesa del rey un maravilloso pavo en el que ella había 399 8 | por pequeñas estatuas de mármol negro. Se apresuraban tras 400 3 | delicada y melosa pequeña máscara de Neigefleur, ¿por qué 401 8 | estandartes coronados por la media luna, bolas de oro ensartadas 402 12 | encontraban aún sonidos melancólicos y suaves, de una tristeza 403 9 | negro Gaspar, el joven jeque Melchor y el viejo Baltasar; iban, 404 3 | Aquella delicada y melosa pequeña máscara de Neigefleur, ¿ 405 2 | siempre de aquella flaqueante memoria el dulce recuerdo de la 406 | menos 407 2 | debía acabar de enajenar la mente del viejo monarca y alejar 408 11 | que sufren, se arriesgan a merodear por él; y a la insidiosa 409 2 | se estaba asando para la mesa del rey un maravilloso pavo 410 7 | levemente. Era un niño de seis meses que había robado al pasar 411 | mientras 412 9 | Baltasar; iban, como hace dos mil años, a rendirle su homenaje 413 14 | una multitud de ojos la miraban: era como un círculo de 414 10 | nocturno impregnado aún de la mirra de sus incensarios.~ ~ 415 2 | pues sabía que, en esos momentos, se estaba asando para la 416 2 | enajenar la mente del viejo monarca y alejar para siempre de 417 7 | dicho que se trataba de monjes orando bajo cogullas de 418 12 | crispados en la nieve se ponían morados, luego negros, pero sus 419 11 | pies entumecidos no podían moverse. Un horrible encantamiento 420 1 | princesa Neigefleur no estaba muerta, que el lazo de seda que 421 7 | en la habitación de una mujer del servicio y que llevaba 422 8 | palanquines en los que difusas mujeres veladas se entreveían como 423 14 | puntos del calvero, una multitud de ojos la miraban: era 424 3 | porcelana y su insípida cara de muñeca a sobrepasarla en belleza, 425 15 | despedazado por las fieras. Así murió durante una noche clara 426 11 | son unos enamorados de la música, tuvo fuerzas para sacar 427 8 | cinamomo, de benjuí y de nardo se exhalaban en tenues remolinos 428 7 | que durante la noche de Navidad. Esas dos noches, todo encantamiento 429 7 | rompería las paredes si fuera necesario y heriría en el corazón 430 8 | lanzas, literas y turbantes. Negritos completamente diabólicos 431 12 | se ponían morados, luego negros, pero sus labios violetas 432 2 | reprimir una sonrisa en la negrura de su alma, pues sabía que, 433 4 | frágil cuerpecillo de la niña: su inocencia o las hadas 434 7 | noche de Navidad. Esas dos noches, todo encantamiento queda 435 10 | sortilegio es posible en el aire nocturno impregnado aún de la mirra 436 1 | de comunicarle la odiosa noticia y, agarrando de mala manera 437 8 | cortejo: bajo aquel cielo nubloso de invierno, en el brillante 438 | Nuestro 439 7 | Una vez encantados, los obedientes elfos la conducirían por 440 7 | recogidos sobre no se sabe qué objeto, que se removía y lloraba 441 6 | ahorcado que consultaba en ocasiones especiales y, tras haberla 442 9 | La reina, oculta tras el tronco de un árbol, 443 11 | insidiosa reina Imogine se le ocurrió la idea de llamar a los 444 1 | acababa de comunicarle la odiosa noticia y, agarrando de 445 5 | grupo de gitanos. Pero, ¡oh, felicidad inesperada! Ni 446 7 | que se trataba de monjes orando bajo cogullas de escarcha, 447 5 | estrangulado con sus manos regias y ordenado que la transportaran durante 448 14 | terror: acababa de ver dos orejas puntiagudas por encima de 449 5 | había desaparecido y la orgullosa madrastra triunfaba, cuando 450 7 | un viejo brujo y con su orgulloso perfil oculto bajo la oscura 451 8 | susurrados en dulce lengua oriental, como enrollados en la gasa 452 7 | parecían arrodillados a orillas del camino; habríase dicho 453 8 | entreveían como en un sueño, oscilaban a lomos de los dromedarios, 454 | otros 455 3 | es divina y encanta a los pájaros y a los hombres, gran reina 456 7 | muy lejos, muy lejos del palacio adormecido, en el gran silencio 457 7 | lana oscura que le hacía parecerse a un viejo brujo y con su 458 7 | cerradura, rompería las paredes si fuera necesario y heriría 459 5 | durante la noche al confín del parque, dispuesta a acusar del 460 4 | A partir de entonces ya no tuvo tregua 461 8 | decorado de un claro de nieve, pasaban dromedarios y caballos de 462 10 | Ya habían pasado. Y, lívida bajo su capa 463 7 | meses que había robado al pasar en la habitación de una 464 4 | enamorado que estuviera de pasión sensual por la belleza de 465 10 | lívida bajo su capa de pastor, la reina recordaba demasiado 466 1 | agarrando de mala manera por una pata trasera al sapo encantado 467 8 | los pasos de majestuosos patriarcas cubiertos de suaves tejidos 468 8 | negro de ébano a guisa de pebeteros y, bajo la luna ascendente, 469 8 | nieve; aros decorados de pedrería sonaban en sus tobillos 470 8 | completamente decoradas de pedrerías y arabescos de oro; y los 471 11 | fantasma y tenía que repetir su peligroso recorrido en medio del frío 472 8 | los estandartes. Aromas penetrantes de cinamomo, de benjuí y 473 7 | parecían a su vez grandes penitentes. Había algunos que, con 474 6 | y se sumía en siniestros pensamientos.~ ~ 475 1 | de cristal y, lo que es peor, que lo guardaban invisible 476 8 | se les habría tomado por pequeñas estatuas de mármol negro. 477 3 | venir a aquel maldito y pequeño reino de Aquitania para 478 11 | le ayudaran, los buenos y pequeños señores, completamente vestidos 479 4 | la pequeña princesa para perderla a los ojos del rey. Pero 480 13 | los leñadores: equívocos perfiles vegetales en los que antes 481 1 | con lirios y follajes de perlas, rompió contra el suelo 482 11 | Todos los malos espíritus permanecen prudentemente agazapados 483 6 | Y, muy perpleja, iba a sacar del fondo de 484 11 | llevaba oculto bajo la capa pesaba exageradamente en su brazo; 485 1 | desgarró en toda su longitud la pesada dalmática de brocado amarillo 486 8 | barbas, se abrían sobre pesadas túnicas de un azul de noche 487 11 | brazo; había adquirido una pesadez de plomo y la mantenía clavada 488 12 | Desfallecía bajo el peso del niño convertido en algo 489 3 | más bella que tú!» ¡La muy pestilente!~ ~ 490 2 | rojizo coloreaba la nieve al pie de la torre; la reina sabía 491 4 | sino rozar y acariciar la piel de la virgen estremecida.~ ~ 492 8 | con su blusa de seda verde pisaban asustados la nieve; aros 493 8 | capas, del mismo blanco plateado que sus barbas, se abrían 494 4 | se habían convertido en plumas de pavo real que no habían 495 11 | sus pies entumecidos no podían moverse. Un horrible encantamiento 496 12 | crispados en la nieve se ponían morados, luego negros, pero 497 3 | sus grandes ojos azules de porcelana y su insípida cara de muñeca 498 10 | que ningún sortilegio es posible en el aire nocturno impregnado 499 7 | concentrada en su proyecto, precipitaba su carrera silenciosa, con 500 2 | regias donde los cocineros preparaban el festín para la noche, 501 10 | noche de la Epifanía, la presencia de los Magos camino de Belén 502 11 | verde y encapirotados de prímulas, que habían recogido a Neigefleur; 503 11 | horrible encantamiento la tenía prisionera en el bosque espectral: 504 1 | donde hizo frisst, grisst, prisst y se evaporó como una hoja 505 8 | gravedad de su altivo perfil se prolongaba en la sedosa espuma de largas 506 5 | rival vivía dormida bajo la protección tutelar de los enanos.~ ~ 507 4 | inocencia o las hadas la protegían. Aún recordaba con rabia 508 7 | reina, concentrada en su proyecto, precipitaba su carrera 509 11 | malos espíritus permanecen prudentemente agazapados en sus guaridas 510 4 | rabia el día en que, no pudiendo más, había mandado a sus 511 2 | malvada reina Imogine no pudo reprimir una sonrisa en 512 5 | habían ganado la batalla puesto que su rival vivía dormida 513 14 | acababa de ver dos orejas puntiagudas por encima de cada par de 514 14 | estremeció. Desde todos los puntos del calvero, una multitud 515 6 | libro abierto en medio de un pupitre, encendía tres velas de 516 7 | noches, todo encantamiento queda en suspenso por la todopoderosa 517 4 | hombros hasta hacerla sangrar; quería ver por fin herida y dañada 518 | quién 519 11 | del frío y de la nieve. Quiso dar un paso y volverse, 520 4 | protegían. Aún recordaba con rabia el día en que, no pudiendo 521 8 | cubiertos de suaves tejidos rayados en oro; la gravedad de su 522 8 | dromedarios y caballos de raza finos, luego palanquines 523 4 | convertido en plumas de pavo real que no habían hecho sino 524 11 | Por lo tanto había realizado su viaje en vano. Eran inútiles 525 7 | de su capa herméticamente recogidos sobre no se sabe qué objeto, 526 9 | tronco de un árbol, había reconocido a los Reyes Magos, el rey 527 11 | Eran inútiles las leguas recorridas por el bosque fantasma y 528 11 | que repetir su peligroso recorrido en medio del frío y de la 529 2 | flaqueante memoria el dulce recuerdo de la princesa Neigefleur.~ ~ 530 2 | pavo en el que ella había reemplazado traidoramente el hígado 531 3 | aquel maldito y pequeño reino de Aquitania para escuchar 532 8 | nardo se exhalaban en tenues remolinos azulados; copones, completamente 533 7 | sabe qué objeto, que se removía y lloraba levemente. Era 534 9 | como hace dos mil años, a rendirle su homenaje al Divino Niño.~ ~ 535 11 | bosque fantasma y tenía que repetir su peligroso recorrido en 536 2 | malvada reina Imogine no pudo reprimir una sonrisa en la negrura 537 12 | adioses de un alma en agonía; resignada, intentaba aún con una vaga 538 8 | de no se por el esmalte resplandeciente de su sonrisa, se les habría 539 2 | un fondo negro. Un gran resplandor rojizo coloreaba la nieve 540 8 | aparecer, espejeaba en el reverso de seda de los estandartes. 541 2 | traidoramente el hígado por un revoltillo de huevos de lagarto y de 542 9 | había reconocido a los Reyes Magos, el rey negro Gaspar, 543 7 | de seis meses que había robado al pasar en la habitación 544 2 | negro. Un gran resplandor rojizo coloreaba la nieve al pie 545 10 | los Magos camino de Belén rompe el poder de los maleficios 546 11 | espectral: si no lograba romper el círculo, su muerte era 547 7 | forzaría la cerradura, rompería las paredes si fuera necesario 548 5 | que se había vengado de él rompiéndolo en aquel mismo instante, 549 1 | lirios y follajes de perlas, rompió contra el suelo el espejo 550 8 | un azul de noche o de un rosa de aurora, completamente 551 3 | viento en los setos, a las rosas en los arriates y hasta 552 4 | que no habían hecho sino rozar y acariciar la piel de la 553 7 | amortiguados no despertaban ningún ruido: el ambiente era casi agradable 554 4 | descanso; no había habido ruindades de las que, como verdadera 555 8 | Y cuando se apresuraba, rumiando su venganza, bajo los finos 556 7 | herméticamente recogidos sobre no se sabe qué objeto, que se removía 557 11 | recogido a Neigefleur; y, sabiendo que éstos son unos enamorados 558 4 | temblorosos hombros hasta hacerla sangrar; quería ver por fin herida 559 7 | acudirían todos a beberse la sangre tibia y ella los encantaría 560 1 | por una pata trasera al sapo encantado que le servía 561 1 | se evaporó como una hoja seca.~ ~ 562 8 | perfil se prolongaba en la sedosa espuma de largas barbas 563 11 | el círculo, su muerte era segura. Pero, ¿quién acudiría a 564 7 | levemente. Era un niño de seis meses que había robado al 565 7 | todopoderosa gracia del Nuestro Señor; y toda caverna o escondite 566 11 | ayudaran, los buenos y pequeños señores, completamente vestidos 567 4 | que estuviera de pasión sensual por la belleza de la reina 568 1 | cedro en la que soñaba, sentada en la habitación más alta 569 | ser 570 1 | al sapo encantado que le servía para sus maleficios, lo 571 7 | habitación de una mujer del servicio y que llevaba esta apacible 572 3 | del día, al viento en los setos, a las rosas en los arriates 573 | sí 574 2 | manchas invertidas habrían sido blancas sobre un fondo negro. 575 | siempre 576 15 | Al día siguiente encontraron su cuerpo despedazado 577 7 | palacio adormecido, en el gran silencio del bosque helado, por el 578 7 | precipitaba su carrera silenciosa, con los laterales de su 579 1 | cólera: se irguió tensa en la silla de cedro en la que soñaba, 580 8 | estupor, vio avanzar un singular cortejo: bajo aquel cielo 581 6 | cera verde y se sumía en siniestros pensamientos.~ ~ 582 3 | insípida cara de muñeca a sobrepasarla en belleza, a ella, a la 583 11 | Pero, ¿quién acudiría a socorrerla? Todos los malos espíritus 584 14 | un hocillo velludo y un sofaldo de bezo de dientes blancos. 585 13 | claroscuro del calvero, la sombra de los árboles, los surcos 586 11 | Neigefleur; y, sabiendo que éstos son unos enamorados de la música, 587 1 | silla de cedro en la que soñaba, sentada en la habitación 588 8 | aros decorados de pedrería sonaban en sus tobillos y, de no 589 7 | invierno para degollarlo al sonar las doce de la noche, como 590 12 | violetas encontraban aún sonidos melancólicos y suaves, de 591 10 | maleficios y que ningún sortilegio es posible en el aire nocturno 592 7 | toda caverna o escondite subterráneo de gnomos, guardianes de 593 1 | perlas, rompió contra el suelo el espejo de acero que acababa 594 8 | se entreveían como en un sueño, oscilaban a lomos de los 595 11 | los humildes y de los que sufren, se arriesgan a merodear 596 6 | velas de cera verde y se sumía en siniestros pensamientos.~ ~ 597 1 | Cuando la reina Imogine supo que la princesa Neigefleur 598 13 | sombra de los árboles, los surcos tortuosos de las raíces 599 8 | bajo la luna ascendente, surgían los salmos, menos cantados 600 7 | todo encantamiento queda en suspenso por la todopoderosa gracia 601 8 | salmos, menos cantados que susurrados en dulce lengua oriental, 602 | tanto 603 10 | reina recordaba demasiado tarde que la noche de la Epifanía, 604 8 | patriarcas cubiertos de suaves tejidos rayados en oro; la gravedad 605 4 | asustada princesa y azotar sus temblorosos hombros hasta hacerla sangrar; 606 4 | Ni siquiera los venenos tenían poder sobre el frágil cuerpecillo 607 1 | estado de cólera: se irguió tensa en la silla de cedro en 608 7 | con las manos juntas y tensas por encima de la nieve, 609 8 | de nardo se exhalaban en tenues remolinos azulados; copones, 610 4 | viejo imbécil, cegado de ternura, sólo la escuchaba a medias, 611 14 | después se congelaba de terror: acababa de ver dos orejas 612 7 | de gnomos, guardianes de tesoros escondidos, se mantiene 613 [Título]| Texto~ ~ 614 7 | todos a beberse la sangre tibia y ella los encantaría con 615 12 | tristeza desgarradora y de una tierna voluptuosidad, dolorosos 616 8 | pedrería sonaban en sus tobillos y, de no se por el esmalte 617 2 | de plomo contenían enanos tocando la trompa, y se asomó para 618 13 | de las raíces y hasta los tocones abandonados por los leñadores: 619 7 | queda en suspenso por la todopoderosa gracia del Nuestro Señor; 620 8 | su sonrisa, se les habría tomado por pequeñas estatuas de 621 13 | los árboles, los surcos tortuosos de las raíces y hasta los 622 2 | que ella había reemplazado traidoramente el hígado por un revoltillo 623 7 | echado por encima de su traje de seda blanca una capa 624 2 | para la noche, pues todo transcurría el domingo mismo de la Epifanía 625 5 | regias y ordenado que la transportaran durante la noche al confín 626 1 | mala manera por una pata trasera al sapo encantado que le 627 7 | camino; habríase dicho que se trataba de monjes orando bajo cogullas 628 8 | vibración de cristal corrió a través de las ramas entumecidas, 629 4 | partir de entonces ya no tuvo tregua ni descanso; no había habido 630 12 | melancólicos y suaves, de una tristeza desgarradora y de una tierna 631 5 | y la orgullosa madrastra triunfaba, cuando he aquí que su espejo 632 2 | contenían enanos tocando la trompa, y se asomó para ver la 633 9 | La reina, oculta tras el tronco de un árbol, había reconocido 634 7 | los enormes robles cuyos troncos, blancos de nieve, parecían 635 | Tu 636 | tú 637 8 | se abrían sobre pesadas túnicas de un azul de noche o de 638 8 | de las lanzas, literas y turbantes. Negritos completamente 639 5 | dormida bajo la protección tutelar de los enanos.~ ~ 640 | unos 641 12 | resignada, intentaba aún con una vaga esperanza, una llamada inútil.~ ~ 642 11 | había realizado su viaje en vano. Eran inútiles las leguas 643 13 | leñadores: equívocos perfiles vegetales en los que antes se manifiestan 644 8 | los que difusas mujeres veladas se entreveían como en un 645 6 | un pupitre, encendía tres velas de cera verde y se sumía 646 14 | cada par de ojos un hocillo velludo y un sofaldo de bezo de 647 8 | enrollados en la gasa de los velos y la humareda de los incensarios.~ ~ 648 4 | reina maga. Ni siquiera los venenos tenían poder sobre el frágil 649 5 | Es verdad que se había vengado de él rompiéndolo en aquel 650 8 | apresuraba, rumiando su venganza, bajo los finos corales 651 3 | de Oro? Había tenido que venir a aquel maldito y pequeño 652 2 | abrió las hojas del alto ventanal cuyos enrejados de plomo 653 5 | contrariaba al ser interrogado. Es verdad que se había vengado de 654 4 | ruindades de las que, como verdadera madrastra, no hubiera acusado 655 11 | pequeños señores, completamente vestidos de verde y encapirotados 656 11 | tanto había realizado su viaje en vano. Eran inútiles las 657 8 | escucharon salmos y voces, una vibración de cristal corrió a través 658 8 | entumecidas, todo el bosque vibró como un arpa y la reina, 659 13 | que toda la mentira de su vida se enternecía en sus labios, 660 3 | a cada hora del día, al viento en los setos, a las rosas 661 8 | inmovilizada de estupor, vio avanzar un singular cortejo: 662 12 | negros, pero sus labios violetas encontraban aún sonidos 663 4 | acariciar la piel de la virgen estremecida.~ ~ 664 7 | entrada estaba abierta y visible durante toda esta bendita 665 5 | batalla puesto que su rival vivía dormida bajo la protección 666 8 | se escucharon salmos y voces, una vibración de cristal 667 12 | desgarradora y de una tierna voluptuosidad, dolorosos y cautivadores 668 11 | nieve. Quiso dar un paso y volverse, pero el niño que llevaba 669 3 | para escuchar decirle a voz en grito, y a cada hora