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Leopoldo Alas alias Clarín Dos sabios Concordancias (Hapax Legomena) |
negrita = Texto principal Capitulogris = Texto de comentario
1 4| que Álvarez despreciaba -131- o fingía despreciar a la 2 5| echaron mano al respaldo. -132- No se sabía si se disputaban 3 5| coronel, se lo disputaban -133- todos los días, apresurándose 4 6| primitivas y otras baratijas -135- prehistóricas, Fonseca 5 3| estorbando.~ ~Ni Pérez ni Álvarez abandonaban el sitio; se sentaban muy 6 6| y contempló con la boca abierta al infausto Álvarez.~ ~El 7 4| Pérez le hubiera provocado abiertamente si no hubiera advertido 8 1| bañistas y mutuamente se aborrecen.~ ~¿Quiénes son? Poco se 9 5| misma mesa de mármol. Se aborrecían, y por la igualdad de gustos 10 7| había visto seguía siendo el aborrecido archivero; y para Gilledo, 11 6| ser por eso...~ ~Y Fonseca abrió los brazos, y en ellos estrechó 12 1| reciben el correo en un abultadísimo paquete, que contiene multitud 13 3| gollerías.~ ~También le aburría aquel rebaño humano, de 14 2| Pérez, oyéndole, se juraba acabar cierta monografía que tenía 15 4| llegaron a temer que el sainete acabara en tragedia, y aquellos 16 2| Pedro Pérez temblaba al acercarse el tremendo trance de tener 17 2| Pérez tenía el estómago de acíbar, y aborrecía aquella comida 18 6| prehistóricas, Fonseca había acogido sus hipótesis con entusiasmo, 19 5| enteró del conflicto, y acudió al comedor corriendo.~ ~-¡ 20 7| no sólo se trataron en adelante con el mayor respeto y mutua 21 6| amigo, el discípulo, el admirador... el apóstol del maestro 22 3| curiosos o impertinentes admiradores, aborrecía ya de muerte 23 6| ni el nombre falso que adoptaban... Pero tales noticias se 24 3| que huía también de Listz adulterado. En el gabinete de lectura 25 5| romano que daba la razón a su adversario. Quería que constase que 26 4| abiertamente si no hubiera advertido que era hombre enérgico 27 3| egoísta y maniático por el afán de imposibles comodidades.~ ~« 28 6| hablaban de ciencia, el mutuo afecto, y algo también la vanidad 29 2| llevaba anejo el mayor mimo y agasajo del jefe de comedor y de 30 3| secreto... y ¡aquello no podía aguantarse!~ ~No gustaba Álvarez de 31 7| de dejar cuanto antes las aguas y volverse por donde habían 32 2| muy lejos del piano, que ahora ocupaba un coronel retirado, 33 2| todas las corrientes de aire entre puertas y ventanas, 34 1| Al principio se les dejó aislarse, sin pensar en ellos; el 35 6| empezando a incorporarse y alargando una mano, llegó a decir:~ ~- 36 1| pensar en ellos; el vulgo alegre desdeñó el desdén de aquellos 37 3| tan buen diente, de una alegría irritante y que ocupaba 38 7| cabo de un año, un Jahrbuch alemán publicó un artículo de sensación 39 | algo 40 | allá 41 2| vulgaridades que le llenaban el alma de hastío y de tristeza!».~ ~ 42 3| Pues allá, en lo más alto del prado, a la sombra de 43 2| a todos don Sindulfo, y aludiendo a la campana del comedor.~ ~-¡ 44 1| Pedro Pérez y el otro D. Álvaro Álvarez. Ambos reciben el 45 6| El cual también, a poco, alzó los ojos y contempló con 46 2| hasta hacerse prometer, bajo amenaza de marcharse, que en cuanto 47 5| con los puños cerrados amenazando al mundo, gritó:~ ~-In pari 48 3| acerca de Pérez. Hay que añadir que Álvarez tenía el carácter 49 1| se entienden, menos dos ancianos venerables, que desprecian 50 2| coronel retirado, capaz de andar a tiros con quien se lo 51 2| central, puesto que llevaba anejo el mayor mimo y agasajo 52 3| faenas con que su naturaleza animal pagaba tributo a la ley 53 2| hablador; no se sabía si por antigüedad o por odioso privilegio.~ ~ 54 5| y disgustos, simpatías y antipatías, siempre huían de los mismos 55 2| antes que él los mejores aparatos y pilas de baño; y otros, 56 7| bien siguiendo la marcha aparente del sol... de Oriente a 57 6| Álvarez, o Fonseca, más apasionado, había llegado al extremo 58 3| con ojos provocativos, y apenas le contestaba si el buen 59 5| ocupaba la habitación tan apetecida, y el coronel que dejaba 60 6| envidia; había hecho de ellas aplicaciones muy importantes en lingüística 61 3| En esto llegó Álvarez. Aplíquesele todo lo dicho acerca de 62 5| miedo.~ ~Pero llegó lo del aposento disputado. ¡Allí fue ella! 63 5| disputaban -133- todos los días, apresurándose a ocuparlo el que primero 64 | aquello 65 2| pueblo... ¡Uf! ¡El pueblo! Y aristocracia, en rigor, no la había. ¡ 66 5| disputaban un asiento o un arma arrojadiza.~ ~No se insultaron, 67 7| sensación para todos los arqueólogos del mundo.~ ~Se titulaba 68 5| disputaban un asiento o un arma arrojadiza.~ ~No se insultaron, ni 69 2| dueña... Pérez tenía un arte especial para sacudirse 70 7| Jahrbuch alemán publicó un artículo de sensación para todos 71 7| tarde Gilledo tomó el tren ascendente, hacia el sur, y Fonseca 72 | así 73 5| sabía si se disputaban un asiento o un arma arrojadiza.~ ~ 74 5| las llevase Pérez, él se atenía a la promesa que había recibido..., 75 6| cabeza y se quedó mirando atónito a su enemigo.~ ~El cual 76 2| salsas picantes y otros atractivos; Pérez tenía el estómago 77 4| boticario probablemente, se le atravesaba en todas sus cosas: en el 78 2| dormir. De los bañistas no se atrevía a quejarse, pero eran la 79 6| ellos estrechó a Gilledo, aunque con la mesura que conviene 80 7| la prudencia de un Marco Aurelio, cortando por lo sano y 81 2| empalagosos, indianos soeces y avaros, caballeros sospechosos, 82 2| tontiloco que le propuso bailar un rigodón con cierto dueña... 83 3| pagaba tributo a la ley más baja y prosaica... ¡Y Pérez, 84 2| que nunca faltan en los balnearios, trataron de sonsacar a 85 2| en la mesa redonda, del bañero, del pianista, del médico, 86 5| marcharon el canónigo, el bañista que ocupaba la habitación 87 2| mejores aparatos y pilas de baño; y otros, en fin, se comían 88 6| razas primitivas y otras baratijas -135- prehistóricas, Fonseca 89 1| osaría reírse de ellos en sus barbas, se les observaba, y se 90 2| puesto de honor, con sus beneficios, sería para él, para Pérez, 91 4| a París, Londres, Rusia, Berlín y otras capitales; Pérez, 92 1| el trato doméstico y con berrinches endiablados, bajo aquella 93 7| sabios maestros, sino más bien siguiendo la marcha aparente 94 2| del mozo que limpiaba las botas, de la campana de la capilla, 95 6| Y Fonseca abrió los brazos, y en ellos estrechó a Gilledo, 96 6| yo el iniciador, usted el brillante, el sabio, el profundo, 97 6| al apóstol de su idea el brillo de su vulgarización, ni 98 5| potest, no puede hacerse bueno con el tiempo; y como era 99 5| huían de los mismos sitios y buscaban los mismos sitios.~ ~* ~ ~ 100 1| y manías, que les hacían buscar lo mismo y huir de lo mismo, 101 2| indianos soeces y avaros, caballeros sospechosos, maníacos insufribles, 102 6| terror.~ ~Álvarez levantó la cabeza y se quedó mirando atónito 103 3| veces incompatibles.~ ~No cabían los dos en el balneario. 104 2| proponiendo la supresión de los cabildos catedrales.~ ~Fue el sabio 105 7| puramente científico.~ ~Y al cabo de un año, un Jahrbuch alemán 106 | cada 107 3| menos un señor viejo y calvo, como él, que tenía enfrente 108 2| pianista, del médico, de la camarera, del mozo que limpiaba las 109 2| terreno, intrigando con camareras y otros empleados de más 110 4| era alguna notabilidad de campanario, que se daba tono de sabio 111 2| cursis, mamás grotescas, canónigos egoístas, pollos empalagosos, 112 1| endiablados, bajo aquella capa superficial de fría buena 113 2| ocupaba un coronel retirado, capaz de andar a tiros con quien 114 2| botas, de la campana de la capilla, del cocinero, y de los 115 4| Londres, Rusia, Berlín y otras capitales; Pérez, que no se llamaba 116 1| ser un par de chiflados caprichosos, exigentes en el trato doméstico 117 6| la suya sacó Álvarez una cartulina, que contempló pasmado.~ ~ 118 6| contestarse por escrito la parte casi ridícula de esta debilidad, 119 2| supresión de los cabildos catedrales.~ ~Fue el sabio díscolo 120 2| y otros empleados de más categoría, hasta hacerse prometer, 121 5| mundo, gritó:~ ~-In pari causa, melior est conditio possidentis.~ ~ 122 5| Quería que constase que cedía a la razón, no al miedo.~ ~ 123 3| mirándose de soslayo con rayos y centellas.~ ~* ~ ~ 124 2| puesto de honor en la mesa central, puesto que llevaba anejo 125 5| el umbral, con los puños cerrados amenazando al mundo, gritó:~ ~- 126 5| possidentis.~ ~Y entró y se cerró por dentro.~ ~Pérez cedió, 127 2| siendo tan saludable la charla a la mesa para una buena 128 3| aquella gente.~ ~«No era charlatán, pero majadero también lo 129 3| eran unos majaderos y unos charlatanes... menos un señor viejo 130 1| debían de ser un par de chiflados caprichosos, exigentes en 131 3| se reía tampoco con los chistes grotescos de aquella gente.~ ~« 132 4| estudiando nuestras letras y ciencias y haciendo frecuentes viajes 133 7| sino con motivo puramente científico.~ ~Y al cabo de un año, 134 | ciertas 135 6| las daban precisamente (¡claro!) en las cartas que con 136 3| le contestaba si el buen clérigo le dirigía la palabra. Álvarez 137 2| campana de la capilla, del cocinero, y de los gallos y los perros 138 1| que se exacerbaba por las coincidencias de sus gustos y manías, 139 3| lo peor: lo peor era que coincidían en gustos, en preferencias 140 7| su gran descubrimiento, coincidieron una vez más en el propósito 141 6| cartas de hermanos más que de colegas.~ ~Álvarez, o Fonseca, más 142 7| se fue pensando para su coleto que había tenido la prudencia 143 1| observaba, y se saboreaban y comentaban las vicisitudes de la mutua 144 2| cierta monografía que tenía comenzada proponiendo la supresión 145 2| baño; y otros, en fin, se comían las mejores tajadas.~ ~El 146 1| aquellos señores fue la comidilla de los desocupados bañistas, 147 5| No se insultaron, ni se comieron la figura más que con los 148 5| Sindulfo, y la habitación más cómoda, a Pérez primero, y después 149 6| Gilledo de ciertas teorías muy complicadas acerca del movimiento de 150 7| correspondencia y de la teoría común, quedaba desvanecido... 151 2| participar de los juegos comunes; hasta hubo un tontiloco 152 6| mancomunada, les hicieron comunicar más íntimamente, y llegaron 153 5| In pari causa, melior est conditio possidentis.~ ~Y entró y 154 1| Pero, a los pocos días, la conducta de aquellos señores fue 155 6| que partió de mí, lo confieso, de querer conocernos por 156 6| llegado al extremo de querer conocer la vera effigies de su amigo; 157 6| lo confieso, de querer conocernos por estos retratos...~ ~- 158 7| odiaban y despreciaban sin conocerse, era el que subsistía; el 159 6| juntos!...~ ~-¡Y no nos conocíamos!...~ ~-Y a no ser por esta 160 7| separado mientras no se conocían, no sólo se trataron en 161 7| el mayor respeto y mutua consideración, sin disputarse cosa alguna..., 162 5| el principio, y nulo, por consiguiente, tractu temporis convalescere 163 1| de cualquier otra parte. Consta que uno dice llamarse D. 164 5| su adversario. Quería que constase que cedía a la razón, no 165 6| Al mismo tiempo, Pérez contemplaba una tarjeta igual con ojos 166 1| pintoresca, todos están contentos, todos se estiman, todos 167 3| provocativos, y apenas le contestaba si el buen clérigo le dirigía 168 2| Pérez; pero éste le había contestado siempre con secos monosílabos. 169 6| amigo; y quedaron, no sin contestarse por escrito la parte casi 170 1| abultadísimo paquete, que contiene multitud de cartas, periódicos, 171 5| consiguiente, tractu temporis convalescere non potest, no puede hacerse 172 5| tiempo los sabios.~ ~Hubo que convenir en que el derecho de Pérez 173 6| aunque con la mesura que conviene a los sabios.~ ~La explicación 174 1| Álvarez. Ambos reciben el correo en un abultadísimo paquete, 175 5| conflicto, y acudió al comedor corriendo.~ ~-¡Usted dirá! -exclamaron 176 2| estaba libre de todas las corrientes de aire entre puertas y 177 7| prudencia de un Marco Aurelio, cortando por lo sano y separándose 178 1| lo dicen. Los dos son muy corteses, pero muy fríos con todo 179 3| por lo visto, la misma costumbre, y buscaba el mismo lugar 180 4| profesaban los sabios incógnitos crecía tanto de día en día, que 181 3| que se permitía el lujo de creerse superior a la turbamulta 182 1| superficial de fría buena crianza. Pero, a los pocos días, 183 6| que tal vez evitaron un crimen, llegaran a su destino el 184 5| Llegó un día crítico. Por casualidad, en el mismo 185 | cualquier 186 | cuando 187 3| prado de fresca hierba, y en cuesta muy pina, que había a espaldas 188 3| falso, para librarse de curiosos o impertinentes admiradores, 189 2| humano! Viejos verdes, niñas cursis, mamás grotescas, canónigos 190 6| Pero tales noticias se las daban precisamente (¡claro!) en 191 2| del cuarto que le habían dado, del lugar que ocupaba en 192 3| imposibles comodidades.~ ~«Debe de ser un profesor de instituto 193 1| ciencia, que, en definitiva, debían de ser un par de chiflados 194 6| parte casi ridícula de esta debilidad, quedaron en enviarse mutuamente 195 6| propagandista... a quien todo se lo debo.~ ~-¡Y estábamos juntos!...~ ~-¡ 196 5| el tiempo... pero Álvarez declaró que lo que es absurdo desde 197 1| pozos de ciencia, que, en definitiva, debían de ser un par de 198 2| de la vecindad, que no le dejaban dormir. De los bañistas 199 | dejar 200 1| impenetrables. Al principio se les dejó aislarse, sin pensar en 201 7| Fonseca. El cual procuraba demostrar que las razas aquellas no 202 5| Y entró y se cerró por dentro.~ ~Pérez cedió, no a los 203 2| jefe de comedor y de los dependientes, y puesto que estaba libre 204 7| verdaderamente sabios eran, que depuestos, como era natural, todas 205 7| inspirado... no había llegado a desaparecer después del infructuoso 206 7| hacia el sur, y Fonseca el descendente, hacia el norte.~ ~Y no 207 7| día siguiente de su gran descubrimiento, coincidieron una vez más 208 5| Terrible conflicto. Se descubrió que el amo del establecimiento 209 1| vulgo alegre desdeñó el desdén de aquellos misteriosos 210 1| en ellos; el vulgo alegre desdeñó el desdén de aquellos misteriosos 211 1| fue la comidilla de los desocupados bañistas, que vieron una 212 3| con la mayor reserva, para despachar las más viles faenas con 213 2| galicismos. Don Sindulfo soñaba despierto en la hora de comer; y D. 214 4| notado también que Álvarez despreciaba -131- o fingía despreciar 215 7| forjado cuando se odiaban y despreciaban sin conocerse, era el que 216 3| la casa que no le parecía despreciable.~ ~«El archivero sabe inglés. ¡ 217 1| ancianos venerables, que desprecian al miserable vulgo de los 218 2| desprecio; lo envidiaba, despreciándole, y le miraba con ojos provocativos, 219 4| despreciaba -131- o fingía despreciar a la multitud insípida y 220 6| un crimen, llegaran a su destino el mismo día.~ ~Más raro 221 7| la teoría común, quedaba desvanecido... Para Fonseca el Gilledo 222 1| otra parte. Consta que uno dice llamarse D. Pedro Pérez 223 1| Y lo que es ellos, no lo dicen. Los dos son muy corteses, 224 5| desde luego en la habitación dichosa; donde, en efecto, ya había 225 3| canónigo aquel, de tan buen diente, de una alegría irritante 226 2| a la mesa para una buena digestión.~ ~Don Sindulfo tenía un 227 4| lectura y en los lugares menos dignos de ser llamados por su nombre.~ ~ 228 4| al saberse quien él era; digo que Gilledo o Pérez había 229 5| comedor corriendo.~ ~-¡Usted dirá! -exclamaron a un tiempo 230 3| contestaba si el buen clérigo le dirigía la palabra. Álvarez también 231 6| al balneario, en paquetes dirigidos a Pérez y Álvarez, respectivamente.~ ~ 232 6| Fonseca el amigo, el discípulo, el admirador... el apóstol 233 2| catedrales.~ ~Fue el sabio díscolo y presunto minando el terreno, 234 2| sacudirse estas moscas. A los discretos los tenía lejos de sí a 235 4| España, sin que estas se las disfrazara nadie al saberse quien él 236 5| la igualdad de gustos y disgustos, simpatías y antipatías, 237 7| mundo.~ ~Se titulaba Una disidencia.~ ~Y lo firmaba Fonseca. 238 4| tanto de día en día, que los disimulados testigos de su malquerencia 239 1| de los viejos.~ ~Con gran disimulo, porque inspiraban respeto 240 2| mesa, sin querer, tantos disparates, tantas vulgaridades que 241 5| Pero llegó lo del aposento disputado. ¡Allí fue ella! También 242 2| a tiros con quien se lo disputara. En cuanto el coronel se 243 7| mutua consideración, sin disputarse cosa alguna..., sino que, 244 2| estaba lejos del canónigo, le distinguía con un particular desprecio; 245 6| puede usted ser... el doctor... Gilledo?...~ ~-Y usted... 246 1| caprichosos, exigentes en el trato doméstico y con berrinches endiablados, 247 | dónde 248 2| vecindad, que no le dejaban dormir. De los bañistas no se atrevía 249 2| bailar un rigodón con cierto dueña... Pérez tenía un arte especial 250 | e 251 5| Los dos, temblando de ira, echaron mano al respaldo. -132- 252 4| sabio hispano-americano del Ecuador, que vivía en España muchos 253 2| cuarto de cierta esquina del edificio, que era el de mejores vistas, 254 6| de querer conocer la vera effigies de su amigo; y quedaron, 255 3| tenía mal genio, que era un egoísta y maniático por el afán 256 2| mamás grotescas, canónigos egoístas, pollos empalagosos, indianos 257 | ella 258 | ellas 259 | ello 260 6| el sabio, el profundo, el elocuente reformador, propagandista... 261 6| libros más leídos, por más elocuentes, que los de Gilledo. Ni 262 2| canónigos egoístas, pollos empalagosos, indianos soeces y avaros, 263 6| cual, con voz temblona, empezando a incorporarse y alargando 264 3| lo sería. ¿Por qué no?» Y empezó a mirarle con antipatía. 265 2| intrigando con camareras y otros empleados de más categoría, hasta 266 3| en cuanto el pianista la emprendía con la Rapsodia húngara... 267 3| más fuerte, el mismo humor endiablado, pero más energía y más 268 1| doméstico y con berrinches endiablados, bajo aquella capa superficial 269 6| quedó mirando atónito a su enemigo.~ ~El cual también, a poco, 270 3| humor endiablado, pero más energía y más desfachatez para pedir 271 4| advertido que era hombre enérgico y, probablemente, de más 272 2| sospechosos, maníacos insufribles, enfermos repugnantes, ¡peste de clase 273 6| saludaron, por supuesto.~ ~Se enfrascaron en la lectura de sendas 274 2| mayor molestia. «¡Triste y enojoso rebaño humano! Viejos verdes, 275 3| Álvarez el falso, quería enterarse de la política extranjera 276 5| El amo de la casa se enteró del conflicto, y acudió 277 1| todos se estiman, todos se entienden, menos dos ancianos venerables, 278 5| conditio possidentis.~ ~Y entró y se cerró por dentro.~ ~ 279 2| de tristeza!».~ ~Algunos entrometidos, que nunca faltan en los 280 2| un estómago de oro, y le entusiasmaba la comida de fonda, con 281 6| acogido sus hipótesis con entusiasmo, sin envidia; había hecho 282 6| dónde Gilledo, se hacían enviar la correspondencia al balneario, 283 6| esta debilidad, quedaron en enviarse mutuamente su retrato con 284 6| hipótesis con entusiasmo, sin envidia; había hecho de ellas aplicaciones 285 3| cuesta muy pina, que había a espaldas de la casa... Pues allá, 286 2| dueña... Pérez tenía un arte especial para sacudirse estas moscas. 287 2| ofreció el cuarto de cierta esquina del edificio, que era el 288 5| In pari causa, melior est conditio possidentis.~ ~ 289 6| quien todo se lo debo.~ ~-¡Y estábamos juntos!...~ ~-¡Y no nos 290 | están 291 1| están contentos, todos se estiman, todos se entienden, menos 292 | esto 293 2| aquella triste humanidad le estorbaba en la lucha por las comodidades; 294 3| no soñaba con que estaba estorbando.~ ~Ni Pérez ni Álvarez abandonaban 295 | estos 296 6| Gilledo?...~ ~-Y usted... o estoy soñando... o es... parece 297 4| España muchos años hacía, estudiando nuestras letras y ciencias 298 4| incógnito, a veces, para estudiar las cosas de España, sin 299 3| que era un sabio de fama europea, que viajaba de incógnito, 300 6| tarjetas aquellas, que tal vez evitaron un crimen, llegaran a su 301 1| la mutua ojeriza, que se exacerbaba por las coincidencias de 302 2| Ya han tocado dos veces! -exclamaba a poco, con voz que temblaba 303 5| corriendo.~ ~-¡Usted dirá! -exclamaron a un tiempo los sabios.~ ~ 304 1| de chiflados caprichosos, exigentes en el trato doméstico y 305 6| conviene a los sabios.~ ~La explicación de lo sucedido es muy sencilla. 306 3| enterarse de la política extranjera en el único periódico de 307 4| se daba tono de sabio con extravagancias y manías que no eran más 308 6| apasionado, había llegado al extremo de querer conocer la vera 309 3| despachar las más viles faenas con que su naturaleza animal 310 2| entrometidos, que nunca faltan en los balnearios, trataron 311 3| Álvarez, que era un sabio de fama europea, que viajaba de 312 6| su retrato con la misma fecha... Y la casualidad, que 313 1| una región de España muy fértil y pintoresca, todos están 314 5| insultaron, ni se comieron la figura más que con los ojos.~ ~ 315 3| balneario. Además, se le figuraba que el archivero le miraba 316 | fin 317 4| Álvarez despreciaba -131- o fingía despreciar a la multitud 318 4| tales simpatías merecía al fingido Álvarez, Álvarez a Pérez 319 7| titulaba Una disidencia.~ ~Y lo firmaba Fonseca. El cual procuraba 320 6| Y a no ser por esta flaqueza... ridícula... que partió 321 2| apartado del mundanal y fondil ruido. Y para tomar café, 322 7| hueso, que ambos se habían forjado cuando se odiaban y despreciaban 323 4| letras y ciencias y haciendo frecuentes viajes a París, Londres, 324 3| la soledad de un prado de fresca hierba, y en cuesta muy 325 1| aquella capa superficial de fría buena crianza. Pero, a los 326 2| con más trabajo y alguna frialdad inevitable; pero no tardaba 327 1| son muy corteses, pero muy fríos con todo el mundo e impenetrables. 328 4| Álvarez a Pérez le tenía frito, y ya Pérez le hubiera provocado 329 1| Aguachirle, situado en lo más frondoso de una región de España 330 2| marcharse, que en cuanto se fuera el canónigo, que sería pronto, 331 | fueran 332 3| Álvarez tenía el carácter más fuerte, el mismo humor endiablado, 333 2| comida llena de insoportables galicismos. Don Sindulfo soñaba despierto 334 2| del cocinero, y de los gallos y los perros de la vecindad, 335 2| trance de tener que comer sin gana.~ ~-¡Ya va un toque! -decía 336 2| había. ¡Y la ignorancia general! ¡Qué martirio tener que 337 3| antipatía. Notó que tenía mal genio, que era un egoísta y maniático 338 5| todas las ventajas, por gollería, se las llevase Pérez, él 339 3| más desfachatez para pedir gollerías.~ ~También le aburría aquel 340 2| a un señor canónigo, muy gordo y muy hablador; no se sabía 341 1| bañistas, que vieron una graciosísima comedia en la antipatía 342 5| cerrados amenazando al mundo, gritó:~ ~-In pari causa, melior 343 2| verdes, niñas cursis, mamás grotescas, canónigos egoístas, pollos 344 3| tampoco con los chistes grotescos de aquella gente.~ ~«No 345 7| quienes llamaremos así por guardarles el secreto, ya que ellos 346 3| no podía aguantarse!~ ~No gustaba Álvarez de tomar el fresco 347 2| Otros tenían las mejores habitaciones, los mejores puestos en 348 6| interrumpida correspondencia, sólo hablaban de ciencia, el mutuo afecto, 349 2| canónigo, muy gordo y muy hablador; no se sabía si por antigüedad 350 2| sus gustos; de hacerle hablar, de intimar en el trato, 351 3| muy cerca uno de otro, sin hablarse, mirándose de soslayo con 352 3| con ira, con desprecio; ¡habríase visto insolencia!».~ ~Y 353 2| sus ideas, sus gustos; de hacerle hablar, de intimar en el 354 4| nuestras letras y ciencias y haciendo frecuentes viajes a París, 355 2| campana del comedor.~ ~-¡Ya han tocado dos veces! -exclamaba 356 2| que le llenaban el alma de hastío y de tristeza!».~ ~Algunos 357 2| pretendido varias veces pegar la hebra con Pérez; pero éste le 358 6| entusiasmo, sin envidia; había hecho de ellas aplicaciones muy 359 6| llegaron a escribirse cartas de hermanos más que de colegas.~ ~Álvarez, 360 6| vanidad mancomunada, les hicieron comunicar más íntimamente, 361 3| soledad de un prado de fresca hierba, y en cuesta muy pina, que 362 6| Fonseca había acogido sus hipótesis con entusiasmo, sin envidia; 363 4| Pérez, que era un sabio hispano-americano del Ecuador, que vivía en 364 6| indispensable en esta clase de historias, hizo que las tarjetas aquellas, 365 6| esta clase de historias, hizo que las tarjetas aquellas, 366 4| hubiera advertido que era hombre enérgico y, probablemente, 367 2| Sindulfo soñaba despierto en la hora de comer; y D. Pedro Pérez 368 3| archivero, y justamente a las horas en que él, Álvarez el falso, 369 7| personaje ideal, pero de carne y hueso, que ambos se habían forjado 370 3| encontraba a Pérez, que huía también de Listz adulterado. 371 5| simpatías y antipatías, siempre huían de los mismos sitios y buscaban 372 1| hacían buscar lo mismo y huir de lo mismo, y sobre ello, 373 7| oh miseria de las cosas humanas! La pueril, material antipatía 374 2| Además, aquella triste humanidad le estorbaba en la lucha 375 3| carácter más fuerte, el mismo humor endiablado, pero más energía 376 6| Una tarde, huyendo de la Rapsodia húngara, 377 3| el balneario. Álvarez se iba al corredor en cuanto el 378 6| escrito al otro lo de la ida a tal balneario, ni el nombre 379 7| reconocimiento.~ ~El personaje ideal, pero de carne y hueso, 380 2| de sonsacar a Pérez sus ideas, sus gustos; de hacerle 381 2| rigor, no la había. ¡Y la ignorancia general! ¡Qué martirio tener 382 5| Se aborrecían, y por la igualdad de gustos y disgustos, simpatías 383 6| parece ser... ¿es... el ilustre Fonseca?...~ ~-Fonseca el 384 4| mucho, pues, sin duda por imitarle, aquel desconocido, boticario 385 1| fríos con todo el mundo e impenetrables. Al principio se les dejó 386 3| para librarse de curiosos o impertinentes admiradores, aborrecía ya 387 6| de ellas aplicaciones muy importantes en lingüística y sociología, 388 3| maniático por el afán de imposibles comodidades.~ ~«Debe de 389 5| amenazando al mundo, gritó:~ ~-In pari causa, melior est conditio 390 4| se profesaban los sabios incógnitos crecía tanto de día en día, 391 3| les hacían muchas veces incompatibles.~ ~No cabían los dos en 392 6| voz temblona, empezando a incorporarse y alargando una mano, llegó 393 2| egoístas, pollos empalagosos, indianos soeces y avaros, caballeros 394 2| las pocas palabras; a los indiscretos, con más trabajo y alguna 395 6| Y la casualidad, que es indispensable en esta clase de historias, 396 2| trabajo y alguna frialdad inevitable; pero no tardaba mucho en 397 6| contempló con la boca abierta al infausto Álvarez.~ ~El cual, con 398 7| Oriente, como él había creído, influido por sabios maestros, sino 399 7| desaparecer después del infructuoso reconocimiento.~ ~El personaje 400 3| despreciable.~ ~«El archivero sabe inglés. ¡Pedante!».~ ~A las seis 401 4| despreciar a la multitud insípida y que miraba con rencor 402 3| desprecio; ¡habríase visto insolencia!».~ ~Y no era eso lo peor: 403 2| aquella comida llena de insoportables galicismos. Don Sindulfo 404 1| Con gran disimulo, porque inspiraban respeto y nadie osaría reírse 405 7| amigo desconocido le había inspirado... no había llegado a desaparecer 406 5| había recibido..., y se instalaba desde luego en la habitación 407 3| Debe de ser un profesor de instituto o un archivero lleno de 408 2| caballeros sospechosos, maníacos insufribles, enfermos repugnantes, ¡ 409 5| arma arrojadiza.~ ~No se insultaron, ni se comieron la figura 410 6| principio, en su ya jamás interrumpida correspondencia, sólo hablaban 411 6| les hicieron comunicar más íntimamente, y llegaron a escribirse 412 2| gustos; de hacerle hablar, de intimar en el trato, de obligarle 413 2| presunto minando el terreno, intrigando con camareras y otros empleados 414 4| Pérez había creído que el intruso Álvarez, era alguna notabilidad 415 7| subsistía; el amigo real, pero invisible, de la correspondencia y 416 5| cedió en latín, es decir, invocando un texto del Derecho romano 417 3| buen diente, de una alegría irritante y que ocupaba en la mesa 418 7| Y al cabo de un año, un Jahrbuch alemán publicó un artículo 419 | jamás 420 3| de tomar el fresco en los jardines ramplones del establecimiento, 421 2| mayor mimo y agasajo del jefe de comedor y de los dependientes, 422 2| obligarle a participar de los juegos comunes; hasta hubo un tontiloco 423 | juntos 424 2| Y Pérez, oyéndole, se juraba acabar cierta monografía 425 3| más que el archivero, y justamente a las horas en que él, Álvarez 426 6| por estos retratos...~ ~-Justo, a no ser por eso...~ ~Y 427 5| valía.~ ~Álvarez cedió en latín, es decir, invocando un 428 3| gabinete de lectura nadie leía el Times... más que el archivero, 429 6| sociología, en libros más leídos, por más elocuentes, que 430 4| hacía, estudiando nuestras letras y ciencias y haciendo frecuentes 431 6| ojos de terror.~ ~Álvarez levantó la cabeza y se quedó mirando 432 3| animal pagaba tributo a la ley más baja y prosaica... ¡ 433 3| con nombre falso, para librarse de curiosos o impertinentes 434 5| protestando el otro con ligeros refunfuños y sentándose 435 2| la camarera, del mozo que limpiaba las botas, de la campana 436 6| aplicaciones muy importantes en lingüística y sociología, en libros 437 3| Pérez, que huía también de Listz adulterado. En el gabinete 438 4| lugares menos dignos de ser llamados por su nombre.~ ~Pérez había 439 7| Álvarez y Pérez, a quienes llamaremos así por guardarles el secreto, 440 1| parte. Consta que uno dice llamarse D. Pedro Pérez y el otro 441 5| ocuparlo el que primero llegaba y protestando el otro con 442 6| vez evitaron un crimen, llegaran a su destino el mismo día.~ ~ 443 2| aborrecía aquella comida llena de insoportables galicismos. 444 2| tantas vulgaridades que le llenaban el alma de hastío y de tristeza!».~ ~ 445 3| instituto o un archivero lleno de presunción. Y él, Álvarez, 446 2| mesa central, puesto que llevaba anejo el mayor mimo y agasajo 447 5| ventajas, por gollería, se las llevase Pérez, él se atenía a la 448 4| frecuentes viajes a París, Londres, Rusia, Berlín y otras capitales; 449 5| y se instalaba desde luego en la habitación dichosa; 450 4| gabinete de lectura y en los lugares menos dignos de ser llamados 451 3| pedantón que se permitía el lujo de creerse superior a la 452 6| Desde su casa Fonseca, en Madrid, y desde no sé dónde Gilledo, 453 7| creído, influido por sabios maestros, sino más bien siguiendo 454 3| No era charlatán, pero majadero también lo sería. ¿Por qué 455 3| Álvarez que todos eran unos majaderos y unos charlatanes... menos 456 3| antipatía. Notó que tenía mal genio, que era un egoísta 457 2| pensar que era la menos mala! Porque el pueblo... ¡Uf! ¡ 458 5| efecto, ya había metido sus maletas.~ ~Y plantado en el umbral, 459 4| disimulados testigos de su malquerencia llegaron a temer que el 460 2| Viejos verdes, niñas cursis, mamás grotescas, canónigos egoístas, 461 3| Pedante!».~ ~A las seis de la mañana, en punto, Álvarez salía 462 6| algo también la vanidad mancomunada, les hicieron comunicar 463 2| caballeros sospechosos, maníacos insufribles, enfermos repugnantes, ¡ 464 3| genio, que era un egoísta y maniático por el afán de imposibles 465 3| prado, a la sombra de su manzano..., se encontraba todas 466 7| sino más bien siguiendo la marcha aparente del sol... de Oriente 467 5| casualidad, en el mismo tren se marcharon el canónigo, el bañista 468 2| prometer, bajo amenaza de marcharse, que en cuanto se fuera 469 2| En cuanto el coronel se marchase, que no tardaría, el rinconcito 470 7| tenido la prudencia de un Marco Aurelio, cortando por lo 471 5| cerca y a la misma mesa de mármol. Se aborrecían, y por la 472 2| ignorancia general! ¡Qué martirio tener que oír, a la mesa, 473 7| cosas humanas! La pueril, material antipatía que el amigo desconocido 474 2| repugnantes, ¡peste de clase media! ¡Y pensar que era la menos 475 2| bañero, del pianista, del médico, de la camarera, del mozo 476 3| ocupaba en la mesa redonda el mejor puesto. Álvarez miraba también 477 5| gritó:~ ~-In pari causa, melior est conditio possidentis.~ ~ 478 4| supuesto tales simpatías merecía al fingido Álvarez, Álvarez 479 6| a Gilledo, aunque con la mesura que conviene a los sabios.~ ~ 480 5| donde, en efecto, ya había metido sus maletas.~ ~Y plantado 481 | mí 482 | mientras 483 2| que llevaba anejo el mayor mimo y agasajo del jefe de comedor 484 2| sabio díscolo y presunto minando el terreno, intrigando con 485 | mío 486 6| levantó la cabeza y se quedó mirando atónito a su enemigo.~ ~ 487 3| uno de otro, sin hablarse, mirándose de soslayo con rayos y centellas.~ ~* ~ ~ 488 3| Por qué no?» Y empezó a mirarle con antipatía. Notó que 489 1| venerables, que desprecian al miserable vulgo de los bañistas y 490 7| antes del otro. Porque ¡oh miseria de las cosas humanas! La 491 2| quejarse, pero eran la mayor molestia. «¡Triste y enojoso rebaño 492 5| era un carácter. ¡Solemne momento! Los dos, temblando de ira, 493 2| se juraba acabar cierta monografía que tenía comenzada proponiendo 494 2| contestado siempre con secos monosílabos. Y D. Sindulfo le había 495 3| rebaño humano, de vulgaridad monótona; también se le puso en la 496 1| lo mismo, y sobre ello, morena.~ ~* ~ ~ 497 2| especial para sacudirse estas moscas. A los discretos los tenía 498 7| volvieron a escribirse sino con motivo puramente científico.~ ~ 499 7| razas aquellas no se habían movido de Occidente a Oriente, 500 6| muy complicadas acerca del movimiento de las razas primitivas 501 2| médico, de la camarera, del mozo que limpiaba las botas, 502 3| admiradores, aborrecía ya de muerte al necio pedantón que se 503 2| fresco y el más apartado del mundanal y fondil ruido. Y para tomar 504 6| hablaban de ciencia, el mutuo afecto, y algo también la 505 | nada 506 7| que depuestos, como era natural, todas las rencillas y odios 507 3| viles faenas con que su naturaleza animal pagaba tributo a 508 3| aborrecía ya de muerte al necio pedantón que se permitía 509 2| rebaño humano! Viejos verdes, niñas cursis, mamás grotescas, 510 | ninguno 511 5| tractu temporis convalescere non potest, no puede hacerse 512 | nos 513 4| intruso Álvarez, era alguna notabilidad de campanario, que se daba 514 4| su nombre.~ ~Pérez había notado también que Álvarez despreciaba - 515 | nuestra 516 | nuestras 517 5| absurdo desde el principio, y nulo, por consiguiente, tractu 518 | nunca 519 2| intimar en el trato, de obligarle a participar de los juegos 520 1| ellos en sus barbas, se les observaba, y se saboreaban y comentaban 521 3| y prosaica... ¡Y Pérez, obstruccionista, odioso, tenía, por lo visto, 522 2| puestos en la mesa; otros ocupaban antes que él los mejores 523 5| los días, apresurándose a ocuparlo el que primero llegaba y 524 6| A los dos se les había ocurrido, como queda dicho, la idea 525 7| habían forjado cuando se odiaban y despreciaban sin conocerse, 526 4| mesa.~ ~La antipatía, el odio se puede decir, que mutuamente 527 7| natural, todas las rencillas y odios que les habían separado 528 2| las pocas comodidades que ofrecía el establecimiento. Otros 529 5| del establecimiento había ofrecido la sucesión de D. Sindulfo, 530 2| que costase. También se le ofreció el cuarto de cierta esquina 531 7| antes del otro. Porque ¡oh miseria de las cosas humanas! 532 2| Qué martirio tener que oír, a la mesa, sin querer, 533 1| vicisitudes de la mutua ojeriza, que se exacerbaba por las 534 1| libros muchas veces. La gente opina que son un par de sabios.~ ~ 535 2| Sindulfo tenía un estómago de oro, y le entusiasmaba la comida 536 1| inspiraban respeto y nadie osaría reírse de ellos en sus barbas, 537 2| voluptuosidad.~ ~Y Pérez, oyéndole, se juraba acabar cierta 538 3| que su naturaleza animal pagaba tributo a la ley más baja 539 2| lejos de sí a las pocas palabras; a los indiscretos, con 540 1| correo en un abultadísimo paquete, que contiene multitud de 541 6| correspondencia al balneario, en paquetes dirigidos a Pérez y Álvarez, 542 6| estoy soñando... o es... parece ser... ¿es... el ilustre 543 6| el mismo día.~ ~Más raro parecerá que ninguno de ellos hubiera 544 3| periódico de la casa que no le parecía despreciable.~ ~«El archivero 545 5| amenazando al mundo, gritó:~ ~-In pari causa, melior est conditio 546 4| haciendo frecuentes viajes a París, Londres, Rusia, Berlín 547 2| el trato, de obligarle a participar de los juegos comunes; hasta 548 2| canónigo, le distinguía con un particular desprecio; lo envidiaba, 549 6| flaqueza... ridícula... que partió de mí, lo confieso, de querer 550 4| en todas sus cosas: en el paseo, en el corredor, en el gabinete 551 6| cartulina, que contempló pasmado.~ ~Al mismo tiempo, Pérez 552 3| archivero sabe inglés. ¡Pedante!».~ ~A las seis de la mañana, 553 3| aborrecía ya de muerte al necio pedantón que se permitía el lujo 554 3| energía y más desfachatez para pedir gollerías.~ ~También le 555 2| pretendido varias veces pegar la hebra con Pérez; pero 556 7| vida.~ ~Y cada cual se fue pensando para su coleto que había 557 2| provocativos, sin que el otro se percatara de tal cosa. Don Sindulfo, 558 2| Y D. Sindulfo le había perdonado, porque no sabía lo que 559 3| política extranjera en el único periódico de la casa que no le parecía 560 4| comedia. Comedia que a él le perjudicaba mucho, pues, sin duda por 561 3| al necio pedantón que se permitía el lujo de creerse superior 562 2| cocinero, y de los gallos y los perros de la vecindad, que no le 563 7| infructuoso reconocimiento.~ ~El personaje ideal, pero de carne y hueso, 564 2| ventanas, terror de Pérez, pertenecía a un señor canónigo, muy 565 2| enfermos repugnantes, ¡peste de clase media! ¡Y pensar 566 2| comida de fonda, con salsas picantes y otros atractivos; Pérez 567 2| él los mejores aparatos y pilas de baño; y otros, en fin, 568 3| hierba, y en cuesta muy pina, que había a espaldas de 569 1| región de España muy fértil y pintoresca, todos están contentos, 570 5| metido sus maletas.~ ~Y plantado en el umbral, con los puños 571 6| sendas cartas.~ ~De entre los pliegues de la suya sacó Álvarez 572 | pocos 573 3| secreto... y ¡aquello no podía aguantarse!~ ~No gustaba 574 6| sinceramente. La lucha de la polémica que unidos sostuvieron con 575 3| quería enterarse de la política extranjera en el único periódico 576 2| grotescas, canónigos egoístas, pollos empalagosos, indianos soeces 577 5| causa, melior est conditio possidentis.~ ~Y entró y se cerró por 578 5| temporis convalescere non potest, no puede hacerse bueno 579 1| de aquellos misteriosos pozos de ciencia, que, en definitiva, 580 6| tales noticias se las daban precisamente (¡claro!) en las cartas 581 3| coincidían en gustos, en preferencias que les hacían muchas veces 582 6| y otras baratijas -135- prehistóricas, Fonseca había acogido sus 583 4| desfachatez al canónigo que presidía la mesa.~ ~La antipatía, 584 3| o un archivero lleno de presunción. Y él, Álvarez, que era 585 2| Fue el sabio díscolo y presunto minando el terreno, intrigando 586 2| Sindulfo, el canónigo, había pretendido varias veces pegar la hebra 587 1| ellos en la casa. Es el primer año que vienen. No hay noticias 588 6| movimiento de las razas primitivas y otras baratijas -135- 589 5| Pérez tenía el derecho de prioridad, sin duda; pero Álvarez... 590 2| antigüedad o por odioso privilegio.~ ~Pérez, que no estaba 591 1| vienen. No hay noticias de su procedencia. No son de la provincia, 592 7| firmaba Fonseca. El cual procuraba demostrar que las razas 593 4| decir, que mutuamente se profesaban los sabios incógnitos crecía 594 3| comodidades.~ ~«Debe de ser un profesor de instituto o un archivero 595 6| brillante, el sabio, el profundo, el elocuente reformador, 596 5| Pérez, él se atenía a la promesa que había recibido..., y 597 2| categoría, hasta hacerse prometer, bajo amenaza de marcharse, 598 2| Y para tomar café, se le prometió cierto rinconcito, muy lejos 599 2| fuera el canónigo, que sería pronto, el puesto de honor, con 600 6| el elocuente reformador, propagandista... a quien todo se lo debo.~ ~-¡ 601 2| monografía que tenía comenzada proponiendo la supresión de los cabildos 602 7| coincidieron una vez más en el propósito de dejar cuanto antes las 603 2| hubo un tontiloco que le propuso bailar un rigodón con cierto 604 3| tributo a la ley más baja y prosaica... ¡Y Pérez, obstruccionista, 605 5| el que primero llegaba y protestando el otro con ligeros refunfuños 606 1| procedencia. No son de la provincia, de seguro; pero no se sabe 607 4| frito, y ya Pérez le hubiera provocado abiertamente si no hubiera 608 7| coleto que había tenido la prudencia de un Marco Aurelio, cortando 609 7| Tanto se estimaban, y tan prudentes y verdaderamente sabios 610 7| año, un Jahrbuch alemán publicó un artículo de sensación 611 7| de las cosas humanas! La pueril, material antipatía que 612 2| corrientes de aire entre puertas y ventanas, terror de Pérez, 613 2| habitaciones, los mejores puestos en la mesa; otros ocupaban 614 3| las seis de la mañana, en punto, Álvarez salía de su cuarto 615 4| manías que no eran más que pura comedia. Comedia que a él 616 7| escribirse sino con motivo puramente científico.~ ~Y al cabo 617 3| monótona; también se le puso en la boca del estómago 618 6| les había ocurrido, como queda dicho, la idea de viajar 619 7| correspondencia y de la teoría común, quedaba desvanecido... Para Fonseca 620 6| Álvarez levantó la cabeza y se quedó mirando atónito a su enemigo.~ ~ 621 2| días antes que Álvarez. Se quejaba de todo; del cuarto que 622 2| bañistas no se atrevía a quejarse, pero eran la mayor molestia. «¡ 623 | quienes 624 1| mutuamente se aborrecen.~ ~¿Quiénes son? Poco se sabe de ellos 625 7| ellos nada de lo sucedido quisieron que se supiera en la fonda.~ ~ 626 3| palabra. Álvarez también quiso el cuarto que solicitaba 627 3| el fresco en los jardines ramplones del establecimiento, sino 628 6| destino el mismo día.~ ~Más raro parecerá que ninguno de 629 3| mirándose de soslayo con rayos y centellas.~ ~* ~ ~ 630 7| que subsistía; el amigo real, pero invisible, de la correspondencia 631 1| D. Álvaro Álvarez. Ambos reciben el correo en un abultadísimo 632 5| atenía a la promesa que había recibido..., y se instalaba desde 633 6| vulgarización, ni Fonseca dejaba de reconocer la supremacía del iniciador, 634 7| después del infructuoso reconocimiento.~ ~El personaje ideal, pero 635 6| el profundo, el elocuente reformador, propagandista... a quien 636 5| protestando el otro con ligeros refunfuños y sentándose muy cerca y 637 1| en lo más frondoso de una región de España muy fértil y pintoresca, 638 3| no decía palabra, ni se reía tampoco con los chistes 639 1| inspiraban respeto y nadie osaría reírse de ellos en sus barbas, 640 6| otros sabios, estrechó sus relaciones; si al principio, en su 641 7| como era natural, todas las rencillas y odios que les habían separado 642 4| insípida y que miraba con rencor y desfachatez al canónigo 643 2| maníacos insufribles, enfermos repugnantes, ¡peste de clase media! ¡ 644 3| de su cuarto con la mayor reserva, para despachar las más 645 5| de ira, echaron mano al respaldo. -132- No se sabía si se 646 6| dirigidos a Pérez y Álvarez, respectivamente.~ ~Muchos años hacía que 647 4| en tragedia, y aquellos respetables y misteriosos vejetes se 648 2| ahora ocupaba un coronel retirado, capaz de andar a tiros 649 6| en enviarse mutuamente su retrato con la misma fecha... Y 650 1| multitud de cartas, periódicos, revistas, y libros muchas veces. 651 2| que le propuso bailar un rigodón con cierto dueña... Pérez 652 2| pueblo! Y aristocracia, en rigor, no la había. ¡Y la ignorancia 653 1| comedia en la antipatía y rivalidad de los viejos.~ ~Con gran 654 5| invocando un texto del Derecho romano que daba la razón a su adversario. 655 5| Pérez cedió, no a los textos romanos, sino por miedo.~ ~En cuanto 656 2| apartado del mundanal y fondil ruido. Y para tomar café, se le 657 4| viajes a París, Londres, Rusia, Berlín y otras capitales; 658 1| sabios.~ ~Pero ¿qué es lo que saben? Nadie lo sabe. Y lo que 659 4| las disfrazara nadie al saberse quien él era; digo que Gilledo 660 1| se les observaba, y se saboreaban y comentaban las vicisitudes 661 6| los pliegues de la suya sacó Álvarez una cartulina, que 662 2| tenía un arte especial para sacudirse estas moscas. A los discretos 663 4| llegaron a temer que el sainete acabara en tragedia, y aquellos 664 3| mañana, en punto, Álvarez salía de su cuarto con la mayor 665 2| la comida de fonda, con salsas picantes y otros atractivos; 666 2| que se hacía, siendo tan saludable la charla a la mesa para 667 6| en otra mecedora. No se saludaron, por supuesto.~ ~Se enfrascaron 668 7| Aurelio, cortando por lo sano y separándose cuanto antes 669 6| Fonseca, en Madrid, y desde no sé dónde Gilledo, se hacían 670 2| había contestado siempre con secos monosílabos. Y D. Sindulfo 671 7| Gilledo que había visto seguía siendo el aborrecido archivero; 672 1| son de la provincia, de seguro; pero no se sabe si el uno 673 3| inglés. ¡Pedante!».~ ~A las seis de la mañana, en punto, 674 6| llegó Álvarez con otro lío semejante, y se sentó, enfrente de 675 6| explicación de lo sucedido es muy sencilla. A los dos se les había 676 6| enfrascaron en la lectura de sendas cartas.~ ~De entre los pliegues 677 1| la conducta de aquellos señores fue la comidilla de los 678 7| alemán publicó un artículo de sensación para todos los arqueólogos 679 3| abandonaban el sitio; se sentaban muy cerca uno de otro, sin 680 5| con ligeros refunfuños y sentándose muy cerca y a la misma mesa 681 7| rencillas y odios que les habían separado mientras no se conocían, 682 7| cortando por lo sano y separándose cuanto antes del otro. Porque ¡ 683 | sí 684 7| maestros, sino más bien siguiendo la marcha aparente del sol... 685 7| alguna..., sino que, al día siguiente de su gran descubrimiento, 686 6| maestro, como llamaba al otro sinceramente. La lucha de la polémica 687 3| ni Álvarez abandonaban el sitio; se sentaban muy cerca uno 688 1| balneario de Aguachirle, situado en lo más frondoso de una 689 | sobre 690 6| importantes en lingüística y sociología, en libros más leídos, por 691 2| pollos empalagosos, indianos soeces y avaros, caballeros sospechosos, 692 7| siguiendo la marcha aparente del sol... de Oriente a Occidente...~ ~ 693 3| establecimiento, sino que buscaba la soledad de un prado de fresca hierba, 694 5| Álvarez... era un carácter. ¡Solemne momento! Los dos, temblando 695 3| también quiso el cuarto que solicitaba Pérez y el rincón donde 696 3| más alto del prado, a la sombra de su manzano..., se encontraba 697 6| Y usted... o estoy soñando... o es... parece ser... ¿ 698 2| Ya va un toque! -decía sonriendo a todos don Sindulfo, y 699 2| balnearios, trataron de sonsacar a Pérez sus ideas, sus gustos; 700 3| sin hablarse, mirándose de soslayo con rayos y centellas.~ ~* ~ ~ 701 2| soeces y avaros, caballeros sospechosos, maníacos insufribles, enfermos 702 6| de la polémica que unidos sostuvieron con otros sabios, estrechó 703 7| sin conocerse, era el que subsistía; el amigo real, pero invisible, 704 5| establecimiento había ofrecido la sucesión de D. Sindulfo, y la habitación 705 1| endiablados, bajo aquella capa superficial de fría buena crianza. Pero, 706 3| permitía el lujo de creerse superior a la turbamulta del balneario. 707 7| sucedido quisieron que se supiera en la fonda.~ ~Tanto se 708 6| Fonseca dejaba de reconocer la supremacía del iniciador, del maestro, 709 2| comenzada proponiendo la supresión de los cabildos catedrales.~ ~ 710 | suya 711 2| fin, se comían las mejores tajadas.~ ~El puesto de honor en 712 | tampoco 713 | tantas 714 | tantos 715 2| frialdad inevitable; pero no tardaba mucho en verse libre de 716 2| coronel se marchase, que no tardaría, el rinconcito para Pérez.~ ~* ~ ~ 717 3| se encontraba todas las tardes a Pérez, que no soñaba con 718 6| tiempo, Pérez contemplaba una tarjeta igual con ojos de terror.~ ~ 719 6| historias, hizo que las tarjetas aquellas, que tal vez evitaron 720 5| Solemne momento! Los dos, temblando de ira, echaron mano al 721 6| Álvarez.~ ~El cual, con voz temblona, empezando a incorporarse 722 4| malquerencia llegaron a temer que el sainete acabara en 723 5| por consiguiente, tractu temporis convalescere non potest, 724 2| el establecimiento. Otros tenían las mejores habitaciones, 725 7| para su coleto que había tenido la prudencia de un Marco 726 7| correspondencia y de la teoría común, quedaba desvanecido... 727 6| Iniciador Gilledo de ciertas teorías muy complicadas acerca del 728 5| más apartado del piano. Terrible conflicto. Se descubrió 729 4| día, que los disimulados testigos de su malquerencia llegaron 730 5| es decir, invocando un texto del Derecho romano que daba 731 5| Pérez cedió, no a los textos romanos, sino por miedo.~ ~ 732 3| de lectura nadie leía el Times... más que el archivero, 733 2| retirado, capaz de andar a tiros con quien se lo disputara. 734 7| arqueólogos del mundo.~ ~Se titulaba Una disidencia.~ ~Y lo firmaba 735 2| del comedor.~ ~-¡Ya han tocado dos veces! -exclamaba a 736 3| Pérez y el rincón donde tomaba café el coronel.~ ~A la 737 7| aquella misma tarde Gilledo tomó el tren ascendente, hacia 738 4| campanario, que se daba tono de sabio con extravagancias 739 2| juegos comunes; hasta hubo un tontiloco que le propuso bailar un 740 2| comer sin gana.~ ~-¡Ya va un toque! -decía sonriendo a todos 741 2| los indiscretos, con más trabajo y alguna frialdad inevitable; 742 5| nulo, por consiguiente, tractu temporis convalescere non 743 4| que el sainete acabara en tragedia, y aquellos respetables 744 2| al acercarse el tremendo trance de tener que comer sin gana.~ ~-¡ 745 2| temblaba al acercarse el tremendo trance de tener que comer 746 3| naturaleza animal pagaba tributo a la ley más baja y prosaica... ¡ 747 2| llenaban el alma de hastío y de tristeza!».~ ~Algunos entrometidos, 748 3| de creerse superior a la turbamulta del balneario. Además, se 749 2| mala! Porque el pueblo... ¡Uf! ¡El pueblo! Y aristocracia, 750 5| maletas.~ ~Y plantado en el umbral, con los puños cerrados 751 6| que Gilledo y Fonseca eran uña y carne en el terreno de 752 3| política extranjera en el único periódico de la casa que 753 6| lucha de la polémica que unidos sostuvieron con otros sabios, 754 2| que comer sin gana.~ ~-¡Ya va un toque! -decía sonriendo 755 5| derecho de Pérez era el que valía.~ ~Álvarez cedió en latín, 756 6| afecto, y algo también la vanidad mancomunada, les hicieron 757 | varias 758 2| gallos y los perros de la vecindad, que no le dejaban dormir. 759 4| respetables y misteriosos vejetes se fueran a las manos.~ ~* ~ ~ 760 1| entienden, menos dos ancianos venerables, que desprecian al miserable 761 6| cartas que con los retratos venían.~ ~* ~ ~ 762 7| volverse por donde habían venido. Y, en efecto, aquella misma 763 5| era absurdo que todas las ventajas, por gollería, se las llevase 764 2| de aire entre puertas y ventanas, terror de Pérez, pertenecía 765 7| norte.~ ~Y no se volvieron a ver en la vida.~ ~Y cada cual 766 6| extremo de querer conocer la vera effigies de su amigo; y 767 7| estimaban, y tan prudentes y verdaderamente sabios eran, que depuestos, 768 2| enojoso rebaño humano! Viejos verdes, niñas cursis, mamás grotescas, 769 2| pero no tardaba mucho en verse libre de todos.~ ~Además, 770 6| queda dicho, la idea de viajar de incógnito, Desde su casa 771 4| ciencias y haciendo frecuentes viajes a París, Londres, Rusia, 772 1| Norte y el otro del Sur, o viceversa,... o de cualquier otra 773 1| saboreaban y comentaban las vicisitudes de la mutua ojeriza, que 774 7| se volvieron a ver en la vida.~ ~Y cada cual se fue pensando 775 3| charlatanes... menos un señor viejo y calvo, como él, que tenía 776 1| pero no se sabe si el uno viene del Norte y el otro del 777 1| casa. Es el primer año que vienen. No hay noticias de su procedencia. 778 1| desocupados bañistas, que vieron una graciosísima comedia 779 3| para despachar las más viles faenas con que su naturaleza 780 2| edificio, que era el de mejores vistas, el más fresco y el más 781 4| hispano-americano del Ecuador, que vivía en España muchos años hacía, 782 2| con voz que temblaba de voluptuosidad.~ ~Y Pérez, oyéndole, se 783 7| cuanto antes las aguas y volverse por donde habían venido. 784 3| aquel rebaño humano, de vulgaridad monótona; también se le 785 2| tantos disparates, tantas vulgaridades que le llenaban el alma 786 6| su idea el brillo de su vulgarización, ni Fonseca dejaba de reconocer 787 | yo