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Leopoldo Alas alias Clarín En la droguería Concordancias (Hapax Legomena) |
Capitulo
1 2| curación que D. Romualdo ponía: 1.º en un apóstol que acababa 2 2| fuente y falsos latines... y 2.º en un viaje a Lourdes.~ ~* ~ ~ 3 1| de los lujosos anaqueles, abierta solemnemente al público 4 1| su madre... allá, en el abismo inabordable, le habían cambiado 5 1| vistosos papeles, como damas abrigadas con ricos chales; botellas 6 1| nueva que D. Benito iba a abrir en la Plaza Mayor, con asombro 7 2| ponía: 1.º en un apóstol que acababa de llegar al pueblo y curaba 8 1| fiero y el dinero se habría acabado y hasta el crédito... y... 9 1| asistencia médica, empezó a acariciar una esperanza loca, de puro 10 2| resignación, furioso, con un achaque por cada millón, inútil 11 1| conforme a los últimos adelantos, de manera que, según frase 12 1| era una carga, pero él la adoraba; sin ella la negrura de 13 1| la aldea, aun con tanto afán, ganaba apenas lo indispensable 14 3| a dar un paseo hacia las afueras, al campo. Ya obscurecía. 15 2| Montaigne, tan perito en aguas saludables; no había aparato 16 | Ahí 17 1| en su cueva, lo mismo se ahogará en un rincón de una casucha 18 1| demás, - decía -, de los aires puros de la aldea me río 19 1| limitándose los cortos alcances que la Sociedad le permitía, 20 2| dinero, creyendo que hasta alcanzaba a dar vida, energía, buenas 21 | algún 22 | allá 23 | allí 24 1| posibles...~ ~Bernardo tenía el alma obscurecida, atenaceada 25 2| esta porquería, y pones almacén de juguetes? No es menos 26 1| podía ser la carabina de Ambrosio: que la verdadera salud 27 2| o baratas; todos decían amén a los desprecios del ricacho; 28 1| chapado a la antigua, era muy amigo de firmar recetas; no era 29 1| más leña al fuego, vino la amistad con el droguero D. Benito. 30 2| A poco se presentó el amo, gorra en mano, y haciendo 31 1| cuenta que les tenía, y por amor al arte, y por ver al pobre 32 1| aquella queridísima y muy anciana madre suya, siempre enferma, 33 2| entrar en la droguería a un anciano que parecía un difunto; 34 2| salientes, los ojos brillantes y angustiosos de modo siniestro. Vestía 35 2| cielo, con la respiración anhelante, irregular, los pómulos 36 1| infierno de la ambición; el anhelo de aplacar el dolor con 37 2| curar sus males. Muchos años hacía, también aquel millonario 38 | antes 39 1| El doctor, chapado a la antigua, era muy amigo de firmar 40 2| Su tema era repetir a su antiguo protegido:~ ~-¿Por qué no 41 2| aguas saludables; no había aparato costoso, útil para sus males, 42 1| aun con tanto afán, ganaba apenas lo indispensable para que 43 1| la ambición; el anhelo de aplacar el dolor con los remedios 44 1| primero, una especie de Apolo, de barro barnizado, que 45 2| Romualdo ponía: 1.º en un apóstol que acababa de llegar al 46 | aquellos 47 | aquí 48 1| farmacopea, y era además aristócrata en materia médica; es decir, 49 1| las botellas elegantes, aristocráticas, bien lacradas y envueltas 50 1| les tenía, y por amor al arte, y por ver al pobre carpintero 51 1| delicadezas de la estantería y artesonado de la droguería nueva que 52 1| pierna rota, sujeta por artísticos rodrigones ortopédicos. 53 | así 54 1| abrir en la Plaza Mayor, con asombro de todo el pueblo y ganancia 55 1| tenía el alma obscurecida, atenaceada por una sorda cólera contra 56 1| ebanistería. Además, le atraían los cacharros, aquella luciente 57 2| Bernardo que allí nadie se atrevía a contradecir aquel dogma 58 1| Bernardo, con el cebo del aumento de jornal, no vaciló en 59 1| Bernardo, en la aldea, aun con tanto afán, ganaba apenas 60 1| suyo vagaban como rumor de avispas en conjura. No envidiaba 61 | bajo 62 2| drogas y recetas, caras o baratas; todos decían amén a los 63 1| especie de Apolo, de barro barnizado, que sonreía frente a la 64 1| una especie de Apolo, de barro barnizado, que sonreía frente 65 1| una momia egipcia, con un brazo en cabestrillo y una pierna 66 1| para sentarse, para todo, brebajes reconstituyentes muy caros 67 2| pómulos salientes, los ojos brillantes y angustiosos de modo siniestro. 68 2| esto es de verdad, sino, es broma.~ ~Notó Bernardo que allí 69 1| que curan con higiene y buenos consejos. Creía en la farmacopea, 70 1| egipcia, con un brazo en cabestrillo y una pierna rota, sujeta 71 2| empleado caudales... y al cabo, viejo, desengañado, hasta 72 3| buenas tardes y salió a la calle. Respiró con fuerza.~ ~Se 73 1| abismo inabordable, le habían cambiado el humor y las ideas; ya 74 2| dolores de que se quejaba. En cambio, se tomaban muy en serio 75 1| pues entraban en él viajes, cambios de aire, baños, duchas, 76 2| engaña a nadie: venderías los cañones, los sables de mentirijillas 77 1| droguero, ricacho de la capital, a quien Bernardo conocía 78 1| que aquello podía ser la carabina de Ambrosio: que la verdadera 79 1| misérrimo.~ ~Su madre era una carga, pero él la adoraba; sin 80 1| infalibles, pero lentas, carísimas. Y D. Benito, y su gente, 81 2| dar vida, energía, buenas carnes y buen humor, el Fúcar aquel 82 1| brebajes reconstituyentes muy caros y de eso muy prolongado... 83 2| con vanidad, con orgullo, casi contento con tener que poner 84 1| ahogará en un rincón de una casucha de la ciudad que en su rincón 85 2| nutritivos había empleado caudales... y al cabo, viejo, desengañado, 86 1| tristísima.~ ~Bernardo, con el cebo del aumento de jornal, no 87 2| experiencia, las termas célebres de uno y otro país que el 88 2| de muy mal humor, con un ceño que era mueca de condenado; 89 1| damas abrigadas con ricos chales; botellas de vinos de los 90 1| de la botica. El doctor, chapado a la antigua, era muy amigo 91 1| del Concejo que recetaba chocolate.~ ~Ramona, la madre, con 92 1| esponjas, que curaban con chorros de agua; los aparatos de 93 1| ciudad que en su rincón de la choza en que vivimos.~ ~Tenía 94 1| los aparatos de goma, para cien usos, para mil comodidades 95 | cierta 96 | ciertas 97 1| se muriesen de hambre los cinco hijos que le había dejado 98 1| y daba a entender bien claramente que aquello podía ser la 99 1| prodigio, remachaban el clavo describiéndole las curas 100 1| envidiaba los palacios, los coches, las galas; envidiaba los 101 1| atenaceada por una sorda cólera contra los ricos que se 102 1| viven entre estiércol, comen de mala manera y el aire 103 1| para cien usos, para mil comodidades de los enfermos; los frascos 104 1| curaría; porque él podía comprarle, con gran sacrificio, la 105 1| muerte, veían al médico del Concejo que recetaba chocolate.~ ~ 106 2| fuerza y a costa de oro, confesaba con rabia de condenado la 107 1| público la nueva tienda, conforme a los últimos adelantos, 108 1| como rumor de avispas en conjura. No envidiaba los palacios, 109 1| curan con higiene y buenos consejos. Creía en la farmacopea, 110 1| sugestiones de su madre, y aquella constante tentación de las palabras 111 3| y satisfecho, sentía un consuelo.~ ~ ~ 112 1| necesitaba tantas cosas y que le consumía la mitad del jornal misérrimo.~ ~ 113 1| año...~ ~Y el infeliz se contentaba con mirar, palpar a veces, 114 2| vanidad, con orgullo, casi contento con tener que poner a prueba 115 1| exigía perseverancia, uso continuo durante mucho tiempo...; 116 | contra 117 1| segura para él, que estaba convencido de que iría siempre viento 118 2| muy bien vestido.~ ~Por la conversación que siguió, fue Bernardo 119 1| trabajo en la droguería, conversando con los dependientes de 120 1| manera que, según frase que corrió mucho, nada tenía que envidiar 121 2| Vestía traje de muy buen corte, de riquísimo paño, pero 122 1| recetar, limitándose los cortos alcances que la Sociedad 123 2| la salud a la fuerza y a costa de oro, confesaba con rabia 124 1| y cual tratamiento, que costaba un dineral; pues entraban 125 2| saludables; no había aparato costoso, útil para sus males, que 126 1| clase. Bernardo tomó la costumbre de pasar algún rato, después 127 1| habría acabado y hasta el crédito... y... imposible, imposible.~ ~ 128 2| poder mágico del dinero, creyendo que hasta alcanzaba a dar 129 1| frente a la plaza, tras los cristales, rodeado de vendas, como 130 2| tempore de D. Benito; enfermo crónico, desesperado, sin resignación, 131 1| vino tal, de los granos cuál y del extracto X. Pero... 132 | Cuando 133 | Cuánta 134 1| fuerza, la salud, la vida en cuatro gotas.~ ~Todo lo admiraba, 135 1| Benito, y su gente, por la cuenta que les tenía, y por amor 136 1| madre, metida siempre en su cueva, lo mismo se ahogará en 137 2| acababa de llegar al pueblo y curaba con agua de la fuente y 138 2| las últimas esperanzas de curación que D. Romualdo ponía: 1.º 139 1| recetas; no era de estos que curan con higiene y buenos consejos. 140 1| que unos, por ricos, se curaran, y los pobres, por pobres, 141 1| resignarse. Su pobre madre no curaría; porque él podía comprarle, 142 1| pasión de su madre. Soñó con curarla a fuerza de médicos y cosas 143 1| en vistosos papeles, como damas abrigadas con ricos chales; 144 1| miserable.~ ~-Por lo demás, - decía -, de los aires puros de 145 2| caras o baratas; todos decían amén a los desprecios del 146 2| que el condenado mal me deja salir de casa. Pero estas 147 1| cinco hijos que le había dejado su Petra, y aquella queridísima 148 | dejar 149 1| dirección de un maestro, en las delicadezas de la estantería y artesonado 150 1| predicaciones del socialismo que en derredor suyo vagaban como rumor 151 2| humor, el Fúcar aquel había derrochado miles y miles en toda clase 152 1| prodigio, remachaban el clavo describiéndole las curas maravillosas de 153 2| riquísimo paño, pero muy descuidadamente. Entró sin saludar, se sentó 154 1| recio, con cierta lástima desdeñosa, y daba a entender bien 155 2| caudales... y al cabo, viejo, desengañado, hasta con remordimientos 156 2| Benito; enfermo crónico, desesperado, sin resignación, furioso, 157 2| protegido:~ ~-¿Por qué no te deshaces de toda esta farsa, de toda 158 3| furiosas miradas de ira y de desprecio a estantes y escaparates, 159 2| todos decían amén a los desprecios del ricacho; nadie le proponía 160 3| Bernardo, que no había dicho palabra, se levantó, dio 161 3| obscurecía. Las estrellas le dijeron algo de igualdad en lo inmenso, 162 3| dicho palabra, se levantó, dio las buenas tardes y salió 163 1| botellas de vinos de los dioses, todos dulzura y fuerza, 164 1| poco, en la ciudad, bajo la dirección de un maestro, en las delicadezas 165 2| mentirijillas por lo que son; no dirías: esto es de verdad, sino, 166 2| atrevía a contradecir aquel dogma de la inutilidad de drogas 167 1| el anhelo de aplacar el dolor con los remedios que a los 168 2| ninguno de los infinitos dolores de que se quejaba. En cambio, 169 1| la medicina cara una vez, dos veces... pero luego, ¿qué? 170 1| cambios de aire, baños, duchas, aparatos para respirar, 171 1| vinos de los dioses, todos dulzura y fuerza, la salud, la vida 172 1| perseverancia, uso continuo durante mucho tiempo...; es decir, 173 1| trabajado en toda la obra de ebanistería. Además, le atraían los 174 1| por pobres, no.~ ~Para echar más leña al fuego, vino 175 1| necesidad que en el pueblo echaron de ver él y su madre, por 176 1| de vendas, como una momia egipcia, con un brazo en cabestrillo 177 1| por imitación, por el mal ejemplo: el médico y sus recetas. 178 1| como perlas; las botellas elegantes, aristocráticas, bien lacradas 179 2| no hubiera ensayado; en elixires, extractos y vinos nutritivos 180 | ella 181 1| de la asistencia médica, empezó a acariciar una esperanza 182 2| y vinos nutritivos había empleado caudales... y al cabo, viejo, 183 1| le ofreció nada menos que emplearle, con algo más de jornal, 184 1| con letreros de oro, que encerraba, como en urnas sagradas, 185 2| era mueca de condenado; encorvado, como si estuviese herido 186 2| hasta alcanzaba a dar vida, energía, buenas carnes y buen humor, 187 1| anciana madre suya, siempre enferma, que necesitaba tantas cosas 188 2| humanas para impedir las enfermedades necesarias y la muerte.~ ~ 189 1| para mil comodidades de los enfermos; los frascos transparentes, 190 1| mis hijos están siempre enfermuchos, pálidos; viven entre estiércol, 191 2| es más sincero; así no se engaña a nadie: venderías los cañones, 192 2| placer de ir a insultar a las engañosas drogas, en su casa, cara 193 1| mala manera y el aire no engorda a nadie. Mi madre, metida 194 2| males, que él no hubiera ensayado; en elixires, extractos 195 1| palabras del médico que le enseñaba el cielo de la salud de 196 1| dar el pulso a palpar y enseñarle la lengua al doctor, y gracias, 197 1| lástima desdeñosa, y daba a entender bien claramente que aquello 198 2| que siguió, fue Bernardo enterándose de cosas que le vino muy 199 1| costaba un dineral; pues entraban en él viajes, cambios de 200 2| Una tarde vio Bernardo entrar en la droguería a un anciano 201 2| pero muy descuidadamente. Entró sin saludar, se sentó en 202 1| corrió mucho, nada tenía que envidiar al mejor establecimiento 203 1| aristocráticas, bien lacradas y envueltas en vistosos papeles, como 204 1| trabajador resignado, sino un esclavo del jornal, que oía pálido 205 1| aldea, a fuerza de trabajo, esmero, noble ambición, había ido 206 | eso 207 1| Admiraba, primero, una especie de Apolo, de barro barnizado, 208 2| nadie le proponía tal o cual específico para ninguno de los infinitos 209 1| supersticioso de la religión de los específicos, de las curas infalibles, 210 1| empezó a acariciar una esperanza loca, de puro lujo: la de 211 2| muy en serio las últimas esperanzas de curación que D. Romualdo 212 1| ortopédicos. Admiraba las grandes esponjas, que curaban con chorros 213 1| tenía que envidiar al mejor establecimiento de París, en su clase. Bernardo 214 | están 215 1| en las delicadezas de la estantería y artesonado de la droguería 216 3| de ira y de desprecio a estantes y escaparates, Bernardo, 217 1| enfermuchos, pálidos; viven entre estiércol, comen de mala manera y 218 1| barrio tenían, por módico estipendio, asistencia facultativa 219 | estos 220 3| campo. Ya obscurecía. Las estrellas le dijeron algo de igualdad 221 2| condenado; encorvado, como si estuviese herido por una maldición 222 1| paquetes, frascos, botellas, etc., etcétera... y suspirar 223 1| frascos, botellas, etc., etcétera... y suspirar y resignarse. 224 2| conocía mejor, y por cara experiencia, las termas célebres de 225 1| escaparates, Bernardo se extasiaba. Admiraba, primero, una 226 1| de los granos cuál y del extracto X. Pero... lo de siempre: 227 2| hubiera ensayado; en elixires, extractos y vinos nutritivos había 228 1| misterio de la salud, a precios fabulosos, imposibles para un jornalero.~ ~ 229 1| módico estipendio, asistencia facultativa y ciertas medicinas, gracias 230 2| con agua de la fuente y falsos latines... y 2.º en un viaje 231 2| tuvieras tienda de juguetes no faltaría una tarde... de las pocas 232 2| de uno y otro país que el famoso Montaigne, tan perito en 233 1| buenos consejos. Creía en la farmacopea, y era además aristócrata 234 1| qué? El mal vendría más fiero y el dinero se habría acabado 235 | fin 236 1| antigua, era muy amigo de firmar recetas; no era de estos 237 1| adelantos, de manera que, según frase que corrió mucho, nada tenía 238 1| barro barnizado, que sonreía frente a la plaza, tras los cristales, 239 2| carnes y buen humor, el Fúcar aquel había derrochado miles 240 1| Para echar más leña al fuego, vino la amistad con el 241 2| y curaba con agua de la fuente y falsos latines... y 2.º 242 3| de la droguería, lanzando furiosas miradas de ira y de desprecio 243 2| desesperado, sin resignación, furioso, con un achaque por cada 244 1| palacios, los coches, las galas; envidiaba los baños, los 245 1| costaban un dineral.~ ~El tal Galeno, después de recetar, limitándose 246 1| asombro de todo el pueblo y ganancia segura para él, que estaba 247 2| había hecho, donde ya no gastaba ni un real. Su tema era 248 1| con aquellos portentos, gastase en un mes lo que ganaba 249 2| de D. Benito, donde tanto gasto había hecho, donde ya no 250 1| carísimas. Y D. Benito, y su gente, por la cuenta que les tenía, 251 1| un poco partícipe de la gloria de aquel gran palacio de 252 1| de agua; los aparatos de goma, para cien usos, para mil 253 2| poco se presentó el amo, gorra en mano, y haciendo reverencias.~ ~-¡ 254 1| salud, la vida en cuatro gotas.~ ~Todo lo admiraba, porque 255 1| drogas, del vino tal, de los granos cuál y del extracto X. Pero... 256 1| el abismo inabordable, le habían cambiado el humor y las 257 1| más fiero y el dinero se habría acabado y hasta el crédito... 258 | hacia 259 2| curar sus males. Muchos años hacía, también aquel millonario 260 2| el amo, gorra en mano, y haciendo reverencias.~ ~-¡Oh, D. 261 1| para que no se muriesen de hambre los cinco hijos que le había 262 | hay 263 2| encorvado, como si estuviese herido por una maldición del cielo, 264 1| era de estos que curan con higiene y buenos consejos. Creía 265 2| Oh, D. Romualdo! Cuánta honra... después de siglos...~ ~- 266 2| para sus males, que él no hubiera ensayado; en elixires, extractos 267 3| la pequeñez de la miseria humana. Su madre no sanaba... porque 268 2| inutilidad de las invenciones humanas para impedir las enfermedades 269 1| droguería nueva que D. Benito iba a abrir en la Plaza Mayor, 270 1| cambiado el humor y las ideas; ya no era un trabajador 271 1| esmero, noble ambición, había ido afinando, afinando la labor; 272 3| caras... ilusiones. Todos iguales, pensaba, todos nada. Y, 273 2| ricachón del pueblo, protector illo tempore de D. Benito; enfermo 274 1| llegó a participar de la ilusión y de la pasión de su madre. 275 3| las medicinas caras... ilusiones. Todos iguales, pensaba, 276 1| de ver él y su madre, por imitación, por el mal ejemplo: el 277 2| invenciones humanas para impedir las enfermedades necesarias 278 1| salud, a precios fabulosos, imposibles para un jornalero.~ ~Ante 279 2| con rabia de condenado la impotencia de la riqueza, la inutilidad 280 1| madre... allá, en el abismo inabordable, le habían cambiado el humor 281 1| prolongado... en fin, el paraíso inasequible del enfermo sin posibles...~ ~ 282 1| tanto afán, ganaba apenas lo indispensable para que no se muriesen 283 2| prestigio de la medicina infalible, en el don de salud de la 284 1| ganaba en un año...~ ~Y el infeliz se contentaba con mirar, 285 1| en casa de los pobres el infierno de la ambición; el anhelo 286 2| específico para ninguno de los infinitos dolores de que se quejaba. 287 1| medicinas caras. Ahí estaba la injusticia: en que unos, por ricos, 288 3| dijeron algo de igualdad en lo inmenso, de igualdad en la pequeñez 289 2| como por el placer de ir a insultar a las engañosas drogas, 290 2| achaque por cada millón, inútil para curar sus males. Muchos 291 2| riqueza, la inutilidad de las invenciones humanas para impedir las 292 2| y como por el placer de ir a insultar a las engañosas 293 3| lanzando furiosas miradas de ira y de desprecio a estantes 294 1| estaba convencido de que iría siempre viento en popa.~ ~ 295 2| la respiración anhelante, irregular, los pómulos salientes, 296 1| gracias, sobre todo, a los jarabes de la botica. Bernardo llegó 297 1| ido afinando, afinando la labor; y D. Benito el droguero, 298 1| elegantes, aristocráticas, bien lacradas y envueltas en vistosos 299 3| Romualdo de la droguería, lanzando furiosas miradas de ira 300 1| respiraba recio, con cierta lástima desdeñosa, y daba a entender 301 2| agua de la fuente y falsos latines... y 2.º en un viaje a Lourdes.~ ~* ~ ~ 302 1| pobres, no.~ ~Para echar más leña al fuego, vino la amistad 303 1| a palpar y enseñarle la lengua al doctor, y gracias, sobre 304 1| las curas infalibles, pero lentas, carísimas. Y D. Benito, 305 1| aquella luciente porcelana con letreros de oro, que encerraba, como 306 3| había dicho palabra, se levantó, dio las buenas tardes y 307 1| Galeno, después de recetar, limitándose los cortos alcances que 308 2| un apóstol que acababa de llegar al pueblo y curaba con agua 309 1| jarabes de la botica. Bernardo llegó a participar de la ilusión 310 1| los frascos transparentes, llenos de píldoras que costaban 311 1| viudez le parecería mucho más lóbrega, tristísima.~ ~Bernardo, 312 1| acariciar una esperanza loca, de puro lujo: la de sanar, 313 2| y miles en toda clase de locuras y lujos terapéuticos; conocía 314 2| latines... y 2.º en un viaje a Lourdes.~ ~* ~ ~ 315 1| atraían los cacharros, aquella luciente porcelana con letreros de 316 1| una vez, dos veces... pero luego, ¿qué? El mal vendría más 317 1| esperanza loca, de puro lujo: la de sanar, o mejorar 318 2| toda clase de locuras y lujos terapéuticos; conocía mejor, 319 2| presentaba D. Romualdo en la lujosa tienda de D. Benito, donde 320 1| Terminada la obra de los lujosos anaqueles, abierta solemnemente 321 1| bajo la dirección de un maestro, en las delicadezas de la 322 2| poner a prueba el poder mágico del dinero, creyendo que 323 1| entre estiércol, comen de mala manera y el aire no engorda 324 2| estuviese herido por una maldición del cielo, con la respiración 325 1| de obreros de la ciudad, malsano, miserable.~ ~-Por lo demás, - 326 2| presentó el amo, gorra en mano, y haciendo reverencias.~ ~-¡ 327 1| describiéndole las curas maravillosas de estas y las otras drogas, 328 3| Cuando se marchó D. Romualdo de la droguería, 329 1| era además aristócrata en materia médica; es decir, que las 330 1| iba a abrir en la Plaza Mayor, con asombro de todo el 331 1| puro lujo: la de sanar, o mejorar algo a lo menos, gracias 332 2| los cañones, los sables de mentirijillas por lo que son; no dirías: 333 1| portentos, gastase en un mes lo que ganaba en un año...~ ~ 334 1| superiores, infalibles. Metía en casa de los pobres el 335 1| engorda a nadie. Mi madre, metida siempre en su cueva, lo 336 | Mi 337 1| goma, para cien usos, para mil comodidades de los enfermos; 338 2| con un achaque por cada millón, inútil para curar sus males. 339 2| años hacía, también aquel millonario había creído, como el jornalero 340 1| hecho don Benito; tenía ya millones... Era un trato: él daba 341 3| droguería, lanzando furiosas miradas de ira y de desprecio a 342 1| infeliz se contentaba con mirar, palpar a veces, tomar en 343 1| puros de la aldea me río yo; mis hijos están siempre enfermuchos, 344 1| obreros de la ciudad, malsano, miserable.~ ~-Por lo demás, - decía -, 345 3| igualdad en la pequeñez de la miseria humana. Su madre no sanaba... 346 1| consumía la mitad del jornal misérrimo.~ ~Su madre era una carga, 347 1| como en urnas sagradas, el misterio de la salud, a precios fabulosos, 348 2| jornalero Bernardo, en el misterioso prestigio de la medicina 349 1| cosas y que le consumía la mitad del jornal misérrimo.~ ~ 350 1| obreros del barrio tenían, por módico estipendio, asistencia facultativa 351 2| brillantes y angustiosos de modo siniestro. Vestía traje 352 2| solía ocupar D. Benito, y al momento le rodearon, con grandes 353 1| rodeado de vendas, como una momia egipcia, con un brazo en 354 2| otro país que el famoso Montaigne, tan perito en aguas saludables; 355 3| sanaba... porque hay que morir..., no por pobre... D. Romualdo 356 2| rayo! Cada receta un pecado mortal...~ ~D. Benito y los suyos 357 | Muchos 358 2| humor, con un ceño que era mueca de condenado; encorvado, 359 2| Romualdo, que parecía un muerto muy bien vestido.~ ~Por 360 2| le rodearon, con grandes muestras de respeto, todos los dependientes.~ ~ 361 1| indispensable para que no se muriesen de hambre los cinco hijos 362 1| una Sociedad de socorros mutuos. En el campo, cada año, 363 2| impedir las enfermedades necesarias y la muerte.~ ~De tarde 364 1| no conocía una terrible necesidad que en el pueblo echaron 365 1| suya, siempre enferma, que necesitaba tantas cosas y que le consumía 366 1| la adoraba; sin ella la negrura de su viudez le parecería 367 | ni 368 | ninguno 369 1| fuerza de trabajo, esmero, noble ambición, había ido afinando, 370 2| verdad, sino, es broma.~ ~Notó Bernardo que allí nadie 371 2| elixires, extractos y vinos nutritivos había empleado caudales... 372 3| las afueras, al campo. Ya obscurecía. Las estrellas le dijeron 373 1| Bernardo tenía el alma obscurecida, atenaceada por una sorda 374 2| sentó en un sillón que solía ocupar D. Benito, y al momento 375 1| en una casa de campo, le ofreció nada menos que emplearle, 376 2| haciendo reverencias.~ ~-¡Oh, D. Romualdo! Cuánta honra... 377 1| esclavo del jornal, que oía pálido y rencoroso las predicaciones 378 2| los pómulos salientes, los ojos brillantes y angustiosos 379 2| receta cara; con vanidad, con orgullo, casi contento con tener 380 1| por artísticos rodrigones ortopédicos. Admiraba las grandes esponjas, 381 2| los suyos sonrieron; no osaron contradecir al D. Romualdo, 382 | otras 383 | otro 384 2| termas célebres de uno y otro país que el famoso Montaigne, 385 3| Bernardo, que no había dicho palabra, se levantó, dio las buenas 386 1| constante tentación de las palabras del médico que le enseñaba 387 1| la gloria de aquel gran palacio de la salud puesto que había 388 1| conjura. No envidiaba los palacios, los coches, las galas; 389 1| esclavo del jornal, que oía pálido y rencoroso las predicaciones 390 1| están siempre enfermuchos, pálidos; viven entre estiércol, 391 2| buen corte, de riquísimo paño, pero muy descuidadamente. 392 1| y envueltas en vistosos papeles, como damas abrigadas con 393 1| palpar a veces, tomar en peso paquetes, frascos, botellas, etc., 394 1| prolongado... en fin, el paraíso inasequible del enfermo 395 1| negrura de su viudez le parecería mucho más lóbrega, tristísima.~ ~ 396 1| medicinas caras, para ricos, le parecían superiores, infalibles. 397 1| mejor establecimiento de París, en su clase. Bernardo tomó 398 1| botica. Bernardo llegó a participar de la ilusión y de la pasión 399 1| Bernardo se creía un poco partícipe de la gloria de aquel gran 400 1| Bernardo tomó la costumbre de pasar algún rato, después del 401 3| fuerza.~ ~Se fue a dar un paseo hacia las afueras, al campo. 402 1| participar de la ilusión y de la pasión de su madre. Soñó con curarla 403 1| ver al pobre carpintero pasmado ante tanto prodigio, remachaban 404 2| Mal rayo! Cada receta un pecado mortal...~ ~D. Benito y 405 1| cada año, o antes si había peligro de muerte, veían al médico 406 3| ilusiones. Todos iguales, pensaba, todos nada. Y, entre triste 407 3| inmenso, de igualdad en la pequeñez de la miseria humana. Su 408 2| después de siglos...~ ~-Perdona, Benito; pero si vengo por 409 2| el famoso Montaigne, tan perito en aguas saludables; no 410 1| que costaban caras, como perlas; las botellas elegantes, 411 1| alcances que la Sociedad le permitía, respiraba recio, con cierta 412 1| era muy caro, todo exigía perseverancia, uso continuo durante mucho 413 1| daba la salud y a él le pesaban en oro... los que podían.~ ~* ~ ~ 414 1| palpar a veces, tomar en peso paquetes, frascos, botellas, 415 1| hijos que le había dejado su Petra, y aquella queridísima y 416 1| brazo en cabestrillo y una pierna rota, sujeta por artísticos 417 1| transparentes, llenos de píldoras que costaban caras, como 418 2| en tarde, y como por el placer de ir a insultar a las engañosas 419 | pocas 420 2| tener que poner a prueba el poder mágico del dinero, creyendo 421 1| pesaban en oro... los que podían.~ ~* ~ ~ 422 2| anhelante, irregular, los pómulos salientes, los ojos brillantes 423 2| casi contento con tener que poner a prueba el poder mágico 424 2| de toda esta porquería, y pones almacén de juguetes? No 425 2| curación que D. Romualdo ponía: 1.º en un apóstol que acababa 426 1| que iría siempre viento en popa.~ ~Bernardo, en la aldea, 427 1| cacharros, aquella luciente porcelana con letreros de oro, que 428 2| esta farsa, de toda esta porquería, y pones almacén de juguetes? 429 2| salir de casa. Pero estas porquerías (y señalaba a los cacharros 430 1| a su madre con aquellos portentos, gastase en un mes lo que 431 1| inasequible del enfermo sin posibles...~ ~Bernardo tenía el alma 432 1| misterio de la salud, a precios fabulosos, imposibles para 433 1| oía pálido y rencoroso las predicaciones del socialismo que en derredor 434 2| remordimientos por haber creído y predicado tanto aquella religión de 435 2| su casa, cara a cara, se presentaba D. Romualdo en la lujosa 436 2| dependientes.~ ~A poco se presentó el amo, gorra en mano, y 437 2| Bernardo, en el misterioso prestigio de la medicina infalible, 438 2| saber.~ ~D. Romualdo era el primer ricachón del pueblo, protector 439 1| se extasiaba. Admiraba, primero, una especie de Apolo, de 440 1| carpintero pasmado ante tanto prodigio, remachaban el clavo describiéndole 441 1| reconstituyentes muy caros y de eso muy prolongado... en fin, el paraíso inasequible 442 2| desprecios del ricacho; nadie le proponía tal o cual específico para 443 2| primer ricachón del pueblo, protector illo tempore de D. Benito; 444 2| era repetir a su antiguo protegido:~ ~-¿Por qué no te deshaces 445 1| abierta solemnemente al público la nueva tienda, conforme 446 | pues 447 1| gran palacio de la salud puesto que había trabajado en toda 448 1| menos, gracias a dar el pulso a palpar y enseñarle la 449 1| acariciar una esperanza loca, de puro lujo: la de sanar, o mejorar 450 1| decía -, de los aires puros de la aldea me río yo; mis 451 2| infinitos dolores de que se quejaba. En cambio, se tomaban muy 452 1| entre los suspiros, las quejas y sugestiones de su madre, 453 1| dejado su Petra, y aquella queridísima y muy anciana madre suya, 454 | quien 455 2| costa de oro, confesaba con rabia de condenado la impotencia 456 1| que recetaba chocolate.~ ~Ramona, la madre, con aquel refinamiento 457 1| costumbre de pasar algún rato, después del trabajo en 458 2| farsa! ¡Los médicos! ¡Mal rayo! Cada receta un pecado mortal...~ ~ 459 1| en que vivimos.~ ~Tenía razón. Y se fue a la ciudad. Pero 460 2| donde ya no gastaba ni un real. Su tema era repetir a su 461 1| al médico del Concejo que recetaba chocolate.~ ~Ramona, la 462 1| El tal Galeno, después de recetar, limitándose los cortos 463 1| Sociedad le permitía, respiraba recio, con cierta lástima desdeñosa, 464 1| sentarse, para todo, brebajes reconstituyentes muy caros y de eso muy prolongado... 465 1| Ramona, la madre, con aquel refinamiento de la asistencia médica, 466 1| pasmado ante tanto prodigio, remachaban el clavo describiéndole 467 1| aplacar el dolor con los remedios que a los ricos les costaban 468 2| desengañado, hasta con remordimientos por haber creído y predicado 469 1| jornal, que oía pálido y rencoroso las predicaciones del socialismo 470 2| ni un real. Su tema era repetir a su antiguo protegido:~ ~-¿ 471 2| cacharros de los anaqueles) me repugnan... ¡Qué farsa! ¡Los médicos! ¡ 472 2| crónico, desesperado, sin resignación, furioso, con un achaque 473 1| ya no era un trabajador resignado, sino un esclavo del jornal, 474 1| etcétera... y suspirar y resignarse. Su pobre madre no curaría; 475 2| con grandes muestras de respeto, todos los dependientes.~ ~ 476 1| la Sociedad le permitía, respiraba recio, con cierta lástima 477 2| maldición del cielo, con la respiración anhelante, irregular, los 478 1| baños, duchas, aparatos para respirar, para sentarse, para todo, 479 3| tardes y salió a la calle. Respiró con fuerza.~ ~Se fue a dar 480 2| gorra en mano, y haciendo reverencias.~ ~-¡Oh, D. Romualdo! Cuánta 481 2| ya sabes que todo esto me revienta. Si tuvieras tienda de juguetes 482 2| Romualdo era el primer ricachón del pueblo, protector illo 483 1| muy caro, estaba en lo rico que se había hecho don Benito; 484 1| aires puros de la aldea me río yo; mis hijos están siempre 485 2| condenado la impotencia de la riqueza, la inutilidad de las invenciones 486 2| traje de muy buen corte, de riquísimo paño, pero muy descuidadamente. 487 1| plaza, tras los cristales, rodeado de vendas, como una momia 488 2| Benito, y al momento le rodearon, con grandes muestras de 489 1| rota, sujeta por artísticos rodrigones ortopédicos. Admiraba las 490 1| cabestrillo y una pierna rota, sujeta por artísticos rodrigones 491 1| derredor suyo vagaban como rumor de avispas en conjura. No 492 2| cosas que le vino muy bien saber.~ ~D. Romualdo era el primer 493 2| tarde es... porque... ya sabes que todo esto me revienta. 494 2| venderías los cañones, los sables de mentirijillas por lo 495 1| podía comprarle, con gran sacrificio, la medicina cara una vez, 496 1| encerraba, como en urnas sagradas, el misterio de la salud, 497 2| irregular, los pómulos salientes, los ojos brillantes y angustiosos 498 3| dio las buenas tardes y salió a la calle. Respiró con 499 2| el condenado mal me deja salir de casa. Pero estas porquerías ( 500 2| Montaigne, tan perito en aguas saludables; no había aparato costoso, 501 2| descuidadamente. Entró sin saludar, se sentó en un sillón que 502 1| loca, de puro lujo: la de sanar, o mejorar algo a lo menos, 503 3| nada. Y, entre triste y satisfecho, sentía un consuelo.~ ~ ~ 504 | según 505 1| todo el pueblo y ganancia segura para él, que estaba convencido 506 2| Pero estas porquerías (y señalaba a los cacharros de los anaqueles) 507 1| aparatos para respirar, para sentarse, para todo, brebajes reconstituyentes 508 3| entre triste y satisfecho, sentía un consuelo.~ ~ ~ 509 2| descuidadamente. Entró sin saludar, se sentó en un sillón que solía ocupar 510 | ser 511 2| Cuánta honra... después de siglos...~ ~-Perdona, Benito; pero 512 2| Por la conversación que siguió, fue Bernardo enterándose 513 2| saludar, se sentó en un sillón que solía ocupar D. Benito, 514 2| es menos serio y es más sincero; así no se engaña a nadie: 515 2| brillantes y angustiosos de modo siniestro. Vestía traje de muy buen 516 | sobre 517 1| rencoroso las predicaciones del socialismo que en derredor suyo vagaban 518 1| gracias a una Sociedad de socorros mutuos. En el campo, cada 519 1| lujosos anaqueles, abierta solemnemente al público la nueva tienda, 520 2| se sentó en un sillón que solía ocupar D. Benito, y al momento 521 2| mentirijillas por lo que son; no dirías: esto es de verdad, 522 1| de la pasión de su madre. Soñó con curarla a fuerza de 523 1| de barro barnizado, que sonreía frente a la plaza, tras 524 2| D. Benito y los suyos sonrieron; no osaron contradecir al 525 1| obscurecida, atenaceada por una sorda cólera contra los ricos 526 1| los suspiros, las quejas y sugestiones de su madre, y aquella constante 527 1| cabestrillo y una pierna rota, sujeta por artísticos rodrigones 528 1| para ricos, le parecían superiores, infalibles. Metía en casa 529 1| su madre le había hecho supersticioso de la religión de los específicos, 530 1| botellas, etc., etcétera... y suspirar y resignarse. Su pobre madre 531 1| fuerza de dinero; entre los suspiros, las quejas y sugestiones 532 | suya 533 | suyo 534 | suyos 535 | también 536 | tampoco 537 | tan 538 | tantas 539 3| levantó, dio las buenas tardes y salió a la calle. Respiró 540 | te 541 2| no gastaba ni un real. Su tema era repetir a su antiguo 542 2| del pueblo, protector illo tempore de D. Benito; enfermo crónico, 543 | tener 544 1| demás obreros del barrio tenían, por módico estipendio, 545 1| madre, y aquella constante tentación de las palabras del médico 546 2| clase de locuras y lujos terapéuticos; conocía mejor, y por cara 547 2| por cara experiencia, las termas célebres de uno y otro país 548 1| con el droguero D. Benito. Terminada la obra de los lujosos anaqueles, 549 1| la aldea no conocía una terrible necesidad que en el pueblo 550 1| uso continuo durante mucho tiempo...; es decir, todo exigía 551 2| se quejaba. En cambio, se tomaban muy en serio las últimas 552 1| París, en su clase. Bernardo tomó la costumbre de pasar algún 553 1| las ideas; ya no era un trabajador resignado, sino un esclavo 554 2| de modo siniestro. Vestía traje de muy buen corte, de riquísimo 555 1| los enfermos; los frascos transparentes, llenos de píldoras que 556 1| sonreía frente a la plaza, tras los cristales, rodeado de 557 1| salud estaba en tal y cual tratamiento, que costaba un dineral; 558 1| tenía ya millones... Era un trato: él daba la salud y a él 559 3| pensaba, todos nada. Y, entre triste y satisfecho, sentía un 560 1| parecería mucho más lóbrega, tristísima.~ ~Bernardo, con el cebo 561 2| todo esto me revienta. Si tuvieras tienda de juguetes no faltaría 562 2| tomaban muy en serio las últimas esperanzas de curación que 563 1| nueva tienda, conforme a los últimos adelantos, de manera que, 564 2| las termas célebres de uno y otro país que el famoso 565 | unos 566 1| que encerraba, como en urnas sagradas, el misterio de 567 1| todo exigía perseverancia, uso continuo durante mucho tiempo...; 568 1| aparatos de goma, para cien usos, para mil comodidades de 569 2| no había aparato costoso, útil para sus males, que él no 570 1| del aumento de jornal, no vaciló en dejar el campo y tomar 571 1| socialismo que en derredor suyo vagaban como rumor de avispas en 572 2| salud de la receta cara; con vanidad, con orgullo, casi contento 573 1| había peligro de muerte, veían al médico del Concejo que 574 1| los cristales, rodeado de vendas, como una momia egipcia, 575 2| así no se engaña a nadie: venderías los cañones, los sables 576 1| pero luego, ¿qué? El mal vendría más fiero y el dinero se 577 2| Perdona, Benito; pero si vengo por aquí de tarde en tarde 578 2| son; no dirías: esto es de verdad, sino, es broma.~ ~Notó 579 1| carabina de Ambrosio: que la verdadera salud estaba en tal y cual 580 2| angustiosos de modo siniestro. Vestía traje de muy buen corte, 581 2| parecía un muerto muy bien vestido.~ ~Por la conversación que 582 1| sacrificio, la medicina cara una vez, dos veces... pero luego, ¿ 583 2| falsos latines... y 2.º en un viaje a Lourdes.~ ~* ~ ~ 584 1| dineral; pues entraban en él viajes, cambios de aire, baños, 585 2| empleado caudales... y al cabo, viejo, desengañado, hasta con 586 1| convencido de que iría siempre viento en popa.~ ~Bernardo, en 587 2| Una tarde vio Bernardo entrar en la droguería 588 1| lacradas y envueltas en vistosos papeles, como damas abrigadas 589 1| sin ella la negrura de su viudez le parecería mucho más lóbrega, 590 1| siempre enfermuchos, pálidos; viven entre estiércol, comen de 591 1| rincón de la choza en que vivimos.~ ~Tenía razón. Y se fue 592 1| granos cuál y del extracto X. Pero... lo de siempre: 593 | yo