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José M. ARNAIZ, SM
Delo caso al alba reflexiones sobre la refundacion

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I. Introducción: ¿Por qué este tema?

En el diálogo con la USG tres han sido los motivos para proponer este tema. En la VC actual hay una fuerza de revitalización que hay que saber descubrir y orientar. El Documento VC lo hace y lanza a la vida religiosa por ese camino. Así se termina bien el proceso iniciado un día y llamado de renovación.

1. Una secreta opción por la radicalidad
Hoy día cuando se mira la geografía de la VC. también se encuentra ese mismo espíritu y alas expresiones más diversas de la misma. Se descubren personas y comunidades que viven la secreta opción por la radicalidad y la fidelidad creativa que supone la revitalización. Sus frutos se ven en el martirio, la práctica de la profecía, la vivencia de la fraternidad como núcleo esencial del Reino de Dios, la cercanía a los pobres en la forma de vida religiosa inserta, la vuelta a la pobreza evangélica, la misión compartida con los laicos... Se descubren algunos lugares donde una auténtica revitalización se está llevando a cabo y otros en los que se está gestándo. Se han buscado y se están hallando nuevas formas de VC. El umbral del tercer milenio nos invita a pasar otros muchos umbrales distintos de los del tiempo y los del lugar. Es un espíritu de "re-creación" lo que se respira con la llegada de un nuevo milenio. Se necesita acertar a encarnarlo y encauzarlo en el modo de vivir la misión, la comunión y la identidad de la VC. La situación crítica de algunos Institutos religiosos pone urgencia a un movimiento que lleve a las fuentes de la fe y del carisma y a decidirse a ser testigos visibles y transparentes del Dios de Jesucristo de una manera más decidida y más radical.

En algunas partes se ha ido ya más lejos y de hecho se ha encontrado un nuevo paradigma de la VC y se está encarnando; pero en la práctica muchas veces esta grande opción se advierte en el nivel personal o comunitario. Faltan propuestas globales a nivel de todo un Instituto. En general, confesémoslo con sencillez, todavía no se da con el remedio que se busca; y sin embargo se sigue buscando ya que se intuye que existe uno y que un día se encontrará; se intuye, también, que algunas de las obras o formas de vida han sido muy valiosas en el pasado y ejercido una gran influencia en el presente pero se intuye que no sirven para construir el futuro. Esta búsqueda, que en cierto modo es ya un primer paso, se hace con la certeza de que el futuro está germinando en el presente .

2. Más que una palabra
No resulta fácil calificar toda la tarea de cambios y búsquedas de los últimos años de la historia de la VC. Se ha hablado de renovación, revitalización, reestructuración, reforma, refundación... Hasta esta palabra se ha llegado para expresar que se quiere una VC que sea verdaderamente vida religiosa y buscando recuperar los auténticos fundamentos de la única VC, es decir la espiritualidad, su base teologal y también las adecuadas estructuras que la hagan significativa y fecunda . Esta palabra y sobre todo la realidad, hacen pensar y reaccionar de modo diverso . . Por ello algunos continúan escibiéndola con comillas. Voy a usar algunas imágenes para identificar lo mejor posible su contenido y su sentido:

Estamos ante una palabra y ante una realidad que puede hacer bien y puede dejar sin saber qué derrotero tomar por no ofrecer contenidos concretos; como si sólo sirviera para despertar una inquietud y no para encauzar un dinamismo y una acción. Sin embargo, sirve para multiplicar la vida si logramos que evoque la novedad evangélica por una parte y los desafíos que a la VC le vienen de la sociedad actual, marcada por una cultura postmoderna y en un cierto sentido postcristiana.

Cuando la USG la usa en su colaboración al Sínodo sobre la VC era consciente que empleaba una palabra de grueso calibre, que no se encuentra fácilmente en el diccionario y que suscita efervescencia y por ello no siempre resulta fácil entender su sentido . De todas formas, todos coinciden en que nos sirve para afirmar que la VC hoy necesita cambiar los fundamentos si no corresponden a su naturaleza o reafirmar los verdaderos fundamentos que le permitan recuperar vitalidad, fecundidad y radicalidad. Para que esto se se precisa entrar en la dinámica creativa de los carismas que llegan a cambiar las estructuras cuando es necesario y a ofrecer a la realidad cultural una alternativa nacida de la inspiración evangélica. El carisma se convierte en una realidad fundante como fundante es el bautismo para la vida cristiana. El fruto primer de un carisma auténtico es hacer en quienes lo viven que Dios se convierta en el único absoluto y a partir de ahí se relativiza todo lo demás. La única forma de conservar el carisma en su prístina forma es releerlo y compartirlo. Es desde el corazón de nuestra identidad que sale y brota la vitalidad que llega hasta las diversas realidades que consitituyen la VC. El carisma fundacional es algo vivo y como una realidad viva procede .

A veces toca plantarlo y cultivarlo en tierra nueva; en culturas nuevas. Al hacerlo ese carisma se refunda. Esa realidad nueva le interpela, le desafía y el carisma desafía e interpela a esa realidad nueva. En esa mutua interacción la VC de un Instituto queda revitalizada. Se notará en las nuevas expresiones. La refundación consiste, por tanto, no en repetir o hacer lo que el Fundador hizo sino hacer lo que el Fundador haría hoy en fidelidad al Espíritu.. Tampoco es un suplantar el Fundador ya que no hay nadie en los Institutos que concite su consenso y sobre todo porque sigue siendo instrumento y mediación para que nos llegue la inspiración originaria.

3. VITA CONSECRATA nos mueve a tomar esa dirección
Una lectura atenta de VC nos deja, también, mirando en esta dirección cuando evoca la fuerza de transformación que brota de la inspiración originaria que viene de la Trinidad, que se intuyó en el Tabor y que a través de la historia ha pasado a los Institutos religiosos(VC 37). Se afirma con el reencuentro constante de sus miembros con Jesucristo; y cuando se recuerda que esa vida nueva es un don del Espíritu Santo (VC 62) para el mundo. Es un mismo espíritu el que debe llevar a revitalizar la sociedad y la Iglesia y a recapitular todo en Cristo( VC 1 y 2): esta acción revitalizadora debe llegar a las personas de los religiosos (VC 39), a la vida fraterna y los compromisos pastorales (VC 13). Se tiene que notar en la formación (VC 68). Para lograr ese fruto conviene dar intensidad a la vida comunitaria, a la pobreza y la oración (VC 13). En una palabra, esa acción revitalizadora y fundante que parte de la Trinidad tiene que llegar a los carismas y las presencias o ministerios.

Pero hay tres números del Documento que requieren un especial atención en el contexto de la reflexión que nos ocupa.

La intención de VC es poner en camino de fidelidad creativa y para ello responder a las verdaderas exigencias de la refundación. Así lo han entendido quienes la han leído con profundidad y con la perspectiva de implementar las exigencias de la fidelidad creativa: ""La confianza en la fuerza evangélica de la VC" (VC 63 c)- en el Documento postsinodal - no puede ser puesta en duda. Pero si realmente queremos tener "una gran historia para construir" debemos tener el valor de volver a lo esencial, olvidándonos de las incrustaciones culturales ya obsoletas y elaborar con fidelidad creadora no sólo las respuestas a los actuales desafíos sino ante todo al análisis y a la toma de conciencia de la realidad. Y luego remodelar también nuestra actual forma de vida, de lenguaje y proyectos en un contexto sociocultural en rápida y profunda transformación. ¿Es posible dar respuestas a los "nuevos desafíos" sin poner en juego también el sistema en que vivimos y que es fruto de "antiguas respuestas" a "antiguos desafíos"? ¿Es posible evitar que se exporte en todo el mundo un modelo culturalmente hijo del occidente barroco o de la restauración del siglo pasado?. No se trata solo de desafíos externos, de problemas en el "sistema mundo". Actualmente los desafíos vienen también de dentro de nuestro mismo mundo, las sospechas recaen sobre lo plausible del modo en uso, sobre la posibilidad de una "refundación" creativa, más allá de las fronteras del sagrado patrimonio. En el pasado lo hicieron algunos de nuestro Fundadores: en nombre y por aprecio a los cuales hoy día nos rehusamos a "reproducir con valor su audacia, creatividad y santidad""(VC 37 a). Nos limitamos a imitar con prudencia y mesura su "santidad", identificando ésta con las prácticas devocionales o los ejercicios penitenciales. Pero la audacia y la creatividad nos dan miedo, nos parecen poco oportunas... "

4. El coraje de la acción
La refundación hay que hacerla; es una tarea y una acción que se transforma en un proceso. Hay que llevarla a cabo en el momento oportuno de una manera tal que produzca buen fruto. De hecho, las personas y los grupos religiosos, últimamente, más que hace 20 años, han comenzado a pensar en una honda revitalización de los Institutos, a orientarse en esa dirección, a sopesar sus exigencias y, dicho de un modo muy sencillo, a convencerse de su necesidad, a hacerse la composición de lugar, a formularse preguntas y a buscar las adecuadas respuestas sobre la grande empresa que se quiere emprender. Ahora quiero compartir mi respuesta personal sobre estas importantes preguntas. No puedo dejar de decir, desde un comienzo, que estamos ante un tema abierto que exige, sin ninguna duda, decisión y convicción y también claridad y apertura al Espíritu.

Es importante hacer luz sobre este tema. Comencemos por hacernos las grandes preguntas que nos llegan siempre que tenemos que iniciar una ingente tarea que está ante nosotros y nos espera. Los religiosos y religiosas perderán buena parte de la angustia que tienen acumulada el día en que logren intuir y articular su pensamiento sobre la forma que va a tomar el carisma y los ministerios que lo van a encarnar en este proceso de transformaciones en el que estamos implicados. Son muchos los Institutos que han dejado de hacer determinadas cosas y son pocos los que se sienten como quien ya ha encontrado las nuevas presencias y tareas. La mayor parte están en búsqueda. Para que el proceso de fidelidad se no puede faltar el coraje de dejar, cerrar o de transferir comunidades y obras ni la audacia para transformar o abrir y el realismo para reestructurar las unidades administrativas o las comunidades de un Instituto. Pero entremos ya en la conversación en torno a las grandes preguntas sobre el tema.





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