Índice: General - Obra | Palabras: Alfabética - Frecuencia - Inverso - Longitud - Estadísticas | Ayuda | Biblioteca IntraText
José M. ARNAIZ, SM
Delo caso al alba reflexiones sobre la refundacion

IntraText CT - Texto

Anterior - Siguiente

Pulse aquí para desactivar los vínculos a las concordancias

IV. ¿Quién debe iniciar y proseguir la refundación?

Un sencillo análisis cultural de la sociedad lleva a concluir que estamos viviendo, junto con el resto de la humanidad y de la Iglesia, un momento de transformación o cambio muy fuerte ().Se está transformando nuestro mundo simbólico; desaparecen viejas instituciones y emergen nuevas realidades. Las ya existentes se reúnen o integran para formar una nueva. En su conjunto, la situación es muy cambiante y para algunos caótica. La forma de asumir, vivir y realizar los cambios es diferente en cada persona, comunidad y grupo.

Para algunos lo que más despierta interés es lo que emerge como fruto de transformaciones y lo más peligroso es volver la vista atrás y querer restaurar; querer conservar el cuerpo aunque falte el espíritu. ¿Quiénes visualizan el nuevo modelo de VC que está emergiendo en los Institutos? ¿Quién tiene paciencia para esperar a que nazca la buena semilla y a que crezca? ¿Quién está haciendo nacer y morir? ¿Quién quiere hacer esta renovación pendiente para que se la revitalización? ¿Quién está detrás y quién conduce este impulso para volver a lo fundamental carismático de la VC ? ().

Estas preguntas son las que llevan a hablar, como decíamos en el apartado anterior, de posibles refundaciones y por tanto de necesarios refundadores . Los procesos culturales pasan por el caos antes de que llegue el éxtasis de la creatividad. Para entrar en esta creatividad se precisan verdaderos refundadores o refundadoras: personas que tienen la intuición del misterio de la VC y de ella viven; crean o reproducen los símbolos que provocan admiración y esperanza en la VC; presiden ritos que en el fondo son una celebración de la vida, saben anécdotas y tienen las visiones que mueven a la acción; descubren los mitos con los que se explica el origen "divino" y humano de la VC y los cuentan; están convencidos que el estado más auténtico de VC se vive cuando sólo se sustenta en el Señor.

En una palabra, creen en la VC y confiesan su fe y su esperanza en ella; viven y testimonian un nuevo modelo en el que se juntan motivaciones, actitudes y acciones concretas que ayudan a ser y a proceder de manera distinta de la existente hasta ahora. Son conscientes que animar la VC en este momento no siempre es recibir ánimo de los demás. En una palabra, estos refundadores tienen el carisma para esta tarea. Personas con este talante las hay en la VC; de vez en cuando el Señor suscita algunas. Hay que saber descubrirlos. Es lo que se hace, a veces, en una buen proceso de elecciones para un Capítulo general o provincial o una sencilla promoción popular de las personas en una Asamblea o en el diario vivir de una Provincia.

Para la exhortación apostólica postsinodal sobre la VC los grandes renovadores de la VC han sido santos (VC 35). Ellos han sabido iniciar y proseguir procesos de renovación. Santo debe ser el que inicia una refundación; pero para encontrar mejor y más fácilmente lo que se necesita, importa conocer el perfil de estas personas. Para ello y para que nadie tenga la osadía de creerse o de llamarse refundador brindo uno que he ido encontrando en varios artículos sobre el tema. Lo hago, también, para que reconozcamos que todos podemos colaborar en esta etapa decisiva de la historia de nuestro Instituto, porque en todos nosotros hay semilla de una fidelidad creativa que transforme la realidad; y no hay duda que algunos se ve más y mejor el fruto y la capacidad de liderazgo para tiempos difíciles. Los verdaderos reformadores:

Estas personas inspiran y entusiasman. Entregan una visión de futuro, buscan estrategias para llevar a cabo esta propuesta, motivan a la gente para que responda a esta llamada y la hacen responsable en esta tarea. Alguien ha dicho que en una provincia o una comunidad es suficiente que haya un profeta; lo mismo pudríamos decir de los refundadores. No son necesarios muchos. Sin embargo, no hay duda que el carisma de la refundación se puede compartir entre los miembros de un Capítulo general o provincial, de un Consejo general o provincial; todo un Capítulo o una comunidad pueden ser refundadores.

En último término, la suerte de un Instituto religioso está en manos de sus miembros. Lo que no puede faltar es que alguno o algunos quieran entrar por este camino y para el bien del grupo con mucha humildad y autenticidad inicien y llevan adelante un tal proceso. Sin un núcleo de personas que impulsen y promuevan este proceso no se pone en marcha ni se prosigue un plan de esta envergadura. Estas personas deben permanecer en la tarea. Les toca ser hombres y mujeres de gobierno y llevar hasta la meta lo que está en camino.





Anterior - Siguiente

Índice: General - Obra | Palabras: Alfabética - Frecuencia - Inverso - Longitud - Estadísticas | Ayuda | Biblioteca IntraText

Best viewed with any browser at 800x600 or 768x1024 on Tablet PC
IntraText® (V89) - Some rights reserved by EuloTech SRL - 1996-2007. Content in this page is licensed under a Creative Commons License