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| Amedeo Cencini, FDCC Caminos de ref. del carisma en los nuevos itin. formativos IntraText CT - Texto |
2 - El carisma específico del Instituto
A este punto es posible presentar el contenido carismático, sin olvidar lo anterior.
2.1 - El corazón del carisma
Es importante ir a lo esencial, captar los elementos centrales del don del
Espíritu, partiendo de esta intuición que representa un poco el elemento que
caracteriza el don mismo. Cada carisma tiene un núcleo central, un corazón que
late, un motivo dominante que explica, en síntesis, quizá en una frase y con
palabras estratégicas y originales, el talante esencial. Es alrededor de este
núcleo vital que el formador debe construir y articular toda la propuesta
formativa, como si constituyera el común denominador, el estribillo constante,
aquello que da tono, color y calor precisos a todos los contenidos formativos,
y que permanece en el trasfondo de todo el iter formativo.
El educador tendría que respetar el principio llamado de la redundancia, que permite que el mismo valor vuelva una y otra vez en todas las propuestas, bajo formas distintas y complementarias, y puede y tiene que ser vivido en todos los ámbitos y contextos. Será, pues, más posible y necesario aún buscar y encontrar nuevas formas que lo expresen.
2.2 - Componentes constitutivos
Un carisma hay que presentarlo descomponiéndolo en sus componentes de base,
que son los siguientes: experiencia mística, camino ascético, servicio
apostólico. De manera clara y esencial incisiva y sapiencial, con un lenguaje
lo más posible accesible al joven: y no sólo preocupándose de que sea fiel a la
inspiración de los orígenes, a la experiencia del fundador, sino que se
articule en caminos espirituales bien identificables, que corresponden a
las áreas psicológicas de identificación de un joven.
El joven ha de captar que es esa experiencia místico-ascético-apostólica que él está llamado a revivir, mejor dicho que es su identidad ideal, aquello que está llamado a ser, a nivel personal y relacional, humano y espiritual. Por tanto no solo ejecutarla como una tarea recibida desde fuera, sino captando su espíritu y originalidad profunda, y expresando todo esto en su personalidad y mediante su manera única, singular y no repetible de ser.
Esta actitud ya es novedad interpretativa del Cr o se abre, sin duda a ella, porque respeta la regla fundamental: primero el dado inspirado carismático vivido fielmente en sus elementos constitutivos, luego la acción de reinterpretar a lo largo de itinerarios clásicos del Cr, místico-ascético-apostólico, cada vez más descubiertos como línea de realización personal.