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| Thomas J. Ascheman, SVD Redef. la presencia en nuevas realidades… IntraText CT - Texto |
3. En Mogincual con el Imán
Uno de los últimos días de mi visita el grupo SVD de Mozambique fue recibido con todos los honores en la tercera parroquia que les ha sido asignada. Con gran entusiasmo la gente de Mogincual, católicos y musulmanes, se reunieron para la llegada oficial de los misioneros. Los escoltaba el obispo de Nacala y un misionero comboniano che había visitado la parroquia de vez en cuando desde el final de la guerra civil. Llegar en coche hasta Mogincual fue, de por sí, una aventura. La carretera muy estrecha, llena de barro corría en medio de la selva por los últimos 50 km. Muchos puentes a la largo del camino eran ruinas perfectas. Al llegar a la ciudad el jefe, musulmán, nos esperaba para darnos la bienvenida. Con él estaban el imán de la mezquita de la ciudad con muchos miembros de la comunidad musulmana. Naturalmente los católicos eran también numerosos, y nos saludaron con cantos de acogida. Me impresionó la dignidad del jefe de la ciudad y su claro deseo de promover la comprensión entre católicos y musulmanes en la zona. Mientras estaba sentado al lado del obispo, el jefe pidió al imán que dijera unas palabras. El imán es joven y habló de las necesidades urgentes de la gente en este momento de reconstrucción tras la larga guerra civil. Mencionó, sobre todo, la necesidad de educación, de asistencia sanitaria, que antes había proporcionado la vieja misión. Luego habló de la necesidad muy urgente de construir una carretera mejor para acceder a la ciudad. Por bastante tiempo la discusión se centró en cosas que musulmanes y católicos podrían hacer juntos para el bien de todos. Luego el imán resumió toda la conversación con una observación final y dijo: "No necesitamos una carretera para los católicos y otras para los musulmanes. Pienso que nos basta una carretera y deberíamos trabajar juntos para construirla."
Nuevo tesoro. Hay muchos nuevos tesoros que despuntan en los nuevos inicios de Mogincual. Contrariamente a lo que ha ocurrido hace 500 años, la invitación ahora viene de la iglesia local encabezada por un obispo del lugar. Y en lugar de las discordias y rivalidades frecuentes en el pasado entre las congregaciones misioneras, hay un nuevo espíritu de cooperación. Los Combonianos, que han trabajado durante tiempo en Mozambique, han sido muy generosos y hospitales con el equipo SVD y con muchos otros recién llegados. Para los SVD un elemento más nuevo es el fuerte acento sobre la vida comunitaria y el compromiso apostólico del equipo. Esto contrasta con el acento sobre la iniciativa de misioneros individuales de generaciones anteriores. Pero quizá el tesoro nuevo más grande es la posibilidad de un diálogo de vida y acción con los musulmanes, otros cristianos y los seguidores de religiones tradicionales. Hoy en día, parece existir, por lo menos en algunos lugares, una apertura hacia un enfoque diverso de cara a los demás creyentes. En lugar de la sospecha y hasta de la hostilidad, hay la posibilidad de mostrar hospitalidad recíproca y buscar la colaboración sobre proyectos comunes para el bien de todos.
Viejo tesoro. Las nuevas oportunidades que la Iglesia y sus misioneros tienen en Mozambique se unen también a viejos tesoros. Muchos creen que el mensaje de Jesús puede cambiar mucho en la construcción de la nación y de su cultura. Hay esperanza de un futuro mejor. Hay la llamada a mostrar el amor de Dios por medio del amor al prójimo. El grupo SVD en Mozambique atesora también la certeza de que la carretera hacia el Reino pase por Mogincual.