Índice: General - Obra | Palabras: Alfabética - Frecuencia - Inverso - Longitud - Estadísticas | Ayuda | Biblioteca IntraText
P. Wilhelm Steckling, OMI
Itin. de nueva fund. del carisma interpr. en la pastoral vocacional

IntraText CT - Texto

Anterior - Siguiente

Pulse aquí para activar los vínculos a las concordancias

ITINERARIOS DE NUEVA FUNDACION
DEL CARISMA INTERPRETADO
EN LA PASTORAL VOCACIONAL.

 

Como testimonio les quiero presentar dos experiencias. Una es de mi propia provincia religiosa, el Paraguay. (Soy de nacionalidad alemana, pero antes de venir a Roma he trabajado durante 18 años en el Paraguay.) La otra experiencia será la de España."Refundación" - me acuerdo que en el Paraguay utilizábamos este expresión, una docena de años atrás, cuando estábamos buscando una nueva fórmula para la pastoral vocacional. Habíamos estado por diez años sin novicios. Hasta aquel entonces nuestra política de formación había sido: preparar a nuestros jóvenes a la vida comunitaria "real", es decir, tal que ellos la encontrarían al entrar en el ministerio. De hecho en las comunidades locales de la provincia no había tanta vida comunitaria; las reuniones comunitarias y los momentos de oración en común eran pocos. Se tenía la expectativa que cada uno había de encontrar solo, por su cuenta, los recursos para mantenerse en pie. Y eso en un trabajo misionero difícil.

Otra realidad se puede mencionar: el estilo de vida, en una Vice-provincia por 90% extranjera, no se podía calificar de sencillo. En la formación nuestro objetivo declarado había sido entonces preparar a los jóvenes a esta realidad. Pensábamos que lo más lógica sería llevar también en el prenoviciado o escolasticado una vida comunitaria más o menos según el estilo de las comunidades misioneras. Pero los jóvenes encontraban este sistema nada atractivo y practicamente todos se nos iban. Sin embargo, en los pocos Oblatos jóvenes de la provincia había el anhelo profundo de sobrevivir la crisis de vocaciones. Se nos vino entonces la inspiración de intentar una nueva fórmula, y hablábamos de refundación.

El líder en esta idea era un joven oblato paraguayo, el p. Marcos. Él y yo fuimos encargados por la provincia de la promoción vocacional; se aceptó nuestro pedido que fuera a tiempo completo. El cambio fundamental que nos proponíamos hacer era simplemente inspirarnos en nuestro Fundador, San Eugenio de Mazenod, en vez de tomar como modelo el promedio de los misioneros actuales. ¿Qué hubiera hecho San Eugenio en nuestro tiempo, en el Paraguay?, esta era nuestra pregunta. La expresión concreta de la nueva idea fue una pequeña casa que el provincial nos permitió alquilar; la bautizamos Casa Vocacional San José Obrero.

El P. Marcos había conocido en su trabajo de pastoral juvenil a muchos jóvenes del campo que sentían una inquietud vocacional pero no estaban preparados a entrar en la estructura de un seminario. Ahora les podíamos proponer una vida comunitaria, limitada a un año, al estilo de nuestro fundador, y algunos de ellos aceptaron. Nuestro estilo de vida se caracterizaba por la inserción en un barrio sencillo de la Capital. Los ocho jóvenes y los dos Oblatos dormían repartidos en dos piezas, se ocupaban de todos los quehaceres de la casa, estaban dispuestos a recibir casi a todas horas a jóvenes del barrio. No había estudios formales, pero teníamos nuestro propio programa de formación bíblica, doctrinal y humana. Una intensa vida de oración y de sacramentos constituía un elemento importante de la experiencia. Menciono un elemento particular: cada semana había los Miércoles de silencio: la casa quedaba cerrada a visitas, solo se admitía gente que quería participar en el silencio. Incluso se ayunaba hasta la cena. La actividad apostólica más importante de la casa vocacional eran las así llamadas misiones juveniles: varias veces al año íbamos todos, con la ayuda de otros jóvenes más, a lugares pastoralmente abandonados, como lo había hecho nuestro Fundador con sus misiones populares. Pasábamos desde varios días hasta dos semanas con la gente, visitando las casas, reuniendo a los jóvenes y a la gente, dando charlas o predicando.

La casa vocacional ha existido en esta forma unos cinco años; luego se interrompió la experiencia por varios motivos. Las misiones juveniles continúan todavía hoy con un ritmo anual. La última por ejemplo, la de enero de este año, se realizó con un centenar de misioneros, entre ellos una docena de religiosas, religiosos y sacerdotes. Los frutos en cuanto a vocaciones de nuestra experiencia de "refundación" han venido con los años: Desde el 1986 la Viceprovincia del Paraguay, de unos 40 Oblatos, ha tenido anualmente uno o dos novicios. Ha surgido también como una rama femenina de nuestra congregación, ya que las chicas, que participaban en las misiones juveniles, querían igualmente vivir el carisma oblato. También se ha establecido un grupo de laicos que quiere compartir el carisma de San Eugenio con nosotros.

La segunda experiencia que les quiero presentar se ubica en el así llamado Primer Mundo; se trata de un camino hecho en España. Si en el Paraguay la motivación inicial había sido la falta de vocaciones, y de ahí se había dado el paso hacia los jóvenes, en España el punto de partida fue la pastoral juvenil en sí. Trabajando con los jóvenes se solía hablar también del carisma de la congregación, pero el iniciador de todo el movimiento, el padre Alfredo, afirma que siempre se ha sido muy discreto para insinuar a los jóvenes la posibilidad de la vocación consagrada. Tales vocaciones se dieron igual, como fruto maduro de una pastoral juvenil centrada en Cristo, y eso después de 20 años sin ordinaciones o votos perpétuos.

Les doy un extracto del informe del p. Fernando, coordinador actual de la pastoral juvenil y cuya vocación ha sido fruto de la refundación de los Oblatos en España: "La oferta que hacemos a los jóvenes desde la fe intenta llenar el hueco que la sociedad no logra cubrir: la insatisfacción y el vacío que sienten. Eso lo hacemos ofreciéndoles aquello que da sentido a nuestras vidas: JESUCRISTO. Desde Él se comprende el auténtico rostro del Hombre y de la Iglesia. El objetivo general de nuestro programa es: "Evangelizar a los jóvenes de hoy, llevándoles a un encuentro personal con Cristo, viviendo comunitariamente su fe, en sintonía con el espíritu oblato." La propuesta que se hace a los jóvenes es la siguiente: Vivir en grupos de vida cristiana ó, como paso subsiguiente, comunidades de vida cristiana. Se trata de iniciar a los jóvenes en la vida de comunidad que expresa Hch 2, 42-47. En reuniones semanales, los jóvenes comparten su vivencia en torno a la Eucaristía, la oración, la vivencia del Evangelio, asiduidad a los sacramentos y su compromiso evangelizador. También comparten su acción en la parroquia o comunidad que los anima. (NB.: En una de las parroquias, en Madrid, no es raro ver 80 jóvenes en una Misa de entre semana.)

Personalmente, estoy convencido que dos terceras partes de la perseverancia del joven se deben al acompañamiento. En la relación del joven con el sacerdote este acompañamiento fundamentalmente se concreta en el sacramento de la penitencia y la dirección espiritual. Pero, además, es necesario "perder" (o ganar) mucho tiempo con los jóvenes. Otro aspecto importante son las convivencias.

Se está trabajando con este método en seis parroquias oblatas de España con un total de unos setecientos jóvenes entre los que están en grupos de vida y los que están en comunidades. Toda pastoral juvenil lleva implícita una pastoral vocacional: grupos donde los jóvenes puedan discernir la propia vocación: laical, presbiteral o a la vida religiosa." Los frutos en este campo son, en una viceprovincia de 50 miembros: 7 sacerdotes oblatos, 1 sacerdote diocesano, 8 escolásticos, y 3 religiosas. Todo esto comenzó hace unos 20 años en un suburbio de Madrid, en la parroquia de Aluche.

Baste con estos dos ejemplos. Se podrían añadir otros, como Francia, Italia, Senegal, etc. Haría falta un proceso de refundación en varias otras partes de la congregación, incluso en países de África o Asia con muchos jóvenes en formación, pero donde se necesitaría un nuevo impulso misionero. Quizás en lo que llamamos refundación lo más importante es ni siquiera la insistencia explícita sobre el fundador o el carisma particular de una congregación. Lo que es hace la diferencia es la transmisión de los valores que animaban al fundador y que hacen parte de nuestro carisma. Cristo mismo está en el centro de estos valores.




Anterior - Siguiente

Índice: General - Obra | Palabras: Alfabética - Frecuencia - Inverso - Longitud - Estadísticas | Ayuda | Biblioteca IntraText

Best viewed with any browser at 800x600 or 768x1024 on Tablet PC
IntraText® (V89) - Some rights reserved by EuloTech SRL - 1996-2007. Content in this page is licensed under a Creative Commons License