| Índice: General - Obra | Palabras: Alfabética - Frecuencia - Inverso - Longitud - Estadísticas | Ayuda | Biblioteca IntraText |
| Agustín Moreto El lindo Don Diego IntraText CT - Texto |
|
|
|
|
Salen BEATRIZ, tapada, don DIEGO y MOSQUITO
BEATRIZ: Ya será el pasar de aquí arriesgarme a otro cuidado. no es, señora, para mí. y hasta que lo estéis, con vos
Hablan aparte BEATRIZ y MOSQUITO
BEATRIZ: Mosquito, ¿qué hemos de hacer MOSQUITO: Aquí no hay otro camino BEATRIZ: ¿No le sabrás tú apartar? MOSQUITO: Nadie se sabe librar ¿Qué te dice? muy asustada contigo. DIEGO: Eso es tomarlo al revés; pues ¿no voy a defendella MOSQUITO: Es que estáis junto a la entrada DIEGO: ¿Qué importa, si va tapada? MOSQUITO: Pues si ven a tu beldad que han de creer que es la condesa? cuando de mí se amparó, obligado al saneamiento; y así, es imaginación BEATRIZ: ¿No veis que eso es necedad? DIEGO: Mas que sea discreción, vos no os habéis de ir sin mí, que he de acompañaros hasta BEATRIZ: Ya que estáis determinado, DIEGO: No he de ir sino hasta el estrado; no lo excuséis. BEATRIZ: ¿Vos en mi casa tras mí? Pues ¿qué peligro hay allí? DIEGO: ¿Qué sé yo lo que hará el diablo? MOSQUITO: (Por aquí la he de escapar.) Aparte MOSQUITO: Pues ¿a qué has de entrar allá? DIEGO: Pues ¿qué riesgo en eso habrá? MOSQUITO: Donde está tu mano franca ¿has de consentirla que que se lo consentiré. DIEGO: ¿Pues no? no se lo estorbara yo. MOSQUITO: ¿Qué dices? Que eso es quedar DIEGO: Hermano, si ella es golosa, MOSQUITO: (¡Aquesto es cosa perdida!) Aparte BEATRIZ: ¡Ay, desdichada de mí! MOSQUITO: ¡Su primo, pese a mi vida! DIEGO: ¿Quién? MOSQUITO: Don Juan, de par en par. DIEGO: Pues ahora, ¿qué hemos de hacer? MOSQUITO: Irnos, y tú defender DIEGO: Y si no puedo atajarle, ¿qué he de hacer? DIEGO: ¿Y si no trae mal humor DIEGO: Pues--¡sus!--manos a labor. BEATRIZ: No permitáis que se acabe que ya estoy pensando el cabe. MOSQUITO: Ya podemos escurrir.
Hablan aparte BEATRIZ y MOSQUITO
MOSQUITO: Arranquemos a correr BEATRIZ: ¡Jesús! Harta voy de bobo. MOSQUITO: No es poco para mujer.
si este hombre en seguirla da.
DIEGO: Hombre, mira lo que haces, ¿qué queréis? DIEGO: Como no paséis de aquí, JUAN: Lo que yo deciros quiero DIEGO: De vida sois, según eso. JUAN: Vos habéis dicho delante la recatabais de mí por importarme su empeño. mujer que pueda importarme para qué fin lo fingisteis. DIEGO: (Esto es peor--¡vive el cielo!-- Aparte porque ya lo había pensado; pero matarle por esto no lo he pensado, y no es fácil.) para escaparme de allí ha de estar dicho in aeternum. Pero eso, ¿a vos qué os importa? JUAN: Pues, ¿vos, siendo caballero, tan liviana que de mí DIEGO: Pues si vos sabéis que es falso, y os asegurais en eso, ¿que importa que yo os lo diga? JUAN: El que no lo piensen ellos; que la opinión no es lo que es sino lo que entiende el pueblo. DIEGO: Pues, ¿mi tío es pueblo acaso? JUAN: Es parte de él, que es lo mesmo. DIEGO: Don Juan, esto no os importa como es vuestro galanteo. JUAN: Yo no os pido nada de eso. DIEGO: Pues veis aquí que lo dije, que es la verdad; ¿qué remedio? a todos los que lo oyeron y que yo os obligo a ello. DIEGO: No es nada la añadidura; ¿desdecirme yo? Eso es bueno. JUAN: Pues aquí no hay otro medio. DIEGO: Pues más que nunca le haya. a hablar con los caballeros, no hiciera más ruido entre ellos! JUAN: Pues ¿cómo habéis de excusarlo? DIEGO: ¿Cómo? ¡Por Dios, que me huelgo! DIEGO: Y mucho; y a no ser eso, si ella no me importa, a ella le importo yo, que es lo mesmo, JUAN: Pues si vos sabéis que es cierto que ella no me importa a mí, con acaso o con industria, quién es, para que con esto con quien dependencia tengo. DIEGO: (¡Por Dios, que la hacíamos buena! Aparte que yo publique a su prima! DIEGO: ¿Vos tenéis entendimiento? ¿Yo manifestar la dama? JUAN: Pues, don Diego, aquí no hay modo de vos sin ir satisfecho que yo os doy licencia de eso, (como durmamos aparte.) Aparte JUAN: Pero esto ha de ser riñendo. DIEGO: (¡Mas matarla! Vive Dios Aparte que si reñimos por esto, ya pienso que lo estoy viendo, JUAN: Don Diego, si esto ha de ser, DIEGO: ¿En fin, hemos de reñir? JUAN: No tiene el lance otro medio, y si ha de ser... porque importa para el cuento. JUAN: Eso a mí nada me importa. DIEGO: ¡Válame Dios! Yo me entiendo. JUAN: Sacad, don Diego, la espada. DIEGO: Comenzad diciendo el Credo y abreviadle. JUAN: ¿Para qué? DIEGO: Por no daros hasta el tiempo de la vida perdurable.
MENDO: ¿Qué es esto, primo? ¿Don Juan? JUAN: Los dos tenemos un duelo MENDO: Si es justo, yo lo prometo. DIEGO: No es sino injusto y muy necio. (Yo me he de escapar del lance, Aparte a nuestra prima Leonor. queriéndola ver mi suegro, y él, para satisfacerla, que esto no puede ser menos, Sobre esto hemos de reñir; que un primo al lado es ventaja, cuanto fuere gusto vuestro, menos lo que fuere justo.
MENDO: Esperad, señor don Juan, no tenéis sino conmigo, y aquello es después de aquesto. JUAN: ¿Por qué? JUAN: Pues vos ¿por qué me llamáis? MENDO: Porque yo a casarme vengo y habiéndoos hecho mi amigo, que allí de esta sinrazón me la hubiérades propuesto, yo os dejara aquí sin ella. no os quiero satisfacer, porque después de reñir quiero que vos, satisfecho, MENDO: Si eso es así, yo os lo pido. JUAN: Ya os respondo que no puedo. MENDO: Pues vamos a la campaña.
TELLO: Tened, ¿dónde vais, don Mendo? MENDO: Señor, yo a don Juan al campo a divertirnos le ruego recibo de él. TELLO: Yo a don Mendo he menester, y de tal divertimiento siento estorbaros el gusto. (En lo que oí y lo que veo Aparte en sus semblantes, conozco que iban los dos a algún duelo, averiguarlo no puedo. Estorbarlo aquí es forzoso, hasta ver el fundamento.) MENDO: Voy, señor, a obedeceros.
JUAN: Sois atento, yo os lo estimo, MENDO: Yo en pudiendo os buscaré. JUAN: Forzosamente soy vuestro. TELLO: ¿Qué es lo que decís, don Juan? JUAN: Me despido de don Mendo. TELLO: No os despidáis, que también TELLO: (Ansí asegurarlo quiero.) Aparte Venid conmigo.
Vanse don TELLO, don MENDO y don JUAN. Salen
INÉS: Esto pasa, Leonor: don Juan, ingrato, LEONOR: Y ¿sabes tú si la verdad sería INÉS: Mira tú si es verdad, pues se fue luego, porque te vio irritar de su porfía, y tú que no te vea le has mandado. INÉS: ¿Y por eso no ha vuelto, Leonor mía? 0 no sabe de amor o está culpado; que en celos que despiden al amante nunca habla el corazón sino el semblante. El pecho más furioso y enojado, cuando de oír satisfacción se excusa, no la despide porque la rehúsa, sino la esfuerza, y cuando la revoca por oír la mayor, no quiere poca; que la mujer de celos más herida cuando él vuelve y rendido se le ofrece, aun la satisfacción tibia agradece; porque, cuando es de poco fundamento, no agrada la razón, sino el intento. he visto cara a cara el desengaño, y pues yo de mi culpa soy testigo, le lograré aunque sea en mi castigo. Yo a mi padre no tengo resistencia, mi decoro es la ley de mi obediencia; a esta atención, aun de él correspondida, por no faltar perdiera yo la vida, pues ya que de él estoy tan agraviada, con mi muerte he de verme castigada. Hoy a don Diego le daré la mano. Si tarde he de morir, alivio gano, puedo abreviar los plazos a mi muerte. LEONOR: Pues caso que don Juan te haya faltado, casarte con un hombre tan privado de razón y de gusto ¿es buen remedio? INÉS: Para morir más presto, ese es el medio. LEONOR: Don Juan viene aquí dentro. yo sé de Amor la condición tirana, y aunque en mi mismo honor haga el estrago, lo atropellaré todo por su halago. Si le veo, aunque sea desatento, no me he de resolver a lo que intento. Tú mi resolución le manifiesta, que yo a esperarte voy con la respuesta. LEONOR: Pues ¿eso intenta tu rigor? ¿No advierte que él sin duda vendrá a satisfacerte? INÉS: De eso quiero excusarme, porque más creo que vendrá a engañarme. LEONOR: Pues hasta verlo, espérale siquiera. INÉS: ¿Qué le faltaba a Amor si ver pudiera? LEONOR: En fin, ¿no le has de ver? INÉS: (De él voy huyendo; Aparte pero ¿qué les importa a mis enojos si dejo el corazón con huir los ojos? Pero si vuelvo--¡por quién soy!--no miro qué perezosamente me retiro. Mucho rigor es este que resuelvo. De aquí le oiré, que ni me voy ni vuelvo.)
JUAN: Llegando don Tello a casa LEONOR: Señor don Juan, Dios os guarde. se retiró; perdonadme que os diga que por no hablaros, mas me ha obligado a que os hable por ella, y entre ella y vos o la precisa obediencia que aunque nazca de ambas partes, será lo que más la arrastre-- con esta resolución. que es otra, por más süave, si en mí de otro pensamiento, es gana de condenarle. mas ella no lo adelante. porque mi estrella me ultraje; mas no ella, que no es todo uno que ella o mi estrella me maten. INÉS: (¡Bien huía yo de oírle! Aparte como al rendimiento fácil!) LEONOR: Don Juan, a vuestras razones, no puedo yo responderlas, que, aun por consuelo, es en balde. A esto voy. ¡Guárdeos el cielo! que, si no es que ella lo mande,
Sale don MENDO al paño, oyendo el postrer
MENDO: (¡Válgame el cielo! ¿Qué veo?) Aparte JUAN: Pues son crueldades, LEONOR: Cuanto está aquí de mi parte, JUAN: En fin, ¿no decís que aguarde? LEONOR: No está en mi mano, don Juan. Esto es fuerza, perdonadme.
JUAN: Pues yo, antes que su rigor, MENDO: Para eso está aquí mi espada, INÉS: (¡Cielos, don Mendo ha venido Aparte JUAN: ¿Qué es lo que decís, don Mendo? MENDO: Que ya en mi enojo no caben más dilaciones, don Juan, cuando, después de avisarme de esa culpa hallo este alarde. que ya, aunque pudierais darme satisfacción muy precisa, JUAN: Pues hacéis mal--¡vive Dios!-- en este por muchas causas JUAN: Vuestro es el puesto, guiadle. INÉS: (¿Qué escucho? ¡Válgame el cielo!) Aparte MENDO: A vos os toca ir delante. que habéis de escoger la parte. MENDO: Pues venid, si a mí me toca. MENDO: ¿Quién es? MENDO: No presumo que eso es fácil. INÉS: Sí es, que yo puedo deciros, del contento de escucharle; pero no a pasar de aquí, en tan puros esplendores inclinación a sus partes, la inclinación y el agrado la asistencia de su amor, conoceréis cuán de balde de mi obligación os llame para excusarlos un lance. tanta estimación de vos como es justo que ella os pague, mas, quedando en vuestro oído, y que vuestra petición no se previno a ser antes, que en los hombres es muy fácil. porque ellos pueden tener sin culpa las variedades. o el sufrimiento le sane o para que se la lleve, dad vuestra esperanza al aire, que, a ser el de mis suspiros, he dispuesto mi obediencia, como es deuda en pechos tales, como el que de vuestro aviso a mis esperanzas nace, os debo yo, agradecido, INÉS: ¿Vos fineza a mí? ¿En qué modo? MENDO: En hacer que vuestro padre, sea o no contra mi primo, que para mí no es lisonja. JUAN: Señora, pues, ¿tanto vale que por él así me trates? INÉS: No vais, don Juan, adelante, que aqueso es satisfacción, (¡Oh, lo que miente el recato!) Aparte algún descontento vuestro, quién es, y que él lo fingió. INÉS: Eso, don Mendo, es tratarme me ha dado desabrimiento; pues ¿por qué me satisface? (¡Quiera amor que sea verdad, Aparte que, aunque le pierda, es süave!) JUAN: Señora, escucha un instante. INÉS: ¿Yo amor? No sé qué es amor. Después de que yo me case sabré de eso, que ahora ignoro. JUAN: Aunque en mi pena lo calles, INÉS: Mirad que viene mi padre. MENDO: Retirémonos, don Juan.
JUAN: Ya yo os sigo; id vos delante. de tu presencia. JUAN: Pues ¿ya no ves de qué nacen? INÉS: ¿Qué importa el verlo al perderte? JUAN: ¿Eso no puede enmendarse? INÉS: ¡Pluguiera al cielo pudiese!
BEATRIZ: Con el viejo en este instante, INÉS: ¿Dónde has estado esta tarde? BEATRIZ: Señora, en un gran empeño. BEATRIZ: Fui a echar los naipes o no ha de querer casarse. INÉS: ¿Crédito das a esas cosas? ¿No ves que son disparates? BEATRIZ: Pues ¿un rey ha de mentir? INÉS: Deja esas vulgaridades. BEATRIZ: Tú verás en lo que para. ¿hasta cuándo ha de durar que es ya cosa intolerable? INÉS: A mi padre hablaré agora. BEATRIZ: Pues él y Mosquito salen, INÉS: ¿Qué dices? Pues ¿eso es cierto? BEATRIZ: Tú verás lo que ello pare, y si quieres entenderlo, INÉS: Harélo, aunque es desatino,
TELLO: Tú has de saber de este caso todo lo que en ello hubiere. MOSQUITO: Señor, cuanto yo supiere TELLO: Pues yo te hallé en el zaguán, MOSQUITO: La condesa era, a mi ver. TELLO: ¿Quién? MOSQUITO: La prima de don Juan. MOSQUITO: Y a mí y todo. MOSQUITO: ¿Y yo no andaba en el lodo?
Hablan BEATRIZ y doña INÉS aparte
BEATRIZ: Verás lo que se alborota. INÉS: Pues ¿qué semejanza tiene la condesa? INÉS: ¡Cielos! Yo mi desengaño TELLO: Mosquito, estoy aturdido Pues ¿ella buscóle a él, o cómo llegó allí a estar? MOSQUITO: (¡Cielos! ¿Cómo he de escapar Aparte y repitiendo el papel vino el pobre vergonzante. TELLO: ¿Pues el vestido es del caso? MOSQUITO: Habiendo el pobre salido, MOSQUITO: Él. TELLO: Luego, ¿ella le fue a buscar? MOSQUITO, No, señor, porque al entrar y el pobre, que entraba cuando TELLO: Pues ¿quién era aquel que entró? MOSQUITO: Eso es lo que voy contando. entró el pobre, y fue don Diego, después de entrado allí estaba. TELLO: No lo entiendo ¡por Dios vivo! MOSQUITO: Pues eso, ni yo tampoco. INÉS: Beatriz, ¿qué es lo que está hablando INÉS: Pues ¿qué es esta confusión? BEATRIZ: ¿No ves que está barajando? TELLO: ¿Quién a quién vino a buscar? MOSQUITO: Luego, ¿no lo has entendido? TELLO: No, ni explicarte has sabido. MOSQUITO: Pues vuélvotelo a explicar. TELLO: Agora lo entiendo menos. MOSQUITO: Pues ¿qué culpa tengo yo? TELLO: Tú has de apurar mis enojos. ¿Qué dices? TELLO: ¿Qué historia? Que en tu torpeza MOSQUITO: Pues no será pepitoria. TELLO: ¿Sabes tú si él de ella es dueño, MOSQUITO: ¿Hay tal? Como
MOSQUITO: (Eso quiero.) Aparte TELLO: ¿Para qué apuro yo dudas y hoy, pues me la da este acaso, INÉS: Beatriz, aunque yo no entiendo y en albricias, salgo a hablar por ti a mi padre. ¿quién viene contigo? TELLO: Si es tu gusto, ¿cómo puedo
de mi prima, pues yo tengo agradécelo a mi padre. BEATRIZ: Los pies mil veces te beso. y yo de ello muy contento.
Hablan aparte MOSQUITO y BEATRIZ
MOSQUITO: ¿Qué es lo que miro? Ay, Jesús, Aparte BEATRIZ: ¿Qué es lo que dices? BEATRIZ: Salióse todo el puchero. TELLO: Inés, ven a prevenirte,
Vase don TELLO. Hablan aparte doña
INÉS: ¡Ay de mí, Beatriz! ¿Qué dices? BEATRIZ: Vete, señora, allá dentro, que estoy en un gran conflicto, INÉS: Sin vida voy a esperarte.
BEATRIZ: ¡Villano, no hagas extremos viendo mi resolución, y aquí he de ver si a mis ojos se atreve el falso a ofendellos. MOSQUITO: (¡Jesús, qué bien la ha enhebrado!) Aparte Señora, pues ¿tú haces eso? se finge humilde, en desprecio BEATRIZ: El Amor dora los yerros; yo he de ver con esta industria DIEGO: (Señores, ¿qué es lo que escucho? Aparte Un testimonio de aquesto MOSQUITO: Y ¿qué ha de decir don Diego si esto ve? MOSQUITO: ¡Ay, señor, pues has venido, ¡Témplala, que está hecha un tigre! BEATRIZ: Y un basilisco, un veneno. si se hace hoy el casamiento. DIEGO: ¿Qué casamiento? Pues yo, ¿no sabéis ya que soy vuestro? BEATRIZ: No fío de eso, tirano. DIEGO: (Señores, ¿esto es encanto? Aparte BEATRIZ: No hay que tratar; yo he de verlo. te casas. BEATRIZ: No puede un amor que es fino... BEATRIZ: Todo es menos. DIEGO: ¡Por Dios, que os volváis!
TELLO: ¡Hola! ¿Qué voces son éstas?
MOSQUITO: (Señor, por tu honor te ruego TELLO: ¿Qué habláis, sobrino? ¿Qué es esto? BEATRIZ: Señor, me dice que diga... TELLO: ¿Qué has de decir tú? ¡Esto es bueno! ¿y empiezas ya a hacer enredos? DIEGO: (¿Y he de sufrir yo que trate Aparte MOSQUITO: (¡Disimula, por San Pedro!) BEATRIZ: Yo, señor, no enredo nada. TELLO: Éntrate, loca, allá dentro. DIEGO: (Tú lo eres, y tu alma, Aparte MOSQUITO: (Sufre, señor, que te pierdes.)
Hablan aparte don DIEGO y BEATRIZ
si te casas. BEATRIZ: Pues aquésta es la ocasión.
A ellos
TELLO: ¿Qué es eso? BEATRIZ: Hacer lo que me han mandado.
TELLO: Llama a tus señoras luego. DIEGO: (Más señora es ella que ellas, Aparte lo que va de mí a un cochero.) TELLO: Sobrino, con vuestras cosas que hasta veros desposados DIEGO: ¿De tanto gusto es ser suegro que a serlo os dais tanta priesa? ¿No es mejor, pues estáis viejo, que lo dilatéis un poco TELLO: ¿Qué es dilatarlo, o por qué? DIEGO: Por unos días, que aquesto que ello se hará, andando el tiempo. TELLO: ¿Qué llamáis cuatro o seis años? DIEGO: Pues yo casarme no puedo. MOSQUITO: (Acabóse, esto dio lumbre.) Aparte TELLO: ¿Qué decís, que no os entiendo? TELLO: ¿Por qué? MOSQUITO: Y yo soy testigo de ello. TELLO: Pues ¿con quién? TELLO: Pues, villano--¡vive el cielo!-- que en ti he de tomar venganza MOSQUITO: ¡Ay, señores, que se matan!
Salen por una parte doña INÉS y doña LEONOR; por otra, don JUAN y don MENDO
JUAN: ¿Qué es esto, señor don Tello? que mi muerte estoy terniendo!) LEONOR: Padre, ¿que enojo os irrita? TELLO: Un agravio de don Diego, MENDO: (Esto es que tomó el consejo Aparte valiéndose de este medio; Tío, aunque don Diego ha dicho que está casado, no es cierto. de pediros a mi prima; DIEGO: No lo dejo tal por eso, ¿quiere usted que me encorocen? TELLO: Hagáislo o no por aquello, JUAN: Yo, señor, si la merezco, que la de ser hijo vuestro. TELLO: Yo me honro mucho con vos, de este necio es que la pierda. JUAN: Con el alma y con mil vidas. INÉS: Con otras tantas le aceto. TELLO: Vos, Mendo, dadla a Leonor. LEONOR: Con gozo se la prevengo. DIEGO: Pues ahora verán mi boda, supuesto que ésas se han hecho. MOSQUITO: Antes se ha de ver la mía. TELLO: Yo darla el dote prometo; MOSQUITO: Señor, tened a don Diego, porque no me descalabre;
BEATRIZ: Yo, aunque indigna, te la ofrezco. DIEGO: ¡Ah, pícaro! ¿A mi mujer tienes tal atrevimiento? es mi mujer. Descubríos ya, señora. BEATRIZ: Yo descubriros no puedo más de que soy Beatricilla DIEGO: Pues ¿cómo es esto? DIEGO: Villano--¡viven los cielos...!-- MOSQUITO: Aquí no hay a qué apelar; MOSQUITO: Y castigado este necio aquí, con aplausos vuestros,
FIN DE LA COMEDIA
|
Índice: General - Obra | Palabras: Alfabética - Frecuencia - Inverso - Longitud - Estadísticas | Ayuda | Biblioteca IntraText |
Best viewed with any browser at 800x600 or 768x1024 on Tablet PC IntraText® (V89) - Some rights reserved by EuloTech SRL - 1996-2008. Content in this page is licensed under a Creative Commons License |