Cap.

 1     1|        guebro. El otro se llamaba Ebano: era un negro bastante bien
 2     1|       padres? Rustán vaciló; pero Ebano le confirmó en su idea y
 3     1|          no lo tomara a préstamo; Ebano se encargó de ello. Sustrajo
 4     1|         no presagiaba nada bueno. Ebano, siempre complaciente, le
 5     1|             No temáis nada -decía Ebano.~ ~
 6     1|           cuenta de que Topacio y Ebano habían desaparecido de la
 7     1|          resonaron los nombres de Ebano y de Topacio. Los criados
 8     1|        buen consejo. Si tuviera a Ebano, él me consolaría y encontraría
 9     1|      oráculos me eran favorables; Ebano tenía razón; pero ¿por qué
10     1| supremamente feliz. Pero ¿por qué Ebano no está junto a mí? Le echo
11     1|                               Ah, Ebano, mi querido Ebano! ¿Dónde
12     1|             Ah, Ebano, mi querido Ebano! ¿Dónde estás? ¡Cuánto me
13     1|       mortuorio fue a Topacio y a Ebano. Su sorpresa le devolvió
14     1|          estado junto a vos -dijo Ebano.~ ~
15     1|                        Y yo -dijo Ebano - era el buitre que desplumó
16     1|                          Si -dijo Ebano -, aquí sepultan a los muertos
17     1|          cuatro alas negras el de Ebano.~ ~
18     1|         exclamó Rustán. Topacio y Ebano respondieron a un tiempo:~ ~
19     1|         qué sirve un genio? Y tú, Ebano, con tus cuatro alas negras,
20     1|           habéis dicho -respondió Ebano. -Pero entonces, ¿eras también
21     1|                       Ah, maldito Ebano! Si tan malvado eres, no
22     1|           se deduce la otra -dijo Ebano -, ésta es una gran dificultad.~ ~
23     1|    Posible o no posible -contestó Ebano -, la cosa es tal como te
24     1|           hecho de ese bárbaro de Ebano con sus cuatro alas negras?
Best viewed with any browser at 800x600 or 768x1024 on Tablet PC
IntraText® (VA2) - Some rights reserved by EuloTech SRL - 1996-2011. Content in this page is licensed under a Creative Commons License