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Madame de La Fayette La condesa de Tende Concordancias (Hapax Legomena) |
Par.
1 10| sobre un lecho de descanso, abandonándose a todo lo que los remordimientos, 2 15| que vos me hacéis sentir? ¡abandonar por mí la fortuna que os 3 18| apenas empieza a amanecer, abandono la habitación en la que 4 53| sentimientos eran vivos, abrazó la virtud y la penitencia 5 17| poco después de que se abriera su habitación, vio a su 6 17| obstáculo al matrimonio: abrió la carta con gran emoción 7 24| poder decirle algo que era absolutamente necesario que supiera. Uno 8 41| ocasiones estuvo tentada de acabar con su vida; sin embargo, 9 7| la señora de Neufchâtel acabaron por turbarla y hacerle ver 10 17| tanto, la hora de la boda se acercaba, y el caballero, presionado 11 17| habitación, vio a su escudero acercarse a la cama y dejar encima 12 15| lo que mi débil razón me aconseje; pero no volveré a veros 13 44| conversación; sus lágrimas se acrecentaron de tal manera que el conde 14 38| opuso con una fuerza y una acritud que llegaban hasta el desprecio; 15 44| a la memoria; recordó la actitud que la condesa había adoptado 16 23| hallaba descanso y el sueño no acudía a mitigar sus angustias.~ ~ ~ ~ 17 19| a la condesa. Más tarde acudió a cenar a casa de la princesa 18 33| y de toda mi gente para acudir a una cita en la que esta 19 2| inteligencia; el mundo la miró con admiración; se ocupó más de sí misma 20 16| el patio de los establos adonde daba la escalera que conducía 21 44| actitud que la condesa había adoptado para con él cuando quiso 22 51| más orgulloso del mundo, adoptó la decisión que más convenía 23 27| Que os amo, señora; que os adoro, que no podría vivir con 24 41| la reputación que había adquirido y conservado, y en la situación 25 4| vino a ver a la condesa, adquirió trato y medidas con ella; 26 8| Los celos se adueñaron entonces de la condesa pues 27 42| gritos y sus lágrimas. Mil adversidades le hicieron volver sobre 28 44| quedó muy sorprendido y casi advertido: salió de la habitación 29 48| mi reputación también os afecta; conservadla por amor hacía 30 3| una persona capaz de un afecto violento e indicada para 31 51| pasó unos días agitado y afligido, como puede imaginarse; 32 16| ante sus ojos; lloró, se afligió, le prometió todo lo que 33 17| como puede imaginarse, agitada por sus inquietudes; llamó 34 51| en la que pasó unos días agitado y afligido, como puede imaginarse; 35 15| por mí la fortuna que os aguarda! No puedo soportar ni siquiera 36 20| Ah!, señora, -dijo la princesa -. ¿ 37 33| en el que se encuentra, y ahorrarme a mí el mortal engorro de 38 3| pero se encontró aún muy alejado del éxito total al que aspiraba. 39 | algunas 40 51| su desgracia le supuso un alivio; pero las circunstancias 41 53| entregado a su pasión. Su alma se encontraba, por otra 42 28| presencia de ánimo, y sin alterarse ni levantarse del suelo:~ ~ ~ ~ 43 20| yo he preferido a todo, ama a otra mujer!~ ~ ~ ~ 44 50| a su esposa digna de ser amada aunque él no la hubiera 45 36| tiene que ser poco digna de amaros y conservar con vos una 46 4| divididos entre el amor y la ambición presentarían a su plan, 47 3| el mundo; sólo uno de sus amigos había recibido la confidencia 48 23| contenerse. Su pasión no se aminoró por los peligros ni los 49 1| No obstante, su esposa lo amó en un primer momento con 50 23| no acudía a mitigar sus angustias.~ ~ ~ ~ 51 1| Médicis, se desposó el primer año de la regencia de esta reina 52 41| éxito. En medio de este anonadamiento, recibió aún el dolor de 53 33| no encontré a nadie en su antesala y he entrado audazmente. 54 3| Navarre, descendiente de los antiguos soberanos de este reino, 55 9| hacerlo en secreto y no anunciarlo sino una vez realizado.~ ~ ~ ~ 56 11| excusada en su gabinete, y vio aparecer al caballero de Navarre, 57 43| siempre había conservado apariencias de honestidad a los ojos 58 28| ciudad. Se dirigió hacia el apartamento de su esposa; le dijeron 59 27| el deseo de veros se ha apoderado de mí esta mañana con tal 60 3| Neufchâtel. El conde de Tende apreciaba ya al caballero de Navarre; 61 39| Una campaña militar se aproximaba; el príncipe de Navarre 62 40| La corte debía aproximarse al ejército; la finca de 63 32| tranquilizado y sin el apuro del primer momento, se levantó, 64 44| aventura de encontrar a aquél de rodillas junto al lecho 65 | aquellas 66 | aquellos 67 | aquí 68 53| penitencia con el mismo ardor con que se había entregado 69 18| para deciros que me he arrepentido ya mil veces de haberos 70 47| tocada de sus tristezas y del arrepentimiento de su falta, se decidió 71 25| entró desde el gabinete y se arrodilló junto a su lecho.~ ~ ~ ~ 72 34| problemas en el que iba a arrojarse, y todo lo que le debía 73 38| herido en lo más profundo, le aseguró que no volvería a importunarla 74 | así 75 10| ceremonia pública; su marido asistió; ella envió a la ceremonia 76 38| Un nuevo tormento vino a asociarse a los que ya padecía: el 77 3| alejado del éxito total al que aspiraba. Su propósito era ignorado 78 21| su matrimonio) no prestó atención a su estado, y continuó:~ ~ ~ ~ 79 33| que no es ella, y que está atenta a mi conducta, supo por 80 43| atribuía a los dolores que la atormentaban. El conde, conmovido por 81 3| ella sin estar enamorado y atrajo su interés: se sintió orgulloso 82 53| una fiebre continuada la atrapó y dio a luz por la violencia 83 49| carroza, inquieto y sin atreverse a abrir la carta, pese a 84 43| reprimir sus lágrimas, que atribuía a los dolores que la atormentaban. 85 33| su antesala y he entrado audazmente. La señora condesa se niega 86 39| uno como la otra, un mal augurio. El conde de Tende permaneció 87 44| los dolores del cuerpo; el aumento de lágrimas cuando le había 88 39| sentir los dolores de su ausencia y el temor por los peligros 89 16| primer momento al verse tan auténticamente amado por la condesa, pero 90 54| vivió hasta una edad muy avanzada~ ~FIN~ ~ ~ ~ 91 44| impresionado; y, de repente, la aventura de encontrar a aquél de 92 23| príncipe de Navarre para avisarle de las sospechas de su esposa, 93 33| digna de amor de la corte; ayer, me escapé de casa de la 94 29| dijo al conde de Tende - ¡Ayudadme a obtener una gracia que 95 33| tenéis, no obstante, que ayudarme: amo y soy amado por la 96 37| conde de Tende en persona le ayudó a salir con el fin de que 97 27| resistirlo. He venido al azar de todo lo que pudiera suceder, 98 32| y fuera de sí, ocultó su azoramiento en la penumbra que reinaba 99 24| acercó y le dijo en voz baja que el príncipe de Navarre 100 54| obstante. Aunque aún era bastante joven, no quiso volver a 101 2| Pronto la belleza de la condesa se incrementó; 102 3| entonces también joven, bello, lleno de inteligencia y 103 17| la que un caballero sin bienes hubiera sido elevado jamás. 104 17| que debía ser su noche de bodas, hubiera tenido tiempo para 105 2| el partido más elevado y brillante de la corte.~ ~ ~ ~ 106 12| dónde vais? - exclamó - ¿Qué buscáis? ¿Habéis perdido la razón? ¿ 107 4| veía todos los días, al buscar a la princesa de Neufchâtel; 108 14| La condesa se dejó caer sobre el lecho de descanso 109 17| escudero acercarse a la cama y dejar encima una carta 110 51| casa que encontró en su camino, en la que pasó unos días 111 39| Una campaña militar se aproximaba; el 112 3| inteligencia, como en una persona capaz de un afecto violento e 113 39| que estaba ligado por su cargo.~ ~ ~ ~ 114 1| mariscal y pariente cercana de Catherine de Médicis, se desposó el 115 33| horas que tanta inquietud le causan en casa de la mariscala 116 6| las desgracias que puede causar la galantería se presentaron 117 42| dolor o estaba resuelta a causársela. Un resto de vergüenza le 118 13| para que mi matrimonio os cause dolor; vengo a deciros, 119 24| necesario que supiera. Uno cede fácilmente a lo que le es 120 19| condesa. Más tarde acudió a cenar a casa de la princesa de 121 33| Vais a censurarme, pero tenéis, no obstante, 122 1| del mariscal y pariente cercana de Catherine de Médicis, 123 24| pidió a sus doncellas que cerraran las puertas y no regresaran 124 49| jamás haya sido escrita; la cerró y se acercó a la ventana; 125 45| el tiempo le daría mayor certeza y ocasión de tomar decisiones.~ ~ ~ ~ 126 49| pero pocas veces tienen la certidumbre que proporciona la confesión, 127 33| Había ido a casa de la Châtre que sólo está a tres pasos 128 51| supuso un alivio; pero las circunstancias que le hacían ver hasta 129 33| gente para acudir a una cita en la que esta persona me 130 28| conde de Tende volvió de la ciudad. Se dirigió hacia el apartamento 131 28| al lecho, como se había colocado al llegar. Jamás hubo una 132 49| El día comenzaba cuando terminó esta carta, 133 40| comprobar las obras que había comenzado. No quería que ella pudiera 134 | cómo 135 7| que él le demostraba y, comparando la que ella sentía por él, 136 7| que él ponía en engañarla, comprendía la tibieza de los sentimientos 137 40| viaje de sólo una noche para comprobar las obras que había comenzado. 138 41| después de estar en su finca, comprobó que estaba embarazada. No 139 28| en un primer momento por comprometerla con tanta ligereza; pero 140 36| vos una relación, viéndoos comprometido con una persona tan bella 141 22| la impaciencia que debía concederle la conclusión de nuestro 142 31| me gustaría que ella os concediera.~ ~ ~ ~ 143 41| con su vida; sin embargo, concibió una ligera esperanza respecto 144 22| que debía concederle la conclusión de nuestro matrimonio, se 145 23| había llegado la princesa de Condé; la princesa de Navarre 146 16| todo lo que ella quiso, a condición de que pudiera volver a 147 16| adonde daba la escalera que conducía a este gabinete, y que daba 148 52| vuestro indigno destino; conducíos como si hubierais sido siempre 149 15| que me demostráis, que nos conducirá probablemente a horribles 150 33| y que está atenta a mi conducta, supo por mi gente que yo 151 28| pero luego, su pasión los condujo a una conversación tan prolongada 152 15| celos, puesto que tengo que confesároslos, lo que mi débil razón me 153 49| certidumbre que proporciona la confesión, que está por encima de 154 53| sentido jamás; encargó a su confesor que trasmitiera a su esposo 155 16| entrado. Él le dijo que había confiado en un escudero de ella, 156 45| amanecer, sin ver a su esposa, confiando en que el tiempo le daría 157 38| Navarre le hacía a diario confidencias respecto a unos celos de 158 51| reconoció fácilmente como el confidente, suavizaron un poco su furor; 159 43| produjo una turbación y una confusión que le resultaron nuevas. 160 44| salió de la habitación confuso e inquieto; le pareció que 161 43| atormentaban. El conde, conmovido por el estado en que la 162 42| día del mismo. Perdió el conocimiento y la razón; muchas veces 163 49| leerla; la leyó por fin, y conoció toda su vergüenza ¡qué no 164 53| cuando vio que su marido consentía que dejara ver su embarazo, 165 48| reputación también os afecta; conservadla por amor hacía vos mismo. 166 36| ser poco digna de amaros y conservar con vos una relación, viéndoos 167 28| Sólo el príncipe de Navarre conservó la presencia de ánimo, y 168 3| quien empezaba a tener más consideración, y le rogó, en efecto, hacer 169 3| el caballero de Navarre consintiera en confiar su secreto al 170 42| príncipe de Navarre le producía constantes temores, incluso en medio 171 1| casa de Saboya, rico, bien constituido, el cortesano que vivía 172 39| lo que decidió evitar el constreñimiento de tener que ocultar su 173 15| Creéis que un corazón puede contener todo lo que vos me hacéis 174 23| esposa, y para obligarle a contenerse. Su pasión no se aminoró 175 49| llevársela y a decirle que no contenía nada urgente, que la leyera 176 21| causa de la misma, y no pudo contestar. La princesa de Navarre ( 177 | contra 178 22| con el espíritu ocupado y contrariado; salió de mi habitación 179 7| orden de la condesa él se contuvo y tranquilizó tan bien a 180 51| adoptó la decisión que más convenía a su gloria y resolvió no 181 2| dejado el título que la convertía en el partido más elevado 182 42| cristianismo la desviaron de convertirse en homicida de sí misma, 183 38| por el riesgo que había corrido, por las reflexiones que 184 1| rico, bien constituido, el cortesano que vivía con mayor esplendor, 185 53| detener los ojos en ninguna cosa de esta vida sin que le 186 44| deja siempre respecto a las cosas que cuesta demasiado creer.~ ~ ~ ~ 187 7| dimensión de su traición, que costaría probablemente la fortuna 188 48| Esta carta va a costarme la vida, pero merezco la 189 43| conde de Tende llegó. Ella creía conocer todos los sentimientos 190 43| la veía, se enterneció y, creyendo distraerla de sus dolores, 191 48| vos, como expiación de mi crimen. No he querido deshonrarme 192 42| merecido; la naturaleza y el cristianismo la desviaron de convertirse 193 | cualquier 194 19| rostro de la princesa su cubrió de lágrimas. La condesa 195 44| respecto a las cosas que cuesta demasiado creer.~ ~ ~ ~ 196 7| ella sentía por él, y el cuidado que él ponía en engañarla, 197 36| os mostréis tan ingrato y culpable.~ ~ ~ ~ 198 3| dado más bien que el de su cuna. Puso los ojos en la princesa 199 2| ocupó más de sí misma y se curó insensiblemente de los celos 200 3| aunque la Fortuna no le había dado más bien que el de su cuna. 201 36| todo cuanto vos le debéis. Debe ser una persona sin inteligencia, 202 36| viendo todo cuanto vos le debéis. Debe ser una persona sin 203 52| hubierais sido siempre lo que debíais ser.~ ~ ~ ~ 204 39| despedida fue tan dolorosa, que debieron sacar de ella, tanto el 205 15| confesároslos, lo que mi débil razón me aconseje; pero 206 7| La princesa estaba casi decidida a casarse con el caballero 207 36| haceros a costa de la verdad, decidnos al menos quién es esa amante; 208 52| venganza; ya veré más tarde qué decido respecto a vuestro indigno 209 26| Qué tenéis que decirme? -le preguntó.~ ~ ~ ~ 210 51| orgulloso del mundo, adoptó la decisión que más convenía a su gloria 211 5| en la que su pasión era declarada por completo: «¿Y vos creéis, 212 44| duda que el amor propio nos deja siempre respecto a las cosas 213 53| su marido consentía que dejara ver su embarazo, comprendió 214 36| inteligencia, ni ánimo, ni delicadeza; y, de verdad, no merece 215 | demás 216 | demasiada 217 15| matrimonio; marchaos, no demoréis ni un momento; y por amor 218 7| satisfecha de la pasión que él le demostraba y, comparando la que ella 219 46| dominio de sí misma que había demostrado, y de la expresión con la 220 15| razonable como la que me demostráis, que nos conducirá probablemente 221 7| desconfianza de la princesa; él demostró indiferencia por todo salvo 222 13| que os sea agradable y os demuestre mi amor.~ ~ ~ ~ 223 38| quería retomar todos sus derechos hasta entonces despreciados. 224 5| desposarse con él con la desaprobación de todo el mundo, y a costa 225 20| un matrimonio desigual, desaprobado por todos, que me humilla, ¡ 226 3| El caballero de Navarre, descendiente de los antiguos soberanos 227 41| tanta virtud, que no había desconfiado ni de él, ni de ella; pero 228 7| condesa advirtió a éste de la desconfianza de la princesa; él demostró 229 21| pasión de su marido sin haber descubierto la causa de la misma, y 230 | desde 231 3| efecto, hacer la gestión que deseaban.~ ~ ~ ~ 232 42| sólo la muerte le parecía deseable; la esperaba de su dolor 233 53| encontraba, por otra parte, desengañada y sumida en la aflicción; 234 53| sino por el final de su desgraciada existencia. Pasó algún tiempo 235 38| una de las personas más desgraciadas del mundo: la princesa de 236 48| mi crimen. No he querido deshonrarme a los ojos del mundo porque 237 20| he hecho un matrimonio desigual, desaprobado por todos, 238 21| condesa creyó que iba a desmayarse al escuchar aquellas palabras; 239 40| sentía por ella ya todo el despecho que producen las pasiones.~ ~ ~ ~ 240 39| práctica su proyecto, y su despedida fue tan dolorosa, que debieron 241 5| preferiría antes que la de desposarme con esta princesa?» La condesa 242 5| únicamente por amor, que iba a desposarse con él con la desaprobación 243 1| Catherine de Médicis, se desposó el primer año de la regencia 244 38| derechos hasta entonces despreciados. La condesa se opuso con 245 38| acritud que llegaban hasta el desprecio; prevenida por el príncipe 246 38| pero no tuvo la fuerza de desprenderse de ella. Continuó su relación 247 41| pocos días, y se encontraba desprovista de toda ayuda, en el momento 248 15| la grandeza que os está destinada, tendréis mi corazón al 249 52| respecto a vuestro indigno destino; conducíos como si hubierais 250 42| naturaleza y el cristianismo la desviaron de convertirse en homicida 251 53| en la aflicción; no podía detener los ojos en ninguna cosa 252 30| del príncipe de Navarre detuvieron la sorpresa del conde.~ ~ ~ ~ 253 38| princesa de Navarre le hacía a diario confidencias respecto a 254 33| niega a mentir en mi favor; dice que no quiere traicionar 255 31| rodillas a mi esposa cuando dicen que ella está durmiendo, 256 33| desesperación sin parangón. Le he dicho que había pasado las horas 257 17| una carta sin que nadie se diera cuenta. La vista de aquella 258 33| recibe a casi nadie; le dije que la señora condesa de 259 7| turbarla y hacerle ver la dimensión de su traición, que costaría 260 48| manos, pero se la ofrezco a Dios y a vos, como expiación 261 43| se enterneció y, creyendo distraerla de sus dolores, le habló 262 4| obstáculos que esos sentimientos divididos entre el amor y la ambición 263 39| y su despedida fue tan dolorosa, que debieron sacar de ella, 264 42| mortales horrores que la dominaban. Sus temores no estuvieron 265 16| El caballero se sintió dominado por la alegría en un primer 266 46| dejado de percatarse del poco dominio de sí misma que había demostrado, 267 | dónde 268 24| salido; dijo que quería dormir y pidió a sus doncellas 269 49| siempre les quedan algunas dudas, pero pocas veces tienen 270 17| era tan poco verosímil que durante aquella noche, que debía 271 38| sintió su proceder en toda su dureza y, herido en lo más profundo, 272 31| cuando dicen que ella está durmiendo, cuando os encuentro a solas 273 33| traicionar a su amiga, y me echa las más sensatas reprimendas; 274 33| reprimendas; yo mismo me las he echado inútilmente. Hay que librar 275 54| casarse y vivió hasta una edad muy avanzada~ ~FIN~ ~ ~ ~ 276 42| misma, y suspendieron la ejecución de lo que ya había decidido.~ ~ ~ ~ 277 10| expirar de dolor. El día elegido para el matrimonio había 278 3| lleno de inteligencia y de elevación, aunque la Fortuna no le 279 | ellas 280 | ellos 281 5| turbación y un silencio más elocuente que las palabras. A partir 282 17| abrió la carta con gran emoción y encontró en ella más o 283 3| él a su mujer, por quien empezaba a tener más consideración, 284 18| partido de Francia, apenas empieza a amanecer, abandono la 285 31| tono que el príncipe había empleado - si una gracia que solicitáis 286 42| tanto, el ejército había emprendido un asedio. Su pasión por 287 43| encontró como una persona enajenada y sin poder reprimir sus 288 41| dejado en París para que se encargara de las cartas de su amante 289 53| nadie ha sentido jamás; encargó a su confesor que trasmitiera 290 10| deseaba ver a nadie y se encerró en su gabinete, tendida 291 46| sumida en el dolor que se encontrara la señora de Tende, no había 292 33| señora estaba despierta, no encontré a nadie en su antesala y 293 33| y de celos en el que se encuentra, y ahorrarme a mí el mortal 294 11| al caballero de Navarre, engalanado y con una gracia superior 295 7| cuidado que él ponía en engañarla, comprendía la tibieza de 296 33| ahorrarme a mí el mortal engorro de sus reproches.~ ~ ~ ~ 297 43| estado en que la veía, se enterneció y, creyendo distraerla de 298 53| mismo ardor con que se había entregado a su pasión. Su alma se 299 16| condesa, pero el horror de entregarse a otra vino a plantarse 300 4| con violenta pasión. No se entregó, no obstante, a esta pasión 301 25| El príncipe de Navarre entró desde el gabinete y se arrodilló 302 19| pronto comprendió que se equivocaba.~ ~ ~ ~ 303 | eran 304 | esa 305 16| establos adonde daba la escalera que conducía a este gabinete, 306 52| El deseo de impedir el escándalo de mi vergüenza puede más 307 33| amor de la corte; ayer, me escapé de casa de la princesa de 308 23| fuera de sí. Por la noche le escribió al príncipe de Navarre para 309 21| que iba a desmayarse al escuchar aquellas palabras; pensó 310 | ese 311 13| en que os hablo me están esperando, todo está listo; pero voy 312 1| cortesano que vivía con mayor esplendor, y más propio a hacerse 313 16| entrar por el patio de los establos adonde daba la escalera 314 | están 315 50| había parecido la mujer más estimable que hubiera visto jamás, 316 1| y más propio a hacerse estimar que amar. No obstante, su 317 42| dominaban. Sus temores no estuvieron sino demasiado bien fundados: 318 46| la esperanza en la vida eterna.~ ~ ~ ~ 319 51| había sido. Después de una evidencia tan grande como la que se 320 39| expondría, por lo que decidió evitar el constreñimiento de tener 321 6| podía precipitarse y decidió evitarlo.~ ~ ~ ~ 322 1| lo daba a su marido; él evitó su presencia y dejó de vivir 323 42| decir que sentía dolores excesivos, para tener un pretexto 324 42| privada de uno y de otra; este exceso de dolor le parecía en algunos 325 12| Caballero, ¿dónde vais? - exclamó - ¿Qué buscáis? ¿Habéis 326 11| estado, oyó abrir una puerta excusada en su gabinete, y vio aparecer 327 53| final de su desgraciada existencia. Pasó algún tiempo en este 328 48| ofrezco a Dios y a vos, como expiación de mi crimen. No he querido 329 10| condesa estaba a punto de expirar de dolor. El día elegido 330 53| heredero ilegítimo: ella misma expiró unos días después recibiendo 331 39| los peligros a los que se expondría, por lo que decidió evitar 332 38| problemas a los que su pasión la exponía; pero no tuvo la fuerza 333 45| Su desesperación fue extrema y todas sus ideas violentas; 334 47| del arrepentimiento de su falta, se decidió por fin a escribirle 335 33| se niega a mentir en mi favor; dice que no quiere traicionar 336 36| merece que perturbéis una felicidad tan grande como la vuestra, 337 13| que soy lo suficientemente feliz como para que mi matrimonio 338 53| su cuerpo sucumbió, una fiebre continuada la atrapó y dio 339 37| no supo qué responder y fingió tener prisa. El conde de 340 15| os marcháis al instante a firmar vuestro matrimonio; marchaos, 341 4| Navarre a la condesa y ésta la fortaleció. El caballero vino a ver 342 18| legítima del mayor partido de Francia, apenas empieza a amanecer, 343 5| impresionada por las miradas y las frases del caballero; lo miró con 344 4| que no viera con demasiada frecuencia a la condesa de Tende, y 345 49| celos y las sospechas bien fundadas preparan de ordinario a 346 42| estuvieron sino demasiado bien fundados: recibió cartas del ejército; 347 6| desgracias que puede causar la galantería se presentaron ante su espíritu; 348 51| Con esta idea, envió un gentilhombre con esta nota para la condesa:~ ~ ~ ~ 349 3| rogó, en efecto, hacer la gestión que deseaban.~ ~ ~ ~ 350 51| decisión que más convenía a su gloria y resolvió no dejar ver 351 15| Neufchâtel, id hacia la grandeza que os está destinada, tendréis 352 24| fácilmente a lo que le es grato; la condesa sabía que su 353 42| tener un pretexto para sus gritos y sus lágrimas. Mil adversidades 354 31| puerta, es de las que me gustaría que ella os concediera.~ ~ ~ ~ 355 49| urgente, que la leyera cuando gustase. El conde se sorprendió 356 49| qué no pensaría después de haberla leído! Si hubiera habido 357 18| arrepentido ya mil veces de haberos obedecido, y de no haber 358 8| celos y creyó, en efecto, habérselos ocultado.~ ~ ~ ~ 359 49| haberla leído! Si hubiera habido testigos, el violento estado 360 5| Un día, cuando la dama le hablaba de la gran fortuna de casarse 361 44| lágrimas cuando le había hablado de la muerte del príncipe 362 27| y sin esperar siquiera hablar con vos.~ ~ ~ ~ 363 13| En el momento en que os hablo me están esperando, todo 364 49| estado en que estaba lo habría hecho creer privado de razón, 365 48| la vergüenza del mismo y hacedme perecer, cuando queráis 366 15| contener todo lo que vos me hacéis sentir? ¡abandonar por mí 367 9| decidió casarse pero resolvió hacerlo en secreto y no anunciarlo 368 36| al servicio que vamos a haceros a costa de la verdad, decidnos 369 1| esplendor, y más propio a hacerse estimar que amar. No obstante, 370 51| las circunstancias que le hacían ver hasta qué punto y de 371 13| anularlo todo si, al anularlo, hago algo que os sea agradable 372 4| su amor propio se sintió halagado, y empezó a sentir un violento 373 33| yo los había dejado, y se halla en un estado de celos y 374 32| reinaba en el lugar en que se hallaban. El príncipe de Navarre 375 15| corazón al mismo tiempo. Haré con mis remordimientos, 376 40| Su marido le advirtió que haría un viaje de sólo una noche 377 | haya 378 53| le daría a su marido un heredero ilegítimo: ella misma expiró 379 38| proceder en toda su dureza y, herido en lo más profundo, le aseguró 380 42| lágrimas. Mil adversidades le hicieron volver sobre sí misma y 381 1| La señorita de Strozzi, hija del mariscal y pariente 382 53| el consuelo de ver a su hijo vivo, de estar segura de 383 42| desviaron de convertirse en homicida de sí misma, y suspendieron 384 43| conservado apariencias de honestidad a los ojos del público y 385 17| Mientras tanto, la hora de la boda se acercaba, 386 33| dicho que había pasado las horas que tanta inquietud le causan 387 15| conducirá probablemente a horribles desgracias.~ ~ ~ ~ 388 42| en medio de los mortales horrores que la dominaban. Sus temores 389 52| destino; conducíos como si hubierais sido siempre lo que debíais 390 28| colocado al llegar. Jamás hubo una sorpresa semejante a 391 20| desaprobado por todos, que me humilla, ¡y resulta que el hombre 392 45| fue extrema y todas sus ideas violentas; pero como era 393 33| la señora condesa. Había ido a casa de la Châtre que 394 3| aspiraba. Su propósito era ignorado por todo el mundo; sólo 395 51| ante sus ojos, la total ignorancia del público respecto a su 396 28| Tende, ni turbación que igualara a la de su esposa. Sólo 397 53| a su marido un heredero ilegítimo: ella misma expiró unos 398 19| soportar de lo que había imaginado, pero muy pronto comprendió 399 52| El deseo de impedir el escándalo de mi vergüenza 400 38| aseguró que no volvería a importunarla en la vida, y, efectivamente, 401 5| condesa de Tende se sintió impresionada por las miradas y las frases 402 44| príncipe de Navarre le había impresionado; y, de repente, la aventura 403 19| que había sido escrita, impresionaron sensiblemente a la condesa. 404 45| mesurado, reprimió sus primeros impulsos y decidió marcharse al día 405 8| encontraba en una cruel incertidumbre. Manifestó al caballero 406 15| remordimientos, con mis incertidumbres, con mis celos, puesto que 407 4| ya la confidencia de su inclinación por el caballero de Navarre 408 14| descanso en el que se había incorporado a medias, y mirando al caballero 409 39| príncipe de Navarre tenía que incorporarse al ejército; la condesa 410 2| belleza de la condesa se incrementó; mostró mucha inteligencia; 411 9| superó por fin todas las indecisiones. Ella decidió casarse pero 412 3| de un afecto violento e indicada para hacer la fortuna de 413 7| la princesa; él demostró indiferencia por todo salvo por el hecho 414 52| decido respecto a vuestro indigno destino; conducíos como 415 36| vuestra, y que os mostréis tan ingrato y culpable.~ ~ ~ ~ 416 54| Tende recibió la noticia sin inhumanidad, e incluso con algunos sentimientos 417 17| imaginarse, agitada por sus inquietudes; llamó por la mañana a sus 418 2| más de sí misma y se curó insensiblemente de los celos y de su pasión. 419 43| que su triste estado podía inspirarle; pero la llegada de su marido 420 15| jamás si no os marcháis al instante a firmar vuestro matrimonio; 421 3| estar enamorado y atrajo su interés: se sintió orgulloso de 422 23| aquel momento vinieron a interrumpir la conversación, porque 423 2| y de su pasión. Se hizo íntima amiga de la princesa de 424 3| y este amigo era también íntimo amigo del conde de Tende, 425 33| yo mismo me las he echado inútilmente. Hay que librar a la señora 426 1| viva y de temperamento italiano, se puso celosa; no tenía 427 7| la tranquilizó; pero los lamentos de la señora de Neufchâtel 428 49| impaciencia que tenía por leerla; la leyó por fin, y conoció 429 18| primeros momentos de posesión legítima del mayor partido de Francia, 430 39| propiedad que tenía a treinta leguas de París. Puso en práctica 431 49| pensaría después de haberla leído! Si hubiera habido testigos, 432 | les 433 28| ánimo, y sin alterarse ni levantarse del suelo:~ ~ ~ ~ 434 32| apuro del primer momento, se levantó, se sentó con total libertad, 435 49| contenía nada urgente, que la leyera cuando gustase. El conde 436 49| que tenía por leerla; la leyó por fin, y conoció toda 437 32| levantó, se sentó con total libertad, y la condesa, temblorosa 438 33| echado inútilmente. Hay que librar a la señora princesa de 439 39| junto al rey al que estaba ligado por su cargo.~ ~ ~ ~ 440 41| sin embargo, concibió una ligera esperanza respecto al viaje 441 28| comprometerla con tanta ligereza; pero luego, su pasión los 442 47| escribirle a su esposo estas líneas:~ ~ ~ ~ 443 13| están esperando, todo está listo; pero voy a anularlo todo 444 24| después de que ella hubiera llamado a sus doncellas, su escudero 445 24| regresaran sin que ella las llamase.~ ~ ~ ~ 446 38| fuerza y una acritud que llegaban hasta el desprecio; prevenida 447 23| conversación, porque había llegado la princesa de Condé; la 448 14| mirando al caballero con ojos llenos de amor y lágrimas:~ ~ ~ ~ 449 49| a una de sus doncellas a llevársela y a decirle que no contenía 450 16| plantarse ante sus ojos; lloró, se afligió, le prometió 451 3| se sintió orgulloso de lograrlo, pero se encontró aún muy 452 28| con tanta ligereza; pero luego, su pasión los condujo a 453 53| continuada la atrapó y dio a luz por la violencia de su mal; 454 10| ceremonia a todas sus doncellas; mandó decir que no deseaba ver 455 8| una cruel incertidumbre. Manifestó al caballero todos los remordimientos 456 7| Pero mantuvo mal sus decisiones. La princesa 457 15| volveré a veros jamás si no os marcháis al instante a firmar vuestro 458 15| firmar vuestro matrimonio; marchaos, no demoréis ni un momento; 459 16| mismo lugar. Antes de que se marchara, ella quiso saber cómo había 460 39| ocultar su aflicción, y se marchó a pasar el verano en una 461 49| preparan de ordinario a los maridos para conocer su desgracia, 462 1| señorita de Strozzi, hija del mariscal y pariente cercana de Catherine 463 33| le causan en casa de la mariscala de Saint-André que está 464 14| que se había incorporado a medias, y mirando al caballero 465 1| cercana de Catherine de Médicis, se desposó el primer año 466 4| condesa, adquirió trato y medidas con ella; pero, al verla, 467 44| su esposa se le vino a la memoria; recordó la actitud que 468 34| conde no le quedó ni la menor sombra de duda. Se unió 469 33| señora condesa se niega a mentir en mi favor; dice que no 470 36| delicadeza; y, de verdad, no merece que perturbéis una felicidad 471 42| comprendió que las había merecido; la naturaleza y el cristianismo 472 48| a costarme la vida, pero merezco la muerte y la deseo. Estoy 473 53| finalmente, hacia el sexto mes de embarazo, su cuerpo sucumbió, 474 45| violentas; pero como era mesurado, reprimió sus primeros impulsos 475 39| Una campaña militar se aproximaba; el príncipe 476 5| mismos ojos con los que él la miraba, y se produjo entre ellos 477 5| sintió impresionada por las miradas y las frases del caballero; 478 14| incorporado a medias, y mirando al caballero con ojos llenos 479 5| de Neufchâtel, él le dijo mirándola con una expresión en la 480 | mismos 481 23| descanso y el sueño no acudía a mitigar sus angustias.~ ~ ~ ~ 482 42| incluso en medio de los mortales horrores que la dominaban. 483 48| amor hacía vos mismo. Voy a mostrar el estado en que me encuentro; 484 36| como la vuestra, y que os mostréis tan ingrato y culpable.~ ~ ~ ~ 485 2| la condesa se incrementó; mostró mucha inteligencia; el mundo 486 | muchas 487 | mucho 488 15| Queréis que muera? -le dijo- ¿Creéis que un 489 53| este estado, pareciendo más muerta que viva; finalmente, hacia 490 51| primero pensó todo lo que es natural pensar en semejante situación; 491 42| que las había merecido; la naturaleza y el cristianismo la desviaron 492 41| el momento en que más la necesitaba.~ ~ ~ ~ 493 29| de rodillas y que me es negada!~ ~ ~ ~ 494 38| La condesa se quedó nerviosa por el riesgo que había 495 33| audazmente. La señora condesa se niega a mentir en mi favor; dice 496 1| consideró sino como a una niña, y muy pronto estuvo enamorado 497 | nuestro 498 43| confusión que le resultaron nuevas. Al llegar, el conde supo 499 38| que se sentía celosa.~ ~Un nuevo tormento vino a asociarse 500 19| público, y encontró a un gran número de personas en la habitación 501 41| comprender su desesperación. En numerosas ocasiones estuvo tentada 502 18| ya mil veces de haberos obedecido, y de no haber renunciado 503 38| palabras de su marido le obligaban a hacer, y por vislumbrar 504 17| condesa, se vio finalmente obligado a marcharse. Pero fue, como 505 3| con la idea de que él le obligaría a servirle ante la princesa 506 23| sospechas de su esposa, y para obligarle a contenerse. Su pasión 507 42| Un resto de vergüenza le obligó a decir que sentía dolores 508 40| noche para comprobar las obras que había comenzado. No 509 17| hubiera presentado algún obstáculo al matrimonio: abrió la 510 29| conde de Tende - ¡Ayudadme a obtener una gracia que solicito 511 45| le daría mayor certeza y ocasión de tomar decisiones.~ ~ ~ ~ 512 48| estado en que me encuentro; ocultad la vergüenza del mismo y 513 8| creyó, en efecto, habérselos ocultado.~ ~ ~ ~ 514 8| Neufchâtel, pero decidió ocultarle sus celos y creyó, en efecto, 515 13| odiáis, pero habéis querido ocultarme que soy lo suficientemente 516 32| temblorosa y fuera de sí, ocultó su azoramiento en la penumbra 517 22| qué se hizo esperar? ¿Qué ocupaba su espíritu?~ ~ ~ ~ 518 2| miró con admiración; se ocupó más de sí misma y se curó 519 13| habéis dejado ver que no me odiáis, pero habéis querido ocultarme 520 53| que sólo podía resultarle odioso.~ ~ ~ ~ 521 38| príncipe de Navarre, se sentía ofendida por cualquier otro amor 522 48| propias manos, pero se la ofrezco a Dios y a vos, como expiación 523 53| nombre y le suplicara que olvidara su recuerdo, que sólo podía 524 38| despreciados. La condesa se opuso con una fuerza y una acritud 525 7| por ella: sin embargo, por orden de la condesa él se contuvo 526 49| bien fundadas preparan de ordinario a los maridos para conocer 527 11| encontraba en tal estado, oyó abrir una puerta excusada 528 38| a asociarse a los que ya padecía: el conde de Tende se enamoró 529 32| príncipe de Navarre tomó la palabra:~ ~ ~ ~ 530 33| celos y desesperación sin parangón. Le he dicho que había pasado 531 50| continuada; siempre le había parecido la mujer más estimable que 532 53| algún tiempo en este estado, pareciendo más muerta que viva; finalmente, 533 44| habitación confuso e inquieto; le pareció que su esposa no se hallaba 534 1| Strozzi, hija del mariscal y pariente cercana de Catherine de 535 5| elocuente que las palabras. A partir de aquel momento, la condesa 536 39| aflicción, y se marchó a pasar el verano en una propiedad 537 19| todo el mundo y le rogó que pasara con ella a su gabinete. 538 33| Châtre que sólo está a tres pasos de aquí, salí de allí sin 539 19| Neufchâtel, que se lo había pedido. El matrimonio se había 540 53| alegría; la consideró como su pena de muerte; y cuando vio 541 53| vivos, abrazó la virtud y la penitencia con el mismo ardor con que 542 51| en semejante situación; pensaba en hacer morir a su esposa, 543 12| ha sido de vuestra boda? ¿Pensáis en mi reputación?~ ~ ~ ~ 544 49| toda su vergüenza ¡qué no pensaría después de haberla leído! 545 15| puedo soportar ni siquiera pensarlo: id con la señora princesa 546 32| ocultó su azoramiento en la penumbra que reinaba en el lugar 547 51| hacía morir a su esposa y se percataban de que estaba embarazada, 548 46| Tende, no había dejado de percatarse del poco dominio de sí misma 549 4| Neufchâtel; por lo que se enamoró perdidamente de la condesa. No pudo ocultar 550 12| Qué buscáis? ¿Habéis perdido la razón? ¿Qué ha sido de 551 42| el último día del mismo. Perdió el conocimiento y la razón; 552 53| de su muerte, le pidiera perdón en su nombre y le suplicara 553 48| vergüenza del mismo y hacedme perecer, cuando queráis y como queráis.~ ~ ~ ~ 554 36| de verdad, no merece que perturbéis una felicidad tan grande 555 53| noticia de su muerte, le pidiera perdón en su nombre y le 556 24| dijo que quería dormir y pidió a sus doncellas que cerraran 557 54| algunos sentimientos de piedad, pero con alegría, no obstante. 558 18| No pienso sino en vos, señora; no 559 4| ambición presentarían a su plan, y resistió. Pero, para 560 16| entregarse a otra vino a plantarse ante sus ojos; lloró, se 561 7| a la condesa que estaba plenamente satisfecha del caballero 562 | pocas 563 | pocos 564 27| tal violencia, que no he podido resistirlo. He venido al 565 27| señora; que os adoro, que no podría vivir con la señora de Navarre; 566 48| sospechó jamás. Había resuelto ponerle fin a mi vida con mis propias 567 7| él, y el cuidado que él ponía en engañarla, comprendía 568 41| ella misma se había sentido poseedora de tanta virtud, que no 569 18| los primeros momentos de posesión legítima del mayor partido 570 39| leguas de París. Puso en práctica su proyecto, y su despedida 571 6| el abismo en el que podía precipitarse y decidió evitarlo.~ ~ ~ ~ 572 20| que el hombre que yo he preferido a todo, ama a otra mujer!~ ~ ~ ~ 573 5| ninguna otra fortuna que yo preferiría antes que la de desposarme 574 33| encontraba allí, y que podía preguntarle si no me había visto toda 575 26| tenéis que decirme? -le preguntó.~ ~ ~ ~ 576 33| que ha adivinado que estoy preocupado por otra que no es ella, 577 49| sospechas bien fundadas preparan de ordinario a los maridos 578 53| preservada; ya no pensó sino en prepararse para morir, y como era una 579 4| entre el amor y la ambición presentarían a su plan, y resistió. Pero, 580 6| causar la galantería se presentaron ante su espíritu; vio el 581 49| carta; tuvo una especie de presentimiento, no de todo lo que en ella 582 53| morir y al ver su reputación preservada; ya no pensó sino en prepararse 583 17| acercaba, y el caballero, presionado por la condesa, se vio finalmente 584 21| después de su matrimonio) no prestó atención a su estado, y 585 38| llegaban hasta el desprecio; prevenida por el príncipe de Navarre, 586 51| como puede imaginarse; primero pensó todo lo que es natural 587 37| responder y fingió tener prisa. El conde de Tende en persona 588 42| razón; muchas veces se vio privada de uno y de otra; este exceso 589 49| estaba lo habría hecho creer privado de razón, o a punto de perder 590 46| de una manera que no la privara de la esperanza en la vida 591 5| en una agitación que la privó de descanso: sintió el remordimiento 592 38| de él. El conde sintió su proceder en toda su dureza y, herido 593 42| el príncipe de Navarre le producía constantes temores, incluso 594 38| la causa; estos celos le producían remordimientos, pero cuando 595 38| dureza y, herido en lo más profundo, le aseguró que no volvería 596 28| condujo a una conversación tan prolongada que el conde de Tende volvió 597 48| ponerle fin a mi vida con mis propias manos, pero se la ofrezco 598 8| matrimonio, que ella había propiciado, le produjo horror, pero 599 39| a pasar el verano en una propiedad que tenía a treinta leguas 600 49| tienen la certidumbre que proporciona la confesión, que está por 601 3| total al que aspiraba. Su propósito era ignorado por todo el 602 39| París. Puso en práctica su proyecto, y su despedida fue tan 603 10| matrimonio había una ceremonia pública; su marido asistió; ella 604 19| que era el efecto de la publicación del matrimonio, y que ella 605 10| remordimientos, el amor y los celos pueden hacer sentir de más cruel.~ ~ ~ ~ 606 15| fortuna que os aguarda! No puedo soportar ni siquiera pensarlo: 607 24| doncellas que cerraran las puertas y no regresaran sin que 608 44| comprender la verdad; pero le quedaba no obstante la duda que 609 49| desgracia, incluso siempre les quedan algunas dudas, pero pocas 610 13| Quedaos tranquila por vuestra reputación, 611 7| del joven, de lo que se quejó a la condesa de Tende. La 612 15| Queréis que muera? -le dijo- ¿Creéis 613 | quien 614 33| en mi favor; dice que no quiere traicionar a su amiga, y 615 13| suplicio para mí, y que sólo quiero vivir para vos. En el momento 616 8| pues temió que su enamorado quisiera de verdad a la princesa; 617 5| el mundo, y a costa de su rango.~ ~ ~ ~ 618 43| Hacía mucho rato que se encontraba sumida 619 15| renunciad a una pasión tan poco razonable como la que me demostráis, 620 8| princesa; comprendió todas las razones que él tenía para amar a 621 9| anunciarlo sino una vez realizado.~ ~ ~ ~ 622 33| Saint-André que está enferma y no recibe a casi nadie; le dije que 623 3| uno de sus amigos había recibido la confidencia y este amigo 624 53| expiró unos días después recibiendo la muerte con una alegría 625 23| princesa de Navarre salió a recibirla y la condesa permaneció 626 36| Como recompensa al servicio que vamos a 627 44| se le vino a la memoria; recordó la actitud que la condesa 628 53| suplicara que olvidara su recuerdo, que sólo podía resultarle 629 41| embarazada. No hay más que reflexionar en la reputación que había 630 38| que había corrido, por las reflexiones que las palabras de su marido 631 1| desposó el primer año de la regencia de esta reina con el conde 632 24| cerraran las puertas y no regresaran sin que ella las llamase.~ ~ ~ ~ 633 1| año de la regencia de esta reina con el conde de Tende, de 634 32| azoramiento en la penumbra que reinaba en el lugar en que se hallaban. 635 3| antiguos soberanos de este reino, era por entonces también 636 3| como él. Con este fin, se relacionó con ella sin estar enamorado 637 53| de tal forma que no veía remedio a su dolor sino por el final 638 5| privó de descanso: sintió el remordimiento de robarle a su amiga el 639 15| por amor hacia vos mismo, renunciad a una pasión tan poco razonable 640 18| obedecido, y de no haber renunciado a todo para no vivir sino 641 44| había impresionado; y, de repente, la aventura de encontrar 642 28| La condesa lo reprendió en un primer momento por 643 33| me echa las más sensatas reprimendas; yo mismo me las he echado 644 45| pero como era mesurado, reprimió sus primeros impulsos y 645 43| persona enajenada y sin poder reprimir sus lágrimas, que atribuía 646 33| el mortal engorro de sus reproches.~ ~ ~ ~ 647 4| presentarían a su plan, y resistió. Pero, para resistir, era 648 4| y resistió. Pero, para resistir, era necesario que no viera 649 27| violencia, que no he podido resistirlo. He venido al azar de todo 650 51| traspasaban el corazón y sólo respiraba venganza. Pensó, no obstante, 651 37| El príncipe no supo qué responder y fingió tener prisa. El 652 42| resuelta a causársela. Un resto de vergüenza le obligó a 653 42| esperaba de su dolor o estaba resuelta a causársela. Un resto de 654 48| la sospechó jamás. Había resuelto ponerle fin a mi vida con 655 20| todos, que me humilla, ¡y resulta que el hombre que yo he 656 53| de esta vida sin que le resultara más ruda que la muerte misma, 657 53| recuerdo, que sólo podía resultarle odioso.~ ~ ~ ~ 658 43| turbación y una confusión que le resultaron nuevas. Al llegar, el conde 659 38| separaba de ella y quería retomar todos sus derechos hasta 660 39| Tende permaneció junto al rey al que estaba ligado por 661 1| Tende, de la casa de Saboya, rico, bien constituido, el cortesano 662 38| se quedó nerviosa por el riesgo que había corrido, por las 663 5| sintió el remordimiento de robarle a su amiga el corazón de 664 24| estaba en su gabinete y rogaba poder decirle algo que era 665 8| no obstante, que él lo rompiera por lo que se encontraba 666 19| habían sentado, cuando el rostro de la princesa su cubrió 667 53| sin que le resultara más ruda que la muerte misma, de 668 38| efectivamente, la dejó con mucha rudeza.~ ~ ~ ~ 669 13| contestó -; nadie puede saberlo; no importa mi matrimonio, 670 24| le es grato; la condesa sabía que su esposo había salido; 671 1| de Tende, de la casa de Saboya, rico, bien constituido, 672 39| tan dolorosa, que debieron sacar de ella, tanto el uno como 673 33| casa de la mariscala de Saint-André que está enferma y no recibe 674 33| está a tres pasos de aquí, salí de allí sin que mi gente 675 37| Tende en persona le ayudó a salir con el fin de que nadie 676 7| demostró indiferencia por todo salvo por el hecho de ser amado 677 | sea 678 22| El señor príncipe de Navarre -le 679 1| La señorita de Strozzi, hija del mariscal 680 33| amiga, y me echa las más sensatas reprimendas; yo mismo me 681 19| sido escrita, impresionaron sensiblemente a la condesa. Más tarde 682 19| gabinete. Apenas se habían sentado, cuando el rostro de la 683 53| especie de tranquilidad al sentirse segura de morir y al ver 684 32| momento, se levantó, se sentó con total libertad, y la 685 38| hubiera sido su esposa; no se separaba de ella y quería retomar 686 34| llegada de su esposo, pero se serenó y al conde no le quedó ni 687 13| a él; que ese matrimonio sería un suplicio para mí, y que 688 36| Como recompensa al servicio que vamos a haceros a costa 689 43| ojos del público y de la servidumbre, se dirigió en primer lugar 690 3| de que él le obligaría a servirle ante la princesa de Neufchâtel. 691 53| viva; finalmente, hacia el sexto mes de embarazo, su cuerpo 692 45| decidió marcharse al día siguiente al amanecer, sin ver a su 693 5| ellos una turbación y un silencio más elocuente que las palabras. 694 3| descendiente de los antiguos soberanos de este reino, era por entonces 695 53| estar segura de que no podía sobrevivir, y de que no le daría a 696 31| durmiendo, cuando os encuentro a solas con ella y sin carroza ante 697 31| empleado - si una gracia que solicitáis de rodillas a mi esposa 698 29| a obtener una gracia que solicito de rodillas y que me es 699 49| sospechado la víspera. Se subió solo a la carroza, inquieto y 700 34| no le quedó ni la menor sombra de duda. Se unió a su esposa 701 47| Después de haber sopesado lo que iba a hacer, con 702 44| manera que el conde quedó muy sorprendido y casi advertido: salió 703 49| relación con lo que había sospechado la víspera. Se subió solo 704 51| que estaba embarazada, se sospecharía fácilmente la verdad. Como 705 1| La señorita de Strozzi, hija del mariscal y pariente 706 51| fácilmente como el confidente, suavizaron un poco su furor; pensó 707 49| sospechado la víspera. Se subió solo a la carroza, inquieto 708 49| conde en el patio a punto de subir a su carroza, envió a una 709 27| azar de todo lo que pudiera suceder, y sin esperar siquiera 710 53| mes de embarazo, su cuerpo sucumbió, una fiebre continuada la 711 28| alterarse ni levantarse del suelo:~ ~ ~ ~ 712 23| no hallaba descanso y el sueño no acudía a mitigar sus 713 13| querido ocultarme que soy lo suficientemente feliz como para que mi matrimonio 714 5| aquel momento, la condesa se sumió en una agitación que la 715 11| engalanado y con una gracia superior a la que le había visto 716 9| La pasión de la princesa superó por fin todas las indecisiones. 717 24| absolutamente necesario que supiera. Uno cede fácilmente a lo 718 53| perdón en su nombre y le suplicara que olvidara su recuerdo, 719 51| respecto a su desgracia le supuso un alivio; pero las circunstancias 720 42| homicida de sí misma, y suspendieron la ejecución de lo que ya 721 | suyas 722 32| libertad, y la condesa, temblorosa y fuera de sí, ocultó su 723 42| especie de consuelo; ya no temía nada por su reposo, por 724 39| dolores de su ausencia y el temor por los peligros a los que 725 1| condesa de Tende, viva y de temperamento italiano, se puso celosa; 726 10| encerró en su gabinete, tendida sobre un lecho de descanso, 727 15| grandeza que os está destinada, tendréis mi corazón al mismo tiempo. 728 15| con mis celos, puesto que tengo que confesároslos, lo que 729 17| noche de bodas, hubiera tenido tiempo para escribirle, 730 46| parte de la verdad y, no teniendo ya sino horror por la vida, 731 41| numerosas ocasiones estuvo tentada de acabar con su vida; sin 732 49| El día comenzaba cuando terminó esta carta, la más difícil 733 50| en el que había algo de ternura.~ ~ ~ ~ 734 49| leído! Si hubiera habido testigos, el violento estado en que 735 7| engañarla, comprendía la tibieza de los sentimientos del 736 41| encontrado en los primeros tiempos al príncipe de Navarre tan 737 36| menos quién es esa amante; tiene que ser poco digna de amaros 738 49| dudas, pero pocas veces tienen la certidumbre que proporciona 739 2| morir, le había dejado el título que la convertía en el partido 740 47| hacer, con agitación mortal, tocada de sus tristezas y del arrepentimiento 741 | tomar 742 32| El príncipe de Navarre tomó la palabra:~ ~ ~ ~ 743 38| sentía celosa.~ ~Un nuevo tormento vino a asociarse a los que 744 33| favor; dice que no quiere traicionar a su amiga, y me echa las 745 13| Quedaos tranquila por vuestra reputación, 746 53| encontró una especie de tranquilidad al sentirse segura de morir 747 32| El príncipe de Navarre, tranquilizado y sin el apuro del primer 748 53| encargó a su confesor que trasmitiera a su esposo la noticia de 749 51| había sido engañado, le traspasaban el corazón y sólo respiraba 750 4| ver a la condesa, adquirió trato y medidas con ella; pero, 751 39| una propiedad que tenía a treinta leguas de París. Puso en 752 33| la Châtre que sólo está a tres pasos de aquí, salí de allí 753 43| los sentimientos que su triste estado podía inspirarle; 754 48| el que es la causa de mi tristeza ya no está en este mundo, 755 47| agitación mortal, tocada de sus tristezas y del arrepentimiento de 756 41| tiempo y las ocasiones habían triunfado sobre su virtud y respeto 757 7| Neufchâtel acabaron por turbarla y hacerle ver la dimensión 758 17| vista de aquella carta la turbó porque reconoció que era 759 49| encontrar, pero sí de algo que tuviera relación con lo que había 760 42| Navarre había muerto el último día del mismo. Perdió el 761 33| condesa de Tende era la única persona que se encontraba 762 5| el que ella iba a casarse únicamente por amor, que iba a desposarse 763 48| este mundo, lo mismo que el único hombre que conocía nuestra 764 34| menor sombra de duda. Se unió a su esposa para hacerle 765 49| decirle que no contenía nada urgente, que la leyera cuando gustase. 766 48| Esta carta va a costarme la vida, pero 767 36| recompensa al servicio que vamos a haceros a costa de la 768 13| matrimonio os cause dolor; vengo a deciros, señora, que renuncio 769 22| qué pretexto. Al volver venía de escribir, lo vi en sus 770 27| he podido resistirlo. He venido al azar de todo lo que pudiera 771 33| toda la tarde. He decidido venir a confiar en la señora condesa. 772 49| la cerró y se acercó a la ventana; y como vio al conde en 773 39| y se marchó a pasar el verano en una propiedad que tenía 774 52| mi deseo de venganza; ya veré más tarde qué decido respecto 775 17| Navarre; porque era tan poco verosímil que durante aquella noche, 776 16| en un primer momento al verse tan auténticamente amado 777 9| y no anunciarlo sino una vez realizado.~ ~ ~ ~ 778 22| volver venía de escribir, lo vi en sus manos. ¿A quién podía 779 36| conservar con vos una relación, viéndoos comprometido con una persona 780 23| En aquel momento vinieron a interrumpir la conversación, 781 45| extrema y todas sus ideas violentas; pero como era mesurado, 782 43| encontraba sumida en esos violentos dolores cuando el conde 783 38| obligaban a hacer, y por vislumbrar los problemas a los que 784 49| que había sospechado la víspera. Se subió solo a la carroza, 785 17| nadie se diera cuenta. La vista de aquella carta la turbó 786 2| Neufchâtel, joven, bella y viuda del príncipe del mismo nombre 787 1| con ella como un hombre vive con su mujer.~ ~ ~ ~ 788 1| constituido, el cortesano que vivía con mayor esplendor, y más 789 54| quiso volver a casarse y vivió hasta una edad muy avanzada~ ~ 790 53| consuelo de ver a su hijo vivo, de estar segura de que 791 53| todos los sentimientos eran vivos, abrazó la virtud y la penitencia 792 50| sentía aún, en contra de su voluntad, un dolor en el que había 793 15| razón me aconseje; pero no volveré a veros jamás si no os marcháis 794 38| profundo, le aseguró que no volvería a importunarla en la vida, 795 28| prolongada que el conde de Tende volvió de la ciudad. Se dirigió 796 24| se le acercó y le dijo en voz baja que el príncipe de