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Corán

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51. ¡ Pueblo! No os pido salario a cambio. Mi salario incumbe sólo a Aquél Que me ha creado. ¿Es que no razonáis?

52. Y, ¡pueblo!, ¡pedid perdón a vuestro Señor y, luego, volveos a Él! Enviará sobre vosotros del cielo una lluvia abundante y os fortalecerá. ¡No volváis la espalda como pecadores

53. Dijeron: «¡Hud! ¡No nos has traído ninguna prueba clara! ¡No vamos a dejar a nuestros dioses porque tú lo digas! ¡No tenemos fe en ti!

54. Lo único que decimos es que uno de nuestros dioses te ha causado mal». Dijo: «¡Pongo a Alá por testigo y sed vosotros también testigos de que soy inocente de lo que vosotros asociáis

55. en lugar de Él! ¡Urdid algo todos contra mí y no me hagáis esperar

56. Yo confío en Alá, mi Señor y Señor vuestro. ¡No hay ser que no dependa de Él! Mi Señor está en una vía recta.

57. Si volvéis la espalda... yo ya os he comunicado aquello con que he sido enviado a vosotros. Mi Señor hará que os suceda otro pueblo y no podréis hacerle ningún daño. ¡Mi Señor todo lo vigila!

58. Cuando vino Nuestra orden, salvamos por una misericordia venida de Nosotros a Hud y a los que con él creyeron y les libramos de un duro castigo.

59. Así eran los aditas. Negaron los signos de su Señor y desobedecieron a Sus enviados, siguiendo, en cambio, las órdenes de todo tirano desviado.

60. En la vida de acá fueron perseguidos por una maldición y también lo serán el día de la Resurreción. ¡No! ¡Los aditas no creyeron en su Señor! ¡Sí! ¡Atrás los aditas, pueblo de Hud!

61. Y a los tamudeos su hermano Salih. Dijo: «¡Pueblo! ¡Servid a Alá! No tenéis a ningún otro dios que a Él. Él os ha creado de la tierra y os ha establecido en ella. ¡Pedidle perdón! Luego, ¡volveos a Él! Mi Señor está cerca, escucha».

62. Dijeron: «¡Salih! habíamos puesto en ti hasta ahora nuestra esperanza. ¿Nos prohíbes que sirvamos lo que servían nuestros padres? Dudamos seriamente de aquello a que nos llamas».

63. Dijo: «¡Pueblo! ¿Qué os parece? Si yo me baso en una prueba clara venida de mi Señor, Que me ha hecho objeto de una misericordia venida de Él, ¿quién me auxiliará contra Alá si Le desobedezco? No haríais sino aumentar mi perdición.

64. Y, ¡pueblo!, ésa es la camella de Alá, que seá signo para vosotros. ¡Dejadla que pazca en la tierra de Alá y no le hagáis mal! Si no, os alcanzará pronto un castigo».

65. Pero la desjarretaron y dijo: «¡Gozad aún de vuestros bienes durante tres días! Es una amenaza que no dejará de cumplirse».

66. Y, cuando vino Nuestra orden, preservamos por una misericordia venida de Nosotros a Salih y a los que con él creyeron del oprobio de aquel día. Tu Señor es el Fuerte, el Poderoso.

67. El Grito sorprendió a los que habían sido impíos y amanecieron muertos en sus casas,

68. como si no hubieran habitado en ellas. ¡No! ¡Los tamudeos no creyeron en su Señor! ¡Sí! ¡Atrás los tamudeos!

69. Y ya trajeron nuestros enviados la buena nueva a Abraham. Dijeron: «¡PazDijo: «¡Paz!» Y no tardó en traer un ternero asado.

70. Y cuando vio que sus manos no lo tocaban, sospechó de ellos y sintió temor de ellos. Dijeron: «¡No temas! Se nos ha enviado al pueblo de Lot».

71. Su mujer estaba presente y se rió. Y le anunciamos la buena nueva de Isaac y, después de la de Isaac, la de Jacob.

72. Dijo ella: «¡Ay de mí! ¿Voy a dar a luz ahora que soy tan vieja y este mi marido» tan viejo? ¡Ciertamente, esto es algo asombroso

73. «¿Te asombras de la orden de Aládijeron. «¡Que la misericordia de Alá y Sus bendiciones sean sobre vosotros, gente de la casa! ¡Es digno de ser alabado, glorificado

74. Y cuando el temor de Abraham se hubo desvanecido y recibió la buena noticia, se puso a discutir con Nosotros sobre el pueblo de Lot.

75. Abraham era, ciertamente, benigno, tierno, estaba arrepentido.

76. «¡Abraham! ¡Deja de defenderles! ¡Ha llegado la orden de tu Señor y recibirán un castigo ineludible

77. Y cuando Nuestros enviados vinieron a Lot, éste se afligió por ellos y se sintió impotente para protegerles. Dijo: «¡Este es un día terrible

78. Su pueblo, que solía antes cometer el mal, corrió a Lot, que dijo: «¡Pueblo! ¡Aquí tenéis a mis hijas. Son más puras para vosotros. ¡Temed a Alá y no me avergoncéis en mis huéspedes! ¿No hay entre vosotros un hombre honrado?

79. Dijeron: «Ya sabes que no tenemos ningún derecho a tus hijas. Tú ya sabes lo que queremos...»

80. Dijo: «¡Ah! Si os pudiera... o si pudiera recurrir a un apoyo fuerte...»

81. Dijeron: «¡Lot! ¡Somos los enviados de tu Señor! ¡No se llegarán a ti! ¡Ponte en camino con tu familia durante la noche y que ninguno de vosotros se vuelva! Tu mujer, sí que se volverá y le alcanzará el mismo castigo que a ellos. Esto les ocurrirá al alba. ¿No está cercana el alba

82. Y cuando vino Nuestra orden, la volvimos de arriba abajo e hicimos llover sobre ella piedras de arcilla a montones,

83. marcadas junto a tu Señor. Y no está lejos de los impíos.

84. Y a los madianitas su hermano Suayb. Dijo: «¡Pueblo! ¡Servid a Alá! No tenéis a ningún otro dios que a Él. ¡No defraudéis en la medida ni en el peso! Os veo en el bienestar, pero temo por vosotros el castigo de un día de alcance universal.

85. Y, ¡pueblo!, ¡dad la medida y el peso equitativos! ¡No defraudéis a los demás en sus bienes! ¡No obréis mal en la tierra corrompiendo!

86. Lo que Alá os deja es mejor para‚ vosotros, si es que sois creyentes. Y yo no soy vuestro custodio»

87. Dijeron: «¡Suayb! ¿Acaso te ordena tu religión que dejemos lo que nuestros padres servían o que dejemos de utilizar libremente nuestra hacienda? Tú eres, ciertamente, el benigno, el honrado».

88. Dijo: «¡Pueblo! ¿Qué os parece? Si yo me baso en una prueba clara venida de mi Señor y Él me provee de un bello sustento venido de Él... Yo no pretendo contrariaros cuando os prohíbo algo. No pretendo sino reformaros en la medida de mis posibles. Mi éxito no depende sino de Alá. En Él confío y a Él me vuelvo arrepentido.

89. Y ¡pueblo!, ¡que la oposición a mí no os cause los mismos males que alcanzaron al pueblo de Noé o al pueblo de Hud o al pueblo de Salih! Y el pueblo de Lot no está lejos de vosotros.

90. ¡Pedid perdón a vuestro Señor! Luego, ¡volveos a Él Mi Señor es misericordioso. lleno de amor».

91. Dijeron: «¡Suayb! No entendemos mucho de lo que dices. Entre nosotros se te tiene por débil. Si no hubiera sido por tu clan, te habríamos lapidado. No nos impresionas».

92. Dijo: «¡Pueblo! ¡Os impresiona mi clan más que Alá, a Quien habéis pospuesto con desprecio? Mi Señor abarca todo lo que hacéis.

93. ¡Pueblo! ¡Obrad según vuestra situación! Yo también obraré... Veréis quién va a recibir un castigo humillante y quién es el que miente... ¡Vigilad! Yo también vigilaré con vosotros».

94. Cuando vino Nuestra orden, salvamos por una misericordia venida de Nosotros a Suayb y a los que con él creían. El Grito sorprendió a los que habían sido impíos y amanecieron muertos en sus casas,

95. como si no hubieran habitado en ellas. ¡Sí! Atrás los madianitas! como también se había dicho a los tamudeos.

96. Y ya enviamos a Moisés con Nuestros signos y con una autoridad manifiesta

97. a Faraón y a sus dignatarios. Pero éstos siguieron la orden de Faraón. Y la orden de Faraón no era sensata.

98. El día de la Resurreción, precederá a su pueblo y le conducirá a beber al Fuego. ¡Qué mal abrevadero...!

99. En esta vida fueron perseguidos por una maldición y lo serán también el día de la Resurrección. ¡Qué mal regalo...!

100. Te contamos estas cosas de las ciudades: algunas de ellas están aún en pie, otras son rastrojo.




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