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| Obra Pontificia para las Vocaciones Eclesiasticas Nuevas vocaciones para nueva Europa IntraText CT - Texto |
b)Los « lugares-signos » de la vida-vocación
En este delicado y urgente paso, de una pastoral vocacional de las experiencias a una pastoral vocacional de los itinerarios, es necesario hacer hablar no sólo a las llamadas vocaciones provenientes de los itinerarios que atraviesan la vida ordinaria de la comunidad cristiana, sino que es bueno hacer eficaces los lugares-signo de la vida como vocación y los lugares pedagógicos de la fe. Una Iglesia está viva si, con los dones del Espíritu, sabe comprender y valorar tales lugares.
Los lugares-signo de la vocacionalidad de la existencia en una Iglesia particular son las comunidades monásticas, testimonio del rostro orante de la comunidad eclesial, las comunidades religiosas apostólicas, los institutos seculares y las sociedades de vida consagrada.
En un contexto cultural fuertemente volcado sobre las cosas penúltimas e inmediatas, y penetrado del viento gélido del individualismo, las comunidades orantes y apostólicas abren a dimensiones verdaderas de vida auténticamente cristiana, sobre todo para las últimas generaciones claramente más atentas a los testimonios que a las palabras.
Signo especial de la vocacionalidad de la vida es la comunidad del seminario diocesano o interdiocesano. Este vive una singular situación en el interior de nuestras Iglesias. Por una parte es un signo fuerte, pues constituye una promesa de futuro. Los jóvenes que viven en él, hijos de esta generación, serán los sacerdotes del mañana. No sólo, sino que el seminario está testimoniando concretamente la vocacionalidad de la vida y la necesidad apremiante del ministerio ordenado para la existencia de la comunidad cristiana.
Por otra parte, el seminario es un signo débil, pues exige la constante atención de la Iglesia particular; requiere una seria pastoral vocacional para recomenzar cada año con candidatos nuevos. También la solidaridad económica puede ser una circunstancia pedagógica para formar al pueblode Dios en la oración por todas las vocaciones.