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| Obra Pontificia para las Vocaciones Eclesiasticas Nuevas vocaciones para nueva Europa IntraText CT - Texto |
a) Dos libertades en diálogo
La parábola del sembrador manifiesta que la vocación cristiana es un diálogo entre Dios y la persona humana. El interlocutor principal es Dios, que llama a quien quiere, cuando quiere y como quiere « según su propósito y su gracia » (2 Tim 1,9); que llama a todos a la salvación, sin dejarse limitar por las disposiciones del receptor. Pero la libertad de Dios se encuentra con la libertad del hombre, en un diálogo misterioso y fascinante, hecho de palabras y silencios, de mensajes y acciones, de miradas y gestos; una libertad perfecta, la de Dios, y otra imperfecta, la del hombre. La vocación es, por tanto, totalmente acción de Dios, pero también real actividad del hombre: trabajo y penetración de Dios en lo profundo de la libertad humana, pero también fatiga y lucha del hombre libre de acoger el don.
Quien va junto a un hermano en el camino del discernimiento vocacional penetra en el misterio de la libertad, y sabe que podrá ser de ayuda sólo si respeta tal misterio. Incluso cuando ello debiera suponer, al menos en apariencia, un menor resultado. Como ocurre con el sembrador de la parábola.